El lado positivo de tener buenos recuerdos en el pasado es que podemos utilizarlos como una motivación para continuar. Por otra parte, si tenemos malas experiencias pasadas, éstas pueden convertirse en una gran piedra que se interpone en nuestro camino. En ambos casos, hay personas que se han quedado atrapadas en el pasado y piensan que no lo están. Para averiguar si eso es lo que ocurre en cualquier ámbito de tu vida, estas señales te pueden ayudar a despejar tus dudas.

1. Estás pensando y hablando constantemente sobre el pasado.

Para bien o mal, no dejas de pensar y hablar de las cosas que ocurrieron hace años. Esto hace que no vivas en el presente e ignores la realidad que te toca vivir. Si tuviste malas experiencias en el pasado, es probable que lo revivas una y otra vez, y que eso te haya marcado en la vida. Si tus recuerdos son buenos, es seguro que creas que tus memorias son mejores que la realidad, y te niegues a aceptar que ya han terminado.

2. Piensas que todo lo pasado fue mejor.

No dejas de comparar el presente con el pasado. Crees fervientemente que todas las cosas eran mejores antes que ahora, y piensas que si las personas o situaciones volvieran a ser como antes, la perspectiva sería mucho mejor. Te niegas a aceptar que los tiempos han cambiado y crees que nada superará a lo que fue en antaño. Es probable que tu fervor por el pasado afecte tus relaciones personales y los demás piensen que eres anticuado, pero pese a sus comentarios, sugerencias o críticas, te niegas a cambiar.

3. Caíste en la rutina y la costumbre.

Haces las cosas porque así es como las has hecho siempre, no porque realmente sean efectivas. Crees que el mismo método funcionará en todos los casos y piensas que no hay nada que supere a lo antiguo. Si algo te sale mal, no culpas a tu forma cerrada de pensar, sino a todo lo demás. Quizá te hayas dado cuenta de que lo pasado no es la mejor opción en todos los casos; sin embargo, te niegas a aceptar la realidad y sigues teniendo esperanza de que todo volverá a ser como antes.

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4. Tienes miedo o rechazas probar cosas nuevas.

Puede que hayas notado que necesitas hacer algunos ajustes en tu vida, pero te cuesta dejar atrás tu pasado y no quieres aventurarte a probar cosas nuevas. Tienes miedo al cambio, a las posibles consecuencias que podría tener, o si algo podría salir mal. Aunque por un lado esto demuestra que eres precavido, por el otro, te está privando de progresar en todas las áreas de tu vida.

5. Tienes una visión negativa con respecto al futuro.

Sin importar cuántas buenas posibilidades tengas, siempre ves el futuro como algo perjudicial. En lugar de pensar en las ventajas, te concentras en lo negativo y te niegas a aceptar que el futuro sea mejor que el pasado. Cuando ves que otros hacen cambios y se aventuran a lo desconocido, tomas una posición crítica y pesimista. Te ocupas en juzgar a los demás y los señalas por no quedarse conformes con el pasado.

6. Eres conformista.

Crees que el pasado te sienta tan bien que te opones a salir de él. No aspiras a más y no visualizas un futuro en donde podrías sentirte a gusto. Quieres que las cosas permanezcan de la manera en que siempre han sido, pero luego te arrepientes, te sientes mal o envidias a los que sí abrazan los cambios y se encumbran hacia el futuro. Sin embargo, pese a ver el buen ejemplo de los que te rodean, prefieres seguir atrapado en el pasado.

7. Rechazas las oportunidades porque no quieres salir de tu zona de confort.

Las oportunidades aparecen ante ti, pero las rechazas a menudo. Aunque no quieras admitirlo, esta actitud se debe al miedo. Tienes temor a aceptar nuevas opciones porque eso implica salir de tu zona de comodidad y comenzar algo desde cero. Prefieres quedarte con algo que ya está establecido, que trabajar desde abajo y enfrentar las situaciones que vienen.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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