La juventud es una etapa que no dura para siempre. Las decisiones más importantes de la vida se hacen en ese período; es por ello que es importante ser sabios al momento de elegir. Si bien no todos somos iguales, hay errores que parecen ser compartidos por todos los jóvenes, y la Biblia ofrece consejos para no cometer estas equivocaciones. Éstas son algunas de ellas:

1. Confiar más en la fuerza que en la experiencia (Proverbios 20:29).

Las cosas que se hacen con planeamiento y organización, generalmente son las que tienen más éxito. Sin embargo, como jóvenes a veces cometemos el error de actuar precipitadamente y confiamos más en nuestra fuerza que en la razón. Esto se nota en situaciones en las cuales no obtenemos los resultados que queremos, o nos arrepentimos de haber hecho algo. Para no caer en esta equivocación, aprendamos a buscar el consejo de las personas que tienen más experiencia que nosotros en áreas determinadas y en la vida.

2. Usar la juventud como un pretexto (1 Timoteo 4:12).

En ocasiones, los adultos no toman en serio a los jóvenes por su inexperiencia. No obstante, también hay momentos en los que utilizamos nuestra juventud como un pretexto para fallar deliberadamente. Esta etapa de la vida debería ser de provecho no solo para nosotros, sino también para los demás. Procuremos ser ejemplo para otros en nuestra manera de hablar, en conducta, en amor, en fe y en pureza.

3. Dejar a Dios para después (Salmos 119:9, Eclesiastés 12:1).

Algunos piensan que disfrutar de la juventud es hacer lo que uno quiere y solo pensar en Dios cuando uno ya es adulto o anciano. Contrario a lo que muchos creen, dedicar la juventud al servicio de Dios no es desperdiciar la vida, sino más bien disfrutarla al máximo. Él sabe qué es lo mejor que nos conviene, y si dejamos nuestra existencia en sus manos, podremos vivir de acuerdo al propósito para el cual fuimos creados y nunca sentirnos vacíos.

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4. Menospreciar a los adultos (1 Timoteo 5:1, Éxodo 20:12, Deuteronomio 5:16).

Puede que no todos los jóvenes tomen en poco a los adultos, pero ciertamente es un error que muchos cometemos. Nos creemos autosuficientes y pensamos que lo sabemos todo; no obstante, olvidamos que nuestra experiencia en la vida es poca en comparación a los que han vivido más. Asimismo, no respetamos a nuestros padres, tutores o líderes, de la forma en que debiéramos hacerlo. Este mal proceder no debería persistir en nuestras vidas, pues Dios nos advierte que hay malas consecuencias si continuamos haciéndolo, pero que hay una gran recompensa si cambiamos esta falta.

5. Orgullo (1 Pedro 5:5).

Cuando nos resistimos a aceptar la corrección y a admitir nuestras equivocaciones, hacemos que nuestro orgullo incremente y endurezca nuestros corazones. Es por ello que la Biblia menciona que Dios no soporta a los orgullosos” (Proverbios 16:5, TLA), pero que en cambio honra a los humildes (Santiago 4:10). Debemos aprender a dejar nuestro orgullo atrás y comenzar a ser humildes y a prestar ayuda a los demás.

6. Dejarse llevar por las pasiones (Proverbios 7).

El mundo ofrece tentaciones y placeres pasajeros, y como jóvenes estamos propensos a caer en ellas. Aunque éstos puedan ser muy provocativos, debemos mantenernos firmes y pensar en las consecuencias que tienen nuestras acciones. Podríamos echar a perder toda nuestra vida por unos cuantos minutos de placer. Pero, si dejamos que Dios cuide nuestro corazón, pensamientos, acciones y planes, entonces no tendremos nada de qué arrepentirnos y viviremos una vida digna de imitar.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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