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Cómo dejar de comer por preocupación



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Mayo Clinic Staff. (2018). Tips to stop emotional eating. Recuperado el 19 agosto de 2019, de https://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/weight-loss/in-depth/weight-loss/art-20047342
–Orenstein, B. (2014). How to End Emotional Eating. Recuperado el 19 agosto de 2019, de https://www.everydayhealth.com/emotional-health/how-to-end-emotional-eating.aspx

¿Preocupado por tu situación?

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho.” Filipenses 4:6 (NTV)

¿Qué es lo que te preocupa hoy? :

      – ¿Tu familia? ¿Matrimonio?

     – ¿Cubrir las necesidades básicas de tu hogar?

     – ¿Tu salud o la de algún ser querido?

     – ¿No encontrar un trabajo o perder el que tienes?

     – ¿Tu situación económica?

La Biblia enseña claramente que evitemos la preocupación, que llevemos todas nuestras necesidades y preocupaciones a Dios en oración. Incluso aquellas inquietudes por las necesidades físicas, como la ropa y la comida. “No se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?” Mateo 6:25. (NTV)

¿Sabes por qué  Jesús dijo que evitemos la preocupación? Porque es un pecado que desagrada a Dios. Muestra que no confiamos completamente en Él ni en Sus promesas de satisfacer todas nuestras necesidades. (Filipenses 4:19.)

La preocupación hace que dudemos de Dios y tengamos una fe dividida. Por un momento confiamos en Dios y al otro ya estamos pensando si Dios será capaz de solucionar o proveer lo que necesitamos. Nos hace inseguros y personas que viven con miedo. Santiago dice que los que dudan son como las olas del mar, que el viento los lleva de un lado a otro. (Santiago 1:6) Jesús fue más directo y dijo que “Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos…” Mateo 6:32.

Si vives preocupado o angustiado por tu situación, te animo a leer la Biblia y obedecer todo lo que allí está escrito. “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.” 1 Pedro 5:7 (NTV)

Si lo haces, Dios promete darte Su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento. “Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” Filipenses 4:7 (NTV)

No dejes que la preocupación forme parte de tu vida, puedes vencerlo obedeciendo lo que el Señor te dice.

 

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6 pensamientos que generan ansiedad

Un poco de ansiedad nos ayuda a seguir adelante. Pero mucho de ella puede llegar al extremo de causar ataques de pánico. Existen detonantes que llevan hasta este punto: pensamientos que generan ansiedad y que a veces no notamos. Para evitar este tipo de situaciones, debemos tener en cuenta qué hechos desencadenan la ansiedad.

1. Predecir el futuro

Estudios demostraron que intentar adivinar el final de un libro crea conexiones cerebrales, pero no funciona cuando lo aplicamos en situaciones cotidianas. Al intentar predecir el futuro caemos en la preocupación. Pensamos qué podría salir mal y lo terrible que nos iría. Esto crea miedos infundados y representa un desgaste de energía. Además, no es una solución porque el futuro escapa de nuestro poder. Querer predecir el porvenir es contraproducente: genera ansiedad y puede convertirse en un mal hábito.

2. Esperar lo peor

Imaginar los peores escenarios es una causa de la ansiedad. Pensar que solo ocurrirá lo malo y que no hay esperanza es una forma de predisponerse al fracaso. Todos estos pensamientos hacen que el cerebro se altere más de lo necesario. El resultado es que la ansiedad toma control de la mente y se manifiesta en el cuerpo. Los ataques de pánico pueden ser provocados por pensamientos sobre un escenario apocalíptico que solo existe en nuestra mente.

3. Enfocarse en lo negativo

Ver únicamente la parte positiva de la vida puede llevar a un sentido de falsa realidad. Pero ver solo lo negativo crea ansiedad. Debe existir un balance entre ambas perspectivas. Ningún extremo es bueno para la salud mental. Al ignorar las cosas buenas de la vida podemos sufrimos de estrés y preocupación. Estos se manifiestan en dolores musculares, migraña, insomnio, falta de apetito y/o ansias de comer en exceso. Pensamientos negativos siempre llevan a la ansiedad, y es por eso que debemos evitarlos.

4. Generalizar

A veces, una experiencia se convierte en la regla con que medimos los demás hechos de la vida. Por ejemplo, si tras comer fresas tuvimos dolor de estómago, la siguiente vez dudaremos en comer dicha fruta. Si bien es una excelente manera de protegernos de los peligros, en ocasiones genera ansiedad. Existen casos en los que la generalización ha causado más dificultades que el problema en sí.

Por ejemplo, alguien fallece después de que le hubieran aparecido pequeñas ronchas rojas en el cuerpo, y si generalizamos la situación, cualquier marca que veamos puede hacernos pensar en la muerte. Pensamientos así causan ansiedad porque tomamos un hecho aislado como la norma general. Por tal motivo debemos evaluar cada caso por separado y no guiarnos por una única mala experiencia.

5. Pensar ≪¿y si…?≫

Lo peor de los pensamientos que comienzan con ≪¿y si…?≫ es que nos impiden avanzar. Pensar en las posibilidades de lo que pudo o podría ser causan ansiedad. No ayudan a arreglar un problema. No son la salida para un conflicto. No pueden reparar el pasado ni evitar el futuro. Pero continuar imaginando los posibles escenarios ponen a nuestra mente en un estado de ansiedad. Tanto que pueden convertirse en ataques de pánico.

6. Poner etiquetas

A menudo, los peores insultos nos los decimos nosotros mismos. Poner etiquetas es algo que hacemos a diario, consciente o inconscientemente. Pero cuando esas son negativas, nuestro cerebro las toma como ciertas, aunque no lo sean. Decir ≪soy ansioso (a)≫, ≪soy torpe≫, ≪soy tonto (a)≫, etc. es perjudicial para la salud mental. Estos pensamientos generan ansiedad y repercuten en el cuerpo.



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Día a día

Un hombre cuenta que cuando era muchacho, solía ayudar a su madre a guardar las manzanas de la cosecha. Procuraba tomar en sus brazos tantas como podía, y luego trataba de andar. Un paso, dos… y una manzana se caía, luego otra, y otra,  hasta que todas terminaban en el suelo.

Su madre se reía y luego le enseñaba cómo podía llevarlas sin peligro de que se le escapasen de las manos; esto es, tomándolas de una en una.

Muchas veces nos afanamos pensando en el futuro y queriendo prever todo lo que sucederá en la semana o meses siguientes. Queremos abarcar todo junto y no nos damos cuenta que así no podemos avanzar, que de esa forma lo único que haremos será ir derramando cosas en el camino. Debemos  aprender la misma lección de ese muchacho: tomar una manzana a la vez; es decir, debemos tomarnos un día a la vez, sin pretender llevar en nuestros brazos todo un mes o un año.   

No permitas que las preocupaciones te quiten la paz. Por querer hacernos cargo de todo junto nos desvelamos y afanamos incluso por cosas que suponemos pueden pasar y permitimos que eso nos robe el gozo y la paz que Dios nos ofrece.

“Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy” Mateo 6:34 (NTV)

Cada día trae su propio afán y aunque es algo bueno mirar hacia el futuro y planificar, trazarnos metas, es mejor entregarle a nuestros  planes a Dios y no permitir que cosas que aún no han sucedido nos roben la paz. Si Dios cuida de las aves, lo hará mucho más con sus hijos.

El libro de Eclesiastés, en el capítulo 3, habla de que cada cosa tiene su tiempo, cada etapa su momento y en los versículos 10 y 11, el rey Salomón admite que ha visto la carga que Dios puso sobre los hombros de los seres humanos pero también dice, que pese a eso, Él lo hizo todo hermoso para el tiempo apropiado. 

Entrégale cada día de tu vida a Dios y permite que Él guíe tus pasos; enfrenta un día a la vez y disfruta de la paz que Dios te ofrece.

 

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¿Dependes de Dios?

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17 (LBLA)

¿Alguna vez te ha pasado que al momento de alguna necesidad tu fe tambalea? La falta de fe puede convertirse en ansiedad por la incertidumbre de lo que pasará en el futuro. En el versículo citado, vemos que los justos, es decir aquellos que fueron justificados por la sangre de Cristo, deben vivir por fe. Esto nos habla de aprender a ser dependientes de Dios en cada una de nuestras necesidades.

Dios siempre cuidó de su pueblo supliendo todo lo que les hacía falta. No permitas que la falta de fe dañe tu salud con la ansiedad, Dios sabe sorprender a sus hijos justos que viven por fe.

Por Cristhian Castillo

 

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Bajar la velocidad

“Vivimos una época de patologías masivas, como las crisis de pánico, la depresión, la ansiedad, que no son patologías simplemente síquicas, sino de la relación comunicacional”.

(Franco Berardi, pensador italiano en entrevista al diario español El País)

“La intensificación infinita de la información repercute en las capacidades críticas de comprensión”, dice Berardi en otra parte de la entrevista. Este cúmulo abrumador termina afectando el cerebro, los nervios, la mente y las emociones.

La velocidad de la información nos expone a masas inmensas de datos que no podemos procesar completamente. Pero al mismo tiempo requiere de nosotros respuestas, como es el caso de los cientos de mensajes que recibimos.

Por un lado tenemos entonces la marea de textos, audios y videos. Por el otro, la exigencia de responder a estos estímulos.

Es inevitable: esta enorme presión comunicacional termina afectando nuestra capacidad de analizar e interpretar la realidad de una manera comprensiva. Este efecto se traslada a nuestra vida cotidiana y produce los efectos mencionados en la cita al inicio de esta nota.

Cada día aparecen nuevos estudios que dan cuenta de las transformaciones que las tecnologías de información están produciendo en nuestra forma de pensar y de encarar la realidad.

El conocimiento y el aprendizaje, el manejo del tiempo, el pensamiento crítico, las relaciones personales y el rendimiento laboral son algunas de las dimensiones afectadas por la nueva comunicación.

Es el vértigo de la nueva realidad. La velocidad nos está matando porque no estamos diseñados para correr todo el tiempo. Los períodos de intensidad deben ser sucedidos por momentos de repliegue.

En otras palabras, bajar la velocidad.

¿Cómo hacerlo? Este parece ser el misterio escondido desde que aparecieron los primeros teléfonos celulares con su sistema de SMS, porque han roto todas las barreras: el sonido, el tiempo, el espacio.

Tomemos dos datos: el hombre apareció en la tierra, digamos, hace unos cuarenta mil años. El primer celular fue lanzado al mercado en 1983.

Es decir, durante unos treinta y ocho mil años la gente pudo construir civilizaciones, arte, música, relaciones humanas productivas (al mismo tiempo, claro, guerras, incendios y contaminación).

El peso de esta evidencia dice que no moriremos instantáneamente si no podemos tener un teléfono celular a la mano. Que podríamos igual tener una vida más o menos plena.

Pero no exageremos: no hay necesidad de tirarlo. Simplemente, bajemos un poco la velocidad, usémoslo menos tiempo y mejoremos nuestra salud mental y la de los otros.

¿Las redes sociales te hacen sentir solitario?

¿Alguna vez has estado revisando tus redes sociales y, pese a que tienes muchos amigos y comentarios en internet, te sientes más solo que nunca? No eres el único. Es más, una investigación confirma que las redes sociales pueden incrementar el sentimiento de soledad.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Hunt, M., Marx, R., Lipson, C., & Young, J. (2018). No More FOMO: Limiting Social Media Decreases Loneliness and Depression. Journal Of Social And Clinical Psychology, 751-768. doi: 10.1521/jscp.2018.37.10.751

¿Cómo ayudar a quien tiene un problema de salud mental?

Es difícil cuando alguien cercano a nosotros tiene un problema de salud mental. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, se debe buscar asesoría profesional; no obstante, mientras esa persona recibe tratamiento, ¿qué podemos hacer para ayudar?

Al respecto, Daniel Zangaro, quien tiene un Master en Consejería Pastoral de la Universidad Liberty de Virginia y quien también es el Community Manager en Christian Vision, explica que cuando una persona tiene alguna enfermedad mental, se debe dar importancia al cuidado del alma. «El concepto “cuidado del alma” comprende todo lo que se haga en función de apoyar o restaurar el bienestar de una persona. La meta de esta tarea siempre será la formación del carácter de Cristo en cada individuo», afirma Zangaro. Asimismo, explica que existen cinco formas diferentes de hacer el «cuidado del alma», éstas son:

1. Amistad cristiana

“El verdadero amigo siempre ama, y en tiempos de necesidad es como un hermano.” Proverbios 17:17 (NBV)

Las amistades constructivas son clave en la vida de cualquier persona, pero si alguien tiene algún problema de salud mental, éstas son aun más relevantes. Una persona que está atravesando por momentos difíciles necesita rodearse de personas que le brinden apoyo y amor real. Básicamente se trata de actuar como verdaderos seguidores de Cristo y demostrar verdadera amistad. Tal como sostiene Zangaro, la amistad cristiana «es la relación que se da entre uno o más cristianos, por la cual comparten, se apoyan mutuamente, facilitando de esta manera su crecimiento espiritual».

2. Ministerio pastoral

Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.” 2 Corintios 1:3-4 (NTV)

«Se trata de un concepto amplio que incluye diversas disciplinas tales como: predicación, enseñanza, adoración, desarrollo del liderazgo, trabajo social, cuidado pastoral y consejería. Todo esto como actividades tendientes al cuidado de las almas», afirma Zangaro. Para esto hace falta la presencia de un líder o consejero, pero si no es posible, podemos acompañar a la persona a reunirse con un líder y estar con él o ella en el proceso. Esto será vital para su recuperación.

3. Cuidado pastoral

“Ayúdense mutuamente a soportar las dificultades, y así cumplirán la ley de Cristo.” Gálatas 6:2 (BLPH)

El cuidado pastoral no es algo que solo los pastores puedan hacer. De hecho es tan práctico que podemos hacerlo con quienes tienen problemas de salud mental o con quien sea que lo necesite. Zangaro explica que este punto «es un ministerio de compasión, reflejando a través del servicio a otros, el amor de Dios. Se trata de brindar ayuda, fortalecer, animar y apoyo especialmente en tiempos de necesidad.»

4. Guía espiritual

“Si alguien está en problemas, que ore a Dios. Si alguien está feliz, que cante alabanzas.” Santiago 5:13 (PDT)

La oración nos conecta con Dios y él nos concede nuestras peticiones conforme a su voluntad. Es por ello que debemos orar por -y con- la persona a quien queremos ayudar. Zangaro afirma que la guía espiritual «es un proceso de oración y conversación por el cual se busca que una persona cultive su relación con Dios, poniéndolo en el centro de su vida y rindiéndose a Él.»

5. Consejería pastoral

“Porque la palabra de Dios tiene vida y poder. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12 (DHH)

No hay mejor consejo que el que está basado en la Biblia. Zangaro explica lo que significa la verdadera consejería pastoral:

«Es una relación de ayuda donde, a través de una serie de contactos estructurados, el consejero busca aliviar la angustia y alentar el crecimiento de la persona en necesidad. Tal consejería apunta a ayudarle a pensar, a sentir, y a comportarse de manera diferente, y esto lo logra a través del diálogo.1 La ayuda pastoral en este caso es guiar a la persona para que pueda ver las cosas de manera diferente bajo una perspectiva con valores cristianos.2 La tarea pastoral es enseñarle a la gente a tener y desarrollar una íntima relación con el Espíritu Santo, para ser dependiente de Él y no del hombre. La meta es que puedan acercarse al Dios de toda consolación.3»

 

Aprende más sobre este tema en el artículo ¿La salud mental es un tema espiritual?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1David G. Benner. Strategic Pastoral Counseling: A Short-Term Structured Model. 2nd ed. (Grand Rapids, Mich: Baker Academic, 2003), 14-24.
2Cole, Jr., Allan Hugh. 2010. "What Makes Care Pastoral?." Pastoral Psychology 59, no. 6: 711-723. Academic Search Complete, EBSCOhost (recuperado el 21 de agosto de 2014).
3A menos que se nota en otro lugar, todos los pasajes bíblicos referidos son de la Versión Reina-Valera Actualizada (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2006).
4Clinton, Timothy E. 2007. Biblical Counseling Quick Reference Guide: Personal & Emotional Issues. Forest, Va: AACC Press.

¿La salud mental es un tema espiritual?

La depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental han incrementado de forma alarmante en estos últimos años. Hoy más que nunca se habla de la salud mental como algo que se puede prevenir, tratar y curar. Sin embargo, existe una duda pendiente que para muchos es difícil de responder: siendo cristiano, ¿se puede tener problemas de salud mental?

¿Hay base bíblica que pruebe la existencia de la salud mental?

En la Biblia no existe el término exacto salud mental, pero tampoco guarda silencio con respecto a ella. Daniel Zangaro, quien tiene un Master en Consejería Pastoral de la Universidad Liberty de Virginia y quien también es el Community Manager en Christian Vision, explica que “todo lo que la Biblia hable en relación al cuidado de las almas, aplica a la salud mental. El alma incluye la parte psíquica, los sentimientos, las emociones del individuo y esto forma parte del cuidado pastoral. Jesús mismo se ocupó de sanar emociones, por ejemplo, contrarrestando la triple negación de Pedro con una triple declaración de fe.”

Sin embargo, para muchos, la salud mental es mas bien un tema espiritual. Si alguien presenta un cuadro de depresión clínica, trastorno por estrés postraumático o alguna otra enfermedad mental, se cree que es el resultado de una relación mediocre con Dios. Es innegable que lo espiritual tiene efecto en lo terrenal (prueba de esto son los casos de posesión demoníaca); no obstante, un problema de salud mental no es igual a un problema espiritual.

¿Cómo diferenciar un problema de salud mental de un problema espiritual?

“Un problema de salud mental no siempre es un problema espiritual y viceversa. Hay problemas espirituales que no significan de manera alguna un problema mental. Por el contrario, hay problemas mentales, que según el caso requieren ministración espiritual, pero para esto hay que identificar si algún tipo de actividad satánica está obrando en la persona”, afirma Zangaro. Sin embargo, al mismo tiempo él advierte que hay casos en los que sí existe actividad demoníaca, pero las personas lo catalogan como un problema mental. De igual forma, hay personas que ven actividades demoníacas en cada problema mental. “Por lo tanto, creo que hay que ser prudentes en cuanto a tomar posiciones extremas, ya que esto pudiera terminar dañando a la persona que pretendemos ayudar”, aconseja Zangaro.

Las enfermedades mentales que más afectan a las personas son la depresión y la ansiedad. En esos casos se pueden tratar a las personas con la ayuda de los profesionales indicados, pero también con el apoyo en el área espiritual. Por supuesto, esto no se aplica en todos los problemas de salud mental pues hay algunos que requieren tratamiento más especializado, especialmente en los casos en donde la persona representa un peligro para otros y para sí mismo.

“Muchas veces, pastores y líderes tienen cierta reticencia para derivar personas a profesionales de la salud mental, como si esto implicara falta de fe o poca confianza en el poder de Dios, pero de ninguna manera esto puede ser aceptable, ya que al igual que sucede con la medicina tradicional, Dios también usa a profesionales como instrumentos de sanidad, en este caso, mental”, sostiene Zangaro.

Si alguien ya tiene a Jesús en su vida, ¿por qué tendría un problema de salud mental?

Una pregunta muy frecuente que muchos hacen con respecto a la salud mental es “¿por qué un cristiano tendría un problema de salud mental? Si se supone que Jesús cambió su vida, ¿no debería también estar libre de cualquier problema mental?” Sabemos que cuando confesamos nuestros pecados y aceptamos a Jesús como el Salvador de nuestras vidas somos hechos nuevas criaturas y nuestro pasado queda atrás (Romanos 10:9-10; 2 Corintios 5:17), pero ¿eso significa que estamos libres de problemas?

Al respecto, Zangaro dice: “La misma pregunta pudiéramos hacernos, si alguien ya tiene a Cristo ¿por qué ahora se enfermó? ¿por qué los cristianos deben pasar por situaciones de sufrimiento? La realidad es que al recibir a Jesús, se produce un nuevo nacimiento espiritual en nosotros, pero esto no nos hace inmune a contraer enfermedades o sufrir las consecuencias que sufren el resto de los mortales. De todas maneras, creemos en milagros y sanidades también en el área mental, pero esto no es algo automático, ni que suceda en todos los casos de la misma manera, ni tampoco por el solo hecho de aceptar a Jesús.”

Esto no quiere decir que Jesús sea incapaz de sanar las enfermedades mentales. A lo largo de la historia se han visto casos en donde Dios ha sanado a personas con enfermedades incurables, ha libertado a gente poseída por demonios, ha traído consuelo ante la depresión y otros milagros más. Pero todo eso lo ha hecho de acuerdo a su propia voluntad y sabiduría. En muchas ocasiones nos cuesta entender el porqué suceden cosas que escapan de nuestro control, pero tenemos la confianza de que, si está dentro de la voluntad de Dios, todos sus planes son buenos, agradables y perfectos (Romanos 12:2).

Si alguien sufre de algún problema mental, se le puede tratar “desde un punto de vista profesional, espiritual o de ambos a la vez”, aconseja Zangaro. Dios trabaja a través de las profesionales de la salud mental y también a través de los consejeros o líderes espirituales. Cuando se trata de ayudar a alguien que sufre, se debe poner todo lo que hay a disposición con tal de buscar su mejoría, y de esta manera también demostrar el amor que Dios puso en nuestras vidas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Versículos bíblicos para calmar la ansiedad

La depresión y la ansiedad están dentro de los problemas más comunes en el mundo, y no hacen distinción de edad ni sexo. Se ha comprobado que la ansiedad produce enfermedades físicas y puede afectar al bienestar de forma severa. Sin embargo, no hay mal que no encuentre solución en Cristo. A través de la Biblia tenemos paz, consuelo y esperanza de que Jesús venció todos los males cuando murió en la cruz y resucitó. Para recordar este regalo, aquí hay textos bíblicos que ayudan a calmar los momentos de ansiedad, ataques de pánico o preocupación.

Isaías 26:3 (NTV)

“¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos!”

Isaías 26:12 (RVC)

“Tú, Señor, nos harás vivir en paz, porque tú nos has ayudado a realizar todas nuestras obras.”

Isaías 41:10 (DHH)

“No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.”

Salmos 23:4 (NBD)

“Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.”

Salmos 34:4 (TLA)

“Le pedí a Dios que me ayudara, y su respuesta fue positiva: ¡me libró del miedo que tenía!”

Salmos 34:18 (DHH)

“El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza.”

Salmos 42:5 (PDT)

“¿Por qué tengo que estar tan angustiado y sufrir tanto? Confía en Dios. Volveré alabarlo por haberme salvado.”

Salmos 56:3 (RVR1960)

“En el día que temo, yo en ti confío.”

Salmos 94:19 (BLPH)

“Cuando me invaden las penas, tus consuelos me dan alegría.”

Proverbios 12:25 (LBLA)

“La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra.”

Mateo 11:28 (TLA)

“Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.”

Lucas 12:24-31 (TLA)

“Miren a los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen graneros para guardar las semillas. Sin embargo, Dios les da de comer. ¡Recuerden que ustedes son más importantes que las aves! ¿Creen ustedes que por preocuparse mucho vivirán un día más? Si ni siquiera esto pueden conseguir, ¿por qué se preocupan por lo demás? Aprendan de las flores del campo: no trabajan para hacerse sus vestidos y, sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón, con todas sus riquezas, se vistió tan bien como ellas. Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios! No se desesperen preguntándose qué van a comer, o qué van a beber. Sólo quienes no conocen a Dios se preocupan por eso. Dios, el Padre de ustedes, sabe que todo eso lo necesitan. Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey. Todo lo demás, él se lo dará a su debido tiempo.”

Juan 14:27 (NTV)

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.”

2 Corintios 4:8-9 (PDT)

“Por eso aunque tengamos toda clase de problemas, no estamos derrotados. Aunque tengamos muchas preocupaciones, no nos damos por vencidos. Aunque nos persigan, Dios no nos abandona. Aunque nos derriben, no nos destruyen.”

Filipenses 4:6-7 (DHH)

“No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.”

Colosenses 3:15 (PDT)

“Permitan que la paz de Cristo controle siempre su manera de pensar, pues Cristo los ha llamado a formar un solo cuerpo para que haya paz; y den gracias a Dios siempre.”

2 Tesalonicenses 3:16 (NVI)

“Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes.”

Hebreos 13:6 (RVR1960)

“De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”

1 Pedro 5:7 (RVA-2015)

“Echen sobre él toda su ansiedad porque él tiene cuidado de ustedes.”

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Dios es quien te sostiene

Cuentan que el evangelista Henry Moorhouse tenía una hijita paralítica. Un día llegó a su casa con un paquete en la mano y la niñita, que estaba sentada en su silla, le dijo:

     – Mamá está arriba. Dame el paquete y yo se lo voy a llevar.

El padre sorprendido le preguntó cómo iba a hacer ella, que no podía caminar, para llevarle el paquete a la madre. Entonces la niña le respondió:

     – Tú, papá, me darás el paquete. Yo lo llevaré en mis manos, y tú me llevarás a mí.

Levantándola en sus brazos, la llevó hasta la presencia de la madre; y mientras lo  hacía pensó: “Es justamente lo que me sucede a mí. Yo llevo mis preocupaciones y mis cargas, pero Dios es quien me lleva a mi”

En muchas oportunidades pareciera que nuestros problemas son una carga muy difícil de llevar, que las fuerzas no nos van a alcanzar y pensamos que estamos sólo en ese viaje.

La única forma de hallar paz y descansar es entregando nuestras cargas a Dios pero al momento de hacerlo y aun antes,  cuando intentamos desesperadamente hacer todo por nuestra cuenta, Él está ahí sosteniéndonos, ayudándonos a dar un paso más, nunca nos abandona.

Normalmente, es después de las pruebas y de los tiempos difíciles que solemos pensar “No sé de dónde saqué las fuerzas” y observando bien todo lo ocurrido llegamos a la conclusión de que fue Dios quien nos sostuvo.

Lleva todas tus preocupaciones ante Dios, entrégaselas y descansa en Él porque no hay mejor lugar que su Presencia y no hay nadie más que tenga una mejor respuesta, ni nadie que te ame más.

“Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes”.  1 Pedro 5:7 (NTV)

Puede ser que la respuesta llegue ese momento o quizás demore más de lo que  deseamos pero la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento llenará nuestros corazones y nos permitirá seguir adelante.

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús”  Filipenses 4:6,7 (NTV)

Dile a Dios qué necesitas y mientras llega la respuesta descansa en Él porque  no te ha soltado ni lo va a hacer, te sostiene todo el tiempo, sólo confía en que sus planes son de bien y que te ama como nunca nadie lo hará.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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