¿Alguna vez admiraste a un líder que después te decepcionó? Sucede en todas partes del mundo. Líderes, políticos o personas que están en cargos importantes fallan y desalientan a sus seguidores. Su mal ejemplo puede hacer que pierdas la fe en otros líderes o dejes de creer en alguna causa. No obstante, antes de dejar que tus emociones del momento te gobiernen, considera hacer lo siguiente:

Mira a esa persona a través de los ojos de Jesús

Puede parecer difícil, pero intenta ver a esa persona con compasión. Cada ser humano, sin excepción, falla de vez en cuando. Sin embargo, pese a nuestros errores, Jesús nos ama y nos ve como especiales y valiosos. Si comienzas a ver a la gente de la misma manera, sabrás que el amor causa un mejor impacto que el odio. Es cierto que las equivocaciones de los líderes hieren y en ocasiones pueden generar daños irreparables. Pero si dejas que las acciones de los líderes hagan que pierdas la esperanza, el más afectado serás tú y no el líder. La compasión y el perdón son dos ingredientes esenciales que se necesitan para la paz con uno mismo y los demás.

Aprende de los errores del líder

Una sabia frase dice que “el hombre inteligente aprende de sus propios errores, el sabio aprende de los errores de los demás”. Los desaciertos de los líderes deben generar inspiración y no crítica. Cuando nos centramos en juzgar y destacar las equivocaciones de los demás, podemos nublar nuestro propio prospecto de aprendizaje. En cambio, cuando analizamos las cosas desde una perspectiva diferente, podemos aprender qué hacer y qué no en una posición de liderazgo. Este conocimiento nos servirá a nivel personal, pero también como herramienta para enseñar a otros.

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¿Estás siguiendo al líder correcto?

El ser humano está propenso a cometer errores, especialmente cuando se deja guiar por la ambición del poder y otras influencias negativas. Por tal motivo es importante que consideres a quién estás siguiendo. Las personas son seres temporales y tienden a cambiar con el paso del tiempo. No obstante, hay alguien que no cambia y permanece para siempre: Jesucristo. Él es el mismo de ayer, hoy y siempre. Es el único ser que jamás te decepcionará y en quien puedes confiar plenamente. Si empiezas a fijar tu vista en él, todas las cosas terrenales se verán de una forma distinta y tu vida tendrá un mejor rumbo.

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El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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