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Tiempo de lectura: 2 minutos

Es inevitable no temer cuando pasamos por medio de una tormenta, la incertidumbre nos invade, la ansiedad se establece en nuestra mente y la esperanza  puede empezar a nublarse. Sin embargo, Dios nos alienta a creer en una de sus promesas: está con nosotros.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Juan 16:33 (RVR 1960).

Enfócate en Su promesa

Corrie Ten Boom, quién fue una sobreviviente del holocausto judío, dijo: «Si miras el mundo, te angustiarás. Si miras dentro de ti, te deprimirás. Pero si miras a Cristo, encontrarás descanso».”

Nadie está exento de vivir alguna dificultad, quizás creemos que somos los únicos, pero lo cierto es que cada uno tiene una lucha que enfrentar. La vida está llena de desafíos, puede que hoy salgas de uno y más adelante aparezca otro, pero con todo Dios está presente.

El consejo que Corrie Tem Boom da, es tan importante porque nos recuerda que nuestro descanso se encuentra en Cristo, no lo que pasa a nuestro alrededor o en nosotros mismos. Aunque cueste, nuestro corazón debe mantenerse esperanzado en las promesas de Dios.

Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre.

Salmos 73:26 (NTV).

No temas, confía

Aunque el temor nos sorprenda, mantener la esperanza firme en Dios nos permite comprender que no se trata de nuestra limitada fuerza sino del extraordinario poder del Señor.

Si nos deja pasar por un desierto, Él estará presente llevando el manantial de vida que necesitamos para atravesar esa prueba.

Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.

Isaías 35:1-4 (RVR 1960).

Confiemos en las promesas de Dios, porque Él no miente y estará presente en cualquier circunstancia de nuestra vida.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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