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Tu dolor tiene fecha de vencimiento

Puede que estés pasando por situaciones tan difíciles que crees que ya no hay salida, pero lo que sucede en realidad es que el dolor te está vendando los ojos y no te permite ver que hay algo más allá. Esto no significa que tu tristeza no sea real, sino que te está privando de disfrutar tu vida al máximo.

Si deseas que tu dolor termine de una vez, puedes practicar lo siguiente:

Deja que tus lágrimas caigan:

No te reprimas y deja que tu dolor se exprese por medio del llanto. Las lágrimas son una manera efectiva de aliviar la tristeza, mejorar tu ánimo y reducir los niveles de estrés y enojo, así lo confirmó un estudio de la Universidad de Minnesota. Además, te permite ser vulnerable por esos momentos, lo cual significa que puedes ser más sincero y abierto con respecto a lo que te sucede y, de esa manera, desahogarte con mayor facilidad.

Separa un tiempo de duelo para lidiar con tus emociones, pero no te quedes en esa etapa por mucho tiempo; en cambio, continúa y da el siguiente paso.

Habla con Dios:

Probablemente hayas escuchado este consejo antes, pero la mejor manera de dejar tus penas es hablando con Dios. Sé honesto y dile todo lo que sientes. Si debes pedirle perdón por algo, hazlo; y si necesitas ayuda para perdonarte a ti mismo, díselo también. Mateo 11:28-29 (PDT) dice Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansar. Acepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso. Así que no dudes en acudir a Él y contarle por lo que estás pasando.

Después de hablar con Dios, dedica algunos minutos a la lectura de la Biblia. Una historia que puede ayudarte es la de José y se encuentra en Génesis, los capítulos 37 y del 39 al 45. Él pasó por dificultades en su vida, pero confió en Dios y su fidelidad fue premiada.

No te encierres:

Hay muchos estudios que han confirmado la relación entre el quedarse encerrado en casa y la depresión. Aún cuando no tengas deseos ni motivos para salir a la calle, procura salir lo más que puedas y pasar el tiempo con personas que pueden ayudarte. También puedes ocupar tu tiempo en alguna actividad física o pasatiempo. Lo importante es que no des lugar a la tristeza y comiences una nueva vida alejada del dolor.

Si necesitas algún consejo, escríbenos a [email protected]
Si tienes estás considerando al suicidio como una opción, escríbenos a [email protected]

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Día Internacional de la Paz

Hoy, 21 de septiembre, se celebra anualmente en todo el mundo el Día Internacional de la Paz. La Asamblea General ha declarado esta fecha, día consagrado al fortalecimiento de los ideales de paz, tanto entre todas las naciones y todos los pueblos como entre los miembros de cada uno de ellos.

Somos un solo cuerpo, una sola sangre, somos uno.

Este año la campaña se titula «Juntos por la paz: Respeto, seguridad y dignidad para todos» siguiendo el espíritu de JUNTOS, una iniciativa mundial cuyo objetivo es que las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares en busca de una vida mejor disfruten del respeto y la seguridad y vivan dignamente. JUNTOS se lanzó durante la Cumbre para Refugiados y Migrantes celebrada el 19 de septiembre de 2016 y reúne a todo el sistema de las Naciones Unidas, los 193 Estados Miembros, el sector privado, la sociedad civil. las instituciones académicas y la ciudadanía para apoyar la diversidad, la no discriminación y la aceptación de los refugiados y migrantes. (Texto tomado de la ONU)

Es por eso que en CVCLAVOZ queremos invitarte a que en este día tomes tiempo para pensar en las personas que te rodean, en qué puedes empezar a hacer desde hoy para sembrar paz, empezando por ti.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”. Mateo 5:9 (NVI)

Sierva de Dios

Hace muchos años en Suiza, en una universidad en la que proseguía estudios de postgrado, tuvimos un profesor visitante que presentó la serie “Tradiciones Intelectuales en Conflicto”,  una interpretación de la historia de occidente desde una perspectiva cristiana. Era una época en la que estaba leyendo mucho a Francis A. Schaeffer – “googléalo” – por lo que la mirada de aquel profesor me resultaba familiar.

Su aproximación a la historia era bastante radical. Solía decir cosas como “durante esos días Dios, a través de su siervo (aquí nombraba a una primera ministra o a un presidente) produjo un cambio en…” Recuerdo que algunos de nosotros estábamos escandalizados que se refiriera a esas personas como siervos de Dios considerando que tales personajes eran vistos como representantes de una tradición agresivamente conservadora. Y, según el entendimiento que teníamos de las cosas entonces, tampoco los considerábamos cristianos.

Hace unos días recordé al viejo profesor cuando vi la película “Verónica Guerin”. Cuenta la historia verdadera de una periodista irlandesa que se atrevió a investigar el narcotráfico que, en su época, era un serio y profundo problema social. Como siempre ocurre cuando los ocultos poderes de la corrupción amparan a las mafias, las consecuencias de su investigación le resultaron fatales. Sin embargo su trabajo motivó cambios profundos en la legislación irlandesa sobre la mafia y las ganancias generadas por el tráfico de drogas. Así que se me ocurrió pensar que, gracias a la acción de Dios a través de su sierva Verónica Guerin, la política hacia el tema de la mafia local cambió para bien de la sociedad.

Permítanme intentar una explicación. Creo que todas las acciones públicas que contribuyan a atacar los males sociales tienen mucho que ver con Dios porque El es la fuente de todo bien; todo lo que promueva justicia, paz, armonía social, protección de los débiles o desamparados es compatible con su carácter. Y todos aquellos que trabajan por esos bienes pueden perfectamente ser considerados ministros suyos, sean creyentes o no.

Si quienes se consideran hijas e hijos de Dios, ocupados en los asuntos internos de las instituciones cristianas, no contribuyen al bien público, no me sorprende que Dios intervenga en la sociedad a través de otras personas a fin de mejorar los días la gente y que merecen, creo, el adjetivo de siervas y siervos de Dios.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¿Y por qué no me involucro?

Hace poco se realizó una actividad solidaria en favor de un buen hombre que presentaba una enfermedad complicada. La familia estaba bastante endeudada y no tenían los recursos necesarios para la operación que debían realizarle; fue lindo observar cómo diferentes amigos y familiares apoyaron a este hombre en esa actividad para aliviar un poco el peso que tenía.

No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. Números 11:14-17

Moisés no podía soportar el peso que llevaba en su espalda al encargarse de todo el pueblo y  comenzó a considerar la muerte como una salida.

Muchas personas que nos rodean han llegado hasta este punto, en el que el peso de los problemas es demasiado grande, y comienzan a ver la muerte como una opción porque no pueden más.

¿Te involucras en la necesidad del otro? Seguramente muchos no fueron a esta actividad solidaria porque tenían otros planes; sin embargo, Dios nos pide: “amar al prójimo” y esto significa involucrarnos en su problema, ayudar a llevar el peso, de tal manera que no sienta morir, es dejar de pensar en uno mismo y decir: ¿Qué necesitas de mí?

En esta oportunidad te animo a renunciar al egoísmo y pensar en el otro, ayuda a las personas a llevar sus cargas porque seguramente estarás salvando una vida, brindando paz y consuelo, tal y como lo haría Jesús.

¡Si todos cooperamos los resultados serán mejores!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Entonces, la paz

“… la recompensa por el esfuerzo, la valentía, la tenacidad, la resistencia no eran ni la felicidad, ni la gloria. Lo que Dios ofrecía en recompensa, era el descanso.
Hay que envejecer para apreciar la paz.
(Ingrid Betancourt, No hay silencio que no termine)

Hay que envejecer para apreciar la paz. Qué declaración: completa, perfecta, concluyente. Especialmente porque la dice una mujer que estuvo cautiva de las FARC de Colombia por seis años y la formula a la luz de la memoria mucho después de haber sido liberada.
Se aprecia mucho más la paz después de las grandes batallas del saber, después del fin de los compromisos y de la esperanza rota, y también a causa de la creciente decepción con la propia raza.
Precioso encuentro al final de las palabras repetidas, de los discursos gastados, de los diálogos predecibles. Capitulación sin retorno ante la avalancha del ruido, las exigencias de las actividades y requerimientos humanos. Rendición del alboroto que se ahoga por fin en el silencio, esa dejadez del abandono donde se encuentra uno con el límite del ser y ya no hay nada más que hacer ni nada más que decir.
Con la fuerza de juventud y con los primeros años de la vida adulta siempre viene aparejada una obsesión por hacer cosas, conquistar territorios, abrir nuevos espacios.
Poco a poquito los años empiezan a pasar la factura. Se hace más evidente la presencia del cuerpo que toma conciencia del gasto, del derroche de la energía. Sobre todo, se descubre que las profundas pasiones, las intensas inclinaciones eran hermosas, pero pocas veces construyeron la paz y cuando terminaron, como la canción, terminaron mal.
El apuro y la urgencia fueron dando paso al sobrio reconocimiento de que casi nunca las cosas que demandan urgentemente nuestra atención eran importantes: sólo son urgentes y se aprende a notar la diferencia, y eso nos abre paso hacia el sosiego, costoso, pero imprescindible sosiego.
Sí, hay que envejecer para apreciar la paz…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Friday’s blues

La loción Occitaine de lavanda evoca algo de la Atkinson’s que desapareció sin que yo, hasta hoy, sepa por qué. Era un adolescente cuando en Cien años de soledad me enteré que Pietro Crespi, el eterno amante de Amaranta Buendía, usaba perfume de lavanda. Ese aroma resume el reencuentro con los contados espacios agradables que hay en la mayoría de mis recuerdos de aquella etapa – la adolescencia, ese pasajero pero inolvidable dolor que hay entre la infancia y las inexorables demandas de la mentada y – hartas veces – esquiva madurez.
El silencio de los viejos cafés que había en algunos rincones de Santiago (de Chile) hoy son nada más una memoria virtual. Un horda de tipos y tipas con grandes “ocupaciones” los han invadido interrumpiendo todo con sus conversaciones telefónicas a los gritos, sus negocios y chismes más que audibles en la mesa de al lado, la música tecno y televisores encendidos. Han liquidado, para siempre por lo que se presume, la paz que uno buscaba a esa hora indispensable al comenzar el día o al caer la tarde. Mataron sin transición alguna la silenciosa pronunciación del café cortado, la lectura o los modestos ensayos literarios en algún cuaderno o servilleta.
Y entonces la rutina, rosario de horas y trámites que repta entre la primera luz y el inmenso boquerón de la noche. La absoluta y proverbial necesidad de “ganarse” la vida – porque la vida ya no es más don divino ni regalo cósmico sino apenas un departamento alquilado en el centro de la ciudad, algo de ropa, tres comidas diarias y alguno que otro vicio de la existencia.
“Agradece que tenís un trabajo”, me repica en la cabeza el agudo martinete de la conciencia. Así que no queda más que inclinarse ante el peso de la evidencia, aunque no más sea circunstancial. Le informo diligentemente a mis modos habituales que no hay lugar para melancolías aburridas y agarro las de Villadiego… Al menos hasta el próximo lunes.
La foto del perro es pura coincidencia. La tomé una tarde de domingo en la ciudad.
(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Estoy junto a ti

“Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?  Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.” Génesis 22:7-8  (RVR1960)

Me encanta este versículo, porque Isaac le dice a Abraham: “Padre mío”, y nosotros como hijos de Dios podemos usar esas palabras en medio de nuestra dificultad, estando plenamente seguros que Él nos responderá del mismo modo: “Heme aquí, mi hijo” dando tranquilidad a nuestro corazón, seguros de que Dios proveerá todo para nuestras necesidades, nos protegerá y sacará en victoria, como lo hizo con el hijo de Abraham. Te animo a confiar como Isaac y tendrás gozo, paz, fe y la seguridad que Dios está siempre contigo en medio de la prueba.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Inspirador

A través de los años podemos ver cómo muchos hombres empezaron a sobresalir en el campo de la literatura y la poesía, algunos  formaban parte de ese entorno por tener una carrera dedicada a la psicología, filosofía o abogacía, pero otros desarrollaron esa habilidad por gusto y satisfacción personal.

De esa manera hoy conocemos los trabajos de una infinidad de pensadores de varios países del mundo. Muchos de ellos murieron, pero su legado literario será recordado siempre a través de sus escritos y también de los pequeños pensamientos que nos dejaron y que ingeniosamente encierran grandes lecciones de vida.

Algunas de esas frases animan, corrigen, enseñan o simplemente describen alguna situación de la vida, y son muy usadas en las redes sociales, en murales, libros, camisetas, dedicatorias en tarjetas de cumpleaños, aniversarios o salutaciones póstumas.

Muchos de esos pensamientos pueden llegar a tener un efecto tremendamente alentador, pero producen un impacto mayor cuando se conoce el lugar y el momento en el que fueron escritos.

Algunos autores tuvieron libertad y plenitud de vida cuando escribieron sus obras. Pero existen otros como por ejemplo Nelson Mandela quien estuvo prisionero durante 27 años en la isla Robben y después en las prisiones de Pollsmoor y de Víctor Verster. Muchas de sus frases célebres fueron pensadas y escritas en una celda donde era conocido como el prisionero 466/64.

Aunque todos sabemos que después salió en libertad y llegó a ser presidente de Sud África, siempre será recordado por la perseverancia que tuvo en la lucha por la libertad de su nación.

Filipenses 4:4 dice: “Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense!” Versión Dios Habla Hoy

Todo el libro de Filipenses da la impresión de haber sido escrito al fuego de una reconfortante chimenea, con un fiel sabueso recostado en el tapete, una taza caliente de leche sobre el escritorio y un ventanal que permite la vista panorámica de una noche estrellada. Pero no fue así.

El apóstol Pablo en ese momento de su vida era ya un hombre mayor que estaba en una mazmorra húmeda y fría con los pies sujetos a un cepo esperando la llamada de su verdugo. La situación no parecía que iba a mejorar, pero aun así en todos los capítulos se pueden ver temas como la humildad, el gozo, la unidad y la vida cristiana sobresaliendo casi en forma natural.

A primera vista es imposible notar el lugar real en el que está escribiendo Pablo ya que no expresa la más mínima queja sobre su situación, pero aun así logra tener la paz que sobrepasa todo entendimiento y alcanza la inspiración divina para escribir una carta alentadora.

El Antiguo y el Nuevo Testamento están repletos de hombres que lograron impactar con sus vidas a miles de personas hasta el día de hoy, pero no podemos dejar de mencionar  sobre todo, las notas de amor que se pueden encontrar al leer el relato de la muerte de Jesús en La Cruz del Calvario.

La palabra de Dios no sólo es un compendio de frases alentadoras, sino que tienen el objetivo de llenar de fortaleza y brindar la paz que sobre pasa todo entendimiento a aquel que tiene fe.

“Cuando me hablabas, yo devoraba tus palabras; ellas eran la dicha y la alegría de mi corazón, porque yo te pertenezco, Señor y Dios todopoderoso.” Jeremías 15:16 Versión Dios Habla Hoy

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Yo sé a quién he creído

Se cuenta que cuando Faraday, famoso físico y un hombre de gran talento, se hallaba cercano a la muerte, le preguntaron:

       – ¿Cuáles son sus teorías ahora?

      – Teorías no tengo; estoy descansando sobre seguridades – Respondió, citando 2 Timoteo 1:12 “… porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.

¿Puedes responder lo mismo ante una circunstancia adversa? ¿Dónde o en quién está tu seguridad?

La vida y todo lo que podemos obtener en ella o poseer, son cosas pasajeras, nada puede darnos la seguridad que necesitamos ante las adversidades, sólo Dios puede ser nuestra fortaleza y la Roca inconmovible sobre la que podemos pararnos.

Tu familia, salud, posesiones, trabajo, todo puede desaparecer en cuestión de días, horas o segundos y si tu confianza está depositada en esas cosas, habrás perdido todo junto con ellas. Sin embargo, si tu seguridad está puesta en Dios, no hay problema que pueda derribarte y aunque no entiendas lo que estás viviendo, puedes creer que sus planes son mejores que los tuyos.

“Como nos dicen las Escrituras: «Todo el que confíe en él jamás será avergonzado»”. Romanos 10:11 (NTV)

Recuerda que Dios siempre cumple sus promesas y que no hay nada imposible para Él. Las pruebas y los problemas son temporales y Dios nunca dejará avergonzado a quienes en Él confían y guardan sus mandamientos.

No importa cuáles son tus circunstancias, solamente confía en que Dios es tu ayudador,  Salvador, tu proveedor, tu defensor,  quien te sostiene y jamás ha fallado ni lo hará; y si llega gente queriendo desanimarte, solamente di:  “Yo sé a quién he creído”.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La Paz de Dios

La realidad que hoy vive la sociedad y el mundo actual es triste y dolorosa, a diario oímos sobre asesinatos, suicidios, violencia, violaciones, robos, abortos, etc. lo que genera en las personas intranquilidad y temor.

Pensar y anhelar “paz” para muchos es un ideal irreal, pues el contexto en el que vivimos provoca miedo y desesperanza, quizás sea difícil e imposible lograrlo humanamente  pero como hijos de Dios sabemos que esto es posible.

“Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús” Filipenses 4:7 (NTV).

En nuestra propia fuerza y con nuestro esfuerzo no podemos alcanzar esta Paz, pues como dice su palabra solamente Dios puede darnos ese descanso.

Te preguntarás ¿Cómo puedo tener la paz de Dios?

    Ora.-  La oración es una necesidad, cuando pasas momentos con Dios puedes expresarle y confiarle lo que te aflige y te da temor y es ahí cuando encuentras esa paz y su presencia te dará la seguridad que necesitas, Santiago 5:13 dice: “¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore. (…) “(NTV).

    Confía.- Los problemas que estás enfrentando pueden ser tristes y difíciles y es en esos momentos en que debes mostrar confianza en que Dios te sostiene,  “¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor dios es la Roca eterna” Isaías 26:3-4 (NTV).

    Entrega.- Como seres humanos no estamos capacitados ni preparados para sobrellevar problemas por ello es que muchos se rinden y se derrumban; si uno desea tener la paz, debe entregarle a Dios sus temores, problemas, sentimientos y todo aquello que le aflige, Mateo 11:28 dice: “Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso” (NTV).

Las muchas situaciones que enfrentamos a diario nos pueden quitar la paz y podemos pasarnos los días pensando en una solución inmediata o simplemente nos quedamos lamentando nuestra situación. Tal vez justamente ahora estás pasando esos tiempos, hoy quiero invitarte a disfrutar de la paz de Dios que permanece aún en medio de la tormenta.

“El SEÑOR le da fuerza a su pueblo; el SEÑOR lo bendice con paz.” Salmos 29:11 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mostremos y demos amor

“Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad.  Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:31-32 (DHH)

Muchas veces uno puede cargar con ciertas actitudes por causa de que fuimos lastimados o defraudados por los demás. Podemos  pensar que no dejaremos que nos hieran nuevamente y que no volverá a ocurrir. Sin darnos cuenta estamos cobrando factura a las personas de nuestro alrededor y a nosotros mismos por esas acciones del pasado. La palabra de Dios nos dice: “no dejemos que esas cosas nos impidan correr la meta” Dios desea que perdonemos el pasado y que actuemos con misericordia hacia nosotros mismos y las demás personas, aprendiendo a perdonar y perdonándonos, y junto a Él empezar la mejor historia de nuestras vidas. Es un buen momento para dejar el odio, la ira, el temor, pánico, baja autoestima, amargura y entregarlos a nuestro Padre; permitiendo que Él sane, haga latir nuevamente nuestro corazón.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Increíble amor

“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” Isaías 54:10 (RVR1960).

Todo lo que conocemos puede ser removido e incluso perderse, todo, menos el gran amor de Dios por nosotros. ¿Estás buscando paz y descanso? Existe Uno solo que puede darte una paz que sobrepasa todo entendimiento, que, movido por su fiel amor, perdona nuestros pecados. Cree esta promesa y acércate con un corazón sincero a Dios, porque Él es el único que nunca fallará.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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