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Así como lo costoso de algo que vamos a comprar, depende de cuánto dinero tengamos disponible, también calificamos de “viejos” o “mayores” a quienes nos llevan más edad según la cantidad de años que tengamos.

Si recuerdas, probablemente cuando tenías ocho o diez años, alguien de treinta ya era viejo.

De hecho, siempre cuento un episodio que me ocurrió cuando tomé clases de submarinismo…algo que recomiendo a todo el mundo que haga; eso sí, con un buen instructor como el que yo tuve. Resulta que después de las clases de teoría, nos tocaba ir un día a hacer práctica en una piscina. Para ir, nos pidieron que fuéramos en la menor cantidad de autos posibles por la falta de lugares para estacionar. A mi me tocó irme con una pareja jovencita de novios, y le pregunté a ella, porque era muy linda, si no había pensado en ser modelo o si no había hecho comerciales o algo por el estilo. A lo que ella me respondió, que sí, que estaba en una academia de una mujer muy conocida allá en Venezuela, pero que se salió porque la querían poner con las viejas de 35 años….(PUÑO EN LA CARA) justo la edad que yo tenía en ese momento. ¡Ay, cómo duele! Pero me reí…ella no pensaba que yo tenía esa edad. (Qué bueno).

En fin, a medida que nos vamos haciendo mayores, alejamos más la edad para la cual calificaríamos a alguien de “viejo”.

Hay quienes dicen mayores, lo cual es más bonito. Hay quienes prefieren que les digan “más experimentadas (os)” pero lo cierto es que yo siempre he dicho que uno debe disfrutar cada edad al máximo y tratar de mantenernos activos. La juventud no se lleva en el cuerpo y en la manera de vestir, aunque vestir un poco más casual ayuda a vernos más al día. Es el espíritu el que a muchos nos mantiene jóvenes. ¡Mi mamá tiene 99 años! Sí, me tuvo ya grandecita…pero su espíritu es muy joven y es lo que la mantiene jovial a pesar de todas las inhabilidades físicas. Para mí aparte de tomar su cuidado como uno de mis propósitos en esta vida, es también un gran aprendizaje. Ver su fragilidad nos hace más amorosos y más dispuestos a servirlos y atenderlos con el mayor gusto del mundo. Yo digo que es mi bebé grandota. Me llena mucho cuidarla y atenderla.

Pero volviendo al tema de la calificación de vejez, les recomiendo primeramente respetar la experiencia, la madurez y las canas. No hablen de vejez, más bien de años de vida, de la hermosa madurez a la que todos al fin y al cabo vamos a llegar. ¡No lo olvides!

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