Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Ante la declaración “Tú me odias” uno esperaría un “Yo también” o, en el mejor de los casos “Yo no”. Responder al odio con la paz no es común. Semejante respuesta nos desconcierta: es inesperada y a la vez, sutil. Y no es para menos. El mundo no se comporta así. De otro modo, pronto habría paz por todas partes.

Cuando yo era adolescente se hizo famosa la canción “Tú me amas. Yo tampoco.” Era la época del fin de la inocencia, los años del amor libre y la revolución de las flores. La recordé en estos días de violencia y pensé en hacer una pequeña paráfrasis

Para pelear se necesitan dos

Para que haya una pelea se necesitan dos, dice un antiguo refrán. Ese fue el secreto de la resistencia pacífica de Gandhi y de Martin Luther King. Pero la victoria a ese precio es cara. Hasta que los adversarios reconocen que responder al odio con la paz es algo superior, las cosas son difíciles. Es frecuente que en un lado de la mesa de semejantes negociaciones haya personas físicamente heridas.

Pero en largo plazo, quienes optaron por la resistencia pacífica alcanzaron grandes logros. No pocas veces algunos partidarios de la paz perdieron la paciencia y se volcaron a la violencia, pero finalmente prevaleció la paz. La independencia de la India, el fin de la segregación en Sudáfrica y el triunfo de la causa de los derechos civiles tuvo ese sello. Por eso responder al odio con la paz tiene recompensa.Pero no olvidemos que dos de sus máximos líderes fueron asesinados por quienes no entendieron el sentido de “Tú me odias. Yo tampoco”.

¿Cómo responder a la violencia en paz?

El apóstol Santiago escribió una vez que el fruto de justicia se siembra en paz para los que hacen la paz. Quería decir que no hay paz sin justicia y que buscarla por la violencia sencillamente es inútil. Porque la violencia desatada deja tras de sí muerte y destrucción y al final del día quedan muy pocos para disfrutar la paz conquistada. La historia enseña que la paz conquistada por la violencia dura muy poco y los logros son menos que los esperados. Por eso es mejor responder al odio con la paz.

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