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9 características que todo cristiano debe tener

Ser cristiano significa seguir el ejemplo de Jesús. Cuando lo aceptas en tu vida, Dios se convierte en el dueño y Señor de todo lo que tienes; y por lo tanto, tu vida cambia. Gálatas 5:22-23 (TLA) dice: “El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.” De este versículo se entiende que todo cristiano que verdaderamente tiene a Jesús en su corazón, debe reflejar las siguientes características:

Es imposible que alguien diga que es cristiano y no refleje amor. Esto en sí ya es una contradicción directa, pues, Dios es amor. La Biblia no nos dice que amemos cuando el amor es recíproco, o cuando la otra persona lo merece; sino que amemos a otros de la misma manera en que lo hacemos con nosotros mismos. Sin embargo, para amar a otros, primero debemos amar a Dios. Marcos 12:30 dice: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”, una vez que cumples esa parte, amar a los demás es un simple reflejo de lo que ya llevas dentro: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo” (v. 31 TLA).

Demostrar alegría no significa sonreír todo el día. Cuando eres cristiano, entiendes que tu lugar no está en la Tierra y que, por lo tanto, las cosas que aquí ocurren son pasajeras. Cada aflicción, problema, tristeza, o preocupación es nada comparado con la eternidad que nos espera. Colosenses 3:2 nos dice que fijemos nuestra atención en lo eternal; y cuando piensas en el cielo que Dios nos tiene preparado, la alegría que Él pone en nuestros corazones se muestra en cada área de nuestra vida.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!” (Filipenses 4:4, NTV).

Ser cristiano no significa estar libre de problemas, sino tener la paz y seguridad de Dios cuando estas cosas ocurren. Juan 16:33 (NTV) dice: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Hay muchas técnicas y ejercicios que prometen traernos paz; sin embargo, la paz que Dios da no se iguala a ninguna otra, pues, su paz no es circunstancial, sino que es duradera.

La paciencia es algo que todo cristiano debe reflejar, independientemente de su personalidad. Ser paciente demuestra confianza, esperanza, amor, fe e inteligencia (Proverbios 14:29). Si alguien no es paciente, se puede perder las más grandes bendiciones que Dios tiene para su vida.

Ser amables implica demostrar un genuino interés por la otra persona. Filipenses  2:3-4 (DHH) dice: “..que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.” Uno puede practicar la amabilidad desde pequeños gestos y esforzarse para hacer que otros vean el fruto del amor que Dios nos da.

Hay distintas maneras de demostrar buen trato y una de ellas es con las palabras. Efesios 4:29 nos advierte que debemos decir palabras que edifiquen a la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. Debemos de tratar bien a otros, incluso cuando ellos no hacen lo mismo con nosotros. En Mateo 5:43-44 (TLA) también nos recomienda a orar por aquellos que no nos desean lo mejor: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los maltratan. Así demostrarán que actúan como su Padre Dios, que está en el cielo.”

Dios nos pide depositar toda nuestra confianza en Él, sin importar los momentos difíciles que pasemos, así como dice Hebreos 11:1 (TLA): “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.” Dios sabe recompensar a quienes le tienen fe, pues, al hacerlo le estamos demostrando fidelidad. Al ser fiel a Dios, le estás poniendo por sobre todo lo demás en tu vida; y cuando lo haces, todas las cosas siempre trabajan para bien.

La humildad no puede faltar en los cristianos. Efesios 4:2 (TLA) dice: “Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros.” Ser humilde es aceptar que sin Dios no podemos ser nada, y que, gracias a Él lo tenemos todo. Humildad no es sinónimo de baja autoestima ni pobreza, sino de dejar que Dios sea más importante que nuestro yo.

1 Corintios 10:23 (TLA) dice: “Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.” Dios nos ha dado la libertad para elegir entre el bien y el mal. Cada elección que hagamos tiene una consecuencia. A diferencia de los animales, Dios nos entregó dominio propio para que aprendamos a controlar nuestros malos deseos. Quien necesite ayuda para gobernar sus impulsos, puede acudir a Dios para que Él le dé la fortaleza necesaria.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Remanente se busca

Una sociedad funciona si tiene un sólido fundamento de valores, y esos valores son normalmente de carácter religioso. Si esos valores se van debilitando, los seres humanos pierden sus raíces espirituales. El islam está en auge porque desde el punto de vista espiritual tiene un fundamento muy fuerte. En Europa en cambio el cristianismo está en retroceso.

Lo leí en un periódico y recorté el fragmento. Olvidé anotar el nombre del entrevistado; tal vez era un escritor o pensador francés. Fue magnánimo al mencionar el retroceso del cristianismo en Europa. Es políticamente incorrecto decir esto pero hay que hacerlo de tanto en tanto: El cristianismo en realidad está en retroceso en todo el mundo. No la religiosidad cristiana o algunos aspectos culturales de su presencia. Lo que está diluyéndose es el cristianismo que revolucionó a Jerusalén en el año primero, que dio forma al mundo occidental durante casi mil años y que inspiró la Reforma del siglo 16. Ese cristianismo experimenta su mayor debilidad histórica.
El debilitamiento se refiere a la progresiva licuefacción del compromiso radical que los cristianos tenían para confrontar la cultura y penetrar el tejido social y el ámbito público. Los modos y costumbres de la postmodernidad han entrado profundamente en la mentalidad y en la vida de los creyentes.
Se expresa asimismo en la decadencia de contenido tanto en el mensaje como en la música de los cristianos. Hay una apelación cada vez mayor a los únicos valores que dominan a la gente de hoy: prosperidad y paz personal. En sus mensajes y producciones artísticas hay una constante referencia al bienestar psicológico y emocional. Por otro lado se nota más que nunca la ausencia de participación pública.
Los valores a que alude el autor del fragmento que encabeza estas líneas van siendo más y más discurso, menos y menos acciones. Hay sociedades y comunidades que se llaman a sí mismas cristianas pero de eso no queda mucho más que un residuo al que la Biblia llama el remanente.
Seguramente cause escozor la referencia al auge del islam, más que nada porque se asocia con el terrorismo. Pero no es inexacta la observación: el islam tiene una cosmovisión integral, es decir la fe abarca todos los aspectos de la vida pública y privada.
Retornar a una visión más amplia de la gente y del mundo permitiría a los cristianos aportar los conceptos que faltan a la sociedad en que vivimos.
(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Una tibia sensación

Hace muchos años el ya extinto Nobel de Literatura Alexander Solzhenitsyn escribió,

No tengo ninguna esperanza en Occidente… La excesiva comodidad y prosperidad han debilitado su voluntad y su razón.

Me viene la imagen cuando en mi país vivimos una dramática recesión. El dinero escaseaba producto de un feroz ajuste económico. La pobreza y la desocupación bordeaban, cada una, el 30%. Caminaba cuarenta cuadras de ida al trabajo y cuarenta cuadras de vuelta porque no alcanzaba para el colectivo. Al almuerzo era un poco de sémola con leche y la cena una taza de té y un pan. No pocas veces anduve con los zapatos agujereados. La mayor parte de los fines de semana de invierno la pasaba metido en la cama para escapar al frío porque no había para el gas de la calefacción. No era flaco por necesidad estética: había muy poco que comer.
Pero ardía de pasión. Tres veces por semana íbamos a predicar a diversos puntos de la ciudad. Teníamos una agrupación de estudiantes universitarios que se ocupaba de pensar el país y ofrecer ideas cristianas a los urgentes problemas. Algunos trabajaban clandestinamente para salvar gente de los servicios de seguridad de la dictadura y sacarlos del país. Ibamos a los campamentos de pobreza a hacer trabajo voluntario y enseñar la Palabra a los que querían saber más de Cristo.
Pasó el tiempo y los días trajeron progresiva prosperidad. Empezó a haber más comida que hambre. Acudía a la tienda cada tanto a comprar ropa y zapatos nuevos. Conseguí buenos trabajos. Me fui poniendo rellenito y más relajado. Me fui acomodando, porque “Tampoco la pavada, ¿me entendés?, hay que preocuparse de uno mismo y del futuro.”
La pasión fue reemplazada por la emoción. El compromiso fue desplazado por la membresía. El ardor de la existencia devino tibia sensación de paz. La redención de todas las cosas, no sólo las que están en cielo sino también las que están en la tierra no fue más una cuestión fundamental. Lo importante era prosperar y tener paz y seguridad, porque “tengo derecho a ser feliz”.
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Me despierto y me doy cuenta que era sueño. Me miro angustiado en el espejo del baño y tiemblo. Ojalá fuera frío o caliente, cualquier cosa, pero no tibio. Alguna vez leí en el Libro acerca de esa condición abominable.
Tiemblo de nuevo…

(Este artículo fue escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

7 maneras de relajarte cuando estás estresado

Un poco de estrés nos ayuda a ser responsables y cumplir con nuestras obligaciones; pero, mucho estrés nos deja profundas secuelas emocionales y físicas. Es importante aprender a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida y no dejar que ninguno se vaya al extremo; es por ello que debemos controlar el estrés antes que él nos controle. Éstas son algunas maneras rápidas con las que puedes relajarte:

1. Toma un baño de agua caliente:

Muchos estudios científicos han demostrado que tomar un baño de agua caliente tiene beneficios para la salud, pues, ayuda a la circulación sanguínea, relaja los músculos y el sistema nervioso, reduce el nivel de azúcar en la sangre, fomenta el balance de las hormonas, además, ayuda a la regeneración de las células de la piel. Ya sea en la ducha o en la bañera, el agua caliente es una forma rápida de relajar tu cuerpo y disminuir el estrés.

2. Camina:

Los médicos recomiendan mantener el cuerpo en constante movimiento y no llevar una vida sedentaria. Aunque no parezca, esto puede ser un gran remedio anti estrés. Cuando quieras despejar tu mente y alejarte de tus preocupaciones, sal a caminar a algún lugar que te parezca tranquilo y donde puedas disfrutar el ambiente. Recuerda que ese paseo no es para que te concentres más en tus problemas, sino para que te relajes y te concentres en cosas positivas.

3. Desconéctate de la tecnología:

El sonido de las notificaciones, o la ausencia de ellas, puede añadir más estrés a tu vida. No dejes que la tecnología se convierta en una carga más; separa un tiempo para disfrutar de alguna otra actividad que no incluya aparatos electrónicos y verás la diferencia. También puedes dedicar esos momentos para culminar alguna otra tarea que dejaste pendiente, o simplemente para tomar una siesta corta.

4. Canta y baila:

No importa si tienes una voz prodigiosa, o si cuando cantas todos huyen; lo importante es cantar. La música tiene un efecto casi instantáneo porque puede cambiar tu sentido del humor en cuanto comienzas a cantar. Si a esto le añades los beneficios del baile, comprobarás cómo tus preocupaciones se sienten más ligeras. Si sabes tocar algún instrumento musical, no desaproveches tu talento y ponlo en práctica. ¡La música es un regalo y debemos aprovecharla!

5. Lee:

La lectura disminuye el estrés. Algunas personas se quedan dormidas cuando leen, pero este hecho -además de ser una señal de falta de práctica en lectura- es un signo de relajación. La lectura hace que uno se interne en un estado de tranquilidad y se enfoque en el tema sobre el cual está leyendo; por lo cual, es una cura rápida para la preocupación. Un excelente libro que te ayudará en cualquier momento es la Biblia, allí encontrarás textos como éste: Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia! Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño.” (Salmos 118:5-6 TLA).

6. Pasa tiempo con tus amigos:

No tengas miedo de confiar tus preocupaciones a alguien. Los verdaderos amigos estarán allí para entenderte, y si no les dices qué te ocurre, no hay manera de que ellos lo sepan. Cuando necesites alejar el estrés de tu vida, reúnete con tus amigos y pasa tiempo de calidad con ellos. Si por motivos de tiempo es difícil que te encuentres con ellos, siempre puedes confiar con Dios. Él es el amigo más fiel que puede existir, y además, está interesado por ti.

7. Practica tu pasatiempo preferido:

Si tienes un pasatiempo, entonces dedica un tiempo para hacerlo. Si hay algo que te gustaría hacer pero que no te atreves, entonces ahora es el mejor momento. Reemplaza tus preocupaciones con alguna actividad que mantenga tu mente centrada en otra cosa. Recuerda que tu actitud influye mucho en los resultados que obtengas. Si estás predispuesto a lo malo, entonces eso es lo que ocurrirá; pero, si te concentras en lo bueno, verás que hay más razones por las cuales estar felices que por las que estresarse.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

¡El estrés te está matando!

Todos tenemos razones para estar estresados. A medida que pasa el tiempo y comenzamos a adquirir mayores responsabilidades también incrementan las preocupaciones. Aunque por un lado el estrés tiene beneficios; por otro, el exceso de tensión puede causar serios daños en tu cuerpo, y algunos de ellos son irreversibles.

La Asociación Médica Americana informó que el estrés es la causa primordial del 60% de todas las enfermedades humanas. Asimismo, un grupo de investigadores de la Universidad de Yale descubrió que el estrés puede causar la pérdida de conexiones cerebrales, lo cual resultaría en el encogimiento del cerebro. Este hecho fue confirmado por otro estudio realizado por la Universidad de California en Berkley, donde se demostró que el estrés cambia la estructura del cerebro y aumenta el riesgo de sufrir de depresión y ansiedad. El estrés causa las siguientes reacciones físicas:

  • Dolor de cabeza, mareos, ansiedad, irritabilidad, enojo, y pánico.
  • Tensión en la mandíbula y crujir de dientes.
  • Incremento en el ritmo cardíaco, derrames cerebrales, enfermedades del corazón, hipertensión, diabetes de tipo I y II, y arritmias.
  • Desórdenes digestivos, dolores estomacales, dolor abdominal, e irritación en el intestino.
  • Aumento de peso y obesidad.
  • Disminución del deseo sexual.

Cada uno de estos síntomas pueden pasar desapercibidos por el que sufre de estrés excesivo, y puede creer que las señales son más bien enfermedades pasajeras. No obstante, el estrés afecta a la persona a largo plazo; mejor dicho, le causa una muerte lenta.

Hoy en día hay muchas maneras de eliminar el estrés, y en Salmos 94:19 dice que si clamas a Dios, Él te brindará la paz que necesitas: En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría.” Recuerda que hay aflicciones que no debemos pasar en soledad y que siempre podemos acudir a Dios o alguna persona que pueda ayudarnos.

Si deseas algún consejo para salir de una situación difícil, puedes escribirnos a [email protected]

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo funcionas?

Hace un tiempo mi padre compró un reloj que aparentaba encontrarse en mal estado porque la hora se retrasaba constantemente, motivo por el cual estuvimos a punto de botarlo hasta que le cambiaron las pilas, las cuales hicieron que funcionara perfectamente.

A veces un cristiano camina como un reloj sin energía o como un auto sin combustible en la vida cristiana, es por esto que en lugar de verlos con gozo se encuentran deprimidos, en lugar de tener paz están nerviosos, impacientes, capaces de atropellar al primero que se cruce en su camino, por lo cual uno puede dudar si realmente tienen a Cristo en su corazón ¿Qué necesitamos para llenar nuestra energía?

“Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Zacarías 4:6

Un cristiano precisa el Espíritu de Dios para tener gozo, amor por otros y por uno mismo, paz, para ser fuerte y vencer las tentaciones o pruebas que se presenten, porque uno mismo no vencerá con su propia fuerza o con un ejército los conflictos, sino con el Espíritu del Señor.

¡Sin Él cederemos constantemente a nuestras debilidades y no funcionaremos de la manera apropiada!

“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios.” Hageo 1:14

El pueblo de Dios perdió muchas bendiciones porque tenían el Espíritu dormido, y comenzaron a temer y a despertar cuando recibieron una dura palabra de parte del Señor. Si te has alejado de Dios o estás trabajando sin su Espíritu, no esperes recibir las consecuencias para empezar a funcionar bien, recuerda que un mandato del Señor es estar ferviente en Espíritu.

“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.” Romanos 12:11

En esta oportunidad te animo a pedirle a Dios que despierte tu Espíritu, y cambie tu vida, que haga de ti  un cristiano fuerte en Él, lleno de gozo, paz y amor, de tal manera que otras personas puedan acercarse a Cristo gracias a ti.

¡Despierta y no pierdas más bendiciones!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Restitución

Cuentan que uno de los reyes moros de España, queriendo edificar un pabellón en un campo cercano a su jardín ofreció comprarlo a una pobre mujer a quien le pertenecía, pero ella no aceptó porque dicho terreno era parte de la herencia de sus padres. Ante la negativa el monarca se apoderó del campo y el edificio fue levantado.

La pobre mujer se quejó al juez, quien prometió hacer todo lo posible en su favor, aunque le era imposible tratar al rey como lo haría con cualquier otro súbdito. No obstante hizo lo siguiente: Visitó al monarca con quien tenía mucha amistad y le pidió un saco de tierra del campo recién adquirido. El rey se rió y consintió la demanda. Cuando estuvo lleno le pidió completar su acto de bondad ayudándole a cargar el costal sobre el asno. El monarca se rió todavía más y trató de levantarlo pero sus esfuerzos fueron en vano.

-¿De modo que no puedes levantar esta pequeña parte de la tierra que has arrebatado a uno de tus súbditos? ¿Cómo podrás atreverte, oh rey, a comparecer ante el Juez de toda tierra con el peso de todo este campo sobre ti?

Dicen las crónicas que el rey no solamente dio gracias al juez por su reprensión, sino que restituyó el campo a su propietaria dándole además el edificio que había levantado con todo lo que contenía.
Muchas veces, consciente o inconscientemente hemos lastimado o perjudicado a alguien y cuando nos percatamos de nuestra forma de actuar decidimos quedarnos callados y hacer oídos sordos a nuestra conciencia para no quedar mal ante los demás.

La realidad es que tarde o temprano, todos nuestros actos serán pesados y si hoy no hacemos algo para restituir el mal que causamos, cargaremos con esa culpa hasta el día en el que nos presentemos ante el Juez, y ¿qué pues diremos? Podemos engañar y justificarnos ante nuestra familia, amigos, iglesia y hasta a nosotros mismos pero nunca podremos mentirle a Dios.

Cuando Jesús estaba en la casa de Zaqueo, éste se levantó y dijo:” —Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. Jesús respondió: La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos”. Lucas 19:8-10 (NTV)

El arrepentimiento genuino no sólo consiste en pedir perdón por el mal que cometimos, sino en restituir y hacer algo más por esa persona que se vio afectada.

No esperes más para solucionar el conflicto que puedas tener, recuerda que en cualquier momento podemos presentarnos ante el Juez. Quita cualquier peso o culpa que puedas estar sintiendo, pide perdón, restituye lo que tomaste, busca resarcir el daño causaste y experimenta la paz que sólo puede darte el perdón y el estar a cuentas con Dios y con el prójimo. Que el enemigo no tenga nada para acusarte cuando te presentes ante Dios.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Del acto de pensar

… (D)edicó su vida, con sus aciertos, errores y polémicas, a la labor cotidiana de entender, alertar e invitar a los demás a ejercer el oficio del pensamiento. Porque el acto de pensar, cuando se lo toma en serio, no es un fin en sí mismo: es una herramienta vital para la supervivencia colectiva, escribe Tomás Borovinsky en un breve homenaje al intelectual búlgaro Tzvetan Todorov.
Es posible que haya gente que se interese en pensar sin otra consecuencia que el placer personal de hacerlo. Pero la mayoría de las personas que conozco y aquellas sobre las cuales he leído evidencian en su acto de pensar un compromiso a que las cosas mejoren en la vida y en la sociedad.
Por eso me resulta cada vez más foráneo el entorno de las iglesias porque dentro de ellas no veo manera de ejercer el pensamiento en forma libre e independiente. La institución reclama – a veces sutilmente, otras no – lealtad a la declaración de fe, a la doctrina, a la disciplina interna. El propósito de ese orden de cosas no es otro que disponer de un contingente de personas que asientan, obedezcan, apoyen y propaguen la misión. Y de paso, la financien.
Por eso dentro de las instituciones se estimula sólo la lectura de libros que haya escrito el líder o aquellos textos que siguen la línea del imaginario corporativo (si es que estimula alguna lectura). Conozco muy pocos cristianos que leen ensayos, novelas, cuento, poesía, filosofía. O que miren películas que planteen cuestiones de conciencia como la muerte, la opresión o el abuso contra la mujer. O que participen en espacios que se propongan ayudar a la gente necesitada sin esperar a cambio ninguna decisión de fe. O que hagan preguntas más profundas e incisivas a los contenidos de la enseñanza o a la interpretación de la Biblia.
Observo que la mayoría de las personas en las instituciones cristianas se sienten cómodas sin involucrarse en ninguna de las actividades descritas arriba. Están complacidas que alguien les haya ahorrado la tarea de pensar en lo que leen y en lo que creen; y al abrigo de esa anuencia disfrutan periódicamente de su cuota de comunión, liturgia devocional y paz personal.
Pensar, como era la convicción de Todorov, es una herramienta para la supervivencia. Pero no una supervivencia precaria, con la cabeza apenas fuera del agua. Más bien una existencia plena, responsable, solidaria, respetuosa y decidida.
Nada más. Nada menos.

Manteca en la pared

Ya conocen mi inveterada inclinación a comentar grafittis que aparecen de tanto en tanto en los muros de mi ciudad, lo mismo que mi tendencia a novelar sus significados, a suponer intenciones o a imaginar misteriosos desenlaces.
Hay cerca de la oficina tres o cuatro escrituras en una pared. La Cámpora FpV y La Jauretche no serán comentadas aquí por estar referidas a contingencias políticas del país y cuales sean los conceptos que emita levantarían denuestos de un lado u otro.
Me detendré en un escrito fascinante que está justo en la esquina: Manteca, you are dethd (sic). He aquí un manjar para los sentidos. Manteca es un sobrenombre que seguramente describe a alguien con una marcada inclinación a la materia grasa corporal. Pero lo que nos atrae sobremanera es la palabra dethd. Sin duda el muralista quiso hacerle saber a Manteca que estaba “muerto” y se confundió entre el inglés death (muerte) y dead (muerto); la inscripción correcta debió haber sido: Manteca, you are dead.
Hecha esta primera digresión, adentrémonos en la trama de este mensaje que tiene un cierto perfil patotero. Es posible que Manteca, atribulado por el apriete de los cabecillas de una pandilla adversaria o de ciertos policías oscuros, soltó una confesión que ha de significarle la muerte. Otra posibilidad es que Manteca efectivamente es un granuja y ha cometido algún crimen imperdonable que avergonzaría a su santa madre y que además transgrede los intocables códigos de la mafia.
¿Por qué el vocero de sus virtuales verdugos ha escogido el inglés para anunciar a Manteca su inevitable destino? ¿Pensaba que eso lo haría menos accesible para la mayoría de los parroquianos que transitan diariamente por ahí? Es verdad que hay bastante gente que no conoce el inglés. Muchos de ellos – y ellas – caminan por la calle con camisetas que llevan leyendas que crispan los sentidos de quienes sí lo saben.
Pero volvamos a Manteca. ¿Se habrá llevado a cabo la sentencia? ¿O se esconde durante el día y sale por la noche a atender sus asuntos? ¿O dispone de recursos como para moverse en autos blindados y con guardaespaldas armados?
¿O – lo que es sin duda más probable – es un estudiante de secundario que incumplió con algún código del grupo y la leyenda en la pared es un juego de palabras para amedrentar al pobre Manteca que desde hace meses ya no puede vivir en paz?

Melodia (en tres tiempos)

En el primer tiempo fue el cataclismo, la ruptura, el dolor diseminado. La arrancada vertiginosa de los hechos de la vida que parecían inmutables, que durarían hasta el fin de todas las cosas. Fue la violencia de las palabras, la rotura del corazón, el grito feroz del desamparo, el fin de todas las promesas y de todas las lealtades. No hubo linimento alguno. Hizo falta el bálsamo que aliviara el escozor de la piel. Escaseó el sueño, se hizo implacable de la tortura de la conciencia. Entonces la soledad fue una compañera indeseable, un estertor de madrugada, un infierno entre las sábanas, el sol que se hacía esperar eternamente.

Con los días vino alguna esperanza, el anhelo que todavía buscaba realidad. Fluyeron la poesía, la creatividad y los proyectos. Tal vez la vida regalaría otra oportunidad de compartir la piel y el sentimiento. ¿Avistaría por fin la luz de los faros lejanos para acercar el alma perdida a las orillas del descanso? No. Los puertos eran sólo estaciones para desestibar el peso de los días. Tenía uno que lanzarse otra vez a mar abierto para proseguir el viaje, porque todavía esperaba que en algún remoto atardecer en llamas las playas de Ítaca anunciaran el fin de todos los viajes y habría valido la pena la promesa hecha un amanecer entre lágrimas y sueños.

Finalmente vino el tiempo de la paz. De a poco entró en el hielo de los huesos el abrigo calentito de la soledad. Rotos todos los lazos comunes, liberado el corazón de los requerimientos del amor y conjuradas las obligaciones inevitables de los pactos permanentes, quedaba uno a disposición de una libertad costosa, definitiva, violenta y atrozmente conquistada. Fue la hora de firmar con sangre la declaración de independencia, instruir a los embajadores para responder vigorosamente a las exigencias del protocolo, anunciar que en este territorio la soberanía estaría desde ahora escondida de la inteligencia de los dictadores y que jamás volvería a someterse a nación alguna ni a extranjero dominio.

Sí, de verdad era el tiempo de la paz. Dolorosa, imperfecta, pero por fin inaccesible a los artificios y pretensiones del sentido común. Alejada para siempre del trajín de las oficinas, las alcobas y los santuarios…

En la roca

Un poderoso rey, que era famoso por sus riquezas, había podido comprobar que las mismas no le hacían  feliz.

El monarca oyó hablar de un ermitaño, famoso por su sabiduría y piedad, que daba lecciones a los demás hombres para ser felices. Sin demora dirigió sus pasos donde podría encontrar a este varón de Dios, el cual vivía en su rincón del desierto.

  • Amigo, dijo el rey, he venido para que me enseñes cómo podré llegar a ser feliz.

El anciano lo recibió afablemente y lo invitó a ir a dar un paseo con él. Lo condujo por una senda estrecha y lo llevó hasta el pie de una roca, situada encima de la alta montaña. Señalando la roca dijo el anciano al rey:

  • Dígame vuestra majestad: ¿Por qué habrá edificado el águila su nido tan alto allá en la roca?
  • Sin duda, contestó el rey, para estar a salvo de todo peligro.
  • Cierto, dijo el sabio, seguid entonces el ejemplo del Águila. Edificad vuestra casa sobre la “Roca de los siglos”, haceos un hogar en los cielos. Después estaréis seguro de todo peligro y disfrutareis la paz y el gozo todos los días de vuestra vida.

Todo lo que poseemos en la tierra es pasajero y todos nuestros esfuerzos por estar seguros o resguardar nuestras posesiones son vanos si depositamos nuestra vida en las manos de Dios.

Procura hacer tesoros en el cielo, que eso es lo verdaderamente valioso y no perecedero, no confíes en tus posesiones, fuerzas ni conocimientos, nada de eso te dará la felicidad que buscas.

No hay nada ni nadie en este mundo que pueda darte la seguridad y la paz que necesitas, por eso antes que nada, debemos procurar que nuestras  vidas estén refugiadas en Dios, que Él sea la Roca en la que nos apoyamos.

“Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde jamás seré sacudido”.  Salmos 62:2 (NTV)

Si estás pasando por problemas, si no sabes qué hacer, si te faltan las fuerzas y ya no puedes más, corre a refugiarte en el Señor, nada ni nadie podrá dañar tu vida si te escondes en Él.

“Pero el Señor es mi fortaleza; mi Dios es la roca poderosa donde me escondo”. Salmos 94:22 (NTV)

Refúgiate en el Señor, la paz, el gozo, la seguridad que buscas se encuentran en Él, la Roca de tu salvación.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No apartes tu rostro de mí

Cuando David escribió este salmo, todo aparentaba estar bajo control. Los filisteos, sus persistentes enemigos no representaban una amenaza, al menos para este tiempo y hasta Absalón, el hijo que se le había revelado, ya había muerto.  David sentía que todo marchaba bien, lo cual lo llevó a afirmar: “En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido” (Salmo 30:6). Y sentía el respaldo de Dios en su vida y en todo lo que emprendiera; “Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.” (V. 7). Sin embargo pareciera esbozar un sentimiento de insatisfacción que nos muestra que no do era color de rosa en su vida: David dice: “Escondiste tu rostro fui turbado” (v.7). Aquí vemos como David pese a disfrutar de paz y prosperidad no podía estar plenamente feliz debido a que Dios escondió su rostro de Él y esto evidentemente lo tenía mal. Creo que en esto podemos ver algo de ese corazón conforme al corazón de Dios del que nos habla la Biblia. David quería agradar al Señor con toda su vida y para él esto era tan importante que nada de lo que tenía o había conseguido tenía sentido si Dios apartaba su rostro de él.

Pero, ¿Cuál habrá sido la causa por la que Dios apartó su rostro?. Quizás David se enamoró de la prosperidad y de ese tiempo de calma y bienestar pudiendo haber quitado el enfoque en Dios para ponerlo en las riquezas. O también es posible que, por sus muchas ocupaciones o simplemente por relajarse ante un entorno que en ese momento le era favorable, haya descuidado su relación con Dios y ya no lo buscaba tanto como antes. De todas maneras, David, pese a tenerlo todo se encontraba turbado y en esto nos da un verdadero ejemplo de un siervo de Dios. Entonces clamó y suplicó a Jehová (V. 8) pidiendo misericordia (v. 10). Entonces Dios cambia su lamento en baile, quita su aflicción y le devuelve el gozo por eso David quiere agradecer a Dios por todas sus maravillas, alabarle y darle gloria, por siempre.

A menudo nos pasa, que en los tiempos en que todo parece tranquilo y los problemas que nos acosaban pasan a ser simplemente un mal recuerdo, nos relajamos pensando que nos podremos quedar en ese estado para siempre. Nos sentimos bien, disfrutando de la última victoria en el Señor, pero quizás corremos el riesgo de enamorarnos de ella y sacar la mirada del dador de la bendición. Entonces muy pronto desaparece ese fervor que caracterizaba nuestras oraciones cuando estábamos en medio de problemas y todo se va haciendo más superficial. Pareciera que el mismo David experimentó esta clase de dificultades. Aunque todo parecía estar bien, seguramente él sentía que algo faltaba lo cual no le permitía disfrutar plenamente. Entonces clamó a Dios por su misericordia y Él le restauró el gozo.

Si tu vida espiritual se ha vuelto rutinaria, si te encuentras pasando esos momentos donde como respuesta a tus oraciones solo encuentras el silencio de Dios, clama una vez más como lo hizo David y con todo tu corazón para que seas completamente restaurado.

Por Daniel Zangaro

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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