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7 mitos sobre la violencia doméstica

La violencia doméstica está incrementando en todo el mundo. Según las estadísticas, 20 personas son abusadas por sus parejas a cada minuto; lo cual hace un total de diez millones de víctimas por año. Pese a que las cifras son elevadas y se tiene información sobre el tema, todavía existen personas que tienes prejuicios y creen en mitos sobre la violencia doméstica. Como consecuencia, el número de víctimas no disminuye ni se toma las medidas necesarias. Para desmentir las falsas creencias al respecto, a continuación se encuentran los diez mitos más famosos sobre la violencia doméstica.

1. Las mujeres son las únicas víctimas

Contrario a lo que se cree, las mujeres no son las únicas víctimas de la violencia en el hogar. Estadísticas reportan que 1 de 7 hombres ha sufrido violencia física severa de parte de su pareja en los Estados Unidos. Además, el 29 % de hombres heterosexuales han sufrido de violación sexual, violencia física y acoso de parte de su pareja.

Existe mucha discriminación y burla contra los varones que son víctimas. Es por esa razón que muchos no se atreven a denunciar ni a contar el hecho. Además, en la mayoría de países no existen centros de ayuda para los hombres que sufren de violencia. Estos factores hacen que los casos de violencia doméstica contra los varones no sea algo que se reporte abiertamente ni se solucione.

2. La violencia doméstica es solo física

La violencia no necesariamente implica llegar a los golpes. Una persona puede abusar de otras psicológicamente al insultarla, despreciarla, culparla, etc. A menudo se cree que los gritos y palabras hirientes son parte de la vida familiar, sin embargo, son una forma de violencia doméstica.

3. Solo pasa en familias pobres y/o ignorantes

El nivel económico y educativo no tiene nada que ver con la violencia. El dinero y la educación, lastimosamente, no son determinantes para que una persona abuse de otra. En realidad, es una cuestión personal y que no puede justificarse con factores externos. Se ha visto casos de violencia en hogares de altos ingresos económicos en la misma medida que se ha visto en hogares de menos recursos.

4. El alcohol y las drogas son causantes de la violencia doméstica

Si bien el alcohol y las drogas pueden incrementar el estado violento de una persona, no pueden usarse como justificación. La violencia que ya está en una persona simplemente se intensifica cuando consume dichas sustancias; es decir que si una persona se embriaga o droga de inmediato no se convertirá en violenta.

5. Las víctimas no se van porque la situación no es tan mala

Hay víctimas que se quedan con sus parejas abusivas porque dependen económicamente. En otros casos es porque han sufrido de tanta violencia que son esclavas psicológicamente de sus abusadores. Si las víctimas no huyen de ese ambiente tóxico no es porque la situación sea tolerable, sino porque están tan atrapadas que no saben cómo salir.

6. Si sufre de violencia es porque es su culpa

Si una persona es violenta, no importa lo que haga su pareja, siempre buscará excusas para abusar de él o ella. Así que no es culpa de la víctima. Es más, cuando hay alguien en el hogar que es propenso a la violencia, los demás hacen todo lo posible para aplacar o evitar situaciones peligrosas. Por lo tanto no se puede afirmar que alguien merece vivir en ese hogar tóxico.

7. No es violencia, solo perdió el control

La justificación más común para la violencia es el temperamento. Se dice: ≪no es violento, así es su carácter≫, ≪es un buen padre, solo que a veces se enoja y reacciona mal≫, etc. Aunque el mal manejo de la ira puede terminar en un hecho violento, no se puede justificar el abuso como una forma de expresión.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Grampian Womens Aid. 20 Common Myths about Domestic Abuse. Recuperado el 25 de noviembre de 2019, de http://www.grampian-womens-aid.com/womens-services/20-common-myths-about-domestic-abuse/
–Paisner, S. (2018). Five myths about domestic violence. Recuperado el 25 de noviembre de 2019, de https://www.washingtonpost.com/outlook/five-myths/five-myths-about-domestic-violence/2018/02/23/78969748-1819-11e8-b681-2d4d462a1921_story.html
–Young, J. (2015). 5 Facts Everyone Must Know About Domestic Violence. Recuperado el 25 de noviembre de 2019, de https://www.psychologytoday.com/intl/blog/when-your-adult-child-breaks-your-heart/201510/5-facts-everyone-must-know-about-domestic#_=_

Dignidad

Un hombre le dijo al universo: “¡Señor, yo existo!”

“Sin  embargo,” respondió el universo, “el hecho no ha creado en mí un sentido de obligación.”

(Stephen Crane, Un hombre le dijo al universo)

Conocí este poema hace muchos años mientras estudiaba en una universidad extranjera. La interpretación oficial en ese curso era que marcaba un agudo contraste con un universo lleno de Dios que le da sentido a la existencia humana

Sin embargo, hay otras posibles lecturas. Una de ellas pone de relieve la angustia de una persona que, ignorada y menospreciada por la sociedad, alza su voz para hacerle ver que existe. Pero la respuesta es desalentadora: la sociedad no siente ninguna obligación hacia su existencia.

Manuel Castells, sociólogo español, dijo hace unos días que el sentimiento subyacente en las protestas y conflictos explosivos que recorren el mundo es el reclamo por la dignidad.

La actitud de la sociedad – en este caso el poder político, el poder económico, la cultura, los medios de comunicación – ha sido ignorar la existencia de la gente común. Pero no sólo eso: tampoco siente hacia ella obligación alguna.

Podríamos llenar páginas con ejemplos de cómo la dignidad humana ha sido sistemáticamente avasallada por la explotación económica, los vicios de las democracias corrompidas, la destrucción del ecosistema, la locura y el hacinamiento en amplios sectores pobres de las ciudades, la violencia, el crimen.

Más profundo, sin embargo, es el efecto que todo esto produce en los sentimientos humanos: el desprecio o la indiferencia de los que poseen el poder y el dinero de este mundo.

Es como el poema: la enorme cantidad de personas que viven en condiciones tan precarias no ha creado ningún sentido de obligación por parte de las personas que podrían cambiar el rumbo de las cosas.

Escuché la historia personal de una amiga que viajaba dos horas diarias para ir a atender la casa de cierto señor empresario internacional. El caballero gana mensualmente unas 50 veces más que lo que le pagaba a ella por mantenerle la casa. Su comentario final, lo recuerdo bien, fue: “Estoy tan cansada, Benjamín”.

A mí me pareció que no estaba tan cansada de trabajar. Lo estaba de constatar diariamente la inmensa diferencia entre su vida y la de su patrón.

Filósofos y profetas

Algo más comparten el profeta y el filósofo, y es la suerte trágica de verse desoídos. La resistencia a la profecía y a la filosofía se explica. Ambas embisten contra los dueños del poder en todos los órdenes de la vida social… La catástrofe – advierten uno y otro – se avecina. Ambos se sienten urgidos a hacerlo evidente. Sin embargo, el cambio interior requerido para impedirlo no sobrevendrá.

(Locos de Dios, Santiago Kovadloff)

Escribí aquí hace unas semanas acerca de poetas y profetas. Mencioné que casi la totalidad de la profecía está escrita en verso. Hoy quisiera ofrecer unas ideas sobre cómo ambos abordan el futuro. 

Filósofos y profetas comprenden el tiempo actual y pueden ver con claridad el futuro hacia el cual las cosas fluyen. 

Por esta razón es que su palabra es desoída. Porque por lo general el pensamiento no es simpático. Suele ser áspero y descarnado porque no busca agradar al oyente sino describir la realidad. Y la realidad, particularmente en estos tiempos, no se ajusta al jolgorio que busca la gente.

Pienso que las cosas no se van a poner mejor en los días venideros. No lo digo en el sentido “son los últimos tiempos, el Señor viene pronto”; sobre ese tópico sobran artículos. MI mirada es otra.

Hay una ola de protestas sociales en todo el mundo. En países con dictaduras evidentes, en otros con “democracias autoritarias” y en aquellos en donde existen mayores espacios de libertad, los estallidos dan cuenta de un malestar profundo.

Los movimientos sociales se mueven con una fuerza inédita gracias al poder de convocatoria y la información (o desinformación) que proveen internet y las redes sociales. Se organizan y se disuelven a una velocidad en la que es imposible neutralizarlos.

El grado de violencia, aunque no inédito, ha llegado a niveles nunca vistos en algunas sociedades y no parece haber indicios de un retorno definitivo hacia la tranquilidad.

Todo esto se da como resultado de la creciente corrupción en las esferas del poder político, de la justicia, de la policía y de los grandes capitales lo que ha profundizado la desigualdad, la injusticia y la opresión.

Nada hace presumir que esto se resolverá en plazo breve. La capacidad de diálogo es casi nula y la gente no va a parar hasta que sus demandas sean oídas. Si no lo son, la crisis social se agravará y cambiará el mundo.

Lo difícil de vaticinar es a qué costo va a suceder.

Protesta social II

La protesta social, dijimos en el artículo anterior, se incuba siempre en condiciones políticas y económicas injustas. No hay mal que dure cien años ni pueblo que lo aguante.

En este contexto y para finalizar esta reflexión sugiero que los cristianos tienen la responsabilidad y, si cabe, la obligación de manifestarse en contra de cualquier estructura de injusticia e impiedad.

No es el lugar ni hay espacio aquí para documentar con la Biblia las veces y las formas en que los creyentes, los profetas, la gente común y aún el mismo Jesús en varias ocasiones, se manifestaron de palabra y de hecho, en contra el sistema político y religioso de su tiempo.

Esto enciende las alarmas de los cristianos que afirman el pasaje aquel de que toda persona debe someterse a las autoridades superiores como si ese versículo hiciera tabla rasa con el resto de la Biblia.

Si eso fuera así, piénsese nada más en los profetas – Jeremías siendo el más notable. Su sola palabra era una protesta social. No hay que ser muy advertido para entender que quienes escuchaban o leían sus palabras estaban siendo llamados a rebelarse contra el sistema imperante. No se comprendería de otro modo el sentido de hacer público su reclamo.

La protesta social siempre es válida cuando cuestiones esenciales de la existencia humana están siendo vulneradas. La opresión, el abuso, la explotación, la injusticia, la pobreza abyecta que afecte a cualquier ser humano deben ser resistidas.

Salir a quemar vehículos, romper vidrieras, destruir comercios o edificios que no tienen relación alguna con el objeto del reclamo, a mi juicio, no puede ser entendido como una protesta justa.

Hay muchas maneras de presionar a los gobiernos y sistemas injustos sin vandalizar la ciudad. Desde la desobediencia civil hasta sitiar los edificios emblemáticos del poder, son acciones válidas, no destructivas, que dan un mensaje claro y formal.

La resistencia pacífica de Gandhi, de Martin Luther King, los viernes sin escuela de Greta Thurnberg, el boicot al transporte público en Sudáfrica en tiempos de Nelson Mandela son algunos ejemplos de desobediencia civil que pueden abrir el camino al cambio sin destrucción de bienes públicos o de vidas de personas.

En todo proceso de resistencia existe siempre el riesgo de la violencia. Pero no es el objeto de la verdadera protesta. Debe aceptarse sólo como un daño colateral.

Valdrá la pena recordar que no hay paz posible si no hay justicia.

Cultura in extremis

La cultura no puede florecer en sociedades que están dominadas por la escasez… Las personas que necesitan dedicar la mayor parte de su energía a permanecer vivas no tienen el tiempo ni los recursos para organizar fiestas refinadas o componer poemas épicos.” Así escribe Terry Eagleton en el capítulo Prejuicios postmodernos de su libro Cultura.

Es verdad. Cuando hay hambre, violencia, muerte, destrucción social y la única ocupación posible es seguir con vida, es difícil discurrir acerca del sentido de la vida o describir bellamente el rumor de las hojas de los álamos en la brisa de la tarde.

Tal vez sí valga mencionar que en situaciones extremas algunas personas pueden pensar o escribir cosas maravillosas, como aquella señora que minutos antes de ser guillotinada habría dicho: “Libertad, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”

O aquel relato sobre Jesús, próximo a la muerte y que no dice “Oye, Juan, por favor cuida a mi mamá”, sino ofrece un pequeño poema: “He aquí tu madre… He aquí tu hijo.”

O Violeta Parra, que un poco tiempo antes de morir por mano propia escribió “Gracias a la vida”, uno de sus más bellos poemas.

Por cierto esos ejemplos no constituyen necesariamente florecimiento de la cultura. Son estertores creativos, algo como el intenso brillo final de un meteorito que se deshace al entrar en la atmósfera terrestre, una estrella fugaz.

Hace unos años escribí acerca de la brevedad de las cosas y de lo poco que nos damos cuenta que hay gente que no tiene tiempo de filosofar porque está en medio de la tragedia todos los días e ilustré ese pensamiento con este fragmento de Italo Calvino, El caballero inexistente, citado por Umberto Eco en Confesiones de un joven novelista:

“Debéis disculpar: somos muchachas del campo […] fuera de funciones religiosas, triduos, novenas, trabajos del campo, trillas, vendimias, fustigaciones de siervos, incestos, incendios, ahorcamientos, invasiones de ejércitos, saqueos, violaciones, pestilencias, no hemos visto nada.”

Imposible agregar nada más.

Tal vez sí. Un poema en medio de indecible dolor: Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas, mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad (Lamentaciones 2:11)

¿Cómo resuelves los conflictos?

Es necesario que todos consideremos resolver los conflictos sabiamente, esto nos ayudará a vivir saludable y pacíficamente con las personas que nos rodean y, para empezar, será necesario aprender a comunicarnos asertivamente.

Para comprender mejor este tema me gustaría darte un ejemplo: Imagina que compartes tu cuarto con un amigo, a ti te gusta que todo esté ordenado, eres quien limpia constantemente la habitación, pero siempre que llega tu compañero desordena todo y perturba tu paz. Ante esta situación puedes responder de tres maneras: primero quedarte callada (o) para evitar el conflicto; segundo, puedes utilizar la violencia para defender tus derechos, y por último, puedes ser asertivo, comunicar tu inquietud de forma clara y sin lastimar. ¿Cuál de las respuestas elegirías?

La Biblia dice: “Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina.” Eclesiastés 10:12 (NVI)

La asertividad está asociada a la madurez, por esta razón podría decir que alguien que sabe comunicarse asertivamente es una persona sabia, ya que logra comunicar sus pensamientos y defender sus intereses sin agredir, como tampoco ignorar su necesidad.

Cuando tengamos que resolver un conflicto con alguien nos daremos cuenta si somos asertivos y sabios para hacerlo ¿Cuál es tu actitud al momento de resolver el conflicto?

Si eres alguien que guarda silencio, tienes que saber que tienes derecho a comunicar tus intereses y reclamar tus derechos; si eres alguien que utiliza la violencia recuerda que esto no es sabio, por lo que solamente tendrá consecuencias negativas, te animo a practicar la asertividad y esforzarte por ser un ejemplo de hijo de Dios.

No olvides que Dios desea que maduremos y seamos sabios, crezcamos en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Robos sutiles

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lucas 19:10 (RVR 1960).

Seguramente muchos de nosotros hemos visto o experimentado algún atraco, o algún robo a mano armada; pero robar no solo se manifiesta produciendo intimidación o usando la violencia. También uno puede sustraer de forma sutil, como evadiendo los impuestos, engañando a los clientes o bien tomando algo de tu lugar de trabajo sin que nadie se de cuenta. Hay muchas maneras en que uno puede robar, por lo cual es importante dejar de lado este tipo de conductas de pecado.

Algo parecido ocurrió con un personaje de la Biblia, su nombre es Zaqueo. Por años, él había robado al pueblo de Israel, pero al oír a Jesús, se arrepintió y devolvió lo que había tomado. Podemos ver esto como un ejemplo de verdadero arrepentimiento delante de Dios. Te animo a que puedas acercarte a Jesús, Él no te condena, mas desea bendecir verdaderamente tu vida y familia.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los dichos de mamá

Mi infancia y parte de mi adolescencia estuvieron colmadas de dichos con los que mi mamá ilustraba los diversos asuntos de la vida.

En vista de que aparentemente hoy las musas han pasao de mí, les voy a contar esto que no requiere más que el ejercicio de la memoria. Como ya está acostumbrada mi estimada audiencia, me referiré a asuntos que no aportarán recurso alguno para su espiritualidad y crecimiento cristiano.

Los dichos y su traducción aproximada:

Están sacando los pies del plato – Se están portando muy mal.

Le echó con la cundidora – Hizo el trabajo a la rápida y mal.

Le echó con l’ olla – Exageró.

Les voy a leer la cartilla – Les voy a aclarar algunas cosas.

Le corté el cuarenta – Le dije “¡Basta!”

Les voy a dar la tolola (la triana, la frisca, la fleta, la tanda) – Les voy a pegar.

(Esto merece unos comentarios adicionales. Viví en una época donde no existían conceptos como violencia de género o intrafamiliar, abuso infantil o Tribunales de la Familia. Los padres y los maestros nos castigaban físicamente con generosa intensidad. Mi padre tenía un pequeño azote con delgadas tiras de cuero artísticamente fijadas a un mango de madera tallada y cuando nos portábamos mal nos decía: “Los voy a azotar a lo largo del cuero”. Quiero decir, de paso, que eso no trajo ningún trauma que me haya impedido vivir productiva e intensamente mi vida).

Le está comiendo la color – Cierto señor mantenía unas relaciones ilícitas y clandestinas con la esposa de un vecino.

Mentiras del maestro Goyo – Su opinión cuando la queríamos engañar con nuestras explicaciones.

Me están arrastrando el poncho – Me están provocando

Se come el buey – Está envidioso

Es un palangana – El señor es un sinvergüenza, un charlatán.

En fin, hay más giros del lenguaje pero creo que éstos bastan para ilustrar el hecho de que cumplían una función pedagógica. Algunos otros no eran más que la constatación de que la vida es ancha y ajena.

Y si me ponía yo muy preguntón, cerraba el diálogo en forma concluyente: “No avirigüe, niño”. Tal cual.

¡Será la última vez!

Marcela era una joven que se enamoró perdidamente en poco tiempo y se casó, pero su pareja no tardó en mostrar su verdadero rostro y simplemente tomó control de ella como si fuera un objeto, humillando y destrozando su interior. En diferentes oportunidades quiso irse, pero él le rogaba que lo perdonara diciendo: “será la última vez” y ella le creía.

Cuando quedó embarazada, como él no esperaba esta noticia, la golpeó hasta dejarla inconsciente. Por la golpiza, Marcela casi perdió al bebé, por lo que pensó seriamente en abandonar a su esposo, pero él volvió a clamar a gritos por su perdón: “¡Será la última vez!” y ella nuevamente lo perdonó.

Después de 15 años su hijo era un adolescente, alguien que creció viviendo en un ambiente de violencia, observando el sufrimiento de su madre y desarrollando un odio por su padre. Un día no pudo controlar sus emociones y puso veneno en la comida de su progenitor, acabando así con su vida.

Se realizaron las respectivas investigaciones y la verdad salió a la luz, su hijo lo había asesinado. Ella toleró demasiado y no se dio cuenta que su vida y la de su hijo estaban siendo destruidas por la violencia ¿Conoces una historia similar?

“… yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10
La violencia destruye nuestras vidas, por tanto, si te encuentras en una situación así debes tomar una decisión, porque no sólo te puede estar dañando a ti, sino a las personas que amas. Recuerda que el Señor quiere darte una vida abundante y no de sufrimiento.

Amiga (o) te animo a reconocer que necesitas ayuda y que comiences a buscarla, no sientas miedo de denunciar, sino de vivir a diario un tormento por alguien que en cualquier momento terminará destruyéndote por completo. Si no sabes a quién acudir te animamos a comunicarte con nosotros.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios me hace ver

¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? pregunta un antiguo profeta a Dios. A causa de la violencia y la injusticia circundante estaba “sacado”, como se diría en Argentina. Pero la pregunta es rica en material para la reflexión.

En su enojo a causa de lo que observa a su alrededor se molesta con Dios. Lo increpa porque lo “hace ver” toda esa maldad.

Las frase activa en esta pregunta es me haces ver. Cuando uno ve tanta destrucción social diseminada siempre está tentado a preguntarle a Dios por qué no interviene. O por qué hace algo que no entendemos.

Pero preguntémonos: Dios ¿está “haciendo ver” algo al profeta? O puesto de otro modo, ¿es la voluntad de Dios que todo eso suceda? Afirmo solemnemente que no. Pero la pregunta surge a causa de ver tanta violencia e injusticia impune.

El criminal camina libre por la calle mientras que la gente justa debe encerrarse tras rejas y alarmas. El juez juzga según el momento político y las próximas elecciones. El policía extorsiona a un ciudadano o le roba. El funcionario mete la mano en la caja.

El texto muestra que Dios, en lugar de explicarse, le dice algo como: Haz algo tú. Deja de quejarte y abre la boca. O escribe, en este caso.

John Stott, un presbítero anglicano y pensador cristiano escribió en 1984 el extraordinario libro “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos”. El título en inglés es mucho más potente: “Participación: Siendo un cristiano responsable en una sociedad no cristiana”. Cosas de los traductores: tal vez no les parecía muy espiritual. O era poco comercial.

Pocas veces he visto un estudio más lúcido y acertado en el análisis de la sociedad actual desde una perspectiva cristiana.

Me he quejado innumerables veces ante el Señor por la condición de nuestros países. Pero más me he quejado por la irritante ausencia de los cristianos, ocupados en cómo ser felices aquí en la tierra y más tarde eternamente en los cielos.

Alguna vez también se me dijo: “Escribe”. Y lo sigo haciendo, muchas veces a pensar mío. Pero me inclino con respeto ante el pastor Stott y les digo: háganse un favor, dejen ya de lado ese librito de autoayuda espiritual que están leyendo y compren “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos”.

Nunca un libro les habrá estremecido tanto la vida…

Espero que así sea.

No guardes rencor a tus padres

“Cuando oren, perdonen todo lo malo que otra persona les haya hecho. Así Dios, su Padre que está en el cielo, les perdonará a ustedes todos sus pecados” Marcos 11:25 (TLA).

Hay hijos que han tenido que soportar situaciones traumáticas como el maltrato o la violencia de sus padres. Los recuerdos dolorosos pueden durar años guardados en el corazón provocando rencor y falta de perdón.

Sin embargo y más allá de la gravedad de estos hechos traumáticos, es necesario perdonar, tanto para la sanidad personal de las heridas como para mantener una saludable relación con Dios. El rencor trae amargura a nuestro corazón, afectando la relación con Él.

¿Quieres tener un corazón feliz? Perdona, pues el perdón es parte del proceso de sanidad.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué Dios permite esas cosas?

Viendo que suceden tantas cosas en el mundo, la reciente tragedia de Sri Lanka, los incendios, tiroteos donde hemos perdido cientos de vidas, muchos nos podemos preguntar ¿qué podemos hacer? Hay demasiada violencia en el mundo, y hay muchos que se dirigen a Dios y le cuestionan, ¿cómo permites esto? ¿No vas a hacer nada al respecto?

Yo  pienso que para eso nos creó, para que hagamos algo al respecto. Parece mentira, que aunque aquí en los Estados Unidos, hay gran crecimiento y multiplicación de las iglesias, la violencia se acentúa cada día. Ha habido tantos tiroteos ya…

Antes de quejarnos y reclamar a Dios, analicemos si podemos hacer algo. Siempre digo que cada gotita de agua, cada granito de arena, pueden hacer un gran impacto, ya que somos muchos los cristianos. Debemos vivir la vida en misión, compartiendo el Evangelio cada vez que podamos. Puede que muchos nos rechacen, pero otros, puede que lo reciban. Son muchos los que están buscando respuesta a sus problemas y solo Jesús tiene esa respuesta.

En línea también podemos encontrar maneras de colaborar o ayudar. Hay personas que pueden incluso viajar y hacer de ese viaje una misión. Un viaje con propósito.

Hay que orar mucho, es otra cosa que podemos hacer. Olvidamos muchas veces el poder de nuestro Dios, y es Él quien hace poderosas nuestras oraciones. Siempre las responde. Debemos orar por los dirigentes de los países, por la protección de los inocentes, por las personas que son maltratadas, y por quienes no conocen a Cristo, para que se les manifieste y puedan creer en Él.

Nuestro comportamiento también va a hacer la diferencia. Debemos mostrar el amor de Jesús a todos. Ser tolerantes, respetar a los demás. Manejarnos en todo momento con amor, y buscar servir a otros a diario. El mundo está falto de Dios, está en nosotros tratar por todos los medios de hacer que Dios esté presente en todas partes y generar así el cambio que se necesita.

Nunca tendremos todas las respuestas… pero, ¿acaso creemos realmente que lo podríamos hacer mejor que Él? ¡Qué osados!

 

 

 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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