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Test: ¿Cuán estresado estás?

El estrés es, probablemente, el problema más común en la actualidad: no hace distinción de edad, raza, sexo, ni credo. Se ha convertido en uno de los males de los cuales nadie parece estar a salvo, por lo cual es importante estar alerta de los síntomas que indican su presencia, y de esa manera mantener una salud física y mental adecuada.

El siguiente test te ayudará a darte cuenta cuánto está influyendo el estrés en tu vida. Te tomará algunos minutos completarlo, pero debes hacerlo con calma y meditando bien en tus respuestas. Piensa en los últimos tres meses de tu vida y contesta si cada frase se aplica o no a tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Mann, S. (2016). Cracking psychology (pp. 196-197). London: Cassell Illustrated.

¿Qué dice la Biblia acerca del estrés?

El estrés, la depresión y la ansiedad están considerados como los males más frecuentes en la actualidad. Estos originan enfermedades, físicas y mentales, que pueden complicarse e incluso llegar hasta ser mortales. Puede que el estrés esté más presente en estos tiempos, pero hace miles de años atrás, en la Biblia ya existía registros de él. Esto es lo que dice con respecto a este tema:

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Quizá necesites descansar…

Muchas veces la cantidad de actividades que realizamos  no nos permite disfrutar la vida como  a Dios quiere, porque al final terminamos enfermándonos. Las investigaciones han demostrado que el estrés es una de las principales causas que contribuyen al desarrollo de muchas enfermedades, tanto físicas como emocionales.

¿Cuántas veces te has sentido sobrecargado por las actividades que realizas?

No está mal ocupar tu tiempo y talento al servicio de Dios, ni tampoco dar una milla extra en el trabajo y mucho menos darlo todo por tu familia, pero si esas responsabilidades se han convertido en una carga muy difícil de sobrellevar, quizá necesites descansar; no esperes a enfermar para frenar, es importante encontrar un equilibrio en cada actividad que realizas.

Elías, en un momento de transición en su vida, cuando experimentó algo que jamás había imaginado, quiso dejarlo todo, pero tal vez en ese momento no se había dado cuenta que también necesitaba descansar para reponer fuerzas y continuar en el llamado que Dios le había hecho.

“y anduvo por un día en el desierto. Después se sentó debajo de un arbusto, y estaba tan triste que se quería morir. Le decía a Dios: ¡Dios, ya no aguanto más! Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados.” 1 Reyes 19:4 (TLA)

Tal vez en estos días has sentido cómo todo se ha salido de tu control y los únicos pensamientos que han retumbado en tu mente han sido el de abandonar a tu familia, matrimonio, y aún darle la espalda al llamado que Dios te ha hecho, pero déjame decirte que esconderte y hasta desligarte de todo ello, no es la solución, porque aunque no lo creas, un descanso te vendría bien y en medio de ello tener un tiempo a solas con el Señor sin que ninguna actividad de familia, trabajo o ministerio te interrumpa.

¿Cuáles son tus prioridades? Analiza esto para que ninguna responsabilidad se convierta en una carga, porque cuando esto sucede las cosas pierden el sentido y se hace más difícil continuar.

Si hasta hoy estabas estresado por las cosas que has estado viviendo, es tiempo de hacer un alto y descansar, no olvides que eres el templo del Espíritu Santo pero también un ser humano que necesita un descanso en las manos de Dios para que puedas recobrar fuerzas y llegar a la meta.

“Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios” 1 Reyes 19:8 (RVR).

Elías fue renovado por el Señor para continuar con su llamado, hoy Dios quiere renovar tus fuerzas, no dudes en abandonarte en sus manos para tener un descanso reparador.

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna. Salmos 73:26 (NVI )

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

4 razones para que dejes de preocuparte

En estos tiempos es difícil vivir sin preocupaciones. Algunos hasta podrían asegurar que sin ellas no podemos vivir. No obstante, a continuación hay cuatro buenas razones por las cuales debemos decirle adiós a las preocupaciones, y evitar que ellas tomen el control de nuestras vidas:

1. Deja de preocuparte porque la vida es más importante que las cosas materiales.

“Por tanto les digo: No se afanen por su vida, qué han de comer o qué han de beber; ni por su cuerpo, qué han de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” – Mateo 6:25 (RVA-2015)

Los problemas financieros, amorosos, de salud, las noticias, y otros asuntos que nos preocupan parecen tener mucha importancia. Llenamos nuestra mente con las posibilidades de lo que debería o podría pasar; y esto nos hace ciegos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Sin embargo, la verdad es que ninguno de nuestros problemas tienen mayor importancia que el valor de la vida. Pueden ocurrir mil cosas en nuestro entorno, pero cada día que tenemos es una nueva oportunidad. Lamentaciones 3:22-23 dice que Dios la misericordia de Dios se hace nueva cada mañana, esto quiere decir que mientras estemos vivos tenemos esperanza en Dios; y por lo tanto, no debemos preocuparnos.

2. Deja de preocuparte porque Dios cuida de ti.

“Miren las aves del cielo, que no siembran ni siegan ni recogen en graneros; y su Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas?” – Mateo 6:26 (RVA-2015)

Ser creación de Dios no solo significa que fuimos hechos por Él, sino que cuida de nosotros. Cuando la preocupación nos agobia, podemos llegar a pensar que estamos solos y no hay nadie a nuestro lado que nos ayude a confrontar una situación; no obstante, Dios está al pendiente de cada criatura de la creación, especialmente de nosotros. ¿No es eso reconfortante?

3. Deja de preocuparte porque no tenemos el control de lo que sucede.

“¿Quién de ustedes podrá, por más que se afane, añadir a su estatura un milímetro?” – Mateo 6:27 (RVA-2015)

Corrie Ten Boom dijoLa preocupación no vacía el mañana de su dolor. Vacía el hoy de su fuerza.” Nada bueno sale de la preocupación, porque, aunque sea difícil de admitir, la gran parte de las cosas escapan de nuestro control. Esto parece una mala noticia, pero en realidad no lo es. No tener el control de lo que sucede quiere decir que Dios es quien tiene el mando, y Él jamás permite que sus hijos desfallezcan. Entonces, si no tenemos control de lo que sucede, ¿para qué seguir preocupándonos?

4. Deja de preocuparte porque eres valioso para Dios.

“¿Por qué se afanan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo crecen. Ellos no trabajan ni hilan; pero les digo que ni aun Salomón, con toda su gloria, fue vestido como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba del campo, que hoy está y mañana es echada en el horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe? Por tanto, no se afanen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’. Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero el Padre de ustedes que está en los cielos sabe que tienen necesidad de todas estas cosas. ” – Mateo 6:28-32 (RVA-2015)

Si a nosotros nos importan nuestros problemas, a Dios le importan más. Él envió a Jesús para que muriera en la cruz y se llevara nuestros pecados. No lo hizo para darnos una vida libre de problemas, sino para pasar la eternidad con Él. Mateo 6:33 (TLA) dice: “Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.” Que esto sirva de ánimo y tranquilidad para que aprendamos a dejar nuestras preocupaciones en las manos de Dios y comencemos a pensar en los asuntos eternales, que son lo que más importan.

 

 

 

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¿Qué es el trabajo para ti?

En esta oportunidad quisiera que respondas una pregunta: ¿Disfrutas del trabajo que realizas? Generalmente cuando hablamos de “trabajo” se piensa en una carga que estamos obligados a llevar, pero pocos se alegran de realizarlo.

Aunque trabajar arduamente tiene ventajas, el error es caer en la “sobre-ocupación” con el fin de lograr el éxito y estabilidad; cuando en realidad el exceso de trabajo trae  resultados negativos.

La palabra de Dios dice: “Lo mejor que puede hacer uno es comer, beber y disfrutar del trabajo que hace. También vi que esto viene de Dios.” Eclesiastés 2:24 (PDT)

Las escrituras nos enseñan a equilibrar nuestro trabajo; si bien Dios nos impulsa a trabajar y abandonar la pereza, no promueve que uno se esclavice trabajando. Cuando dejamos de disfrutar comienza el estrés, la impaciencia, a dar el mínimo esfuerzo, porque ya no es una bendición, sino una carga pesada que se debe llevar.

Lamentablemente muchos descubren tarde estas grandes verdades. Por ejemplo: cuando enferman de estrés, cuando perciben que han perdido momentos importantes con sus hijos que ya han crecido o en el peor de los casos cuando enfrentan un divorcio por el alejamiento emocional de su cónyuge.

Lo mismo sucede con el ministerio que tenemos, a veces dejamos de disfrutar el servicio que realizamos para el Señor y en lugar de gozarnos en hacerlo, se vuelve una carga debido a que no estamos equilibrando nuestra vida; Dios dice que seamos sabios en el trabajo que realizamos y aprendamos a disfrutarlo.

Recuerda que el exceso de trabajo no trae nada bueno; podrás tener dinero extra, pero no alcanzará para pagar las consecuencias en tu salud física y emocional. En esta oportunidad te animo a despertar antes que sea demasiado tarde, administra sabiamente el tiempo, tanto en tu trabajo, familia, servicio, y así disfrutar todas las áreas de tu vida.

 

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El estrés

El estrés. Escuchar esas palabras ya hace que las personas se sientan incómodas y a veces ansiosas. Es algo que la mayoría de nosotros tenemos de día a día. A medida que el mundo progresa, por alguna razón, parece que el estrés aumenta. Es frustrante y si eres como yo, lo único que intentas conseguir es descansar después de realizar tareas que requieren toda nuestra energía. Nuestros cerebros solo necesitan un descanso para desconectarnos de todas nuestras responsabilidades. Aquí hay algunas formas de enfrentar/prevenir el estrés.

1. Toma 5 y habla con Dios.

Muchas veces necesitamos solo un pequeño descanso para relajar nuestros cerebros y luego continuar desde donde lo dejamos. No hay mejor manera de acercarse a Dios y hablarle acerca de cómo te sientes. Es bueno simplemente dejar escapar todas esas emociones, para que no se embotellen. Pedirle a Dios que te dé fuerzas y ayudarte a continuar con tus responsabilidades realmente te ayudará. “El eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos eternos.”(Deuteronomio 33: 27)

2. Habla con alguien.

Después de hablar con Dios, también es útil hablar con esa persona que escucha bien y simplemente expresar cómo se siente. Puede empatizar con usted o compartir experiencias sobre lo que hicieron cuando tuvieron esos problemas. Puede aprender una o dos cosas de esa persona.

3. Duerma según el tiempo de edad requerido.

  • Las horas que uno duerme depende de la edad de la persona.
  • 14-17 años: 8-10 (7 horas está bien si no se puede obtener más que eso)
  • 18-64 años: 7-9
  • 65+ años: 7-8

4. Organiza tu tiempo.

Necesitamos adaptarnos de acuerdo con los horarios que mejor completan nuestros horarios. Procrastinar será un gran problema que conducirá al estrés. Lo mejor es distribuir el trabajo durante toda la semana hasta la fecha límite. Salir los fines de semana a hacer algo divertido es comprensible, pero es mejor asegurarse de que no afecte negativamente nuestras vidas profesionales (o escolares).

5. Aprende a decir “no”.

Si las responsabilidades son numerosas, hay momentos en los que tenemos que decir “no”. Tratamos de complacer a los demás, pero tenemos que darnos cuenta de que hay límites a lo que podemos hacer. Está bien no poder hacer todas las cosas que uno quiere. Nos ayuda a saber qué cosas son prioritarias para cerrar puertas que no son ideal.

 

 

 

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¿Por qué preocuparse?

¿Cuándo fue la última vez que te preocupó un evento, una situación o algo por lo que oras? La respuesta probablemente sea algo muy reciente. Cuando no sentimos nuestro teléfono en nuestro bolsillo; cuando alguien no contesta el teléfono; cuando hay mucho trabajo por hacer. La preocupación es una respuesta común cada vez que ocurre algo, sin importar cuán pequeño sea. Pero algo que se pierde es que preocuparse no nos ayuda. Si lo piensas, ¿cuándo fue la última vez que la preocupación ayudó a resolver una situación? ¡Nunca! ¿No es verdad? La preocupación es como el miedo, es algo que debemos superar y no es algo que Dios quiera para nosotros. La preocupación tiende a llevar a dudar de Dios y a tomar las cosas en nuestras manos. Dios está allí para consolarnos. Él nos escucha y tiene un plan. A veces ese plan no está claro al principio y, a veces, parece más una maldición en el momento en que ocurre. Son esas situaciones en las que aprendemos a confiar en Dios y apoyamos en Él. Jesús dice “Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se puede tener. las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el padre celestial las alimenta. ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede agregar una sola hora al curso? de su vida? ¿Por qué se preocupan por la ropa? Observa cómo crecen los lirios del campo. No trabaja ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojado al horno, ¿no es mucho más más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” O “¿Qué beberemos?” O “¿Con qué nos vestiremos?” Los paganos y todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que sí lo necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas las están añadidas. Por lo tanto, no se angustia por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada uno tiene sus problemas. En lugar de preocuparse, debemos buscar a Dios y orar (hablar) con Dios sobre la situación. Confíe en la respuesta de Dios si va en contra de lo que se espera. Es muy fácil confiar en Dios cuando solo se reciben bendiciones, pero ¿tendrá lugar la misma reacción cuando ocurran cosas malas? Esos tiempos difíciles ayudan a que nuestra relación con Dios crezca y nos hace poner nuestra fe en él. “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo lo que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿Qué es eso? ¿Eres un niño? cosas buenas a los que le pidan!” Entonces, en lugar de preocuparse, pídanselo a Dios, búsquenlo, y llamen a Dios.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Beneficios de la ansiedad

La ansiedad, o aprehensión extrema y preocupación, es una reacción normal a situaciones estresantes. Pero en algunos casos, se vuelve excesivo y puede convertirse en un desorden mental. Pese a que este hecho no parece alentador, la ansiedad tiene alguna ventajas de las cuales no todos saben. Éstas son algunas de ellas:

1. Te ayuda a tener un mejor rendimiento:

El Ph.D. Nick Hobson, psicólogo investigador y profesor en la Universidad de Toronto, y un equipo de estudiosos realizaron un experimento para descubrir si las emociones desagradables ayudan a mejorar el rendimiento. Como resultado, encontraron que cuando las personas se sienten más ansiosas, muestran una mayor activación en el sistema de rendimiento del cerebro en comparación a cuando se sentían menos ansiosas. Según Hobson, esto se debe a que “las emociones negativas desempeñan un papel importante en el sistema de rendimiento del cerebro porque despiertan el disparo neural que permite que el más mínimo problema sea detectado y (idealmente) resuelto”; por lo tanto, la ansiedad puede ser utilizada como un estímulo para la productividad.

2. Incrementa tu motivación y propósito:

Las personas que constantemente sufren de ansiedad aprenden a valorar los momentos en los cuales no se sienten de esa manera. Esto conlleva a que busquen hacer algo más significativo con sus vidas y mejorar las áreas con las cuales no se sienten satisfechos. Además, las personas ansiosas están más propensas a anticiparse a las situaciones; por lo cual, tienen mayores probabilidades de sobrevivir en un momento de riesgo. Un estudio publicado por un grupo de investigadores en la revista Frontiers in Evolutionary Neuroscience afirma que la preocupación puede hacer que la gente no se arriesgue, y esas personas pueden tener tasas de supervivencia más altas. Así, como la inteligencia, la preocupación puede conferir un beneficio a la especie.”

3. Pone a tu cuerpo en un estado de alerta:

Un experimento publicado en la revista Brain and Cognition demostró que la ansiedad más el entrenamiento ayudan a tener un rendimiento óptimo. Los investigadores probaron que la ansiedad te hace confiar más rápido en tus instintos pero más lento para desplegar respuestas no aprendidas. Esto quiere decir que si tienes preparación en un área determinada, la ansiedad pone a tu cuerpo en un estado de alerta y ayuda a tus sentidos a enfocarse. Sin embargo, si no tienes experiencia, la ansiedad hace que tu cuerpo se movilice a una velocidad por debajo de la normal.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Guardar secretos es dañino para ti!

Cada persona tiene secretos que no quiere que los demás sepan. Éstos pueden ser desde pequeñas acciones que no afectan a nadie, hasta problemas legales y morales. Por tal motivo, no es sorprendente que la mayoría prefiera guardar sus secretos y no compartirlos con nadie. Sin embargo, un estudio demostró que guardar un secreto propio es dañino para la salud.

Un artículo publicado en Journal of Personality and Social Psychology afirma que guardar secretos causa estrés. Esto no se debe a la presión por no divulgar la información, sino porque las personas no dejan de pensar en ella. La tensión que esto causa puede llegar hasta convertirse en depresión.

Los investigadores realizaron un total de diez estudios a personas de 33 años en promedio; de los cuales identificaron 38 tipos diferentes de secretos. Los resultados revelaron que las personas piensan en su secreto tres veces más de lo que se preocupan por esconderlo. Esta acción generó mala salud y la disminución del bienestar. Además, guardar un secreto hacía que las personas perdieran su autenticidad y se sintieran inconformes con sus vidas.

Que los secretos escondidos tengan malas consecuencias, no significa que uno debe cargar con ese problema para siempre. Cada persona tiene la opción de buscar ayuda en un familiar, amigo, consejero, etc; no obstante, todos ellos son seres humanos y en algún punto pueden fallar. Por lo tanto, es mejor acudir al único ser que jamás traiciona y es fiel con quienes le aman: Dios. Mateo 11:28 (TLA) dice: “Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.” Jesús está dispuesto a perdonar tus pecados y hacerte libre de tus cargas. Aún es tiempo de aceptar su oferta y vivir sin ataduras.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuándo el estrés es bueno para ti?

Estamos acostumbrados a percibir al estrés como algo malo; no obstante, no todo ello es negativo. Estudios recientes han clasificado al estrés en dos categorías: distrés y eustrés. El primero genera consecuencias perjudiciales tanto para la mente como para la salud. Por otra parte, el eustrés impulsa a una persona a ser más productivo y genera una sensación de placer y satisfacción. Para identificar correctamente cuándo el estrés es de beneficio para nosotros, debemos tener en cuenta lo siguiente:

1. Cuando incrementa la productividad:

Hay momentos en los que el eustrés es un impulso para hacer bien o culminar una tarea encomendada. A menudo, el eustrés puede solucionar y/o ayudar a la falta de concentración o motivación.

2. Cuando sirve de impulso:

El distrés desmoraliza y lleva al pesimismo, pero cuando hay eustrés, uno se siente más motivado a hacer las cosas de manera más rápida y con mayor impulso.

3. Cuando sirve de motivador para otros:

Algunas personas tienen reacciones negativas cuando están bajo presión; sin embargo, cuando uno convierte el estrés en su amigo, éste sirve de ayuda para liderar y motivar a los que están alrededor.

4. Cuando fomenta el pensamiento crítico:

Hay tareas específicas que pueden ser tomadas a la ligera cuando se hace sin presión. No obstante, el eustrés ayuda a ser más detallistas y minuciosos con la labor que se realiza.

5. Cuando ayuda a la concentración:

El eustrés funciona como un método de concentración para las personas que se distraen fácilmente y no pueden fijar su atención en una tarea en específico.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 maneras de relajarte cuando estás estresado

Un poco de estrés nos ayuda a ser responsables y cumplir con nuestras obligaciones; pero, mucho estrés nos deja profundas secuelas emocionales y físicas. Es importante aprender a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida y no dejar que ninguno se vaya al extremo; es por ello que debemos controlar el estrés antes que él nos controle. Éstas son algunas maneras rápidas con las que puedes relajarte:

1. Toma un baño de agua caliente:

Muchos estudios científicos han demostrado que tomar un baño de agua caliente tiene beneficios para la salud, pues, ayuda a la circulación sanguínea, relaja los músculos y el sistema nervioso, reduce el nivel de azúcar en la sangre, fomenta el balance de las hormonas, además, ayuda a la regeneración de las células de la piel. Ya sea en la ducha o en la bañera, el agua caliente es una forma rápida de relajar tu cuerpo y disminuir el estrés.

2. Camina:

Los médicos recomiendan mantener el cuerpo en constante movimiento y no llevar una vida sedentaria. Aunque no parezca, esto puede ser un gran remedio anti estrés. Cuando quieras despejar tu mente y alejarte de tus preocupaciones, sal a caminar a algún lugar que te parezca tranquilo y donde puedas disfrutar el ambiente. Recuerda que ese paseo no es para que te concentres más en tus problemas, sino para que te relajes y te concentres en cosas positivas.

3. Desconéctate de la tecnología:

El sonido de las notificaciones, o la ausencia de ellas, puede añadir más estrés a tu vida. No dejes que la tecnología se convierta en una carga más; separa un tiempo para disfrutar de alguna otra actividad que no incluya aparatos electrónicos y verás la diferencia. También puedes dedicar esos momentos para culminar alguna otra tarea que dejaste pendiente, o simplemente para tomar una siesta corta.

4. Canta y baila:

No importa si tienes una voz prodigiosa, o si cuando cantas todos huyen; lo importante es cantar. La música tiene un efecto casi instantáneo porque puede cambiar tu sentido del humor en cuanto comienzas a cantar. Si a esto le añades los beneficios del baile, comprobarás cómo tus preocupaciones se sienten más ligeras. Si sabes tocar algún instrumento musical, no desaproveches tu talento y ponlo en práctica. ¡La música es un regalo y debemos aprovecharla!

5. Lee:

La lectura disminuye el estrés. Algunas personas se quedan dormidas cuando leen, pero este hecho -además de ser una señal de falta de práctica en lectura- es un signo de relajación. La lectura hace que uno se interne en un estado de tranquilidad y se enfoque en el tema sobre el cual está leyendo; por lo cual, es una cura rápida para la preocupación. Un excelente libro que te ayudará en cualquier momento es la Biblia, allí encontrarás textos como éste: Perdida ya toda esperanza, llamé a mi Dios, y él me respondió; ¡me liberó de la angustia! Dios está conmigo: no tengo miedo. Nadie puede hacerme daño.” (Salmos 118:5-6 TLA).

6. Pasa tiempo con tus amigos:

No tengas miedo de confiar tus preocupaciones a alguien. Los verdaderos amigos estarán allí para entenderte, y si no les dices qué te ocurre, no hay manera de que ellos lo sepan. Cuando necesites alejar el estrés de tu vida, reúnete con tus amigos y pasa tiempo de calidad con ellos. Si por motivos de tiempo es difícil que te encuentres con ellos, siempre puedes confiar con Dios. Él es el amigo más fiel que puede existir, y además, está interesado por ti.

7. Practica tu pasatiempo preferido:

Si tienes un pasatiempo, entonces dedica un tiempo para hacerlo. Si hay algo que te gustaría hacer pero que no te atreves, entonces ahora es el mejor momento. Reemplaza tus preocupaciones con alguna actividad que mantenga tu mente centrada en otra cosa. Recuerda que tu actitud influye mucho en los resultados que obtengas. Si estás predispuesto a lo malo, entonces eso es lo que ocurrirá; pero, si te concentras en lo bueno, verás que hay más razones por las cuales estar felices que por las que estresarse.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

 

¡El estrés te está matando!

Todos tenemos razones para estar estresados. A medida que pasa el tiempo y comenzamos a adquirir mayores responsabilidades también incrementan las preocupaciones. Aunque por un lado el estrés tiene beneficios; por otro, el exceso de tensión puede causar serios daños en tu cuerpo, y algunos de ellos son irreversibles.

La Asociación Médica Americana informó que el estrés es la causa primordial del 60% de todas las enfermedades humanas. Asimismo, un grupo de investigadores de la Universidad de Yale descubrió que el estrés puede causar la pérdida de conexiones cerebrales, lo cual resultaría en el encogimiento del cerebro. Este hecho fue confirmado por otro estudio realizado por la Universidad de California en Berkley, donde se demostró que el estrés cambia la estructura del cerebro y aumenta el riesgo de sufrir de depresión y ansiedad. El estrés causa las siguientes reacciones físicas:

  • Dolor de cabeza, mareos, ansiedad, irritabilidad, enojo, y pánico.
  • Tensión en la mandíbula y crujir de dientes.
  • Incremento en el ritmo cardíaco, derrames cerebrales, enfermedades del corazón, hipertensión, diabetes de tipo I y II, y arritmias.
  • Desórdenes digestivos, dolores estomacales, dolor abdominal, e irritación en el intestino.
  • Aumento de peso y obesidad.
  • Disminución del deseo sexual.

Cada uno de estos síntomas pueden pasar desapercibidos por el que sufre de estrés excesivo, y puede creer que las señales son más bien enfermedades pasajeras. No obstante, el estrés afecta a la persona a largo plazo; mejor dicho, le causa una muerte lenta.

Hoy en día hay muchas maneras de eliminar el estrés, y en Salmos 94:19 dice que si clamas a Dios, Él te brindará la paz que necesitas: En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría.” Recuerda que hay aflicciones que no debemos pasar en soledad y que siempre podemos acudir a Dios o alguna persona que pueda ayudarnos.

Si deseas algún consejo para salir de una situación difícil, puedes escribirnos a [email protected]

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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