Crisis de Coronavirus

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…Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez…

Proclama insurrecional de la Junta Tuitiva en la ciudad de la Paz, 16 de julio de 1806

La Junta Tuitiva fue un gobierno local organizado en La Paz, Bolivia, el 16 de julio de 1809 —hace 111 años exactamente—. Constituye uno de los primeros movimientos insurrecionales por la independencia de ese país. En una parte de la proclama los convocantes a la Junta declararon: “Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio de humillación y ruina.”

El sentido de la frase es amplio. Apropiémonos de algo, por lo menos. Durante décadas, los sistemas políticos, económicos y sociales someten y oprimen a las grandes mayorías desempoderadas. Uno se tiene que preguntar por que tanto silencio. Por qué tanta paciencia. Por qué este silencio parecido a la estupidez.

El gobierno debe temer a la gente, no la gente al gobierno

Esta es una frase genial de la película “V de Venganza”. Es un llamado a la gente a que salga de su estupor, de su desidia. Que se dé cuenta que es el Estado es el que debe estar al servicio de la gente y no la gente al arbitrio del Estado.

Cuando los gobernantes y los estamentos dirigentes (ejecutivo, legislativo y judicial) sobrepasan los límites de la ley, deberían temer la ira de la gente. Pero nada. La gente calla. Y espera. Y vota por otro gobierno a ver si ahora sí. Y uno se pregunta, de nuevo, por qué ese silencio.

Los estallidos sociales que estaban prendiendo en el mundo antes de la pandemia reflejaban la esperanza que sugería el grito de la gente: “Basta, señores. Basta de esquilmar a la gente, de aprovecharse de ella, de robarle, de hacer injusticia”. Hay quienes sostienen que una vez pasada la emergencia los estallidos serán peores, agravados por la situación económica y social del mundo. Los gobiernos deberían empezar a temer.

¿Por qué romper un silencio parecido a la estupidez?

Porque nadie tiene el derecho de oprimir, de robar, de matar, de hacer injusticia al otro. Esta exigencia moral es mayormente demandada a quienes deben dirigir, legislar y administrar justicia. Porque si no, ¿qué ha de hacer el justo? Esta pregunta estalla en el Salmo 11:3.

Porque si no hacemos nada ahora, la generación que viene vivirá los nefastos efectos de nuestra obsecuencia. Y con justicia nos juzgará por nuestra cobardía por permitir a los dirigentes injustos destruir la fe pública y el tejido social sin intervenir.

Porque es la hora. El profundo sentido de inestabilidad que estremece a nuestro mundo tiene que hacer temer a los poderosos y mostrarles que las cosas deben – y van – a cambiar. En una gran manifestación en Chile hace unos meses, una chica levantó este letrero: “Ya no tenemos miedo”.

Espero que sea así. Para que no sigamos guardando un silencio bastante parecido a al estupidez.

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