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Tiempo de lectura: 2 minutos

Imagina que estás viendo una película que hace mucho tiempo esperabas, y que cuando te dispones a verla saltan del comienzo al final, así de un momento a otro. Raro, ¿no?
De la misma manera queremos hacer con nuestra vida muchas veces, sortear procesos para salir lo más ilesos posible de una situación.

¿Te ha pasado estar frente a un escenario en tu vida dónde lo único que querías es cerrar los ojos y ya saber cómo se hacían las cosas que parecían difíciles? Bienvenido a la realidad, eso nunca va a pasar.

En la web encontré una definición interesante acerca del proceso

– “La palabra Proceso presenta origen latino, del vocablo processus, de procedere, que viene de pro (para adelante) y cere (caer, caminar), que significa progreso, avance, marchar, ir adelante, ir hacia un fin determinado. Por ende, proceso está definido como la sucesión de actos o acciones realizados con cierto orden que se dirigen a un punto.”-
Fuente: http://conceptodefinicion.de/proceso/

¿Imaginas a un bebe corriendo y después gateando? Yo tampoco, y eso se debe a que todo forma parte de un plan perfecto.
Por mucho que nos cueste sobrellevarlo, el proceso hacia el cumplimiento del propósito de Dios con nosotros tenemos que vivirlo y aprender a disfrutarlo más que padecerlo, porque en él será forjado nuestro carácter para que cuando nos sea otorgado lo que queremos tengamos con que sostenerlo.

Disfruta más y padece menos…

  • Como en un viaje, si sólo te impacientas por llegar a destino te perderás mucho paisaje por disfrutar
  • Si estas más concentrado en que esta etapa de tu vida termine de una vez, posiblemente la vuelvas a vivir porque no estás viendo que puedes aprender de ella
  • Nada va a salir perfecto en el primer intento, errar es parte del asunto, no eres un robot
  • Vive el día a día, cuando las cosas se pueden disfrutar… ¡Es porque estás viviendo!
  • No te apures, deja que sea Dios quien marque el camino, a veces la ansiedad nos hace padecer lo que esperamos.
  • Mantente expectante. La adrenalina que produce el saber que Dios está al control, es impagable

Todos quisiéramos una mañana despertar y tener resueltos nuestros problemas, pero sin proceso no hay suceso. Lo que se experimenta, habilita para hablar de ello.
Al final todo termina volviéndose para nuestro bien, incluso lo que hoy no entendemos.
Dios nunca reprueba, el vuelve a darnos el examen… hasta que salga bien.
Sigue creyendo en nosotros, porque no somos perfectos y si nos deja en esa transición pasar es porque ya conoce el final.

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