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Tiempo de lectura: 3 minutos
Hay una corriente que proclama el amor propio y todo lo que tiene que ver con el valor de uno mismo. Se habla de la autoaceptación, el perdón a uno mismo y temas similares, como herramientas de superación personal; y aunque estos postulados de positivismo tengan algo de razón, la postura bíblica es diferente.

En la Biblia encontramos poca información sobre el amor propio como tal; pero sí hay pasajes que nos dan una firme postura al respecto.

Mentiras de la corriente del amor propio

—Debemos priorizar el amor propio, sino no podemos amar a otros.

—Amor propio es ponerse sobre los demás.

—Amarse a uno mismo es aceptar lo malo que hiciste.

Estos postulados parecen no ser incorrectos, después de todo, si te amas a ti mismo tienes que poner tus prioridades sobre las de otros y aceptar tus malas acciones, ¿verdad? Sin embargo, la Biblia nos dice algo muy diferente.

¿Qué dice la Biblia sobre el amor propio?

Primero tenemos que amar a Dios

La corriente positivista que proclama que debemos priorizar el amor propio, va en contra de lo que dice la Biblia. Si vamos a Mateo 22:36-8, dice:

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

(RVR1960)

Ese pasaje dice claramente que primero tenemos que amar a Dios. Es más, otros pasajes nos dicen que debemos negarnos a nosotros mismos (Lucas 9:23; Mateo 16:24).

¿Eso significa que no debemos amarnos? No.

Jesús dijo que el primero y grande mandamiento es amar a Dios, pero con eso no nos dijo que no debemos amarnos. Si nuestra prioridad es amar a Dios, entonces aprendemos nuestro verdadero valor, reconocemos nuestra necesidad de Él y nos vemos como Él nos ve. Y si amamos a Dios ante todo entonces podemos amar a otros con ese amor que recibimos de Su parte.

El amor no es egoísta

Muchos utilizan Mateo 22:39 como base para ponerse sobre los demás. Practican «hoy por mí, y cuando puedo por ti», porque dicen que si no se aman ellos mismos, entonces no pueden amar al resto. No obstante, la Biblia difiere con esa idea de amor propio.

1 Corintios 13:4-5 dice que el amor no se cree más que nadie, ni es egoísta. La Biblia nos invita a amar a otros y no centrarnos en nosotros mismos porque eso es egoísmo. Claro que esto no quiere decir que tenemos que descuidarnos por hacer cosas por los demás. De hecho, en la Biblia encontramos que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19); por lo que no podemos ser negligentes con nuestro cuidado personal.

El amor que damos hacia otros no tiene que llegar al límite de denigrarnos. Cuando sucede eso, entonces no es amor, porque si lo fuera, entonces no sucedería eso. El verdadero amor nunca causa dolor, así que no podemos usarlo como una justificación cuando nos hacen daño.

Amor propio no es abrazar lo malo que hicimos

Amor propio sí es reconocer que fallamos, pero no abrazarlos hasta el punto de sentirnos orgullosos de nuestros pecados. La Biblia nos dice que tenemos que aceptar nuestros pecados, confesarlos, pedirle a Dios que nos perdone y luego no cometerlos otra vez (1 Juan 1:8-10).

No podemos ver nuestros pecados pasados como algo de qué estar satisfechos pues la Biblia dice que Jesús nos hace nuevas personas y ya no somos quienes fuimos antes de conocerlo (2 Corintios 5:17).

En conclusión

Tenemos que amarnos a nosotros mismos, pero no porque tengamos algún mérito, sino porque Dios nos ama. Poner a Dios como prioridad de nuestras vidas nos permitirá amarnos y amar a otros. De lo contrario, lo que tendremos no será un amor real ni verdadero.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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