La hipocresía está presente en todo lugar y, lamentablemente, también se manifiesta en algunos cristianos. Ser hipócrita es fingir cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.* En la Biblia hay varios pasajes que nos advierten que este comportamiento va en contra de lo que Dios quiere para nosotros. Así que debemos cuidar que nuestras acciones vayan de acuerdo a nuestra corazón, y que nuestro corazón esté verdaderamente centrado a Dios. Si no sabes cómo identificar esta conducta, o si crees que puedes haber caído en la hipocresía, estas son algunas señales de que lo eres:

1. No practicas lo que dice la Biblia, pero sí esperas que otros lo hagan

¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió:

“Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios”.

Mateo 15:7-9 (NTV)

La vida del cristiano se basa en practicar las enseñanzas de Jesús e imitar su ejemplo. Esto puede resultar desafiante, sobre todo cuando nuestra sociedad actual le llama bueno a lo malo y a lo malo, bueno. Sin embargo, esa no es una excusa para convertirnos en los jueces de los demás.

Ser cristianos no nos da el derecho de juzgar a otros ni a creernos mejores que los que nos rodean. Un error que la mayoría cometemos es fijarnos en los demás antes que en nosotros mismos. Nos es más fácil detectar las equivocaciones ajenas, que corregir las nuestras. Una señal clara de hipocresía es no practicar la Palabra de Dios y esperar que otros sí lo hagan. Pero esta práctica tiene malas  consecuencias. Romanos 2:5 (NTV) dice: “Pero eres terco y te niegas a arrepentirte y abandonar tu pecado, por eso vas acumulando un castigo terrible para ti mismo. Pues se acerca el día de la ira, en el cual se manifestará el justo juicio de Dios.”

2. Utilizas a Dios para tu propia conveniencia

“Actúen como libres, y no como los que hacen de la libertad un pretexto para hacer lo malo sino como siervos de Dios.”

1 Pedro 2:16 (RVA-2015)

Dios es tan misericordioso que nuestra capacidad humana no puede comprenderlo en su totalidad. No obstante, muchos hacen uso y abuso de su gracia como un pretexto para seguir pecando. Creen que porque Dios es amor, pueden hacer lo que desean y no pagar las consecuencias. (leer Si Dios me perdona, ¿por qué debo dejar de pecar?) Por otra parte, inventar reglas o enseñanzas que no tienen sustento bíblico y luego pretender adorar a Dios es en vano. Mateo 15:8-10 (TLA) dice: “Este pueblo dice que me obedece, pero en verdad nunca piensa en mí. De nada sirve que ustedes me alaben, pues inventan reglas y luego las enseñan diciendo que yo las ordené.”

3. Tu vida cristiana se ha vuelto una costumbre

“¿Por qué me llaman: ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que digo?”

Lucas 6:46 (RVA-2015)

Los fariseos eran personas que creían tanto en la ley que dejaron a Dios de lado y pusieron a la ley como su dios. Esto se debió a muchos factores, pero uno de los principales es que su fe se convirtió en una costumbre más. Dejaron de ver a Dios como el Señor de todo lo que existe y comenzaron a servirle como parte de un ritual. Esto es hipocresía porque no existen verdaderos motivos para servir a Dios sino pura costumbre e interés; y esto se refleja en su conducta. Así lo afirma Tito 1:16 (NTV): “Tales personas afirman que conocen a Dios, pero lo niegan con su manera de vivir. Son detestables y desobedientes, no sirven para hacer nada bueno.”

4. Haces cosas para que los demás te alaben

“Cuando ayunes, que no sea evidente, porque así hacen los hipócritas; pues tratan de tener una apariencia miserable y andan desarreglados para que la gente los admire por sus ayunos. Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa. Pero tú, cuando ayunes, péinate y lávate la cara. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado; y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.”

Mateo 6:16-18 (NTV)

Una de las cualidades que Dios más aprecia es la humildad (Mateo 23:12), pero si alguien hace lo bueno con el fin de buscar alabanza, está siendo orgulloso y le está quitando la gloria a Dios. La Biblia advierte que la hipocresía es la maldad enmascarada, porque es fácil maquillar las malas intenciones con un acto de bondad. Jesús ya les advertía a sus discípulos sobre este comportamiento:

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“¡Cuídense de los maestros de la ley religiosa! Pues les gusta pavonearse en túnicas largas y sueltas y les encanta recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas. ¡Y cómo les encanta ocupar los asientos de honor en las sinagogas y sentarse a la mesa principal en los banquetes! Sin embargo, estafan descaradamente a las viudas para apoderarse de sus propiedades y luego pretenden ser piadosos haciendo largas oraciones en público. Por eso, serán castigados con severidad.” (Lucas 20:46-47 NTV)

5. Te importan más tu relación con la gente que con Dios

“¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues son como tumbas blanqueadas: hermosas por fuera, pero llenas de huesos de muertos y de toda clase de impurezas por dentro. Por fuera parecen personas rectas, pero por dentro, el corazón está lleno de hipocresía y desenfreno.”

Mateo 23:27-28 (NTV)

Algo común en los fariseos a quienes Jesús ponía como malos ejemplos, era que le daban más importancia a las apariencias. Se preocupaban más por quedar bien ante las personas, pero descuidaban su relación con Dios. Estaban al tanto de lo que se decía de ellos, pero no se daban el tiempo de permitir que Dios examine sus corazones. En Mateo 6:1 (NTV) se nos advierte que nuestras acciones deben tener a Cristo como motivo y no a los demás: “¡Tengan cuidado! No hagan sus buenas acciones en público para que los demás los admiren, porque perderán la recompensa de su Padre, que está en el cielo.”

 

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

*Real Academia Española. (2017). Hipocresía. En Diccionario de la lengua española (Edición del tricentenario). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=KTAiwim

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