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Tiempo de lectura: 3 minutos

En el segmento Viernes de terapia junto a la licenciada Débora Pedace tratamos un tema que puede darte muchas respuestas: ¿En qué consiste la felicidad?

Escuchamos a diario innumerables notas acerca de la felicidad, muchos hablan de qué significa ser feliz, de cómo alcanzar esa felicidad y desde pequeños nos han enseñado que debemos buscarla o ser personas felices, como si se tratara de un premio que se debe ganar o un castigo cuando no se la obtiene.

Entonces, ¿en qué consiste la felicidad?

En primer lugar, debemos saber que hay varios conceptos que explican o definen a la felicidad. Desde diferentes puntos de vistas, muchos autores, filósofos y profesionales de la salud mental la han conceptualizado de distintas maneras.

Podríamos hablar horas acerca de este tema, pero vayamos a lo importante: Aristóteles considera la felicidad como el bien supremo y el fin último al que todo hombre desea llegar. Para él, la felicidad tenía que ver con la máxima aspiración humana y asumía que se alcanzaba cuando se producía un equilibrio entre las demandas del cuerpo y el alma. Por otro lado, la Real Academia Española, la define como «un estado de grata satisfacción espiritual y física».

La verdadera felicidad

Es verdad que se tiende a relacionar la felicidad con la posesión. Muchas de las personas que llegan a consulta con la licenciada están estresados, buscando desenfrenadamente tener estabilidad económica, profesional, afectiva, creyendo que logrando eso alcanzarán la felicidad. Lo más llamativo es que muchos otros pacientes que se acercan lo tienen todo, lo han alcanzado todo y no consiguen sentirse bien con ellos mismos o ser felices.

Entonces, ¿dónde está la verdadera felicidad?, ¿dónde se consigue? La felicidad no está en el tener, sino en el ser. Nuestra forma de ser es la base de nuestra verdadera felicidad. La felicidad tiene que ver con la manera en la que me veo, me juzgo y me acepto. La discrepancia que hay entre mis aspiraciones y lo que he logrado dicen mucho acerca de la felicidad.

Damos por seguro que la autoestima está íntimamente relacionada con esta satisfacción. Una persona que está en paz consigo mismo y que sabe disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, normalmente es una persona que siente que es feliz. Por eso la licenciada Débora Pedace nos insta a que observemos, trabajemos y regulemos nuestra autoestima. Esta es la base para que puedas sentirte bien contigo mismo.

Herramientas prácticas

¿Cómo lograr transformar nuestro ser para llegar a ser verdaderamente felices? Cualquiera que necesite trabajar sobre este tema puede consultar en los consultorios de @cti.psicologia.

En primer lugar, céntrate en ti: realiza un trabajo introspectivo que te permita saber dónde estás parado, conocer tus pasiones o tus deseos y materializarlos en metas medibles y cercanas. Haz ejercicio, come de forma saludable, no corras, abraza el silencio, disfruta las pequeñeces de la vida y acéptate.

En segundo lugar, comprende que la felicidad no significa estar alegre todo el tiempo, que el que es realmente feliz, aun en los momentos más duros, lo sigue siendo. Es válido estar triste, llorar, sentir desesperanza, pero la felicidad interior es la que no te dejará quedarte ahí. Es verdad que no todo en la vida es perfecto y adecuado, hay tsunamis emocionales que pareciera nos quiebran, pero quien conoce la verdadera felicidad, se seca las lágrimas y continua hasta la siguiente escala.

Para finalizar, es requisito para ser sinceramente feliz, hacer el bien. El que hace el bien, el que sostiene a otro, el que puede ser empático con el que necesita, de por cierto es feliz.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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