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Tiempo de lectura: 2 minutos

Concluiré esta miniserie sobre el tema indagando sobre la identidad como ilusión en el mundo virtual. En la primera entrega dijimos que identidad era una singularidad, algo que nos diferencia de los demás. Señalamos que se confundía identidad con pertenencia.

En el siguiente artículo incluimos otros atributos a la singularidad biológica de la identidad; asimismo, aclaramos, que el ser humano no es un cero y que el amor a sí mismo es fundamental como significado del yo.

Algunas características de la identidad en el mundo virtual

Perfil, estado, avatar, muro son algunos de los términos que se emplean hoy para definir la identidad de las personas en internet y las redes sociales. Allí se instalan fotografías, descripciones personales, alter egos y opiniones.

Todo este movimiento busca captar seguidores y visitantes que le den «me gusta» a cada publicación. Mientras más seguidores, me gusta y visitas se obtienen, más sólida parecerá la identidad del usuario.

El mundo virtual como realidad y como ilusión

Por supuesto que el mundo virtual es real. Es intensamente espacio/temporal. Utiliza aparatos y consume las horas de miles de millones de usuarios. La paradoja es que el mundo virtual es materialidad pura y al mismo tiempo una ilusión.

La pregunta que haremos aquí es si lo que muestra la cuenta de las personas constituye su identidad o es más bien el reflejo de tendencias estacionales y modas que pasan. Es decir, planteamos la posibilidad de la identidad como ilusión en el mundo virtual.

Existen aplicaciones que permiten mejorar intensamente los rasgos faciales y que podemos hacer montajes para pretender que nos encontramos en lugares bellos y exóticos.

Hay quienes saturan sus cuentas con publicaciones respecto de lo que están comiendo, momentos singulares con personas famosas, mascotas y familiares.

Miles, y eventualmente millones de personas, se suman a opiniones, fake news y trolls, y asumen que lo que está publicado ahí refleja una realidad de la cual, curiosamente, están sumamente lejos.

¿Realidad física o realidad artificial?

Finalmente, queda la interrogación a un hecho todavía en estudio. Las personas a las que denominamos amigos o seguidores o fans ¿son o no equivalentes a las amistades en forma de personas de carne y hueso a las que frecuentamos en casas, cafés, aulas y lugares de trabajo?

¿O no será más que la identidad como ilusión en el mundo virtual? ¿O ya somos en parte realidad física y en parte realidad artificial?


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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