Vivir bajo normas y principios es la mejor manera de administrar nuestra existencia. Eso no significa restringir la libertad, sino de protegerla para que no se convierta en libertinaje. Como solteros debemos aplicar principios y tener autodisciplina, pues de esta manera estamos afianzando nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

Algunas reglas que debemos aplicar a nuestras vidas son:

1. No pondrás a nadie por encima de Dios.

En la vida tenemos que establecer prioridades. Si nuestras motivaciones no tienen el orden adecuado, entonces el fracaso está asegurado. Por más que tengamos las mejores intenciones y creamos que nuestros deseos son los apropiados, nuestros planes jamás podrán igualarse a los de Dios. Él es el ser más sabio en todo el universo, y si lo ponemos en el primer lugar de nuestra vida, podremos experimentar que incluso los malos momentos tienen un propósito especial. Si reemplazamos a Dios por nuestra ocupación, el dinero, la pareja, o alguna otra cosa, no estaremos viviendo a plenitud. En cambio, estaremos agobiados por las malas decisiones y los sentimientos negativos. Es por ello que es mejor darle el control de nuestra vida a quien lo conoce todo.

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Marcos 12:30 (PDT)

2. No te fijes en alguien por su belleza, dinero, o por alguna otra cualidad.

Es innegable el hecho de que todo entra por nuestros sentidos. Pero si buscamos a alguien solo porque nos gusta cómo luce, o porque es una forma de mejorar nuestra condición o estatus, quizá logremos nuestras ambiciones, pero ellas llegarán con un alto precio. Las cosas que otorgan una satisfacción pasajera se terminan tan rápido como aparecen. Las apariencias pueden engañar a nuestro discernimiento, pero no a Dios. Por tal motivo, debemos desarrollar una relación personal y cercana con Él, para que nos dé la sabiduría que necesitamos al momento de fijarnos o juzgar a alguien.

“Pero el Señor le dijo a Samuel: —Eliab es alto y apuesto, pero no te fijes en eso. Dios no se fija en las cualidades que la gente ve. La gente sólo presta atención al aspecto de las personas, pero el Señor ve su corazón. Eliab no es el hombre que he elegido.” 1 Samuel 16:7 (PDT)

3. No uses tu soltería como excusa.

La soltería es una etapa que tiene muchas ventajas, pero éstas no son un permiso para abusar de ella. Muchos creen que salir con una y otra persona es la mejor forma de conocer a la persona ideal; sin embargo, toda relación debe tener como objetivo el matrimonio. Utilizar la soltería como excusa para jugar con los sentimientos de los demás demuestra inmadurez, baja autoestima y una relación inexistente con Dios.

“¡Bendita sea tu esposa, la novia de tu juventud!” Proverbios 5:18 (TLA)

4. Trabaja en ti mismo.

El no tener pareja debería ser un incentivo para mejorar y desarrollar las áreas de nuestras vidas en las cuales flaqueamos. Cuando nos quedamos de brazos cruzados, caemos en el pesimismo y no invertimos en nosotros, no podremos cultivar talentos, valores, ni sentimientos para ofrecer a los demás. Para exigir o anhelar amor de otros debemos preocuparnos en practicarlo primero. En lugar de preguntarnos “¿qué tiene él o ella para ofrecerme?”, debemos decir “¿qué tengo yo para ofrecer?” El verdadero amor no es egoísta, y hacernos esa interrogante cambiará la forma en que vemos a los que nos rodean y a nosotros mismos.

“Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Marcos 12:31 (TLA)

5. No rechaces el consejo de las personas mayores que tú.

Es simple cuestión de lógica, las personas mayores saben mucho más de la vida porque han vivido por mayor tiempo. Aún cuando ellos han crecido en una generación diferente, la naturaleza del ser humano es algo que no ha cambiado con los siglos. Por lo tanto, ignorar los consejos de alguien mayor es de necios. Ellos saben lo que es ser joven y pasar por todas las experiencias que ahora atravesamos; por consiguiente, son los más adecuados para impartir su sabiduría.

Te interesa:  ¿Qué causa el insomnio?

En cuanto a ustedes, jóvenes, respeten a sus mayores. Que la sencillez presida sus mutuas relaciones, pues Dios hace frente a los orgullosos y concede, en cambio, su favor a los humildes.” 1 Pedro 5:5 (BLPH)

6. Mantente puro hasta el matrimonio.

La sociedad dice muchas mentiras sobre el sexo, y si las crees y tienes relaciones sexuales antes de casarte, tendrás que enfrentarte a las difíciles consecuencias de tu decisión. No es necesario que haya penetración para que ciertas actividades no sean consideradas fuera de los limites. Los tocamientos indebidos, los besos prolongados, y prácticas que comprometan los órganos sexuales son acciones que comprometen la integridad y pureza sexual.

Ustedes son el pueblo santo de Dios; por lo tanto, ¡entre ustedes no debe existir ni la más mínima indicación de inmoralidad sexual ni ningún otro exceso!” Efesios 5:3 (PDT)

7. No tengas una relación sentimental con alguien que no comparte tu fe.

Cuando uno confía en Dios y deja que Él gobierne en su vida, sabe que no hay excusa válida que sirva para justificar la relación sentimental con alguien que no reconoce a Dios como el rey de su vida. Efesios 5:6-14 explica que el comportamiento de las personas que aman y obedecen a Dios no puede relacionarse con alguien que no hace lo mismo. Es ésa la razón por la cual es impensable una relación con alguien que no profesa la misma fe.

“No se asocien con los incrédulos formando una pareja desigual. ¿Acaso tiene algo que ver la rectitud con la maldad? ¿Tienen algo en común la luz y las tinieblas?” 2 Corintios 6:14 (BLPH)

8. No desesperes en la espera.

Hay un tiempo y momento para todo. Solo porque parece como que todos tienen pareja y se casan, no quiere decir que vayas a quedarte soltero toda la vida. Si en verdad confías en Dios y en su plan, sabrás que Él nunca deja abandonados a sus hijos y tiene un propósito para cada uno. El tiempo de la espera no debe guiar a la desesperación ni desánimo. Todo lo contrario, debe ser un aliciente para alcanzar nuestras metas personales, desarrollarnos como personas, crecer espiritualmente, etc. Un error que podemos cometer en esta etapa es darnos por vencidos y arruinar nuestro futuro por una decisión hecha en un instante de emociones negativas.

“Espera con paciencia al Señorsé valiente y esforzado; sí, espera al Señor con paciencia.” Salmos 27:14 (NTV)

9. No desperdicies tu tiempo.

Con tantas distracciones alrededor es fácil desperdiciar el tiempo. Sin embargo, gastar nuestras fuerzas y energías en cosas que no tienen provecho lleva a tomar malas decisiones, las cuales a su vez traen consigo resultados perjudiciales. Mantenernos enfocados en lo que realmente importa evita que cometamos esos errores; es por ello que es importante cuidar qué vemos, tocamos, oímos, hablamos, sentimos y pensamos.

“Tengan cuidado de cómo se comportan. Vivan como gente que piensa lo que hace, y no como tontos. Aprovechen cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos. No sean tontos, sino traten de averiguar qué es lo que Dios quiere que hagan.” Efesios 5:15-17 (TLA)

10. No te dejes llevar por las malas influencias.

Las malas influencias son como un pantano. Al principio parece inofensivo, pero una vez que te atrapa, no te deja salir. De nada vale que tengamos las mejores intenciones si nos dejamos guiar por lo que dicen los demás. En lugar de permitir que ellos guíen nuestras acciones, somos nosotros quienes debemos de marcar la diferencia y servir de ejemplo para los demás.

“¡No se dejen engañar! Bien dice el dicho, que «Las malas amistades echan a perder las buenas costumbres.»” 1 Corintios 15:33 (TLA)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

ARTICULOS RELACIONADOS

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.