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Buscapleitos 1

Buscapleitos

“Evitar la pelea es una señal de honor solo los necios insisten en pelear.”(Proverbios 20:3 NTV)

El hombre y la mujer con sabiduría evitarán las peleas innecesarias que sólo profundizan un problema y no generan soluciones, no es señal de cobardía sino de honor. ¿Controlas tu carácter?

Las personas iracundas tienen problemas en su entorno, con sus familiares o compañeros; esta gente tiene el pensamiento centrado en que siempre las están atacando y tienen que responder con ira y violencia, aunque existan no existan razones válidas para ello.

Proverbios 26:4 LBLA: “No respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él.”

Existen momentos para hablar y otros para callar, una palabra clara en el momento oportuno puede lograr más que gritos excesivos, la razón puede vencer a la emoción del momento, un corazón apegado a Dios reconoce que la humildad tiene mejores resultados que el orgullo.

No es algo que logres rápidamente, si tienes ese aspecto negativo en tu vida, busca a Dios, su guía y ayuda para cambiar juntamente con su palabra, la cual te guiará por sendas de paz.

 

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Le sigo pidiendo a Dios 2

Le sigo pidiendo a Dios

Hace unos años escribí aquí el texto “Sólo le pido a Dios”. Por cierto, saben que así se titula una canción de León Gieco.

En aquella ocasión pedí públicamente algunas cosas que debían – y deben – ser vistas como un libre ejercicio del arte literario y de la poesía. Qué era real en esos petitorios no era ni será explicado.

Así que pensé en renovar aquel ejercicio para el beneplácito de alguna audiencia y cierto malestar de otra.

Le sigo pidiendo a Dios…

El libre y continuado ejercicio de la libertad. El agradable y temperado servicio de la paz. Decir con más desplante y fuerza la verdad acerca de lo que pienso. Seguir destruyendo de este modo el imperio del miedo y del control.

Poder irme alejando de lo poco que deseo, pese a que ya lo deseo bien poco. Amistarme con  el rigor del cuerpo adverso, aceptarlo con un poco más de paciencia. Resistir la tentación de los “años dorados” y el “corazón joven” y reconocerme en el tiempo que vivo. Que pueda acordarme de los tiempos lindos recientes, no sólo de aquellos de los años sesenta o setenta.

Una ordenanza municipal que prohíba y haga cumplir la prohibición del uso de escapes libres en motos y automóviles. Cafés y restoranes donde no haya más televisores ni música estridente. Semáforos adecuados para peatones para que no tengan que adivinar en qué momento poder cruzar la calle. Un hogar lindo para los perros de la calle.

Una cabaña cerca del río y de un pueblo donde haya cafés y libros. Fresca en verano, tibiecita en invierno. Con una galería al frente para sentarme a mirar las montañas y sentir el viento entre los eucaliptus o los álamos

Una considerable cantidad de cuadernos de tapas negras y hojas amarillas sin líneas. Una provisión permanente de café en grano. Poder recuperar los libros que tengo esparcidos por varios lugares y tenerlos en un solo lugar.

Un living grande donde reunirnos con amigas y amigos a hablar de libros, de cine, de música, del mundo real y hacer planes. Y llevarlos a cabo hasta donde sea posible.

Un amigo o una amiga que siempre pueda llevarme en auto porque no quiero manejar. Un teléfono que me sirva principalmente… para hablar por teléfono.

En algún otro capítulo de estas peticiones me he de referir a mis deseos finales. Por ahora no es necesaria semejante preocupación.

Mi estado 3

Mi estado

Se me ocurrió ir poniendo algunos fragmentos de viejos escritos en el llamado “estado de WhatsApp”.

Es una rendición, lo confieso. Siempre sentí que esas cosas eran la expresión moderna de la copucha y el pelambre.

Pero con el tiempo fui descubriendo, o dándome cuenta, que todo no es más que una especie de eterno retorno. Lo que ayer hacían los chasquis y las señales de humo hoy lo hacen Instagram y WhatsApp.

Solía indagar en mis pasados escritos para angustiarme porque sentía que todo eso pasaba sin pena ni gloria por el blog.

Me dolía que la inmensa mayoría prefiera saber qué debe hacer para no caer en la tentación que reflexionar en la inexcusable ausencia de los creyentes en el mundo real.

Ahora ya no me va doliendo tanto. Aceptar la idea que la gente prefiere pensar en sí misma y no en lo otro tiene un componente terapéutico: es nada más que la marca de la época.

Lo que pasaba era que yo creía que a los cristianos les importaba el mundo real pero no es así. Y asumirlo me va calmando los nervios, tensados por tanta indiferencia.

Volvamos a los “estados”.

Como algún escriba viejo, voy sacando cosas nuevas y antiguas. Voy descubriendo que todavía todo me interesa, todo me inspira, todo me despierta el ser.

Algunas mañanas, en mi cabaña del campo donde Fernando, vibraba con el color de los crisantemos, la majestuosidad de los álamos, la música de Sabina, el aroma del café recién hecho en la cocina y la soledad recién estrenada.

Otras, en medio de los cerros de Bialet Massé, me arrastraba entre los escombros de la tristeza, intentaba componer una canción de esperanza, buscaba el consuelo de una rosita que abría sus primeros pétalos, acomodaba la leña en la tibia salamandra de la sala.

A medida que avanzaba el tiempo me pasó algo extraordinario: abandoné – o me dejó, o decidí, no sabría decirlo – el pedregoso y oscuro sentimiento del miedo, la culpa y la vergüenza.

Esa formidable conquista – el no andar lamentando nada y sentirme bien de una buena vez – se sumó a otras dos vespertinas conquistas: la libertad y la paz.

Así que proponer en pocas palabras los diversos estados del ser en el cuadrito de WhatsApp constituye una discreta algazara interior porque constato que sigo vivo.

No es una gran cosa pero, qué quieren que les diga: sigo vivo.

¿Futuro incierto? 4

¿Futuro incierto?

“Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y La Paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengas miedo.” Juan 14:27 (NTV).

Algo que no suelen faltar en nuestras vidas son las preocupaciones. Estas parecen multiplicarse especialmente cuando consideramos lo incierto que se presenta el futuro.

Pero esto no tiene que ser así, podemos vivir en paz, aun cuando no sabemos lo que nos deparará el futuro. Podemos vivir confiados en que mas allá de los cambios de la vida, Dios estará con nosotros hasta el final de los tiempos. La biblia dice: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” Proverbios 1: 33 (RVR 1960).

Te invito a que puedas hacer de Dios el Señor de tu vida y seguir sus pasos, confiando que Él cumple sus promesas. 

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La corrección duele 5

La corrección duele

“¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del SEÑOR y no te des por vencido cuando te corrige. Pues el SEÑOR disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo»” Hebreos 12:5-6 (NTV).

La Biblia nos dice que Dios corrige a todo aquel que lo recibe como Padre, entonces cuando Él vea que nos dirigimos por caminos que no son buenos, nos reprenderá. Quizá la corrección duela y tengamos que asumir las consecuencias, pero todo eso ayudará a que podamos recapacitar y volver al camino que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.

Por tanto, si el sendero que estás siguiendo te están alejando de los propósitos de Dios, debes volver tu mirada a Él y permitir que te corrija; el proceso dolerá pero tendrás como resultado una vida llena de paz y rectitud.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pensamientos que traen paz 6

Pensamientos que traen paz

Por definición la ansiedad es un estado mental caracterizado por una gran inquietud, intensa excitación y extrema inseguridad. Esto ocasiona que la persona enfoque su energía en lo que podría suceder, debido a ello, no le queda la suficiente fuerza para hacer frente de forma objetiva a su problema, por lo que no logra solucionarlo. Además de mantener en alerta al cuerpo, también quita el gozo de vivir, como consecuencia la persona está en tensión constante.

“Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas. 28 Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.” Salmos 119:27-28 (RVR1960).

Para poder superarlo, es necesario reconocer que se sufre de este trastorno, así como aprender a distinguir entre una situación real y una que no lo es; no es provechoso imaginar situaciones que quizás nunca lleguen a materializarse. Pero, sobre todo, es preciso centrar los pensamientos en Dios y en Su Palabra, en lugar de en los problemas.

Tener presente las promesas que el Señor nos brinda, ayudará a no enfocarse en las preocupaciones que tienden a surgir.

El salmista recurre al Señor pidiendo sustento a través de Su Palabra, en versículos más adelante vemos que considera sus caminos y decide volver de ellos.

“Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras. 58 Tu presencia supliqué de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra. 59 Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios.” Salmos 119:57-59 (RVR1960).

De la misma manera el profeta Isaías afirma que quien concentra sus pensamientos en el Señor, tendrá la paz que necesita.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” Isaías 26:3 (RVR1960).

Hoy te animo a seguir el ejemplo de estos hombres que encontraron en Dios la manera de superar la ansiedad, busca refugio en la Biblia, que sean las palabras de Dios las que ocupen tu mente.

Por Cesia Serna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Otra revolución 7

Otra revolución

El vocabulario histórico de nuestro continente registra diversas y numerosas acepciones de la palabra revolución. Han sido pocas las épocas de paz y sostenido crecimiento.

Pensemos en aquellas que condujeron a la independencia de nuestros países y todas las que siguieron hasta los años 60 y 70 y que fueron ahogadas por dictaduras militares.

Todos estos procesos, casi sin excepción, fueron cruentos y segaron miles de vidas, de donde se concluye que toda revolución debe ser sangrienta.

Quisiera instalar, o sugerir al menos, la cuestión de si es posible una revolución sin muerte ni destrucción. Una suerte de revolución gloriosa como se llamó a la guerra civil inglesa que ocurrió en el siglo XVII y que tuvo como resultado, según los historiadores, la abolición del absolutismo.

Es difícil pensar en una revolución que no tenga costo de vidas. Aún la resistencia civil de Gandhi generó muertes aunque mayormente provocadas por la represión del régimen colonial.

Y mucho menos en América latina. Tanto los levantamientos contra la monarquía colonial como los subsecuentes contra gobiernos opresores y empresas multinacionales explotadoras tuvieron alto costo de vidas.

Sugiero que repasen aunque sea en forma breve el resultado de todas las rebeliones sociales del último siglo para darse cuenta de la magnitud de este saldo mortal.

Entonces, ¿es posible lograr en paz la transformación sociopolítica de nuestra América como informa la declaración de visión de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz, Bolivia, donde impartí una clase magistral hace poco?

Se ve poco probable. La clase política de nuestro continente ha mostrado, en su gran mayoría, un pobreza moral abrumadora y una persistente ineficiencia para cumplir el propósito esencial de la política que es el bien común y accesible a todos.

La conclusión de nuestro encuentro con los estudiantes de Santa Cruz fue simple. Sólo será posible si al menos se cumplen tres requisitos por parte de la nueva generación.

Primero, nuevas ideas. Alguien definió la locura como el afán de querer alcanzar distintos resultados haciendo siempre lo mismo. Encontrar esas ideas el trabajo de nuestros jóvenes.

Segundo, un contingente de auténticos servidores públicos. Estamos hartos de gente que entra al sistema para servirse de la gente en vez de servirla.

Finalmente, gente de carácter incorruptible que desplace de una vez y para siempre a la actual raza de administradores que se incorpora al Estado para enriquecerse descaradamente.

Difícil se ve la cosa…

Consuelo para tu corazón 8

Consuelo para tu corazón

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.” Isaías 25:8 (RVR1960).

Quienes hemos perdido a un ser querido, sabemos cuánto duele y lo difícil que puede ser superarlo. Probablemente estés de acuerdo conmigo que el proceso de duelo suele ser lento y complicado, puesto que se tiene variedad de emociones que muchas veces no sabemos gestionar.

No obstante, no debemos olvidar que en Dios encontramos el consuelo y la paz que nuestros corazones necesitan, de Él también recibimos la fortaleza y la promesa de que estará con nosotros a lo largo de ese proceso.

Permite que Dios sane tu corazón y enjugue tus lágrimas, busca refugio en Sus brazos.

Por Cesia Serna.

 

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¡Perdona y sentirás paz! 9

¡Perdona y sentirás paz!

“de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.” Colosenses 3:13 (NVI).

Recordemos que el costo de nuestro pecado es algo que no podemos pagar pero Dios a través de su gracia nos da Su perdón. Cuando no queremos perdonar a las personas que nos dañaron, nuestra vida se llena de amargura y resentimiento. Por eso, no esperes a que te pidan perdón, da tú el primer paso, perdonando de la misma forma que Dios te perdonó.

Al perdonar, sentirás que una gran carga se va de tu vida y recibirás paz en tu corazón, lo cual hará que te sientas mejor con Dios y contigo mismo.

¡Animo, da el primer paso y perdona!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Materias pendientes 10

Materias pendientes

Sucede, cada vez con más frecuencia, que me canso de la escritura “técnica”.

Las realidades materiales deberían ser ocupación exclusiva de gobernantes, jueces, empresarios, científicos y comentaristas de medios —entre otros—.

Soy convocado al oficio de la descripción y del análisis porque a la gente hay que recordarle la fragilidad de las cosas con números y razonamientos aleccionadores.

Así que siguen quedando pendientes mis materias esenciales, mis deseos más íntimos, las obligaciones fundamentales conmigo mismo.

Siempre van quedando pendientes.

Hasta que pueda jubilarme completamente no sólo de mis deberes profesionales sino de esta incómoda ocupación y pueda refugiarme en alguna quebrada profunda, bien meridional, en medio de arroyos, araucarias, helechos y nieblas matinales.

Quedan pendientes todavía mis escritos impublicables, lo que no se puede escribir aquí porque irritaría profundamente a las potestades superiores y a sus sagradas e intocables instituciones.

Todavía me falta el último viaje a la inmensidad de la estepa rusa, a la Gran Muralla, a la cuenca del Ganges, a la sabana, la tundra, la taiga y los manglares.

Habría que intimar más con Uri Youri, Ishdan, Paula Analuz, Amikam, Martín Alonso y Cristina Antonia, hijos e hijas de mis hijas. Aproximarme respetuosamente al imaginario de sus vidas y visitar sus pensamientos originales.

Re-visitar sin medida de tiempo ni distancia el universo de Ahinoam Ester, Paula Andrea y Cristina Alejandra, principio de mi vigor, saetas veloces de mi juventud. Reconocer —mejor dicho, volver a conocer— lo que alguna vez fuimos y lo que somos ahora, merced al oleaje de los años y refugiarnos por unas horas en alguna rada, protegidos de tormentas y turbiones.

La paz. Profundizar en el magisterio privado de la paz. Sueltos ya los dolores del miedo, la culpa y la vergüenza, establecer un perímetro en el que nunca más tengan entrada los reproches, los reclamos, las exigencias y los ajustes de cuentas.

Volver a mirar, seguir intentando el encuentro con Su palabra. Reconocer cuán leve (sí, cuán leve) es el susurro que hemos oído de Él. Ahondar todavía en el enigma de ese amor que abraza sin condiciones a todas y a todos. Reconocerme en Él hasta que el silbo suave y apacible de Su nombre lo abarque todo hasta el aliento final.

¿Tus palabras bendicen? 11

¿Tus palabras bendicen?

“La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. La lengua de los sabios destila conocimiento; la boca de los necios escupe necedades.” Proverbios 15-1-2 (NVI)


Cuando nos dejamos llevar por el enojo o la ira solemos lastimar con nuestras palabras a los seres mas queridos. Este aspecto debe cuidarse en el matrimonio, ya que de no hacerlo, la relación comienza a deteriorarse al punto que por las mismas heridas, el amor comienza a apagarse.

Dios no desea eso por ello nos insta a tener dominio propio: Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley”. Pero esto se consigue cuando nos dejamos llevar por el Espíritu de Dios y Él nos nuestra la verdad sobre nuestra manera de comportarnos. El también nos ayuda a cambiar y a reconocer nuestras faltas cuando fuera necesario y tener dominio propio. Su palabra nos recuerda:


“Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios”. Salmos 141:3


Sería bueno preguntarnos ¿Estoy llevando paz con mis palabras a los que me rodean, o ellos prefieren alejarse?

Por Danitza Luna


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Él está a tu lado 12

Él está a tu lado

La desesperación siempre nos roba la paz y afecta nuestro estado de ánimo,  impide que logremos aquello que queremos alcanzar y hace que perdamos totalmente la esperanza.

Hace algunas semanas atrás estaba en la sala de terapia intensiva de un hospital, esperando afligido por un ser querido mío. Por momentos angustiado y pensativo, porque ya habían pasado varias horas sin tener noticias. La verdad, muchas cosas pasaban por mi mente y en algún momento me sentí solo sin entender lo que estaba sucediendo. Pero, el Señor me recordó esta palabra y entendí que Él estaba conmigo.

“Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.”

Juan 13:7

No siempre entenderemos lo que está sucediendo a nuestro alrededor, pero si confiamos en Dios estaremos seguros y comprenderemos que todo tiene un propósito, que Su voluntad es buena agradable y perfecta; Él tiene control de toda situación y que está a nuestro lado para fortalecernos.

Dios conoce tu situación y sabe cómo está tu corazón. Está a tu lado para consolarte, fortalecerte y recordarte sus promesas. Jamás te ha dejado ni te dejará.

“El Señor está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.”

Sofonías 3:17

Por lo tanto, no pierdas las esperanzas y confía en la voluntad de Dios. No olvides que no duerme el que te cuida y que tu ayuda viene de Él, quien hizo el cielo y la tierra.

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.”

Isaías 41:10 (NTV)

Dios está contigo y no te abandonará.




El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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