Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Las situaciones difíciles, si bien traen aflicción, también nos cambian, fortalecen y llevan a buscar a Dios. Por esta razón nadie puede escapar de ellas, incluso los grandes hombres de la Biblia tuvieron que pelear terribles batallas; entre ellos se encuentra el apóstol Pablo, un siervo del altísimo que fue utilizado con poder y quien tampoco pudo librarse enfrentar problemas.

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.

2 Corintios 12:7-8 (RVR 1960)

¿Qué hizo Pablo ante su aflicción?

No sabemos con exactitud cuál era ese “aguijón en su carne” muchos estudiosos de la palabra coinciden en que la aflicción que tenía Pablo estaba relacionada con una enfermedad en su cabeza o en sus ojos; pero lo cierto es que este asunto afligía al apóstol.

La Biblia dice que Pablo oró: “tres veces he rogado al Señor para que lo quite de mi”. Tal vez podemos identificarnos con él cuando hemos pedido ayuda a Dios ante una aflicción, rogando que Él elimine el malestar o aquello que nos hace sufrir; así también el apóstol clamó.

¿Cuál era la respuesta de Dios?

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

2 Corintios 12:7-9 (RVR 1960)

Pablo había rogado a Dios que le quitara ese aguijón, pero no recibía una respuesta positiva a sus oraciones. El apóstol seguramente esperaba que Él sanara su aflicción, sin embargo, el mensaje del Señor fue “bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.

El Señor no solamente le dijo “No” dejándolo con la incertidumbre, sino que le dio una respuesta. Existen dos respuestas de Dios ante las aflicciones, la primera es “Sí” es decir, aquello que nos aflige sea quitado por completo; la segunda, es aquella que Él le había ofrecido al apóstol, “la fortaleza para soportarla”.

Tu respuesta me da paz

Pablo recibió la respuesta del Señor y siguió adelante, esta fue suficiente para darle paz. Es posible que en este momento estés orando para que alguna aflicción sea quitada de ti, pero también debes aprender a vivir con ella, con la ayuda y fortaleza de Dios.

A veces el Señor te dirá como a Pablo “Bástate mi gracia”; es decir, en Dios puedes estar seguro, pues solamente Él será suficiente para salir adelante de cualquier situación.

Si enfrentas alguna aflicción o piensas que Dios no ha contestado tu oración, te animo a confiar en Su gracia. Recuerda que no estás solo, alguien te ama y acompaña en cada batalla, se complace contigo, puedes recibir su consolación y acercarte a Él con confianza, puedes mirar al cielo y disfrutar de su maravilloso amor.

La gracia que el Señor le había ofrecido al apóstol Pablo es aquello que nos ofrece “su presencia con nosotros” y es todo lo que necesitamos.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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