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¿Anhelamos lo correcto?

¿Qué es lo que más anhelas tener en este momento? Una casa, un auto o un negocio próspero, quizá tu sanidad o el estar con la persona que amas o un cónyuge o posiblemente algo que no mencionamos pero lo seguro es que tienes deseos en tu corazón.

Podemos trabajar arduamente para obtener las cosas que queremos o poner nuestro empeño para estar con nuestros seres queridos, pero la Palabra de Dios en Proverbios 3:13-14 (RVR1960) habla sobre lo que sería más valioso para nuestra vida: “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino.”

Si se obtiene sabiduría e inteligencia lo demás vendrá por consecuencia. Sin embargo, ¿De dónde proviene?: “¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento.” Proverbios 2:6 (NTV)

Podemos mencionar al Rey Salomón como alguien que prefirió que Dios le diera sabiduría y ciencia antes que cualquier otra cosa, y como respuesta el Señor le otorgó más: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti.” 2 Crónicas 1:11-12 (RVR1960)

Si no hay deseo de obtener estas dos cosas, sabiduría y ciencia, difícilmente invertiremos tiempo y esfuerzo en alcanzarlas, nuestro corazón y mente deben creer que es importante no sólo para alcanzar metas sino para vivir sabiamente y evitar cometer errores que nos llenen de dolor.

Empapémonos de Su Palabra y oremos para que el Señor nos abra los ojos, oídos y el corazón espirituales y demos pasos acertados.

¡Anhelemos más de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No olvides tus sueños!

Cuentan que tres árboles pequeños vivían en una colina del bosque y, un día se pusieron a hablar acerca de sus sueños y esperanzas para su futuro. El primero dijo: “Algún día seré un cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y finos tallados, todos verán y admirarán mi belleza”.

El segundo árbol dijo: ” Algún día seré una poderosa embarcación. Llevaré los más grandes reyes y reinas a través de los océanos e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y mi poderoso casco.”

Finalmente el tercer árbol dijo: “Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles del bosque. La gente me verá en la cima de la colina, mirará mis poderosas ramas y pensarán en el Dios de los cielos y cuán cerca estoy de alcanzarlo. Seré el árbol más grande y la gente siempre me recordara”.

Después de unos años de que los árboles oraban para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores llegó hasta ellos. Cuando uno de ellos vio al primer árbol dijo: “Éste parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero”, y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz porque sabía que el carpintero podría convertirlo en un cofre para tesoros.

El otro leñador dijo,  mientras observaba al segundo árbol: “Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto”. El segundo árbol se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa embarcación.

El último leñador se acercó al tercer árbol; éste estaba muy asustado, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se convertiría en realidad. El leñador dijo entonces: “No necesito nada especial del árbol que voy a cortar, así que tomaré éste”. Y cortó al tercer árbol.

Cuando el primer árbol llegó donde el carpintero, fue convertido en un cajón de comida para animales y fue puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal pues eso no era por lo que tanto había orado.

El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar y fue puesto en un lago. Y vio como sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes habían llegado a su fin.

El tercer árbol fue cortado en largos y pesados tirantes y dejado en la oscuridad de una bodega.

Años más tarde, los árboles olvidaron sus sueños y esperanzas por las que tanto habían orado. Entonces un día, un hombre y una mujer llegaron al pesebre. Ella dio a luz un niño y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue transformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este pajar debería serlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que había contenido el más grande tesoro de la historia.

Muchos años después, un grupo de hombres subieron a la balsa en la cual habían convertido al segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en la barca. Mientras ellos estaban en el agua, una gran tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar a los hombres. Los hombres despertaron al que dormía, éste se levantó y dijo ” Calla, enmudece”, y la tormenta y las olas se detuvieron. En ese momento, el segundo árbol se dio cuenta de que llevaba al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Finalmente, un tiempo después, alguien vino y tomó al tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al Hombre que lo cargaba. Se detuvieron en una pequeña colina y el Hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Jesús había sido crucificado en él.

Dios siempre escucha tus oraciones y nunca olvida tus sueños y anhelos. Puede ser que no se presenten de la forma que deseamos ni en el tiempo que queremos pero Dios tiene preparados mejores planes para nuestras vidas y cumplirá su propósito en nosotros.

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:9 (RVR1960)

No te desanimes ni desesperes si ves que tus planes no van como pensabas. Confía en Dios de todo corazón y verás tus sueños hechos realidad. Tu vida tiene un propósito divino, perfecto y alcanzarás tus sueños.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y tu relación con Dios?

“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmos 139:23-24 (TLA)

Vivimos en un mundo donde la preocupación por obtener cosas materiales y quedar bien con las personas, ya sean nuestros amigos o familiares, se ha vuelto una prioridad. Pero rara vez nos preocupamos por tener unos minutos a solas con Dios y quedar bien delante de Él. ¿Será que Dios no se merece que le busquemos en oración y le demos mayor importancia que a las personas?

Una pregunta que todos deberíamos hacernos y respondernos siendo sinceros con nosotros mismos es: ¿Cómo está mi relación con Dios y qué estoy haciendo para mejorarla?

Lastimosamente hay muchos que han descuidado su relación personal con Dios y poco a poco se han olvidado de su verdadera meta que es: “agradar a Dios”. Es tan triste ver a las personas que un día fueron grandes siervos y ahora están cómodos con las cosas terrenales, dejando de lado a Dios.

“Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; pero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca!” Apocalipsis 3:15-16 (NTV)

Solamente tú sabes cómo está tu relación personal con Dios, pero si estás consciente que necesitas de Él, no puedes pasarte el día relajándote y esperando que algo ocurra en tu vida. Identifica aquellas cosas que están impidiendo tu comunión con Dios, toma una decisión y consagra tu vida.

Es hora que te levantes y reflexiones sobre la importancia de Dios en tu vida. Si has cometido algún pecado, no tengas miedo y acércate al Señor. “Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” Proverbios 28:13 (NTV)

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9 (RVR1960)

Dios está dispuesto a perdonarte y levantarte sea cual sea tu condición. Él es un padre amoroso que ha estado esperando que vuelvas. Si te acercas al Señor recibirás su perdón y habrá una fiesta por ti. “…hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”  Lucas 15:10 (RVR1960)

Oremos:

“Dios eterno, gracias por tu amor y misericordia. Gracias por hablar a mi vida y hacerme dar cuenta que te necesito, que sin ti no soy nada. Por favor examina mi vida y ayúdame a salir de aquello que me tiene atrapado, guíame y lléname de tu poder para salir en victoria. Te entrego mi vida para que la restaures y transformes, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

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Aún por el más pequeño

Juan Falk era muy conocido por su amor a los niños que tenía bajo su cuidado, y se cuentan varios episodios muy curiosos de su vida. Uno de ellos relata que estaban cenando con unos niños y un muchacho hizo la oración usual: “Ven Señor, sé invitado a nuestra mesa y bendice lo que Tú nos has dado”.

Después de la oración, un pequeño de tres años dijo:

– ¿Por qué el Señor Jesús no viene nunca? Le pedimos cada día que venga a comer con nosotros y nunca viene.

– Hijo – dijo Falk – puedes estar seguro de que vendrá. Él nunca menosprecia nuestra invitación.

– Pues cuando venga quiero que se siente en mi silla – dijo el pequeño.

Aún no había terminado de  pronunciar estas palabras cuando alguien llamó a la puerta. Era un muchacho pobre, que quería un lugar para pasar la noche. Falk lo hizo entrar y le dio la bienvenida; el pequeño le dio su silla y todos se disputaban el derecho de darle su plato, incluso uno se lamentaba de que su camita era demasiado pequeña para dormir con el forastero, quién lloró de  emoción al ver tantas atenciones.

Entonces el pequeño dijo a Falk:

– El Señor Jesús no pudo venir porque estaba muy ocupado, pero nos ha enviado a este muchacho pobre, ¿no es verdad?

– Sí, pequeño – dijo Falk. Cada pedazo de pan, cada vaso de agua que damos a los pobres, enfermos o prisioneros en el nombre de Jesús, a Él se lo damos, pues dijo: “…Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. (Mateo 25:40 NVI)

Siempre tenemos la ocasión de ayudar a alguien, existe mucha gente en necesidad, pero a veces nuestro corazón se endurece y olvidamos que en muchas ocasiones Dios nos da una oportunidad para ayudar a otros, para mostrar su amor de forma práctica y hacernos partícipes de su obra.

Cuando alguien llame a tu puerta o se te acerque en la calle para pedir que lo ayudes, no le niegues un vaso de agua,  alimentos o quizás abrigo, recuerda que todo lo que hacemos, aún a los más pequeños, es por Jesús.

No juzgues a la gente por su apariencia o situación, sólo Dios sabe cómo llegaron hasta ahí, mejor dale una mano y muéstrales el amor de Jesús.

 

 

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¿Quieres que tu oración sea escuchada por Dios?

Muchas personas que oran y no reciben respuesta a su petición, posiblemente no están orando como está escrito en la Palabra de Dios.

“Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.” Éxodo 2:23-24 (RVR 1960)

En este pasaje el pueblo de Dios estaba siendo castigado duramente por Egipto, por lo cual clamó al Señor y recibió misericordia. En diferentes partes de la Biblia se muestra cómo Israel clamaba a Dios por ayuda, con gemido y llanto, entonces Él escuchaba sus súplicas y levantaba un libertador.

La mayoría piensa que orar y clamar es lo mismo; sin embargo, existe una gran diferencia: orar es hablar y dialogar, pero clamar es pedir con desesperación en el corazón, tener angustia y aflicción por la petición, aquella que sale de lo más profundo de nuestro ser.

La promesa de ser oídos por Dios y ser librados está estrictamente reservada para los justos que claman, ellos estarán día y noche doblando rodillas, llorando y gimiendo delante del Señor hasta recibir respuesta.

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:10-11 (RVR 1960)

Ana era una mujer que no podía tener hijos, pero pidió la bendición de Jehová con desesperación y llanto, entonces el Señor escuchó su oración y le concedió este deseo.

Muchos tenemos un pedido en el corazón, pero pareciera que no le damos importancia o nos falta fe porque no estamos clamando; por ejemplo, si me interesa que mi familia se salve lo demostraré suplicando por sus almas, llorando de día y noche, lo mismo si deseo recibir sanidad, trabajo o bendición económica. La pregunta es: ¿existe clamor en tus oraciones?

 

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¿Estás ansioso y preocupado?

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1 Pedro 5:7 (RVR1960)

La ansiedad y la preocupación generalmente representan una carga que nos hace sufrir. Esperamos ser librados de ellas, pero a veces la respuesta tarda en llegar y nos exasperamos al punto de perder la paciencia. Cuando esto sucede, es posible que tomemos decisiones apresuradas, de las cuales quizás tengamos que arrepentirnos más tarde.
Si bien hay problemas inevitables, aún así podemos entregárselos al Señor en oración. Dios nos dará la fuerza necesaria para atravesar toda situación y terminar en victoria, porque Él tiene cuidado de nosotros.

Por Giovana Aleman

 

 

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¿Cuántos paracaídas empacaste hoy?

Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil. Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en prisión.

A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea y sus experiencias en el lugar de detención.

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:

   – Hola, usted es Charles Plumb, ex piloto en Vietnam y fue derribado por el enemigo, ¿verdad?

   – Y usted, ¿cómo sabe eso?, le preguntó Plumb.

   – Porque yo doblaba y empacaba los paracaídas de su división, y parece que el suyo funcionó bien.

   – Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí- Respondió  Plumb emocionado y con mucha gratitud.

Aquella noche, Plumb no podía conciliar el sueño, se preguntaba cuántas veces había visto en el portaviones a aquel hombre y nunca le había dirigido un saludo, se dio cuenta de que había sido una persona arrogante y orgullosa frente a este humilde y servicial marinero.

Pensó también en todo el tiempo que aquel marinero pasó en el barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de personas que quizás no conocía.

Desde aquel día, Plumb comienza sus conferencias preguntando a su audiencia: ¿Quién empacó hoy tu paracaídas?

Esa es la misma pregunta que hoy debemos realizarnos: ¿Quién empacó nuestro paracaídas? ¿Estás empacando el paracaídas de alguien?

Muchas veces vemos a la gente, familiares, compañeros del trabajo, hermanos de la iglesia, amigos, conocidos del barrio y simplemente apenas los saludamos sin tener en cuenta que ellos podrían estar empacando nuestro paracaídas. Sus oraciones podrían ser las que cada día nos estén salvando de situaciones inesperadas.

¿Cuántos paracaídas empacaste hoy? Recuerda que la responsabilidad que se nos ha dado es enorme. En 1 Timoteo 2:2 encontramos que debemos interceder por nuestras autoridades, en Job 42:8 vemos cómo la oración de éste hombre por sus amigos obró a favor de ellos y podemos encontrar muchos ejemplos más.

“En cuanto a mí, ciertamente no pecaré contra el Señor al dejar de orar por uedes. Y seguiré enseñándoles lo que es bueno y correcto”. 1 Samuel 12:23 (NTV)

¿Listo para seguir empacando paracaídas? Dios nos ha confiado la vida de muchas personas y es nuestra responsabilidad que sus paracaídas siempre estén listos.

 

 

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Oración respondida

Un pobre anciano necesitaba unas gafas y no podía comprarlas. Entonces se dedicó a pedirlas a Dios en oración.

Cierto día, yendo por la calle, al final del día, chocó contra un caballero quien le dijo:

  – Pero… ¿Es que no ve por dónde anda?

  – Apenas, señor… y perdónenme. Es que necesito unas gafas, pero no puedo comprarlas – contestó el anciano como hablando consigo mismo.

El caballero, tomándole por el brazo, le contestó:

  – ¿De verdad? Pues ahora mismo acabo de oír la voz de Dios ordenándome que vayamos los dos a comprar unas.

Dios nunca dejará de responder nuestras oraciones, quizás no lo haga de la forma que esperamos y su respuesta venga de personas que ni conocemos, pero sin duda alguna va a responder, igual que lo hizo con el profeta Elías, quien fue alimentado por cuervos en el arroyo de Querit.

No te preocupes tanto por la forma en la que Dios responderá, no te desgastes en eso y confía en que lo Él hará.

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús”. Filipenses 4:6-7 (NTV)

No importa cuán grande sea tu necesidad ni lo difícil que sea tu problema, Dios no conoce de imposibles, puede darte aquello que necesitas y mucho más.

Debes cuidar de tener tu corazón dispuesto a  escuchar la voz de Dios, pero no sólo para recibir algo de Él, sino de  para que también puedas ser un instrumento en sus manos y responder a las oraciones de los demás, Dios podría usarte para bendecir a otros.

No permitas que los problemas te cieguen o te roben la paz, Dios tiene una respuesta perfecta para suplir tu necesidad y llegará de la forma y en el momento que menos lo esperes, pero nunca tarde.

 

 

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Buenas decisiones

Cierto día un empleado platicaba con su jefe y le dijo:

– Y dígame ¿Cómo es que ha logrado su éxito?

– Lo resumo en dos palabras: Buenas decisiones –respondió su jefe

A diario debemos tomar decisiones, unas son más determinantes que otras pero al final son elecciones que tendrán consecuencias buenas o malas en nuestras vidas.

Todos los días decidimos, sobre lo que vamos a comer, vestir, a donde ir, en que horario, etc. quizás estas situaciones son fáciles de elegir pero hay cuestiones que deben ser manejados con mucho cuidado porque pueden marcar nuestra vida para siempre.

La pregunta que ahora surge es ¿Cómo tomar decisiones que agraden a Dios? ¿Cómo sé si estoy haciendo lo correcto?

Veamos algunos consejos para tomar decisiones correctas:

Ora por dirección: Resulta fácil decidir guiados por nuestras propias razones y creencias y olvidamos que de Dios provienen la sabiduría e inteligencia, sin su ayuda podemos involucrarnos en situaciones peligrosas e incorrectas, Proverbios 28:26 dice: “Los que confían en su propia inteligencia son necios, pero el que camina con sabiduría está a salvo” (NTV).

Aplica los principios bíblicos: La Biblia es un manual de instrucciones para todo hijo de Dios, Salmos 119:105 dice: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino” (NTV) meditar en la palabra y decidir conforme a lo que dice es una forma sabia de elegir correctamente, recuerda que si algo de lo que deseas va contra los principios bíblicos no es lo que Dios quiere para ti.

Piensa en el futuro: Esta es una nuestras debilidades, pues estamos muy acostumbrados pensar solamente en el instante de disfrutar y no pensamos en el futuro y es ahí cuando nos equivocamos.

Pide consejo: Quizás un buen consejo no determine tu decisión pero si puede guiarte a tomar el mejor camino para lograr aquello que anhelas, no te rehúses a buscar guía en aquellas personas que tienen mayor experiencia,   Proverbios 24:6 dice: “Así que, no vayas a la guerra sin consejo sabio;  la victoria depende de que tengas muchos consejeros” (NTV).

Una vida llena de gozo y satisfacción es el resultado de las buenas decisiones.

¿Quieres tomar decisiones sabias?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Oremos por los afectados del huracán Irma

El huracán Irma, de categoría 5, es el más fuerte registrado en el Atlántico. El National Hurricane Center informa que el huracán pasará por República Dominicana, Haití, las Islas Turcas y Caicos, Bahamas, Cuba y Florida, en Estados Unidos. En lugares como Puerto Rico, por los cuales ya ha pasado, el huracán Irma ha dejado miles de damnificados y daños materiales. Sin embargo, este desastre natural aún no termina. Los expertos creen que este fenómeno durará hasta el domingo, y que ése será el peor día.

Aunque el prospecto de esta noticia parezca opacar nuestra esperanza, a través de este medio queremos animar a todas aquellas personas que viven en la ruta por el cual el huracán Irma hará su paso. Queremos que recuerden que el dueño de todo lo creado está al cargo de esta situación. Debemos tener en cuenta lo que dice Juan 14:27 (TLA), “Les doy la paz, mi propia paz, que no es como la paz que se desea en este mundo. No se preocupen ni tengan miedo por lo que pronto va a pasar”; y que este sea un llamado de atención para que podamos reflexionar en nuestros hechos, y a la vez, poner nuestra confianza en Dios.

Nuestras oficinas se encuentran en Miami, Florida, una de las ciudades por las que pasará el huracán Irma. Pese a que, como humanos tememos por nuestra seguridad y la de nuestros seres amados, tenemos la convicción de que Dios nos protegerá. Asimismo, hacemos un llamado a los que viven en el resto del mundo para que se unan a nosotros en oración y juntos roguemos a Dios por esta situación. En 2 Crónicas 7:14 (NTV), Dios nos dice “pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.” Por lo cual, invitamos a todos nuestros oyentes, amigos y familiares a orar por los actuales sucesos y también por los que vendrán, pero sobre todo, para que Dios en su infinita misericordia haga conforme a su voluntad.

¿Qué haces tú cuando viene el huracán?

Tal vez el más fuerte desde hace años y que amenaza después de muchos años sin sentir uno de cerca al Estado de la Florida donde nos encontramos. Sí, nos pone a temblar.

A muchos los pone a orar de nuevo, cosa que tal vez no hacían desde hacía rato. Es posible, que si Dios lo desea, se desvíe y no pase nada. Mientras tanto, uno se prepara tanto como puede, en mi caso sobretodo por mi viejita, mi mami está ya en un estado donde no puede hacer nada por si misma y luego de ver los estragos que causó Harvey en Texas, pues uno toma sus previsiones. Pero cuando siento un poco de nervio, de inquietud, de temor, siempre recuerdo la fe de David cuando se enfrentó al gigante Goliat cuando todo el ejército estaba temeroso.

Los fenómenos naturales también son creación de nuestro Dios, pero son consecuencias del calentamiento global, que se ha desarrollado por nuestros desmanes, nuestro mal cuidado de este maravilloso planeta que Dios nos dio.

Enfocarnos en la grandeza de nuestro Dios es lo mejor. Enfocarnos en que sea lo que sea que pase, que se haga Su voluntad en nuestras vidas.

Una y otra vez veo a las personas que lo perdieron todo en Texas y lo que dicen es que agradecen estar vivos. Causa dolor perder tantos recuerdos y cosas materiales para las que trabajaron mucho. Pero ahí nos damos cuenta de lo único perdurable e incambiable: el amor de Dios. Muchos se amargan la vida y dedican su existencia a trabajar en lugar de cultivar el amor de su familia y sus amistades…y al fin y al cabo todo es perecedero. O se dañan las cosas o se pierden o dejamos de usarlas, las amistades se mudan, se olvidan y hay los que permanecen por supuesto…

Pidámosle a Dios que desvíe ese monstruo y que no afecte a nadie, ninguna isla, ninguna persona por favor. Respetando siempre Su santa voluntad. En el nombre de Jesucristo. ¿Qué haces tu en estos casos? Cuéntame. Dios te bendiga, Dios nos bendiga y proteja.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Buscar a Dios

Es curioso cómo casi todos los cristianos definen la oración, el ayuno, la lectura de la Biblia y la meditación en un lugar privado: buscar a Dios. Lo que quieren significar es poner la mente en Dios de una manera dedicada.
Las palabras son una cosa rara: a veces dicen una cosa pero quieren significar otra muy distinta. Buscar, según cualquier definición confiable, es “hacer lo necesario para encontrar a una persona o cosa.” ¿Cómo esto puede tener sentido cuando la persona buscada es Dios? ¿No está en todas partes? No está escondido ni habita un lugar remoto.
Lo veo como una expresión más de ese continuo desplazamiento de la persona humana hacia el centro de todo: Busco a Dios para que, cuando lo encuentre, me responda, me consuele, me ayude, me traiga paz de mente y de espíritu. La característica central de toda religiosidad es la idea de la persona humana elevándose de algún modo hacia la divinidad para lograr de ella algo. El evangelio es algo completamente distinto: es Dios descendiendo a nosotros; no hay esfuerzo humano que pueda producir esto, no hay nada que buscar.
Otra fuente de donde parece proceder esta noción (recordamos eso del “único y personal Salvador”) es el individualismo que predomina en las culturas centrales de donde proviene la mayor parte de la teología y la enseñanza cristiana. Teniendo resuelta toda clase de necesidades materiales y disponiendo de una enorme batería de certezas fabricadas por la economía y la religión es natural que se hayan puesto ellos al centro de todo y a Dios como un servidor, pero no tan expuesto como un sirviente por lo cual hay que buscarlo.
Suena noble y bello escuchar a alguien decir que va a retirarse a un lugar privado para orar y ayunar para buscar a Dios. No vamos a promover aquí ninguna cruzada contra esta práctica. Sólo aportamos una mirada critica, siempre necesaria por estos rumbos.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

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