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Tiempo de lectura: 2 minutos

Leí que «Dios se deleita en responder la oración hecha de acuerdo a su voluntad, pero rehúsa responder la oración que no guarda armonía con lo que Él quiere». Entonces, si oramos,¿ recibimos lo que queremos? No necesariamente, pero hay una buena razón para que sea así.

Dos cosas a saber en cuanto a la oración

1. Lo primero que debemos entender es que la oración es (entre otras cosas) una manera de hablar con Dios y un acto a través del cual entramos a la presencia de Dios. Eso nos da una idea de por qué suceden cosas maravillosas cuando oramos.

Pienso acerca de nuestro afán de cada fin de año, donde solemos estar tan ocupados en presentarle nuestros pedidos de año nuevo a Dios, que olvidamos separar un tiempo para expresar gratitud y es justamente ahí donde empiezan la oraciones mal hechas, pero de eso les escribiré en otro momento.

2. Lo segundo que debes saber es que la mejor forma de orar empieza con el agradecimiento, porque ¡sí!, Dios responde oraciones; de hecho, la Biblia está colmada de oraciones contestadas. Sin embargo, recibiremos lo que pidamos de acuerdo a la voluntad de Dios (y no a la nuestra) 🥺.

Las respuestas de Dios

Todos nos hemos preguntado: «Si oramos, ¿recibimos lo que queremos?», por lo que no es menos importante analizar que las respuestas de Dios a nuestras oraciones contribuyen a moldearnos en la persona que Dios quiere que seamos.

Dios no favorecerá peticiones hechas por razones equivocadas… 🤐 y tampoco responderá a aquello que pueda producir resultados no deseados en nuestra vida. ¿Y acaso eso nos hace tener a un Dios malo? Para nada, es precisamente porque nos ama que sabe mejor que nadie qué darnos y qué no.

Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.

1 Juan 5:14 (NVI)

Recuerda que la oración es una autopista de dos vías… Habla con Dios y luego espera. Escucha, Él siempre te habla. Tienes que prestar atención.

Mi rey y mi Dios,
escucha con atención mis palabras;
toma en cuenta mis súplicas,
escucha mi llanto,
pues a ti dirijo mi oración.
Tan pronto como amanece
te presento mis ruegos,
y quedo esperando tu respuesta.

Salmos 5:1-3 (TLA)

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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