Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Hay personas que parece que nunca podrán decir algo lindo. Muchas veces, sus palabras pueden robarnos la paz y la alegría que tenemos en nuestras vidas. Es posible que nuestra reacción sea querer pelear con ellos para defendernos de las cosas feas que nos dicen, aunque en el fondo sabemos que eso sería una pérdida de tiempo. Si dejamos que lo que otros dicen nos afecte, entonces ellos lo utilizarán para molestarnos y lo harán más menudo. Sin embargo, hay críticas que pueden ser constructivas para nuestra vida. La dificultad esta en saber diferenciar entre la verdad y la mentira, la bondad y la maldad expresada en las palabras de las personas que nos rodean. Éxodo 23:1 (DHHE) dice:

No esparzas rumores falsos. No te hagas cómplice de gente malvada cuando tengas que jurar en el estrado de los testigos.

Celos y envidia

Me llama la atención que, a veces, cuando les contamos a otros las bendiciones que Dios nos ha dado, ellos no solo no se alegran, sino que además tienen sentimientos de envidia, celos o tristeza. Pero esto no debe importarnos ya que fue Dios quien nos dio la bendición para disfrutarla. Ante esta inesperada reacción, conviene preguntarnos si son estas las personas a quienes queremos tener cerca en nuestra vida.

Si no se alegran por nuestra felicidad, ¿valdrá la pena considerarlos nuestros amigos y darles tanta importancia a lo que nos dicen?

Nuestras palabras tienen poder

Hay gente que no te permite avanzar y puede robarte el gozo por todo lo que Dios te ha dado. Sin embargo, es importante reconocer que, así como nos afectan las palabras de otros, nosotros también en ocasiones utilizamos nuestras palabras como una poderosa arma que puede hacer mucho daño. Nuestra boca no debería ser la razón por la cual nos estancamos en el plan que Dios tiene para nuestras vidas. Dios tiene muchas bendiciones para nosotros, pero a veces, por nuestras acciones o manera de hablar, no las podemos ver ni recibir.

Cuando decimos cosas como «no puedo» o «no soy suficientemente capaz» estamos hablando mal de lo que Dios está haciendo en nosotros y, por lo tanto, esto nos impide avanzar y crecer.

La Biblia dice que nuestras palabras tienen poder para bendición o maldición, por lo cual debemos aprender a hablar bien de nosotros mismos, dado que la gracia y el perfecto amor de Dios son suficientes para cubrir cualquiera de nuestras faltas.

Debemos recordar que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, el cual nos creó con un propósito. Por lo tanto, no pongas excusas, no postergues, este es el tiempo para tomar las oportunidades que Dios te da.

¿Hasta cuándo vas a seguir hablando así, como hablando un viento huracanado?

Job 8:1 (DHHE)

Por lo tanto, debemos tener cuidado de lo que decimos ya que puede afectar las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros. Dios tiene un plan perfecto, pero es nuestro trabajo confiar en Él para que se cumpla.

Las palabras feas que otros nos dicen son como moscas espirituales que entran a nuestra vida y, tal como dice la Biblia, echan a perder el perfume del perfumista (Eclesiastés 10:1). Lo mismo sucede cuando nos dicen palabras que entran en nuestras mentes y traen dudas, temores y amargura.

No dejes que tus palabras o las de otros sean un obstáculo en el cumplimiento del propósito de Dios para ti.

Escrito por Victoria Zangaro.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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