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Obediencia ante todo

“Esto les dije: “Obedézcanme, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. ¡Hagan todo lo que les diga y les irá bien!” Jeremías 7:23 (NTV)

La obediencia es una virtud que no todo el mundo tiene, pero si logramos ser disciplinados, entonces seremos bendecidos y nuestras decisiones serán acertadas. Cree en esta promesa, teniendo una actitud de dependencia a Dios y a su Palabra, tus ojos verán, como Él abre puertas y oportunidades para tus proyectos.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 prácticas para ser mentalmente fuerte

Cada día debemos tomar decisiones y, aunque algunas tienen más repercusión que otras, nuestro futuro depende de ellas. Hay situaciones en las que es bueno escuchar a nuestro corazón y dejar que él nos guíe; sin embargo, hay otras en las que es mejor no dejarnos llevar fácilmente por los sentimientos y decidir con la cabeza. A los que hacen esto se les denomina mentalmente fuertes.

Estas personas piensan bien antes de tomar una decisión y siempre tienen en cuenta a Dios. Ellos reconocen que si dejan sus preocupaciones, problemas y planes ante Él, todo trabajará para bien. Asimismo, ellos ponen en práctica algunas buenas costumbres de las cuales todos podemos aprender:

1. No tenerle miedo a los desafíos:

Es natural tenerle miedo a lo desconocido, a fallar, a no hacer un buen trabajo, etc. A veces podemos ser muy perfeccionistas, demasiado críticos con nosotros mismos, o tenemos la mala costumbre de poner altas expectativas y compararnos con otros. Todos estos malos pensamientos impiden que uno se atreva a aceptar nuevos desafíos y retos. Las personas mentalmente fuertes saben que, si bien es cierto que existe una probabilidad de fracasar, si no se arriesgan, nunca podrán aprender ni a superarse.

2. Aceptar los cambios:

La monotonía es cómoda y segura, pero también es una trampa. Cuando uno se encierra en algo y se resiste a los cambios le está dando la espalda a nuevas posibilidades. Los cambios nunca son fáciles, pero tienen una gran recompensa en el proceso y en el resultado. Si un cambio es arduo de llevar, lo mejor es trabajar en equipo y juntarse con alguien que sea de apoyo. Otra manera efectiva es orar constantemente para que Dios provea la sabiduría y paciencia necesarias.

3. Buscar oportunidades:

A veces, las oportunidades llegan a nosotros; a veces, hay que salir a buscarlas. Las personas mentalmente fuertes saben que la persistencia es la clave del éxito. Si una situación no sale como esperaban, ellos continúan en la búsqueda de nuevas posibilidades y no se rinden hasta encontrarlas. Ellos conocen de primera mano que si fallan una y otra vez, no quiere decir que sean fracasados, sino que no han intentado lo suficiente.

4. Tener una mente positiva:

Las personas que se dejan guiar por sus emociones se predisponen ante una situación sin haberlo intentado. Esta mala actitud les impide ver el lado positivo de la vida y paraliza su progreso. Es importante entender que toda circunstancia tiene un lado positivo y, que si uno se concentra en ella, es mucho más sencillo tener un comportamiento más asequible y eficiente.

5. Saber manejar la crítica:

Alguien dijo una vez que las críticas duelen como una lluvia de ladrillos. Recibir un golpe así deja heridas y marcas; sin embargo, si se sabe aprovecharlos, con ellos se podría construir una casa. No toda la crítica suele ser cierta, pero en todo momento se puede aprender de ella. En lugar de tomar los comentarios negativos como un desaliento, se debe verlos como un incentivo para mejorar y salir adelante.

6. Aprender de los errores:

Muchos inventores a lo largo de la historia tuvieron que hacer muchas prácticas de prueba y error. Si ellos se hubieran rendido al primer intento, jamás habríamos podido disfrutar de las cosas que tenemos hoy en día. De igual forma, las personas mentalmente fuertes ven a sus errores como un intento más, pero no como el resultado final. Ellos hacen que sus fallas los guíen a buscar la excelencia en todo.

7. Depositar la confianza en Dios:

Gran parte de ser mentalmente fuerte es reconocer que eres débil (2 Corintios 12:9). Como seres humanos tenemos diversas capacidades y talentos, pero el dueño y creador de la sabiduría es Dios. De nada vale tener las mejores intenciones al momento de tomar una decisión; si no está en los planes de Dios, es seguro que tendrá malas consecuencias. Poner a Dios primero y a lo demás después, es la mejor práctica para tener una vida con propósito y ser una persona de bien.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dice la Biblia sobre el trabajo?

En un mundo tan competitivo y exigente, se puede creer que el trabajo es una simple forma de ganar dinero y sobrevivir. No obstante, a veces olvidamos que Dios es el que instituyó el trabajo. Al entender esta verdad, nuestra actitud con respecto al trabajo debe cambiar por completo. Ésto es lo que la Biblia dice con respecto al trabajo:

Trabajar es un mandato de Dios:

Génesis comienza con la historia de un Dios al que le gusta crear y trabajar. Cuando hizo al hombre, lo creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), por lo cual, es de esperar que la primera tarea que le fue encomendada a Adán fuese un trabajo (Génesis 2:15).

El trabajo no solo es un mandato de parte de Dios, sino también un propósito y una bendición. Génesis 1:28 (NVI) dice: “y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».” Ser fructífero no solo se refiere a la parte reproductiva, sino al hecho de generar ganancias y ser de utilidad. A Dios le importa que sus hijos sean productivos en todo momento, y cuando lo son, Él sabe recompensar a su debido tiempo.

Trabajar es una forma de adoración a Dios:

El trabajo no se puede ejercer por obligación. Colosenses 3:23 (TLA) dice: “Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.” Esto indica que sin importar la labor que tengamos, siempre demos lo mejor de nosotros para hacer un excelente ejercicio de nuestras funciones. Lo cual implica que nuestro esfuerzo no debe basarse en la remuneración económica, sino porque es una manera de adorar a Dios y predicar a otros con nuestro ejemplo.

No trabajar es como no creer en Dios:

El trabajo nos provee los recursos para sostenernos individualmente y a nivel familiar; y quien se niega a hacerlo “no se porta como un cristiano; es más, tal persona es peor que quien nunca ha creído en Dios.” (1 Timoteo 5:8, TLA) Ejercer una labor demuestra un nivel de compromiso con los que nos rodean, con nosotros mismos y con Dios. Negarse a trabajar, teniendo la posibilidad de hacerlo, es una desobediencia directa al mandato de Dios.

Por otra parte, hay personas que se dedican a tareas que no necesariamente generan un ingreso económico (por ejemplo las amas de casa, trabajadores voluntarios, etc). Esto no quiere decir que su labor sea menos importante, sino más bien demuestra que su motivación para trabajar va más allá del dinero.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Perspectiva

El año 1880 los hermanos Lumiére comenzaron a trabajar en la posibilidad de capturar imágenes en movimiento. Ya en ese entonces la fotografía era algo bastante conocido así que usaron esa base para su proyecto. Pasaron casi dos décadas hasta que por fin lograron su objetivo al proyectar una cinta que mostraba simplemente a obreros trabajando dentro de una fábrica. Su éxito fue inmediato en toda Europa y América del Norte.

En el siguiente año filmaron 10 películas cortas mostrando a personas en sus actividades cotidianas, pero poco a poco dejaron la idea de lado porque el trabajo parecía algo monótono y no creían que se pudiera lograr algo mucho más significativo. Sin embargo, Alice Guy, una mujer estadounidense que era secretaria de una compañía de fotografía se asoció con muchas personas importantes y fundó su propia empresa que no sólo se ocuparía de fotografías, sino también de hacer filmaciones a gran escala.

La visión de Alice fue mucho más lejos que la de los hermanos Lumiére. Ella comenzó a entender que podía dividir la cinta de la película y contar historias, vio que podía cortar una escena y pasar a otra sin que el espectador perdiera el hilo del relato. De esa manera se pudo impulsar el cine como un arte audiovisual de éxito hasta nuestros días.

Quizá no se pueda describir con total exactitud las sensaciones que una persona puede tener al ceder su idea a alguien más y ver el éxito que está teniendo. Otro ejemplo, un poco más conocido, es el caso de una famosa compañía de gaseosas cuya fórmula fue vendida por casi nada y años después, se convirtió en la bebida número uno en su país de origen y en el mundo.

La historia nos deja ver cómo un poco de perspectiva puede cambiar una idea que no parece tan buena en un éxito total. Es verdad es que eso no ocurre muy seguido en el ámbito empresarial, pero más allá de las ideas para generar ganancias monetarias, uno puede tomar las herramientas que tiene disponibles en su entorno para realizar un trabajo sobresaliente en cualquier ámbito.

Pero lamentablemente ocurre que muchas veces hay enojo por el empleo que se tiene, por el ministerio en el que se sirve, por la ciudad en la que se vive e incluso por la familia en la que se ha nacido, etc. Esas pequeñas frustraciones hacen que uno se vea con menosprecio a sí mismo y subestime la justicia de Dios. Incluso si todo estuviera realmente mal nuestro Señor tiene el Poder de cambiarlo para bien.

Jeremías 33:3 dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Versión Reina-Valera 1960

Quizás por algún motivo no puedas ver que tienes en tus manos todo lo necesario para salir adelante, tal vez sólo hace falta que le preguntes a Dios qué es lo que debes hacer y que te ayude a ver con mayor claridad el potencial que ha puesto en tus manos. Él puede mostrarte el camino a seguir y ayudarte a ver la manera de lidiar con tu entorno.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuando los hijos están primero, Queja #2 de los hombres

Los niños que son criados para creer que son el centro del universo porque así les hacen creer en sus hogares, sufren momentos difíciles cuando se enfrentan a la realidad cotidiana del mundo; según reporta un popular blog social estadounidense. Sin embargo la frase “primero madre, después esposa” se ha vuelto muy familiar en las nuevas generaciones. Dedicarse por completo a la satisfacción y realización de los hijos descuidando la relación de pareja y la propia causa problemas en el hogar.

El priorizar a los hijos es muy común e incluso loable en nuestra cultura. No siempre fue así. Pero hoy en día las mujeres están dispuestas a dar preferencia a su rol de madre por encima de su rol de esposa. No se sabe como y cuando surge esta tendencia pero es probable que surgiera como resultado del rompimiento familiar original. En otras palabras mientras más mujeres se veían en segundas nupcias, optaban por mantener un cuidado especial por sus hijos producto de un matrimonio anterior. Esto, por no confiar plenamente en que su cónyuge actual sintiera el mismo afecto y responsabilidad por sus hijos que ellas.

Sin embargo esta actitud por parte de las esposas de poner en primer lugar a sus hijos en todo tiempo no se limita a segundas nupcias. El Pastor Rey Francisco Matos nos habla de cómo esta es la segunda queja más común de los esposos en general. La primera es la falta de frecuencia intima. Cuando una pareja pasa al rol de padres estos no pueden olvidar alimentar su relación, cuidarse y darse prioridad para evitar desbalances en el hogar. Todo hijo ama ver a sus padres enamorados. El mejor regalo que les puedes dar es un hogar estable y con unos padres que entienden el orden de Dios para la familia. Escucha los consejos y pautas compartidos a continuación.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 tips para tener una actitud ganadora

¿Sabías que la mayoría de cosas que te suceden son el producto de tu conducta? Tener una actitud ganadora y adquirir éxito en la vida son posibles cuando te los propones. Hay muchas personas que nunca obtienen lo que anhelan porque se conforman con desear y no se ponen en acción. Otros, piensan que todo terminará en fracaso, incluso antes de haberlo intentado.

Si quieres cambiar y tener una actitud ganadora, pon en práctica lo siguiente:

Un estudio publicado por la revista de Psychological Science demostró que una postura correcta ayuda a actuar de manera más confiada; lo cual hace que las demás personas te vean y traten con mayor respeto. Además, la investigadora, Amy Cuddy afirma que una postura adecuada hace que el cuerpo se sienta mas seguro; el cual es un indicador potencial de las personas exitosas. Asimismo, al mantenerte erguido tienes una mejor capacidad de respiración, disminuyes el dolor de espalda, reduces el desgaste de tus articulaciones, y ayudas a dar balance a tus músculos.

Haz memoria de todas las buenas experiencias que tengas. Recuerda cómo te sentiste en aquellos momentos, y verás que, de la misma manera en que tuviste éxito en dichas ocasiones, podrás hacerlo ahora. Utiliza esos momentos como un incentivo para que continúes trabajando y mejores en todas las áreas que necesites.

¿Alguna vez notaste que vestir pijamas todo el día te hace sentirte relajado, pero a la vez te induce a la pereza? Varios estudios de The Wall Street Journal, demostraron que aquellas personas que visten ropas formales tienen mayores niveles de confianza en sí mismos; los cuales son percibidos por sus compañeros. El profesor de la Facultad de Negocios de la Universidad de Columbus, Michael L. Slepian, asegura que vestir de manera formal aumenta la productividad; además afirma que “La gente que usa ese tipo de ropa se siente más poderosa. Cuando se siente más poderosa, no tiene que centrarse en los detalles”.

Los psicólogos, Dr. Robert A. Emmons de la Universidad de California, y Dr. Michael E. McCullough de la Universidad de Miami, hicieron un experimento donde separaron a los participantes en dos grupos. A los del primer grupo se les pidió que escribieran sobre las cosas que habían ocurrido durante la semana y por las cuales se sentían agradecidos; mientras que el otro grupo, escribió sobre las cosas que les desagradaron. Después de 10 semanas de hacer el mismo ejercicio, los del grupo que debían ser agradecidos demostraron mayor optimismo y confianza con respecto a sus vidas; e incluso, mejor salud. Por lo tanto, si deseas tener una actitud ganadora, no dejes de ser agradecido por las pequeñas cosas diarias de la vida.

Barbara Fredrickson, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte, estudió el impacto que tiene el pensamiento positivo en las habilidades. Su investigación demostró que mientras más pensamientos positivos tengas, tendrás la mente abierta a nuevas posibilidades; esto quiere decir que disfrutarás de mayores oportunidades en la vida. Para alejarte de la negatividad, comienza por hacer una lista de las cosas buenas que te suceden diariamente; y al final de la semana, lee cada página. Esto te ayudará a ser más agradecido y positivo.

Si quieres tener una actitud ganadora, debes tratar a los demás con cortesía y amabilidad. Las personas exitosas no menosprecian a los demás; ellos reconocen los méritos de otros y aceptan que no pueden ser buenos en todo. Ser gentiles con otros te permite crean relaciones personales que te pueden ser útiles en momentos de necesidad. Así que, en lugar de usar a los demás como peldaños para llegar a la cima, haz que ellos se conviertan en tus aliados y compañeros en el viaje de la vida.

Cuando sientas que no tienes la confianza suficiente para lograr tus metas; ora. Cuando creas que ya has alcanzado el éxito; ora. En cualquier situación de tu vida, ya sea triste o feliz, nunca dejes de orar. Dios es el dueño de todo lo que existe, y no hay mejor ser a quien acudir que a Él.

Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” – Proverbios 16:3 (NTV)

 

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¿Cómo superar tus miedos?

Miedo a la oscuridad, al fracaso, a las alturas, a hablar en público, a las arañas, a la muerte, etc. Todos tenemos, o hemos tenido, alguna clase de miedo en nuestra vida; y esto es normal. De hecho, un estudio realizado por el Instituto de Investigación Statistic Brain, señala que el 90% de los miedos de las personas son cosas consideradas insignificantes, mientras que el 60% son eventos que nunca ocurrirán; y el 30% son hechos que sucedieron en el pasado y que no pueden cambiarse.

Algunas personas saben controlar sus temores y no dejan que éstos sean impedimentos en sus vidas; sin embargo, ¿qué sucede cuando nos volvemos esclavos a ellos? Hay muchas maneras de sobreponerse a los miedos y vencerlos. En los casos extremos de fobia, lo más recomendable es acudir a un especialista; pero si consideras que tienes la suficiente fuerza de voluntad para hacerlo por tu cuenta, entonces practica lo siguiente:

overcomefears01Identifica tu miedo:

En ocasiones, no todos los miedos son lo que creemos que son. Por ejemplo, algunos confunden el temor a las alturas con el miedo a caer. Esto quiere decir que no es un objeto en sí a lo que le temes, sino a un posible evento negativo que podría suceder.
Identificar correctamente tus miedos te ayudará a saber el área específica en la que debes trabajar; además, te dará una mejor perspectiva para comprenderte a ti mismo.

Descubre las causas:

Muchos miedos vienen como consecuencia de un hecho traumante del pasado. Si ése es tu caso, entonces consulta con algún consejero, pastor, o un especialista. Esta clase de temores podrían estar relacionados a otro tipo de problemas, y es mejor que no tomes acciones por tu cuenta. Si tu temor no se debe a un acontecimiento doloroso del pasado; entonces analiza si el origen es producto de tu imaginación que se ha ido a los extremos. Por ejemplo, hay personas que temen ser atacados por anacondas, pero en realidad, nunca han visto una en persona y es probable que jamás lo hagan. De esto se puede presumir que su miedo proviene de las cosas que han visto en películas, documentales u otros medios.

Una vez que descubras de dónde proviene tu miedo, podrás darte cuenta si en verdad es algo por lo que debas preocuparte, o si puedes superarlo.

Controla tu reacción:

Si estás en una situación donde enfrentas tu miedo, lo mejor es que mantengas la calma en todo tiempo. Cuando uno respira lentamente, hace que el cuerpo se mantenga en control y el cerebro no envíe señales al cuerpo para que se tense. Esto hará que te sientas relajado y tranquilo todo el tiempo. También debes cuidar tu mente y tener pensamientos positivos en todo momento. Otra cosa que puedes hacer es distraerte con música que te ayude a mantenerte enfocado o escuchar buen contenido que alimente tu alma, como por ejemplo, la que puedes disfrutar por CVCLAVOZ.

Busca ayuda:

Lo peor que puedes hacer es convertir tu miedo en un secreto. No te quedes callado y busca ayuda de alguien. La persona en quien confíes debe ser madura y debe tener la capacidad de aconsejarte con sabiduría. Si tienes recelo de confiar en una persona extraña, entonces habla con un familiar o amigo. También puedes acudir a un consejero, pastor, especialista, o si deseas, escribirnos a: [email protected]
Cualquiera sea la forma, lo importante es pedir ayuda y no enfrentar solo tus temores.

Ora:

Salmos 34:4 dice: “Le pedí a Dios que me ayudara, y su respuesta fue positiva: ¡me libró del miedo que tenía!” (TLA). Dios responde las peticiones de quienes se acercan a Él en oración. Sin embargo, no es solo cuestión de pedir, sino también de mostrar agradecimiento, incluso cuando parece que no obtenemos respuesta de su parte. Él conoce cuál es el mejor tiempo en el cual contestar nuestras súplicas.

 

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¿Crees que no te va bien en la vida? 7 pruebas de lo contrario

Si crees que no tienes la vida que te gustaría tener y te sientes desanimado por esto, vuelve a pensarlo. Hay cosas que tienes y no eres consciente de lo afortunado que eres por poseerlos. Éstas son siete pruebas de que te va bien en la vida, incluso cuando piensas que no es así:

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No importa si vives en un lugar propio o alquilado; lo importante es que tienes un lugar donde pasar la noche. Hay miles de personas en el mundo que viven con la incertidumbre de no saber dónde dormirán. En cambio, tú tienes la certeza de que al final del día tendrás un sitio en donde descansar. Si antes nunca te habías sentido agradecido por este hecho, comienza a ver las cosas que tienes a tu alrededor y a valorarlas. No esperes perderlas para apreciarlas.

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Tal vez tu ropa no esté al corriente de las nuevas tendencias en la moda, o puede que no comas en los restaurantes más lujosos de la ciudad; sin embargo, tienes algo con qué cubrirte y alimentar tu cuerpo. La vestimenta y la comida son una bendición que no todos pueden disfrutar, por lo que debes deleitarte en cada oportunidad que tengas. Si comienzas a alegrarte por esos pequeños detalles de la vida, te convertirás en alguien que es mental y emocionalmente fuerte.

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Sabes que cometiste errores en el pasado, que quizá perdiste muchas oportunidades, que no pensaste que el tiempo pasaría tan rápido y no podrías rehacer tus fallas. No obstante, ese tú del ayer no es la misma persona que está en el presente. Quien eres ahora no se ha definido por su pasado, sino que ha aprendido de él. Estos errores te han ayudado a madurar y ser más sabio en tus decisiones ¡Ésto es un logro que no cualquiera alcanza!

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Puede que atravieses un mal momento en tu vida, pero esto no es un límite para ti porque no eres conformista. Sabes que tienes un potencial por desarrollar, y ésa es tu motivación diaria. Incluso cuando has obtenido lo que te propusiste, siempre quieres superarte y alcanzar la excelencia en todo. Esto te hace diferente de los demás, pues, otros se rinden con facilidad cuando llegan los problemas; en cambio, tú usas la adversidad como un escalón para continuar avanzando.

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Todos los seres humanos tienen la potestad de elegir entre lo bueno y lo malo, pero no todos aprecian esta libertad que tenemos. Algunas circunstancias te pueden hacer creer que no tienes más opción que hacer lo malo; sin embargo, tú tienes la plena confianza y seguridad de que el único que puede decidir sobre tu vida, eres tú. También eres alguien que sabe que toda decisión trae consigo una consecuencia; y por eso, eres prudente al hacerlo.

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Mientras otros se dedican a vivir, por el simple hecho de existir; tú tienes metas que quieres lograr. También eres alguien que quiere trabajar y esforzarse para alcanzarlo. Sabes que no todo es fácil en la vida, pero esto no esto no te desanima, sino que te incentiva a luchar con mayor fuerza y obtener lo que te propones.

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Tienes la certeza de que sentirse amado no es cuestión de estar en una relación amorosa. Hay muchas personas a tu alrededor que te aman, y tal vez no muchas veces lo expresan con palabras, sino a través de sus acciones. Tú sabes valorar a cada uno de ellos, y eres recíproco al valorar su afecto. Asimismo, te sientes agradecido porque sabes que eres amado por el ser que te creó, que dio su vida por ti y te perdona en todo momento: Dios.

 

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Mi “Yo 2.0”

Hace unos días tuve que renovar el software de mi celular; y esta vez noté algo que hasta ahora no había prestado atención: el número de la actualización. Con cada nueva actualización, los números ascienden conforme a las mejoras que traen. Así por ejemplo, la primera versión de un software es 1.0, la siguiente puede ser 1.1 ó 2.0, y así sucesivamente. Esto me hizo recordar el versículo bíblico que está en Romanos 12:2, que dice: “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” (NTV)

En toda nuestra vida estamos expuestos a un sinnúmero de cambios que debemos hacer a fin de crecer, madurar y mejorar; y si no nos renovamos con frecuencia, podemos quedarnos obsoletos y morir en el conformismo. Por ejemplo, un software debe ser examinado para detectar sus fallas y buscar cuáles podrían ser sus mejoras. Si la empresa no realiza esta evaluación, es muy probable que la competencia saque al mercado un producto mucho mejor. Aunque a los seres humanos no se nos reemplace con un modelo mejor, a veces perdemos oportunidades cuando no nos adaptamos a los cambios.

Así como lo dice el texto bíblico antes mencionado, actualizarse no significa “imitar las conductas ni las costumbres de este mundo”, sino dejar que Dios transforme nuestra manera de pensar; y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Además de permitir que Dios tome el control de nuestra vida, también podemos hacer pequeños cambios diarios que mejoren nuestra salud, finanzas, relaciones interpersonales, etc. Lo importante es nunca conformarse con nuestro “yo 1.0”, ni tampoco con la versión 2.0, sino buscar siempre la excelencia y estar en constante actualización.

 

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9 características de las personas exitosas

El éxito no viene sin esfuerzo, y los que lo han logrado lo saben bien. Estas personas tienen muchas cualidades que han ido perfeccionando con el tiempo y se han dedicado a ellas. Éstas son algunas características que tienen y que todos podemos practicar:

1. Aceptan ayuda:

Las personas exitosas están conscientes de sus fortalezas y debilidades. Esto les permite reconocer que hay circunstancias en las que no pueden hacer las cosas por su cuenta; en cambio, ellos buscan ayuda de personas que sí conocen del tema. También saben que no pueden hacerlo todo y es por ello que se rodean de gente adecuada para formar un equipo productivo.

2. Ayudan a los demás:

El conocimiento debe ser transmitido para que sea efectivo; por tal motivo, las personas exitosas comparten lo que tienen y ayudan a los demás. A ellos les importa que todos triunfen y no ven a otros como una amenaza, más bien consideran que todos deben tener triunfos en el campo que mejor dominan.

3. Trabajan para lograr sus metas:

Soñar no hace que las cosas sean posibles. Si se quiere algo se debe trabajar para conseguirlo. Las personas exitosas saben que deben esforzarse para lograr sus metas, y que ningún logro se obtiene fácilmente.

4. Se responsabilizan por sus errores:

Cuando algo sale mal, las personas que no tienen éxito son propensas a culpar a los demás en vez de admitir su propio error. En una situación que ha fracasado, lo ideal es que cada uno asuma la responsabilidad por lo ocurrido, según la medida de su participación en ello. No obstante, se debe tener más enfoque en solucionar el problema, que en el problema en sí.

5. Son humildes:

Sin importar cuán alto lleguen, las personas exitosas nunca se creen superiores a los demás. En cambio, reconocen el valor de otros y saben honrarlos.

6. No están interesados en el dinero:

Las personas exitosas buscan la excelencia y no el dinero. Ellos trabajan porque les gusta el proceso en sí, y saben que las recompensas económicas vienen como consecuencia. Asimismo, ellos evalúan constantemente cuál es su motivación para lograr y se aseguran de que no sea el dinero, sino otros factores que son más valiosos y duraderos.

7. Aceptan los cambios:

Los que quieren triunfar saben que no pueden conformarse ni acostumbrarse a una rutina. Ellos aceptan los cambios y se preparan para cuando éstos lleguen, pues comprenden que el rechazo a los cambios lleva al conformismo, lo cual resulta en fracaso.

8. Cuidan su lenguaje:

Es fácil reconocer cuando alguien es hipócrita en su alabanza, y los exitosos lo saben bien; por tal motivo, ellos no solo se limitan a dar palabras de aliento, sino que también lo hacen de corazón. Ellos cuidan su interior para que se vea reflejado en su exterior y por medio de lo que dicen.

9. Tienen planes a largo plazo:

Las personas exitosas saben vivir un día a la vez, pero también trazan metas a largo plazo. Para ellos es importante trabajar en algo que tenga frutos duraderos, en lugar de obtener algo temporal. También saben que las cosas que son difíciles de conseguir son las que más valen la pena.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Equivocarse es bueno!

Cuando tienes un proyecto en mente y trabajas por lograrlo, siempre tienes alguna clase de expectativa por la calidad de resultados que obtendrás. Es por ello que cuando las cosas no salen como esperas, a veces puedes sentirte desanimado o incluso decepcionado de ti mismo. Sentirse de esta manera es normal pues es todos quieren lograr el éxito. Sin embargo, hay personas que en vez de levantarse y continuar intentando, se rinden con facilidad y dejan que el pesimismo se apodere de sus vidas.

En la Biblia, hay un personaje que atravesó por situaciones tan difíciles que hubiese sido comprensible si de pronto hubiera sucumbido en la depresión. No obstante, José nunca perdió la esperanza de que algún día las cosas mejorarían. Su historia se encuentra en Génesis 37-50, y de ella podemos rescatar muchas lecciones de vida. Una de ellas es que cada situación mala que el pasó fue un aprendizaje para lo que aguardaba en su futuro. Sin estas malas experiencias, probablemente José no habría llegado a convertirse en un poderoso líder de Egipto.

En la actualidad, los problemas que enfrentamos pueden ser muy distintos a los de José; pese a ello, debemos mantener nuestra mirada en las victorias y lecciones que aprendemos de nuestros errores. Tampoco debemos olvidar que Dios está presto y atento para ayudar a quienes lo solicitan con humildad y sinceridad. Después de todo, Él es nuestro Padre y su amor siempre nos acompaña. Así que hay que entender que más se aprende del fracaso que del éxito.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Evalúa tu año con estas 30 preguntas!

Algunos dicen que el tiempo pasa volando y en ocasiones así es como se siente. Los años transcurren con rapidez pero no deben pasar en vano. Cada día debe ser un momento de aprendizaje que sirva para ayudarnos a crecer en todas las áreas de nuestra vida. Una persona que vive sin razón o no pone interés en madurar, envejecerá creyendo que la vida es vacía e inútil. En cambio, alguien que vive a plenitud sabe evaluar su propio progreso. Éstas preguntas te ayudarán a hacer un balance del año y ver en qué áreas puedes mejorar:

  1. Si pudieras describir tu año en tres palabras ¿cuáles serían?
  2. ¿En qué aspecto cambiaste para bien?
  3. ¿Cuál fue tu mayor logro del año?
  4. ¿De qué es lo que estás más agradecido?
  5. ¿Qué lugar nuevo conociste que te gustaría volver a visitar?
  6. ¿Cuál fue la mejor noticia que recibiste?
  7. ¿Qué experiencia te gustaría repetir?
  8. ¿Cuál fue la lección más importante que aprendiste?
  9. ¿Qué buen hábito desarrollaste?
  10. ¿Cuál fue la sensación más frecuente que experimentaste?
  11. ¿Qué o quién tuvo el mayor impacto en tu vida este año?
  12. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes?
  13. ¿Qué personas nuevas conociste y planeas mantener en tu vida?
  14. ¿Cuál fue la mejor decisión que tomaste este año?
  15. ¿Qué problema superaste?
  16. ¿Cuál es el cambio más significativo que hiciste este año?
  17. ¿Qué libro o película te impactó más?
  18. ¿En qué situación te hubiese gustado recibir consejo de alguien?
  19. ¿Qué cambio significativo hiciste para mejorar tu salud?
  20. ¿Cuál fue el mejor regalo que recibiste?
  21. En comparación al año pasado, ¿crees que has madurado?
  22. ¿Cuál fue el momento más gracioso que viviste este año?
  23. ¿Qué preocupación tuviste que al final resultó innecesaria?
  24. ¿Cuál fue el error que cometiste que no quisieras repetir?
  25. ¿Desarrollaste algún nuevo pasatiempo?
  26. ¿Cuál fue el mejor momento que pasaste con tus amigos o familia?
  27. ¿Sobre qué temas nuevos aprendiste?
  28. ¿Cuál fue la actividad que más consumió tu tiempo?
  29. ¿Qué riesgos tomaste este año?
  30. ¿Qué consejo le darías a tu “yo” del 2016?

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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