Crisis de Coronavirus

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La esclavitud infantil es un tema que nos concierne a todos. No se trata de un problema que afecta solo a los países pobres, sino que su impacto perjudica a la población global. No obstante, muchos creen que es una cuestión que le concierne únicamente a los gobernantes y políticos y, por lo tanto, muestran una actitud completamente desinteresada al respecto.

La Biblia tiene una postura muy clara con respecto a diversos temas, y uno de ellos es la importancia que tiene la niñez en la sociedad y en el reino de Dios. Con el fin de incentivar a nuestro público a tomar medidas de acción que defiendan a los niños que son víctimas de la esclavitud, a continuación les presentamos algunas razones bíblicas por las cuales debemos ser parte del movimiento que hace frente a este problema.

1. Los niños son especiales para Dios.

Todas las criaturas creadas por Dios son especiales para Él; sin embargo, Él tiene un cuidado especial por los niños, tanto así que son un símbolo de su fuerza. Salmos 8:2 (NTV) dice:

“A los niños y a los bebés les has enseñado a hablar de tu fuerza, así silencias a tus enemigos y a todos los que se te oponen.”

Más adelante, en el Nuevo Testamento señala que Dios se preocupa por el cuidado de los niños de manera particular; y que por lo tanto, como adultos no debemos despreciarlos ni minimizarlos, sino tratarlos como joyas especiales suyas.

“¡Tengan cuidado! No piensen que estos niñitos no valen nada. Pues les digo que ellos tienen ángeles en el cielo que están siempre allá con mi Padre.” – Mateo 18:10 (PDT)

2. Los padres tienen una alta responsabilidad por sus vidas.

Aquellos que son padres o tienen niños a su cuidado tienen la obligación de responder ante Dios por sus vidas. Dios otorga la responsabilidad a los padres, tutores, y todo aquel que trabaje cerca a los niños para que ellos los guíen en el camino correcto y los mantengan a salvo porque son un regalo de Dios.

“Los hijos que tenemos son un regalo de Dios. Los hijos que nos nacen son nuestra recompensa. Los hijos que nos nacen cuando aún somos jóvenes, hacen que nos sintamos seguros, como guerreros bien armados. Quien tiene muchos hijos, bien puede decir  que Dios lo ha bendecido. No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda en público delante de sus enemigos.” – Salmos 127:3-5 (TLA)

“Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.” – Proverbios 22:6 (NTV)

3. Es nuestro deber velar por el bienestar de los niños.

Jesús dijo que para entrar al reino de Dios debíamos ser como niños, y aquel que hace que ellos dejen de confiar en Él, tendrá un destino detestable. Esclavizar a un niño es hacer que pierda la inocencia, esperanza y confianza, especialmente en Dios. Por tal motivo es deber de todos velar para que la niñez de nuestra sociedad crezca en un ambiente seguro que le permita desarrollarse emocional, física y espiritualmente.

“Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, y les dijo:

—Les aseguro que para entrar en el reino de Dios, ustedes tienen que cambiar su manera de vivir y ser como niños. Porque en el reino de Dios, las personas más importantes son humildes como este niño. Si alguien acepta a un niño como éste, me acepta a mí.

Pero si alguien hace que uno de estos pequeños seguidores míos deje de confiar en mí, merece que le aten al cuello una piedra enorme y lo tiren al fondo del mar.” – Mateo 18:2-6 (TLA)

4. Los niños nos enseñan.

Cuando los discípulos quisieron alejar a los niños de Jesús, Él les reprochó por sus acciones y les dijo que si no eran como niños no entrarían al reino de los cielos. Es importante entender que los niños son un ejemplo para nuestro vivir cristiano porque ellos demuestran asombro, ingenuidad, auténtico interés, y aman con sinceridad. Asimismo, Jesús les dijo que no debemos ignorar las carencias y problemas de los niños porque es como ignorarlo a Él.

“Luego llamó a un niño y lo puso frente a ellos. Lo tomó en sus brazos y les dijo: «Si ustedes aceptan a un niño como éste, me aceptan a mí. Y si me aceptan a mí, aceptan a Dios, que fue quien me envió.” – Marcos 9:36-37 (TLA)

“Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos comenzaron a reprender a quienes los llevaban. Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo:
—Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él.” – Marcos 10:13-15 (DHH)

Con todo esto, entendemos que Jesucristo tiene un interés especial por los niños y que, por lo tanto, nosotros debemos tenerlo también. Nuestra labor como adultos es proveer a las futuras generaciones un ambiente seguro donde puedan crecer en amor. De la misma manera como Dios nos ama incondicionalmente, nosotros debemos mostrarlo mediante nuestras acciones hacia los demás, especialmente por los más pequeños; y luchar contra la esclavitud infantil es una de las tantas maneras como podemos hacerlo.

Aprende más sobre este tema. Lee 15 datos que debes de saber sobre la esclavitud infantil.
 
 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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