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Tiempo de lectura: 2 minutos

En el segmento Viernes de terapia junto a la licenciada Débora Pedace tratamos un tema que puede darte muchas respuestas: El poder de la vulnerabilidad.

¿Qué significa ser vulnerables?

Tiempo atrás creíamos que era sinónimo de debilidad. A muchos nos formaron con la idea de que las personas que eran vulnerables, en realidad eran débiles e indefensas. Y, si bien, la definición de vulnerabilidad parte de una idea similar, hoy tendremos otra perspectiva respecto a esta idea.

Cuando hablamos de la palabra vulnerabilidad nos estamos refiriendo a una persona o cosa que puede ser dañado de forma física o de forma moral. Viene del latín que significa mitad herida (vulnus), mitad posibilidad (abilis), por lo tanto el ser vulnerables representa la posibilidad de que seamos heridos.

¿El poder de la vulnerabilidad?

Claro que lo pensamos siempre en términos negativos, porque una persona vulnerable es una persona más propensa a ser dañada, pero ¿qué tal si hoy podemos mirar un poco más profundo en lo que representa la vulnerabilidad emocional conociendo los beneficios que tiene el que seamos personas vulnerables?

La palabra vulnerabilidad no tiene por qué ser negativa en su totalidad. Como ocurre con tantas otras cualidades, no todo es negativo o positivo en su estado puro, puede tener ambas variantes.

Por eso, a la licenciada le agrada la perspectiva sobre la vulnerabilidad que permite dejar al descubierto emocionalmente en ciertas situaciones, pero al mismo tiempo permitir a esa persona conectar con mayor facilidad consigo mismo y con lo que la rodea. En el caso contrario, las personas que tienden a ocultar su vulnerabilidad emocional, tratando de no mostrar sus sentimientos o debilidades, podrían tener mayores dificultades para conectar con ellas mismas y con otras personas.

¿Cómo convertirnos en personas lo suficientemente vulnerables y a la vez fuertes para poder sobrellevar cualquier situación?

Existen tres formas de trabajar tu propia vulnerabilidad emocional para potenciarla y que te sirva de impulso para mejorar la resiliencia.

En primer lugar, es necesario realizar un exhaustivo trabajo de introspección que sirva para detectar inseguridades y aquellas situaciones en las que tienden a aflorar como así también, las fortalezas para potenciarlas en los momentos difíciles.

En segundo lugar, sería ideal que cada persona adquiera un entrenamiento especial para controlar los propios pensamientos, las ideas intrusivas y los impulsos. Para ello, se pueden utilizar distintas técnicas de relajación para que puedas desarrollar ciertos hábitos saludables que te ofrezcan calma cuando te sientas expuesto.

Y por último, trabajar sobre la propia tolerancia hará que puedas tener más paciencia a la hora de analizar las situaciones a las que quedas expuesto.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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