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¿Cómo llevarse bien con familiares conflictivos?

Tener conflictos con los parientes puede resultar incluso más incómodo de lo que sería si fuera con alguna persona fuera de nuestra familia. Hay ocasiones inevitables en donde la familia se reúne y donde la situación es tan tensa que en cualquier momento puede originarse una discusión. Sin embargo, este problema no tiene que durar para siempre. Cualquier conflicto tiene solución cuando todos cooperan para solucionarlo. Puede que este proceso tome algún tiempo, pero lo importante es que se restauren las relaciones dañadas. Éstos son algunos consejos que puedes aplicar:

Reconoce tus faltas:

Por más que un problema haya sido causado por otra persona, no cometas el error de culpar a los demás; en cambio, reconoce tus fallas y admite qué actitudes contribuyeron a agrandar el conflicto. La humildad es una virtud necesaria cuando se quiere tener buenas relaciones con los demás, y practicarlo con la familia debería ser una prioridad. Incluso si la otra persona no acepta su actitud o palabras erróneas, sé tú quien dé el primer paso hacia la solución y actúe como alguien ejemplar.

Acepta que no puedes cambiar a las personas:

El comportamiento proviene de lo que hay en el corazón; y si allí no está Dios, es improbable que la persona sea transformada de la noche a la mañana. Es por ello que debes aceptar que no puedes cambiar a alguien, y tampoco puedes obligarla a ver sus faltas. Si deseas llevarte bien con un familiar pero esta persona te rechaza, no te sientas ofendido ni adoptes una postura orgullosa. Lo importante es que has demostrado tu buena disposición al cambio y que estás abierto a solucionar los problemas.

Escucha más y habla menos:

Existen casos en los que los problemas fueron originados por dichos de terceros, y esto demuestra que la mala comunicación es peligrosa. Sin importar cuál sea el conflicto, procura dialogar directamente con la persona. En ese momento, no olvides escuchar atentamente a lo que tu familia tiene que decir y luego expresar tu punto de vista. Si quieres, puedes invitar a alguien que no sea tu pariente para que sirva de mediador en el conflicto. Recuerda que el objetivo de este momento no es acusar ni hacerse la víctima, sino de crear soluciones.

Deja el pasado atrás:

Si ya solucionaste un problema con alguien, o si estás en vías de hacerlo, no causes más enfrentamientos. Aprende a controlar tus palabras y no saques a relucir temas que pueden llevar a la discusión. No olvides que si quieres recibir perdón, también debes perdonar; y que una vez que perdonas, no puedes volver a tratar el tema como si aún estuviese pendiente. Esto también es una señal de madurez.

Ora:

Mateo 6:6 dice: “Cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.” Dios es el único que puede cambiar vidas y quien puede tocar el corazón de tus familiares. Si se lo pides con humildad, Él te dará el valor necesario para enfrentar a las personas conflictivas, y pondrá palabras sabias en tu boca para que tus dificultades se resuelvan y las relaciones sean restauradas.

Papá noel

Papá – no – el

Es curioso que la mayoría de las personas no saben a quién agradecer.  En diferentes oportunidades se puede observar que existen hijos que no valoran todo el sacrificio que sus padres realizaron en el transcurso de su crecimiento y dan todo por una novia que los humilla o simplemente tienen poco tiempo de conocer.

Puede pasar lo mismo con el matrimonio, cuando la esposa hace una entrega total de amor y respeto, mientras que el esposo es desleal en su compromiso,  jugando con los sentimientos de las involucradas. Lamentablemente estos casos se observan a diario y cada vez aumenta el número de malagradecidos.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

Del mismo modo sucede en “Navidad”,  la noche de paz y amor es un recuerdo del nacimiento del Salvador en un pesebre. Jesús no nació la fecha exacta de noche buena, pero recordamos su llegada al mundo y lo que hizo por nosotros. Lamentablemente en lugar de darle las gracias por ese amor y el sacrificio que hizo, desviamos nuestra mirada a un hombre de traje rojo que no hizo nada, no es papá Noel, es “papá, No él”.

Festejar la Navidad en el hogar, es reflexionar sobre  a quién debes agradecer. Primeramente pide al Señor que sea el primer invitado en tu hogar, dale gracias por todo lo que hizo por ti y dedícale esta noche.
¡Recuerda que la navidad no se trata de un señor que viene a repartir regalos, sino de alguien que te ama y dio su vida por ti!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Levanta tus manos

Levanta tus manos

Todos hemos librado batallas, unas más grandes, otras pequeñas, cortas o largas, pero todos sabemos lo que es estar en medio de una lucha.

Sin importar su tamaño todas, en determinado momento, parecen no tener fin. Empezamos con todas nuestras fuerzas, con la fe intacta, repetimos todos los versículos que sabemos de memoria y cantamos todas las alabanzas que conocemos,  seguros de que somos fuertes para hacer frente a lo que vivimos.

Pero al cabo de un tiempo, no importa cuánto dure la prueba, nuestras fuerzas empiezan a menguar, nos cansamos, ya no nos quedan versículos que parezcan animarnos, preferimos ya no cantar porque  desentonamos y porque, honestamente,   ¿quién quiere cantar cuando tiene problemas?

En Éxodo 17: 8 -15  se relata la guerra de Israel contra Amelec. Lo increíble de esta historia es que dice que cuando Moisés levantaba las manos Israel ganaba la batalla y cuando las bajaba era Amelec quien obtenía el triunfo.  Entonces,  para poder ganar la batalla  Aaron y Hur sostuvieron los brazos de Moisés hasta que llegó la victoria.

Cuando levantamos los brazos hacia Dios le entregamos las batallas. Es una forma de rendirnos y reconocer Su poderío sobre nuestras vidas, de saber que todo estará bien, que es una victoria asegurada.

Innegablemente es muy duro levantar las manos cuando estamos en una prueba, porque aunque ésta no sea física, nuestras fuerzas parecen abandonarnos al cabo de un tiempo.  Pero,  ¿sabes? Aunque tu canto suene desentonado porque la tristeza y la preocupación te agobian, canta, canta con todo tu corazón y levanta tus manos, ríndete a Él y verás cómo Dios es el que libra tu batalla, Él es tu estandarte y va delante de ti. ¿Por qué temer?

“Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos”.  Salmos 55:18

 
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¡Despídete del miedo!

¿Alguna vez has enfrentado una situación inesperada y te congelaste por unos segundos?

Cuando estamos frente a situaciones nuevas, en nuestro cerebro ocurre algo inusual. La amígdala envía la señales al lóbulo frontal, quien es la encargada de la resolución de problemas, y este proceso le toma el doble de tiempo de lo normal pues es una experiencia nueva de la cual el cerebro no tiene registro. Esto resulta en una señal de pánico enviada a todo el cuerpo, el cual no sabe cómo reaccionar. Es por ello que se cometen muchos errores o aciertos al reaccionar por miedo. Sin embargo, hay una manera de minimizar el tiempo de reacción del cuerpo ante cualquier situación y superar el miedo. Éstos son algunos consejos útiles que puedes seguir:

1. Fija metas pequeñas:

En vez de fijarte en culminar un suceso en su totalidad, hazlo fijándote metas cortas y alcanzables. De esta manera no te sentirás frustrado ni con mayor temor al no ver progreso. Recuerda que se termina una carrera cuando se da paso tras paso.

2. Imagina el acontecimiento:

Si vas a afrontar una situación desconocida, visualiza que lo estás haciendo una y otra vez. Así estarás acostumbrando a tu cerebro a la acción y te sentirás más relajado cuando aquello ocurra.

3. Dedícate palabras positivas:

Las personas suelen tener pensamientos negativos cuando enfrentan situaciones difíciles, pero el hablar con uno mismo y decirse palabras de aliento es una excelente manera para mantenerse motivado. Practica este consejo y sé optimista en todo momento.

4. Controla tu respiración:

El cuerpo reacciona de mala manera cuando la respiración es agitada; por lo tanto, modera tu respiración y mantén la calma. Esto te ayudará a concentrarte y relajará tus músculos, de tal modo podrás salir victorioso de cualquier situación.

5. Ora:

Dios está en todo lugar y siempre dispuesto a escucharte. Él promete darnos paz y echar fuera el temor, de modo que si hablas con Él, el temor no tendrá espacio en tu mente ni corazón (Juan 14:27).

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¿Cansado, agotado, oprimido?

“Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:30

Muchas veces vemos personas que parecen ir por la vida llevando una pesada carga. En tal sentido La Biblia nos enseña que hay un “yugo de opresión” (Isaías 58:9). El yugo era una pesada madera que se ponía sobre las bestias para arar la tierra de forma pareja, pero también se lo asocia con el trabajo forzado o la esclavitud.

Al igual que aquellos animales que hacían un trabajo forzado, hay personas que viven oprimidas llevando una pesada carga que apenas pueden soportar. Sin embargo Jesús nos dice que su yugo es fácil y que ligera es su carga, lo cual pareciera una contradicción. Si nuestra carga es pesada, es posible que voluntariamente estemos aceptando llevar “otros yugos” u otras cargas que no nos corresponde llevar. Suele pasar que otras personas pudieran venir a nuestras vidas intentado poner yugos, tales como exigencias desmedidas, culpas o responsabilidades que no nos corresponden y entonces terminamos sintiéndonos oprimidos y sin fuerzas.

Pudiera pasar también que sea uno mismo quien se pone yugos que no le corresponde llevar. Tal es el caso de las personas que tienen una auto exigencia desmedida, viven presionados y muchas veces se sienten desalentados de no poder alcanzar el nivel que se proponían.

Dice la Biblia: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28. Podemos ir delante de Cristo y dejar toda carga, todo peso extra que nos impusieron o que aceptamos llevar. De tal manera podremos alcanzar la paz y el descanso que tanto necesitamos.

En la presencia de Dios, es posible dejar tus cargas, porque llegará el tiempo que el yugo se pudrirá, como dice Isaías 10:27 “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro y su yugo de tu cerviz y el yugo se pudrirá a causa de la unción”. Solo en la presencia de Dios resulta posible hallar descanso y libertad de todo yugo de opresión. Decídete hoy a vivir en aquella libertad que Cristo quiere para tu vida.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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5 versículos bíblicos para ser felices

La Biblia nos enseña que la felicidad sólo viene de Dios. Esto implica que viene en el tiempo que Él considera adecuado. Muchas veces podemos pensar que Él nos ha abandonado y estamos solos contra el mundo; no obstante, Dios se preocupa por su creación y siempre muestra su amor.

La felicidad es vivir con la esperanza puesta en Dios, pese a las circunstancias. Una vez que aprendemos eso, no habrá problema que nos separe del amor de Dios:

Filipenses 4:12-13

«Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» 

2 Corintios 12:10

«Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.»

1 Pedro 4:13

«Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.»

Job 5:17

«¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige! No menosprecies la disciplina del Todopoderoso.»

Salmos 37:4-5

«Deléitate en el Señory él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.»

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¿Vives en paz?

Una de las definiciones de paz del Diccionario de la Real Academia Española, dice “Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud.” Pero, ¿cuáles son las características de la paz?

1. La paz protege nuestro corazón:

Hay momentos en los que nos vemos tentados a entregar nuestro corazón a situaciones indebidas. Es por ello que cuando estamos en paz, estamos protegidos de cualquier influencia dañina. Sin embargo, la Biblia advierte que el único capaz de entregar este tipo de paz, es Dios, pues si estamos con Él, nuestro corazón y pensamientos estarán a salvo (Filipenses 4:7).

2. Es fruto del Espíritu Santo:

Nadie puede decir que disfruta de auténtica paz, si es que el Espíritu Santo no ha hecho un cambio en su vida (Gálatas 5:22).

3. La paz nace de la esperanza:

Jesús advirtió que en la vida no todo sería sencillo y de color de rosa. Esto no significa que debemos vivir afligidos y tristes, sino que debemos de tener nuestra confianza en que Jesús está siempre a cargo de todo; y que sin importar la situación, Él está de nuestro lado (Juan 16:33).

4. Promueve la unidad:

Es imposible decir que se está en paz con Dios, si la relación con sus semejantes está destruida. La paz que proviene de Dios, ayuda a estar bien con uno mismo y con los demás (Romanos 12:18, 1 Pedro 3:9-11).

5. Sólo la obtienen los obedientes:

Dios dejó preceptos para que podamos vivir de acuerdo a su plan. No siempre es fácil obedecerlas; sin embargo, sólo de esta manera podremos tener la paz que sobrepasa nuestro entendimiento. De otra manera, sólo tendremos satisfacción momentánea, mas no paz (Salmos 119:165).

Aguas negras

Aguas negras

Es lógico que las personas se alarmen cuando se daña el sistema de alcantarillado del lugar donde viven. Un solo día que esté dañado ya es mucho y  no sólo por el olor, sino por las enfermedades  que se pueden contraer de las aguas negras; por lo cual no es de extrañarse que rápidamente se exija a las autoridades su reparación.

Las aguas negras son aquel tipo de agua que se encuentra contaminada con sustancia fecal y orina, que procede de los desechos orgánicos tanto de animales como de los humanos, su nombre no sólo es por el color que tiene, sino por las consecuencias negativas que trae.

Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 1 Pedro 1:15-16

El Señor pide que seamos “santos” porque Él es “Santo”,  pero lamentablemente muchos viven en medio de aguas negras; es decir, no le dan importancia a la santidad. Ser santo no significa que seas perfecto y nunca comentas un error, sino que te encuentras en una lucha constante para cambiar y hacer lo correcto.

¡Ojala viéramos el pecado como aguas negras!

El pecado vuelve nuestra vida como aguas negras,  nadie quiere estar  cerca porque enferma nuestro espíritu y trae consecuencias negativas. Si nuestra alma está negra difícilmente podremos ser de bendición para otras personas; por tanto, deberíamos alarmarnos cada vez que hacemos algo que ensucia nuestra alma y no tendríamos que tolerar que el pecado more en nuestra vida.

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14

Muchos ignoran la importancia de caminar en santidad, siendo que la ausencia de ésta es un obstáculo para estar en la presencia de Dios. Si realmente deseas ver a Dios y lo que tiene para ti, entonces ¡preocúpate por andar en santidad! Limpia tu corazón, pídele perdón por tus pecados para que seas purificado y entonces, rendirás como ofrenda tu vida, ofreciendo cada día un olor grato delante de su presencia.

¡No permitas que el pecado te siga robando grandes bendiciones!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dolor de un padre

Dolor de un padre

Pedro era un padre trabajador, su esposa lo había abandonado con un hijo, al cual se dedicaba con mucho esmero y amor. Mientras su hijo crecía fue haciéndose cada vez más rebelde y lastimaba constantemente a su padre con palabras hirientes, las cuales Pedro siempre perdonaba.

Un día el joven llegó ebrio y golpeó a su padre hasta casi matarlo, los vecinos fueron a ayuda  a Pedro, por lo que el joven tuvo que escapar. A pesar de los golpes recibidos por su hijo y la presión de sus amigos para que lo denunciara, él solamente quería saber si su hijo se encontraba bien. Después de enfrentar escasez y hambre, el muchacho volvió arrepentido y sin pensarlo dos veces su padre lo perdonó nuevamente.

Las personas que lo rodean critican este accionar puesto que piensan que el joven volverá a hacer lo mismo, pero Pedro sólo cree que su hijo merece otra oportunidad para ser una mejor persona, a pesar que muchas veces le ha fallado.

Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste. Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos… Nehemías 9:28-29

Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso. Nehemías 9:31

Israel se olvidaba de Dios cuando tenía paz,  no atendía a sus mandamientos, no escuchaba las amonestaciones, no le servía, ni se convertía de sus malas obras, hasta que sufría. Cuando el pueblo de Dios enfrentaba el dolor, buscaba al Señor y Él los perdonaba, no estaba enojado con ellos, no los desamparó, Dios los amaba y era misericordioso aunque su pueblo le fallaba constantemente.

Podemos criticar al pueblo de Israel pero quizás somos semejantes a ellos ¿Cuántas veces has fallado a Dios? Aunque en este momento estés haciendo algo que no le agrada, quiero recordarte que Él te ama y está preocupado por ti, acércate una vez más, porque Él es bueno. Recuerda que por su misericordia aún  tienes la oportunidad de arrepentirte,  acercarte y clamar otra vez, porque lejos de Él nada podrás hacer.

Nunca llegarás lejos luchando contra Dios, nunca podrás huir de su presencia, arrepiéntete y dale gracias porque a pesar de todo lo que has hecho Él solamente quiere que te encuentres bien.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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3 Pasos para vivir en paz

Hoy en Energía total, el Pastor Rey Matos nos hablo de que es vivir en la Paz de Dios, y como podemos en siglo XXI experimentarla, también nos explico cuales son los ladrones de la PAZ y por que algunos la experimentan y otros no…

Te invitamos a escuchar el audio, para que reflexiones y vivas en la verdadera PAZ, que Dios nos da.

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¿Tienes una pequeña gran atadura?

Hace años, visité un lugar alejado de la ciudad con mi padre. Mientras lo esperaba en el auto, vi a un hombre clavar una pequeña estaca en el suelo. Este trozo de madera sostenía una cuerda que estaba atada en el cuello de un toro de más de 800 kilos de peso. Al terminar, el hombre se fue del lugar y dejó que el toro comiera el pastizal que encontraba a su alrededor.
En ningún momento el animal intentó liberarse de aquella atadura, pese a que con su tamaño y fuerza, lo hubiese logrado en cuestión de segundos.

Esto me llevó a pensar la gran similitud entre nuestra actitud y la del toro. A veces caemos en vicios o costumbres que parecen tan insignificantes y pequeñas, que no nos damos cuenta lo mucho que afectan nuestra vida. De pronto, nos distraemos con lo que hay alrededor, y dejamos de ver nuestras ataduras como verdaderos problemas. El resultado final es que seguimos siendo esclavos, aún cuando Jesús nos ha hecho libres.

A veces decimos que le entregamos todo a Dios pero olvidamos otorgarle el control de aquellas cosas que se han convertido en ataduras, y como estamos tan acostumbrados a ellas, creemos que no tienen importancia.

¿Hay algo que consideres que no le has entregado a Dios?

Nunca es tarde para acudir ante Dios y pedirle que nos despoje de nuestras ataduras, ya sean grandes o pequeñas; y de esta manera, ser completamente libres.

“Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.” – Gálatas 5:1

 

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6 maneras de terminar una discusión

En algún momento de nuestras vidas, todos nos hemos visto envueltos en una discusión. Muchas veces, no nos damos cuenta de cómo llegamos a ese punto, y por lo tanto no sabemos cómo terminarla y dar por concluido el asunto. Sin embargo, estos seis consejos te ayudarán no solo a terminar una discusión satisfactoriamente, sino a no dañar tu relación con los demás.

1. Mantén la calma:

Puede sonar irónico pedir que se mantenga la calma en medio de una acalorada discusión, pero Proverbios 15:1 dice que La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.” Así que, respira profundamente y controla tus palabras. Explica cómo te sientes en vez de acusar, y así harás que la otra persona entienda tu punto de vista. También debes controlar el volumen de tu voz para que la otra persona entienda que deseas terminar con la contienda.

2. Reconoce tu error:

La humildad es algo que todos debemos practicar, y hacerlo en medio de una discusión es una buena manera de ponerla en acción. Todos no equivocamos, por lo tanto, debemos reconocer que hemos fallado. En un conflicto, no dejes que tu orgullo hable por ti. Debes admitir los errores que cometiste y estar dispuesto a enmendarlos. Incluso si no fue tu culpa, es bueno disculparse por cualquier acción que haya generado un problema, directa o indirectamente (Proverbios 13:10).

3. No recuerdes hechos pasados:

Si una discusión está finalizando en buenos términos, no traigas a memoria hechos pasados. En vez de arreglar las cosas, causarás más disgusto. 2 Timoteo 2:23-24 dice No tengas nada que ver con discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos. Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse.” Así que, cuida no agrandar el problema y delibera un asunto a la vez.

4. Habla con la verdad:

La verdad en ocasiones duele, pero recurrir a mentiras con tal de aplacar a la otra persona, sólo hará que la discusión caiga en un círculo vicioso. Colosenses 3:9-10 dice Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador.” Por lo tanto, debemos siempre decir la verdad sabiamente, de modo que no lastimemos a los demás, pero tampoco disfracemos la verdad con mentiras.

5. Frase fuera de contexto:

Una manera fácil y sencilla de aplacar una discusión es mencionar una frase al azar que no esté en lo absoluto relacionado con el tema tratado. De esta manera, distraerás la atención de la otra persona y olvidarán rápidamente el motivo por el cual estaban debatiendo.

6. No prometas venganza:

Si en un momento de enojo, quisiste prometer vengarte de la otra persona, y de esta manera terminar la discusión; recuerda que ése no es tu rol (Romanos 12:19). En vez de asegurar algún tipo de represalia, promete olvidar el asunto y perdonar. Debemos practicar lo que dice Colosenses 3:13, “de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”; y así cambiar una situación mala y convertirla en una gran lección de vida para nosotros y los demás.