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Tiempo de lectura: 4 minutos
Si a un niño pequeño le dicen que no debe comer algo que se cayó al suelo, es probable que lo haga de todas formas. Y es que los humanos estamos propensos a rehusarnos a obedecer. Aunque este comportamiento puede ser natural, resulta contraproducente en muchos casos, sobre todo cuando se trata del aspecto espiritual.

Como cristianos sabemos que debemos cumplir lo que el Señor nos pide a través de la Biblia, pero nos preguntamos por qué debemos obedecer a Dios si nuestras decisiones parecer ser mejores.

Queremos sujetarnos solo cuando vemos la recompensa inmediata que recibiremos; no obstante, cuando se presenta una salida más fácil, preferimos esa opción que hacer lo que Dios espera de nosotros.

En esos momentos en los que es complejo obedecer, debemos recordar que existen buenas razones por las que es importante atenernos a los mandatos de Dios. A continuación se encuentran algunas de ellas.

Debemos obedecer a Dios porque…

Es por nuestro bien

Los padres ponen reglas para que sus hijos no se hagan daño. Algunas pueden ser simples —como no comer algo que está en el suelo— y otras son de precaución —como no hablar con extraños—. Estas medidas son para proteger a los niños de un daño que ellos no conocen por experiencia propia.

Un niño puede desconocer que hay bacterias en el suelo o el daño que puede representar si un desconocido se le acerca. Pero el padre o madre, que tiene más experiencia, tiene más conocimiento y pone órdenes con el fin de evitar que su hijo sufra las consecuencias.

De la misma manera, Dios nos dio mandamientos por nuestro bien. Él no nos pediría que hagamos cosas que puedan herirnos.

Cuando te preguntes por qué debes obedecer a Dios, recuerda que es para tu propio beneficio, y también porque ese deseo de Dios se debe a 3 razones:

1. Sabiduría

La sabiduría de Dios es incomparable. Él existe desde antes que el mundo haya sido creado, por lo que no hay nadie que conozca más los secretos del Universo. Y puesto que Él sabe todo, puso mandatos teniendo en cuenta las consecuencias.

Nuestras decisiones se basan en nuestras experiencias pasadas, influencias en el presente y esperanzas para el futuro. Pero Dios conoce qué repercusiones pueden tener y a qué camino nos pueden llevar. Es por esta razón que debemos confiar en Su sabiduría, en lugar de la nuestra.

2. Amor

Dios nos ama tanto que se sacrificó por nosotros (Juan 3:16-17). Nos dio la oportunidad de salvarnos a cambio de un gran acto de amor que costó la vida de Su Hijo; por lo que no puede pedirnos que hagamos cosas que nos hacen daño, porque eso despreciaría lo que hizo —y hace— por nosotros. Su amor nos da la garantía de que nuestra vida está segura con Él.

3. Desobedecer tiene consecuencias eternas

Rechazar los mandamientos de Dios es negarse a pasar la eternidad con Él. La desobediencia tiene efectos eternos, así que debemos hacerlo por nuestro bien.

Nos da la seguridad de que todo tiene un propósito

«Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan.»
Romanos 8:28 (TLA)

Cuando te preguntes por qué tienes que obedecer a Dios, ten presente que Él es el único que puede garantizarnos un propósito. Hasta las peores aflicciones pueden tener un buen motivo, si es que Dios así lo permite.

Jesús nos dijo que en el mundo sufriríamos aflicción, pero también dijo: «¡Sean valientes! Yo he vencido al mundo» (Juan 16:33 PDT). Si somos obedientes, podemos descansar esta promesa, y además, disfrutar de Su paz para superar cualquier adversidad (Juan 14:27).

Es un acto de adoración

«Pero Samuel dijo:
—¿Qué complace más al Señor: sacrificios que deben quemarse completamente y otros sacrificios u obedecer los mandatos del Señor? Es mejor obedecerle que ofrecerle sacrificios. Es mejor obedecerle que ofrecerle la grasa de los carneros.»
1 Samuel 15:22 (PDT)

Tenemos el deber de dedicar nuestra vida a servir a Dios y a hacer todo lo que a Él le agrada. Eso implica hacer todo lo que es bueno, agradable y perfecto (Romanos 12:1-2). La Biblia nos dice que nuestras vidas también adoran a Dios; pero no con sacrificios, sino con la obediencia.

Cuanto más cerca estamos del Padre, tenemos más deseo de adorarle y alabarle por quién es. Y la mejor manera es siguiendo sus preceptos y cumpliendo lo que Él espera de nosotros.

Podemos recibir bendiciones

«Jesús respondió: "Pero aún más bendito es todo el que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica".»
Lucas 11:28

Dios no solo nos ayuda a que incluso las tribulaciones tengan un propósito, sino que también premia nuestra obediencia. En la Biblia hay muchos ejemplos de personas que siguieron los mandatos de Dios y fueron recompensados por ello.

Incluso cuando no obtengamos una bendición al momento, sabemos que Dios nos recompensará en el futuro. Jesús nos prometió un lugar con Él en el cielo (Juan 14:2), y solo debemos obedecer para estar con Él por la eternidad.

Si quieres aprender a confiar en Dios pese a los problemas, únete a la campaña #LaPromesaEsSuPresencia

Dios nos dio mandamientos por nuestro bien

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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