“Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente.”

Salmos 51:17 (TLA)

Es posible que de a poco te hayas ido alejando de todo lo relacionado con Dios, tus oraciones ya no son las mismas, porque ahora te conformas con dar gracias por los alimentos; antes anhelabas enseñar la Palabra de Dios, pero ahora parece que tus ojos se sienten pesados y te cuesta leerla; nunca te perdías una reunión dominical, sin embargo ahora buscas excusas para quedarte en casa o hacer otras actividades. ¿Qué está pasando? ¿Los tiempos cambiaron o fuiste tú quien empezó alejándose de Dios?

Quizá te sientes identificado con estas actitudes, si es así ¿no has considerado regresar a la casa de tu Padre? Porque sin importar el pecado que hayas cometido Jesús quiere perdonarte y hacer de ti un instrumento útil en sus manos. Si decides volver debes saber que no recibirás acusaciones como el enemigo suele hacerlo, sino que los brazos de tu Padre estarán abiertos para darte una nueva oportunidad y hacer una fiesta en tu honor, puesto que su hijo que andaba perdido regresó a su hogar.

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Por Ruth Mamani




El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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