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10 aplicaciones que mejoran tus redes sociales

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Me atraparon

“Ustedes dicen: “Se me permite hacer cualquier cosa”, pero no todo les conviene. Dicen: “Se me permite hacer cualquier cosa”, pero no todo trae beneficio. No se preocupen por su propio bien, sino por el bien de los demás” 1 Corintios 10:23-24 (NTV).


En la actualidad tenemos el privilegio y la posibilidad de usar las redes sociales, la pregunta es ¿cómo la estamos utilizando? Es importante reflexionar sobre esto, ya que corremos el peligro de que estas nos atrapen y nos lleven por la corriente del mundo. Como hijos de Dios debemos ser sabios y a la luz de la Palabra filtrar lo que leemos, lo que queremos escribir y subir.


Debemos hacernos algunas preguntas como ¿Lo que quiero subir o escribir ayuda a los demás? ¿Deseo que Dios sea conocido? O ¿Solo busco popularidad y aceptación? Te invito a que consideres lo que dice en las Escrituras: “Ninguno busque su bien, sino el del otro” 1 Corintios 10:24 (RVR 1960).


Las redes sociales pueden ser muy útiles cuando nos enfocamos y obedecemos lo que el Señor nos dice en su Palabra.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Viernes intelectual

“El hombre parece no poder vivir sin dar un significado a su vida, y sin un sentido de la historia de la humanidad tampoco puede tener sentido la vida del hombre individual.”

(Juan José Sebreli, El asedio a la modernidad, Editorial Sudamericana)

Hoy no será viernes de poesía. Ensayaremos un artilugio intelectual harto discreto para agitar la paz de la inmensa mayoría y provocar la permanente curiosidad de la inmensa minoría.

No es raro que las librerías llamadas de viejo otorguen la posibilidad de pequeños o grandes hallazgos, raros libros perdidos entre cuadernos de Sudoku y Sopa de Letras, antiquísimas enciclopedias y revistas de bordado.

Así hallé escondido este ejemplar de Sebreli que examina los nuevos caminos que ha adoptado la filosofía y el abandono de los rasgos distintivos de la sociedad occidental desde más o menos la mitad del siglo pasado.

Todo da lo mismo. No estoy ni ahí. Todo vale. Nada tiene sentido. No tiene objeto intentar nada. Todos los caminos conducen a Roma. A nadie le importa. La individualidad es una ilusión. La realidad es un relato. Lo importante es ganar. Más allá del bien y del mal.

Estas y otras ideas dan cuenta de la filosofía reinante. Lo que ayer fue cátedra en La Sorbona, Harvard, Cambridge, Frankfurt o Berkeley hoy es la forma y fondo de la cultura de internet y las redes sociales, la protesta social, la música y el arte, las relaciones humanas o la política.

Sin embargo, es curioso cómo la mayoría de la gente que sigue el flujo intelectual de la época siempre debe reconocer algo de orden, un poco de sentido a lo que hace.

Por más que piensen que todo es absurdo y la realidad es un relato, igual deben cargar la tarjeta del metro, asistir a clases o almorzar con la familia el día domingo.

O no se lanzan al vacío desde un octavo piso para negar la ley de gravedad – a menos que se estén suicidando por cierto.

Este relativismo sólo parece ser práctico para disponer libremente de la propia vida y del cuerpo al mismo tiempo que de la vida y del cuerpo de otras personas. El resto de la realidad se comporta de acuerdo a porfiados y viejos hechos.

El mundo tiene una forma, un diseño y una realidad imposible de desconocer y buena parte de la sanidad mental tiene que ver con alinear la vida a estas orientaciones fundamentales.

¿Te beneficia o te perjudica?

“Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse.”

Proverbios 25:28 (NVI)

Hoy en día, muchos de nosotros usamos las redes sociales para distraernos o bien para buscar información que puede ser útil. Pero muchas veces no controlamos el tiempo que le dedicamos y pasamos horas viendo publicaciones que nos quitan un valioso tiempo que podríamos dedicar en cosas que aporten en nuestro crecimiento personal y espiritual.

La Biblia dice que aquel que no sabe dominarse se destruye así mismo. De tal manera es importante tener control del tiempo que dedicamos las redes sociales, porque de lo contrario todo esto, lejos de ser ayuda, será de gran perjuicio, para nosotros, nuestra familia y nuestra relación con Dios.


Por Giovana Aleman



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Poder invisible

El noventa por ciento de la gente que circula por las redes sociales son “merodeadores”, es decir están al acecho a ver qué sale en la red y dónde pueden meter su opinión.

El nueve por ciento del contingente son contribuyentes esporádicos; a veces escriben o publican alguna imagen o video.

El uno por ciento es el que establece la agenda, es decir, los que determinan qué se discute.

(Les recomiendo investigar “Desigualdad Participativa”, una teoría desarrollada por Jakob Nielsen, quien observó esta enorme desproporción en la forma en que la gente participa en las redes).

Tal vez haya que reiterar esto: más del noventa por ciento opina y discute. El uno por cierto determina sobre qué temas se opina y se discute: ellos son los generadores de contenido.

El que algo sea tendencia no es lo fundamental. Lo más importante es que hay un grupo de gente que crea y fomenta esa tendencia. En inglés se llama trendsetters (algo así como instaladores de tendencias).

Las estadísticas más actualizadas nos informan que hay un poco más de tres mil millones de usuarios de redes sociales.

Imaginen esto: apenas treinta millones de personas son las que determinan los temas sobre los que la mitad del mundo va a hablar y opinar.

Una buena cosa para reflexionar sería: ¿Quiénes manejan este poder invisible que determina los contenidos? ¿De dónde son y desde dónde hacen su trabajo? ¿Para quién o quiénes trabajan: gobiernos, partidos políticos, empresas, grupos de presión social, minorías? ¿Qué propósito las guían? ¿Lo hacen gratuitamente o les pagan – y cuánto? ¿Qué grado de acceso tienen a la información privada de los usuarios?

Innumerables veces he expresado aquí que – por lo general – sólo hay dos posibilidades: dirigir uno su propia vida o vivir siendo dirigido por otros. Pensando en forma independiente y documentada o seguir la corriente de la cultura predominante, respondiendo a sus exigencias y propuestas consciente o inconscientemente.

No hay nada más engañoso en la era presente que la idea de la libertad. La idea de que la gente decide es en la mayoría de los casos una ilusión.

Las redes sociales, los medios de comunicación, la publicidad, la propaganda, el discurso político y religioso y otros dispositivos de persuasión determinan en gran medida lo que la gente decide hacer.

Pensemos en cómo escapar al influjo arrollador de redes y los medios y ejercitarse en el rigor del pensamiento crítico.

Que nada te distraiga

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” 1 Corintios 10:23

Resulta evidente en nuestro días que las redes sociales nos conectan con amigos, seres queridos, superando las barreras del tiempo y del espacio.

Del tiempo, porque nos ayuda a recuperar el contacto con viejas amistades, que por distintas circunstancias de la vida dejamos de ver. La distancia ya no es un problema, ahora hasta podemos vernos con los que están muy lejos y compartir con ellos casi como si estuvieran presentes.

Pero todo esto que es tan positivo, se puede volver en algo preocupante cuando el tiempo dedicado a las redes sociales no tiene un justo balance. Paradójicamente las redes sociales pueden acercarnos a los que están lejos pero al mismo tiempo aislarnos de los que están cerca.

Si hoy sientes que necesitas la ayuda del Señor para ser un buen administrador de tu tiempo y no dejar que el mundo de las redes sociales te absorba.

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Renovarse

Un periodista escribe sobre tragedias humanas (desapariciones, asesinatos, incendios). Se rehúsa a poner su columna en redes sociales o en el sitio web del periódico. Su audiencia es aquella que todavía lee el diario de papel.

Una joven se acerca a él en una fiesta que ofrece el dueño del grupo editorial e ironiza sobre tan rara costumbre: “Todavía crees que hay gente a la que le agrada el papel y el olor de la tinta. Ya nadie lee periódicos. Además, escribes como un anciano”, concluye con una sonrisa. El se ríe y entablan una relación que luego entra en terrenos más escabrosos.

Este es el pasaje de una película que terminé de ver anoche. Me quedo pensando en este periodista escritor y solidarizo con él – en parte al menos. Mis artículos ya no salen en papel sino en este espacio virtual y en un canal de YouTube en forma de audios, pero pienso, escribo y argumento desde un universo clásico.

Mis podcasts en YouTube se inician con un fragmento de “La primavera” de Vivaldi y tienen un formato extremadamente simple: introducción, palabras habladas y una salida casi idéntica al principio. Aunque lentamente han aumentado los suscriptores ha bajado la cantidad de lecturas; deduzco que los primeros suscriptores ya no los están oyendo.

Pedí la opinión de amigas y amigos sobre el tema y todos coinciden en que se necesita una urgente actualización: otros sonidos, imágenes ojalá en movimiento, conexión con alguna red social, más dinámica audiovisual, hashtags inteligentes.

Me voy a la cama abrumado. Pienso en lo que tendría que hacer para renovar ese espacio. Más tarde en la noche alguien me llama y me dice que su mamá escucha todos mis audios porque ella es una persona que prefiere escuchar. Me consuelo un poco pensando en ese público.

Luego considero los temas que abordo, el lenguaje que uso y las cosas empeoran en mi cabeza: no se ajustan al criterio vertiginoso del mundo virtual. Me imagino a los chicos y chicas diciendo como la joven de la película: Escribes como un anciano.

Así que aquí me ve usted, en el cruce de dos caminos. Renovarme o aceptar que mi audiencia será siempre reducida aunque fiel al estilo del hablante. Y consolarme además con eso de que las cuestiones fundamentales de la vida no tienen formato ni embalaje temporal. Son permanentes.

Pero no hay duda que algunas modificaciones habrá que hacer…

¿Las redes sociales te hacen sentir solitario?

¿Alguna vez has estado revisando tus redes sociales y, pese a que tienes muchos amigos y comentarios en internet, te sientes más solo que nunca? No eres el único. Es más, una investigación confirma que las redes sociales pueden incrementar el sentimiento de soledad.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Hunt, M., Marx, R., Lipson, C., & Young, J. (2018). No More FOMO: Limiting Social Media Decreases Loneliness and Depression. Journal Of Social And Clinical Psychology, 751-768. doi: 10.1521/jscp.2018.37.10.751

¿Cuánto tiempo le dedicas?

“Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.” Efesios 5:15-16 (NVI).

La Biblia nos dice que debemos aprovechar bien nuestro tiempo y actuar sabiamente en nuestro diario vivir. Si de las redes sociales se trata, es importante limitar el tiempo que le dedicamos, pues esto nos ayudará a cumplir con todas nuestras actividades y a tener una relación más directa con nuestras familias o seres queridos.

¿Las redes sociales consumen tu día? Actúa sabiamente, pon un límite y aprovecha tu tiempo al máximo para hacer otras actividades que te ayuden a crecer en cada área de tu vida.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Las publicaciones de Facebook afectan tu estado de ánimo!

Está comprobado que tanto los sentimientos positivos como negativos son contagiosos. Por supuesto, el estudio que confirmó este hecho se realizó en personas que se encontraban físicamente presentes en un mismo lugar (Para mayor información, leer el artículo La violencia es contagiosa). Sin embargo, la comunicación hoy en día se da mayormente por medio de las redes sociales y tal parece que sin importar la distancia los sentimientos sí son contagiosos, específicamente por medio de Facebook.

Estudiosos del comportamiento humano que trabajan en Facebook hicieron un experimento controversial que dio resultados inesperados. Del 11 al 18 de enero de 2012, ellos manipularon las Noticias que aparecían en las cuentas de Facebook de 689,003 usuarios. Eliminaron al azar posts positivos y negativos de las personas. A algunos les dejaron ver solo contenido positivo (fotos de bebés, mensajes inspiradores, artículos de auto ayuda, etc.) y a otros les dejaron ver publicaciones negativas y hasta perturbadoras (posts pesimistas, fotos de perros muertos, etc.). Al final, descubrieron que «cuando las expresiones positivas eran reducidas, las personas publicaban menos publicaciones positivas y más publicaciones negativas; cuando las expresiones negativas eran reducidas, ocurría el patrón contrario.»1

Pero los descubrimientos de este estudio no terminan allí. También se concluyó que los efectos de las publicaciones positivas o negativas duran hasta tres días después y que incluso impacta a los amigos de tus amigos. Por ejemplo, si «James está triste y deprimido y esto se muestra en sus publicaciones de Facebook; las publicaciones de su amiga Mary serán afectadas, pero también las tuyas lo serán, porque tú conoces a Mary, aunque no conozcas a James.»2 Esta investigación demostró que «no solo el contagio emocional es posible vía comunicación por mensajes de texto y que las emociones fluyen a través de las redes sociales, sino que también la emoción se transmite a través de los medios de comunicación indirectos.»3

En conclusión, las publicaciones de Facebook sí influyen en nuestras emociones y por lo tanto, debemos ser cuidadosos con la clase de personas a quienes tenemos agregadas. Y no solo eso, también podemos utilizar las redes sociales para hacer un impacto positivo en los demás y marcar la diferencia. Por ejemplo, una forma de hacerlo es compartiendo videos que llevan un mensaje positivo y de esperanza; y yesHEis es la mejor herramienta para eso. Puedes descargar la app gratis para celulares en https://yhm2h.app.goo.gl/JSHS

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1Hill, K. (2014). Facebook Manipulated 689,003 Users' Emotions For Science. Recuperado el 17 de octubre de 2018, de https://www.forbes.com/sites/kashmirhill/2014/06/28/facebook-manipulated-689003-users-emotions-for-science/#6e907794197c
2Bargh, J. (2017). Before you know it (1st ed., p. 201). New York: Simon & Schuster.
3I. Kramer, A. The Spread of Emotion via Facebook [Pdf]. Austin, Texas: Facebook, Inc. Recuperado el 17 de octubre de 2018, de https://research.fb.com/wp-content/uploads/2012/05/the-spread-of-emotion-via-facebook.pdf

De la luz a las tinieblas

“De la discusión nace la luz” solían decir los antiguos (es decir, la gente que era educada e influyente cuando yo tenía diez años más o menos). Se referían a aquella tradición en la que el debate consistía en la exposición de ideas que eran el resultado de un proceso de pensamiento crítico y reflexión documentada de los hechos y en la que los protagonistas oían atentamente la presentación de su oponente y enriquecían con ello su propia visión de las cosas. No pocas veces veces surgía de este intercambio de argumentos una luz nueva, un entendimiento mejorado, ampliado y cuyos efectos serían beneficiosos para el conjunto de la sociedad.

¡Qué lejos están esos días, amigas y amigos! Hoy el debate no es más que la abundante y líquida evacuación de lugares comunes, frases hechas, descalificaciones y citas fuera de contexto. De tal manifestación de artificios verbales, a diferencia de las discusiones documentadas de antaño, no surge otra cosa que oscuridad. Es muy poco probable hallar alguna iluminación a no ser en cierta literatura o debates académicos o intelectuales.

La posibilidad de comentar “posteos” en las redes sociales es quizá el contribuyente más grande a las tinieblas reinantes por lo que ya no se puede hablar inteligentemente de cualquier cosa, sea política, religión, economía, cultura, deporte, movimientos sociales, entretenimiento, cine, usted nómbrelo.

Un señor publicó algo sobre el dulce de leche y fue literalmente fusilado con comentarios respecto del costo del azúcar en estos tiempos de ajuste económico, costumbres burguesas y ataques diversos de carácter personal que nada tenían que ver con el delicioso e inocente “manjar blanco” de nuestra infancia. Que alguien escriba algo sobre los vicios del estado de bienestar y verá cómo es acribillado con denuestos y escupos verbales sobre liberalismo gorila o la maldición del populismo. Ni qué decir si se trata de Pelé, Maradona o Messi…

En nuestro mundo evangélico las cosas no andan mejor, especialmente si uno escribe algo que sugiera una mirada más abierta o “liberal” sobre ciertos asuntos como la iglesia, la evangelización, las misiones o la participación de los cristianos en la sociedad. Llueven los versículos, las frases aprendidas en el curso de discipulado básico o las alusiones a la espiritualidad o conversión del escribiente.

Así que seguiremos buscando un poco de luz en antiguos escritos, la literatura clásica o alguna más contemporánea y programas de televisión como “La belleza de pensar” o “Conversaciones”.

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