A menudo escuchamos la frase “Dios perdona todos tus pecados y los olvida”. Esta afirmación es cierta y está basada en la Biblia (Jeremías 31:34). A diferencia de los seres humanos, Dios tiene la capacidad de olvidar lo malo que hemos hecho. Su gracia sobrepasa nuestro entendimiento y su perdón es tan inmenso que no podemos medirlo. Él perdona a quienes confiesan sus pecados y se arrepienten de corazón, pero ¿eso quiere decir que tenemos permiso de seguir pecando?

Hay personas que piensan: “con tal que pida perdón después de pecar, todo estará bien”; sin embargo, no hay ningún pasaje en la Biblia que avale este comportamiento. En el tiempo de Pablo ya habían personas que creían de la misma manera (Romanos 6:1-14). Estaban tan seguros de que la gracia de Jesús es sobreabundante, que pensaban que si pecaban, harían que su gracia incremente aun más. No obstante, él les llamó la atención y señaló tres puntos cruciales:

Cristo te da una nueva vida

Estamos seguros de eso, porque Cristo fue levantado de los muertos y nunca más volverá a morir. La muerte ya no tiene ningún poder sobre él. Cuando él murió, murió una sola vez, a fin de quebrar el poder del pecado; pero ahora que él vive, vive para la gloria de Dios. Así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios por medio de Cristo Jesús.” Romanos 6:9-11 (NTV)

Al aceptar iniciar una nueva vida con Jesús, nuestra existencia pasada muere y comenzamos una nueva etapa con él. Por lo tanto, los pecados del ayer ya no deberían existir más. Puede resultar difícil decirle no a nuestros deseos, pero a diferencia de antes, no estamos solos y Cristo nos da las fuerzas que necesitamos para rechazar el pecado. Esto quiere decir que si realmente estamos siguiendo sus precepto, nuestros deben disminuir drásticamente en lugar de aumentar.

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Los pecados quedaron atrás y no debemos retroceder

No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos. No dejen que ninguna parte de su cuerpo se convierta en un instrumento del mal para servir al pecado. En cambio, entréguense completamente a Dios, porque antes estaban muertos pero ahora tienen una vida nueva. Así que usen todo su cuerpo como un instrumento para hacer lo que es correcto para la gloria de Dios.” Romanos 6:12-13 (NTV)

Cometer los mismos pecados por los cuales pedimos perdón es como avanzar diez pasos y retroceder veinte. La madurez espiritual se adquiere cuando uno va hacia adelante. Se puede caer o tropezar en el camino, pero en tanto que uno se sostenga de la mano de Dios, incluso las peores circunstancias se convertirán en bendición. Esa eso es lo que implica ser cristiano.

El pecado tiene consecuencias

“El pecado ya no es más su amo, porque ustedes ya no viven bajo las exigencias de la ley. En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios.” Romanos 6:14 (NTV)

En la actualidad se ha popularizado la creencia que ceder a los deseos y pasiones es un acto de liberación; no obstante, el pecado nos convierte en esclavos y nos ciega de las consecuencias (Para mayor información, leer 3 consecuencias del pecado). Es fácil disfrutar del momento y no pensar en los efectos de nuestras acciones, y una vez que llegan, no nos gusta asumirlas. Por tal motivo la Biblia nos advierte a tener presente a Dios en cada una de nuestras acciones, de modo que podamos vivir sabiamente y sin sentir un vacío en el alma y corazón.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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