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Tiempo de lectura: 2 minutos

Comencemos por el principio, ¿qué es el estrés? Es un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales. También se lo suele traducir como fatiga, como esa reacción fisiológica del organismo en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenaza a corto plazo.

¿Cuál es el origen del estrés?

El origen se encuentra en el cerebro, ya que este es el responsable de reconocer y responder de distintas formas a los estresores percibidos del entorno.

En Viernes de terapia, hablamos también sobre los diferentes tipos de estrés que existen, entre ellos aprendimos sobre el estrés positivo y el distrés. Y cómo detectar o darnos cuenta si estamos inmersos en un tipo de estrés crónico perjudicial para nuestro organismo.

¿Qué es el estrés positivo y el distrés?

El estrés positivo es al que llamamos estrés adaptativo; se puede ver en dos sentidos, el primero es el que de manera originaria se usó para la supervivencia, para protegernos de que algo malo pueda ocurrirnos. Y, por otro lado, surge cuando la persona está bajo presión, pero inconscientemente interpreta que los efectos de la situación le pueden otorgar algún beneficio.

Por otro lado, el distrés o estrés negativo es el más peligroso. Cuando padecemos distrés anticipamos una situación negativa creyendo que algo nos va a salir mal, lo cual genera una ansiedad que nos paraliza por completo. Nos desequilibra y neutraliza los recursos con los que contaríamos en situaciones normales, lo cual termina provocando angustia, ira, etc.

¿Cómo lo detectamos?

Las señales a las que tenemos que estar atentos son varias, mencionaremos alguna de ellas en la entrevista. Tenemos que analizar nuestras emociones, que sentimos, como lo sentimos. Nuestros pensamientos, ¿son repetitivos? ¿Intrusivos? Hay dificultad para concentrarse, o excesiva autocrítica, etc. También tener en cuenta dificultades en el habla, risa nerviosa. O sensaciones físicas, como tensión, músculos contraídos, malestar estomacal, palpitaciones, entre otras.
Siempre es bueno poder consultar si notas algún cambio en tu conducta, pensamientos o relaciones. Sabiendo que el estrés es el enemigo silencioso más.

Conoce a fondo este tema en la siguiente entrevista:


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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