Es normal experimentar el enojo; sin embargo, es peligroso cuando se convierte en parte de nuestro carácter. Las emociones fuertes, como la ira, nunca traen consecuencias positivas, todo lo contrario, alejan a los demás y perjudican a la persona. Por más complicado que parezca, es posible dominar la ira y transformar el carácter, solo tiene que haber disposición y deseos de cambiar.

Éstos son algunos pasos que puedes seguir para tomar el control de tu vida:

1. No hables.

¿Alguna vez escuchaste la expresión “muérdete la lengua”? En este caso se aplica a la perfección. Antes que tu carácter saque lo peor de ti, refrena tus palabras, y si no puedes lograrlo, muérdete la lengua literalmente.
Cuando nos dejamos guiar por el enojo, nuestras palabras pueden herir más que los golpes. Las palabras no pueden ser borradas después de haber sido dichas, es por esa razón que debemos ser cuidadosos con lo que decimos. Para no sentirte culpable y no lastimar a nadie, evita responder a la situación a la que enfrentas.

Recuerden esto, queridos hermanos: todos ustedes deben estar listos para escuchar; en cambio deben ser lentos para hablar y para enojarse. Porque el hombre enojado no hace lo que es justo ante Dios.” Santiago 1:19-20 (DHH)

2. Controla tu respiración.

Han habido casos de personas que han fallecido por una taquicardia causada por la ira. Esto se debe a que el enojo incrementa la rapidez de la respiración y también acelera los latidos del corazón. Para evitar llegar a ese extremo, el mejor ejercicio es respirar profundamente. Este ejercicio lleva mayor oxígeno al cerebro y ayuda a regular las emociones fuertes. Si estás en una situación donde creas que no puedes controlar tu enojo, respira profundamente hasta que notes que tu pulso y los latidos de tu corazón se normalizan.

“Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar. El enojo no debe durarles todo el día.” Efesios 4:26 (TLA)

3. Aléjate de la situación.

Sin importar el motivo por el cual te enojaste, no debes actuar al momento, sino alejarte de allí lo más pronto posible. Esto te dará la oportunidad de relajarte y retomar el control de tus emociones. Si no puedes irte del lugar físicamente, cierra los ojos o piensa en otra cosa. No permitas que tus pensamientos divaguen y colaboren a acrecentar tu enojo. Una vez que hayas hecho eso, estás listo para el paso más importante.

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Deja el enojo, abandona el furor; no te enojes, porque eso empeora las cosas.” Salmos 37:8 (DHH)

4. Ora.

Dios promete darnos paz incluso en las situaciones más difíciles. Confiados en esta promesa, podemos pedirle que nos brinde la calma que necesitamos al momento. Si no quieres que la ira te haga pecar, ora con fe y Cristo te dará la sabiduría para actuar de acuerdo a la situación, es más, te dará amor para no pagar mal por mal a la persona que te ofendió. Éste es el mejor paso para controlar el mal carácter porque solo Dios puede transformar vidas.

“…Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones, y sean agradecidos.” Colosenses 3:15 (TLA)

5. Estira tu cuerpo.

Así como la respiración te ayuda a controlar las reacciones físicas del enojo, el ejercicio también es una buena opción. Si te alejaste de la situación y tienes un espacio donde puedas estar solo, pon en práctica estos simples movimientos para relajarte: Mueve el cuello a ambos lados, abre y cierra las manos y estira los brazos hacia arriba. Estos ejercicios también son buenos para relajarte cuando estás estresado.

“El bruto da rienda suelta a su enojo, pero el sabio se controla a sí mismo.” Proverbios 29:11 (PDT)

6. Exprésate.

Después que te hayas calmado, vuelve a la conversación y expresa tu punto de vista, pero cuidando tus palabras. Recuerda que hay poder en lo que decimos y, asimismo, debemos tratar a los demás como nos gustaría ser tratados. Teniendo estos dos aspectos en cuenta, comunícate con los demás y soluciona las cosas sin dejar que tus emociones negativas influyan. La buena comunicación establece puentes con quienes nos rodean; la mala, levanta muros.

“Respuesta amable aplaca la ira, palabra hiriente enciende la cólera.” Proverbios 15:1 (BLPH)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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