Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Todos pasamos por momentos difíciles, nos han mentido o nos han traicionado. Tal vez nos han herido y muchas veces sin siquiera darse cuenta.

Como seres humanos nos gustan las conexiones, la familia, la amistad, conversar, chatear, compartir. Pero las relaciones en general son difíciles. Yo siempre lo digo. Y son difíciles porque todos somos diferentes. Y normalmente estamos esperando que los demás nos traten como nosotros los tratamos o que piensen como nosotros pensamos. Que no nos hieran o nos hagan algo que nos pueda afectar.

Por eso se dan los equívocos o las situaciones embarazosas o las acciones o frases que hieren. No siempre porque lo hagan con la intención expresa de herirnos. Simplemente puede ser que se les olvide algo que nos dijeron, o se olviden que nunca habían publicado una foto de un abrazo contigo y de pronto publican una foto de un abrazo con alguien que acaban de conocer. ¿Te ha pasado? Tal vez te piden que les cuides a su mascota, pero le dieron prioridad a otra persona de que si les ocurre algo, la mascota se queda con esa otra persona y no contigo. Son decisiones que tal vez se toman en un momento en el que no estabas en su mente. O hay otro compromiso que tal vez tenían con esa otra persona. Cada cual tiene sus propias razones para sus acciones y decisiones.

La solución para no deprimirnos o permanecer heridos por esas acciones o palabras es recordar que somos hijos de Dios. Cuando recibimos a Jesús en nuestros corazones, Él nos proclama Suyos. Es un gran honor y privilegio. Es un sitial tan importante que todas esas cosas que no podemos evitar que nos afecten por momentos, no deben tomar demasiado de nuestro tiempo y atención. Podemos sanar más rápidamente cuando recordamos eso, que somos amados de una manera sobrenatural, como nadie jamás nos amará y proclamados ¡por el Creador de todo!

Somos hijos del Rey de Reyes y Señor de Señores. Y por gracia, no por obras. Qué belleza.

¡Bendito sea Dios!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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