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¿Cuál es el término correcto: templo o iglesia?

Estos dos términos pueden confundir a algunas personas. Aunque otros no tienen problema para diferenciar ambas palabras, es bueno aclarar las definiciones correctas. No debemos olvidar que aunque estos términos parezcan restringir la manera en la cual nos reunimos para adorar a Dios, la iglesia de Cristo puede reunirse en cualquier sitio, tal como lo dice la Palabra.

¿Las mujeres pueden enseñar en las iglesias?

Basados en 1 Timoteo 2:12, muchos sostienen que las mujeres no deben enseñar en la congregación. La mala interpretación de este y otros versículos puede herir a la iglesia. Es importante conocer el contexto y las razones por las cuales los apóstoles mencionaron este tema.

Alex Campos asegura que hay muchos testimonios hermosos que podemos admirar de mujeres que dedican su vida para el evangelio.

¿Por qué las iglesias predican tanto acerca de la prosperidad?

Hoy en día muchos aseguran que se ha olvidado el mensaje de la cruz. Son muchas las iglesias se enfocan únicamente en las bendiciones y la prosperidad. Para algunos esto puede ser confuso y desvía su atención del verdadero propósito de la iglesia. Por eso es necesario mantener en oración a los pastores para que Dios siempre los mantenga predicando un mensaje enfocado en la verdad del amor de Jesús.

Tiene doble vida y es líder de la iglesia…

Las personas fallan. Los líderes cometen errores y en ocasiones es difícil entender cómo alguien puede predicar una cosa y hacer lo opuesto. La Biblia dice que si vemos que alguien necesita ayuda debemos comunicar a nuestros líderes y pastores. Es importante siempre hacer las cosas con buenas intenciones y nunca juzgar a ningún hermano de la fe.

Punto final

Hay un gran mal que daña mucho la comunión con los demás y también va en contra de Dios: la murmuración. Cuán presurosos podemos ser en emitir juicio acerca de los demás incurriendo en pecado contra uno de los mandamientos que es amar a los demás como a nosotros mismos, porque murmurar es contrario al amor y, además, nos tomamos atribuciones que no nos corresponden al ponernos como jueces.


”Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” Santiago 4:11-12 (RVR1960)


Un caso acerca del desagrado de la murmuración por parte de Dios lo vemos en Números 12 cuando María y Aarón hablaron mal de Moisés porque tenía una mujer que era de otra nación, Jehová los confrontó acerca de su pecado, y por esto fueron castigados, y María quedó leprosa por un tiempo.


La murmuración nunca tiene un objetivo bueno, siempre tiene una intención escondida al desacreditar a la persona y dañarla, y nosotros como hijos de Dios cuando tenemos algo contra alguien debemos proceder de manera correcta. La palabra dice que debemos llamar a la persona con dos o tres testigos para dialogar y confrontar, no así hablar a espaldas o difamar.


Hay relaciones rotas a causa de las calumnias, incluso se han infiltrado tanto en la iglesia, un lugar donde se supone que debería ser como tu segundo hogar, que debemos hacer algo para detenerlas.


¿Qué piensas hacer al respecto? ¿Cómo actúas cuando llega a tus oídos un chisme? ¿Lo paras o aumentas más leña al fuego?


Cuando alguien empiece a compartir un chisme contigo ponle un alto, cámbiale de tema, resalta algo bueno de la persona afectada; recuerda que a Dios le desagrada esto y que tú puedes poner fin a una murmuración callando.


“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Lucas 6:45 (RVR1960)


¡Venzamos el mal con el bien y pongamos punto final a la murmuración!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Reunirse

Propongamos una tesis de trabajo: que la palabra “congregarse” significa literalmente reunir juntos. Se comenta lo siguiente en el sitio de la organización Growth in God (Crecimiento en Dios) de Inglaterra:

“Eso está bien, pero no dice dónde ni cuándo. Para saber dónde, tenemos que recurrir a 2 Tesalonicenses 2:1: ‘Os rogamos, por la presencia de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él’. Aquí tenemos la misma palabra episynagoge, pero ¡esta vez sí se nos dice dónde! ¡Tenemos que reunirnos con él! Él es el lugar de reunión.”

Propongamos otra tesis: Que Jesús no construyó un edificio para reunirse con sus seguidores. Lo que tenía en mente no era un lugar sino un modo de reunión que era, me imagino, la comunidad, el amor, la comunión, la solidaridad, la ayuda mutua, el compartir comida, palabra y amistad.

Por fin, una tercera proposición: Que la intención del verso de Hebreos 10:25 no sea precisamente reunirse en un edificio sino ser una comunidad de amor. Y una cosa semejante puede ocurrir en cualquier lugar (¡incluso en un edificio!), con cualquier número de personas y cuya característica principal es precisamente ésa: comunidad en torno a Jesús.

No hay que pensar mucho para otorgar que eso puede ocurrir en cualquier lugar. Asimismo, se puede pensar que si no hay comunión con Jesús, donde sea que se junte la gente, no hay comunidad.

Una vez escuché a un querido amigo pastor decir en el mensaje del domingo a la mañana: “Sin iglesia no hay comunión.” Quise acercarme a él para decirle que quizá la proposición debería ser al revés: “Sin comunión no hay iglesia”. No lo hice porque en seguida pensé que este es un tema sensible para los pastores; a veces me da la impresión que suponen que si no hay edificio no es posible ser pastor.

Bueno, me parece que pueden pensar así. No estoy seguro porque no soy pastor y aparte los edificios hace tiempo dejaron de ser un tema para mí.

La cosa se complica cuando congregarse se asocia no solamente con el edificio sino con una estructura institucional. Sabemos que en muchas instituciones la cosa de la comunidad se ha ido diluyendo en la caldera de las actividades, el dinero, el poder y otros asuntos, de tal modo que el amor resulta ser nada más que un lindo tema para predicar el domingo a la noche.

Capacitar

En la ciudad de Córdoba en Argentina tuvo lugar este 30 y 31 de agosto una nueva versión de las Jornadas de Capacitación que CVCLAVOZ imparte desde 2004; en esta oportunidad más de 100 participantes de Córdoba, La Pampa, Mendoza, Rosario, Buenos Aires y un grupo del vecino país de Uruguay se dieron cita para recibir entrenamiento en Producción de Contenidos, Podcasting y Responsabilidad Social de los Medios de Comunicación.

En 2004, en el marco de la primera conferencia de afiliadas a CVCLAVOZ, comenzamos estos períodos de formación. Más tarde, en 2009, fueron ampliados a directivos, técnicos, estudiantes y a toda persona interesada en medios de comunicación. Hoy, después de quince años, hemos realizado estos encuentros en 12 países. También son conocidos nuestros Cursos de Especialización en Radio en los congresos anuales de COICOM.

¿Cuál es el propósito de este esfuerzo educativo? Valdrá la pena recordarlo aquí.

Entendemos que los medios cristianos de comunicación tienen – deben tener – la visión de hacer llegar el mensaje de Jesucristo a toda persona, preferentemente a quienes no lo conocen.

Enfocamos en nuestras jornadas de capacitación en un conocimiento que permita ir más allá del lenguaje de la iglesia y de los temas que le son propios. Esto, porque los medios cristianos han tenido la tendencia a replicar al aire lo que hacen en los templos.

Nuestra misión entonces ha sido – y seguirá siendo – que el mensaje sea formulado de una manera profesional y eficaz y que además sea entendido por la audiencia que no forma parte de las iglesias.

Por cierto, hemos tenido jornadas maravillosas. Los contenidos entregados por la gente profesional de CVCLAVOZ son de gran actualidad y necesaria para el desempeño de los medios. Al mismo tiempo seguimos enfatizando en que nuestra comunicación llegue efectivamente a las audiencias no cristianas. Para eso trabajamos y seguiremos trabajando.

Hacemos propicia esta ocasión para agradecer a todas las personas que a través de los años han participado en estas Jornadas de Capacitación y también a los directivos de CVCLAVOZ que nos han dado permanentemente su apoyo y confianza.

Todo eso nos anima a seguir adelante. Esperamos poder anunciar pronto una nueva Jornada de Capacitación en Comunicación a nuestras amigas y amigas en el continente… y más allá.

¿De quién es el diezmo?

El diezmo es una práctica obligatoria, para muchos; pero otros lo ven como algo innecesario y que no está en la Biblia. Además hay cuestionamientos sobre el manejo de dichos ingresos y esto ha causando cierto debate. Muchos se preguntan quién es el verdadero dueño del diezmo y cuál es su finalidad. En este video, Alex Campos explica este tema.

Salva a tu hermano…

Hace poco una noticia conmovió muchísimo a toda la población de la ciudad en la que vivo. Oscar, un hombre con discapacidad múltiple, de escasos recursos económicos, cuida a su padre de 82 años y alega que lo poco que obtiene lo invierte en la alimentación de su progenitor, aunque muchas veces se ha quedado sin alimento.


A pesar de las diferentes limitaciones que este hijo presenta, es alguien ejemplar cuidando a su padre y siendo el sostén de su casa; a diferencia de muchos casos de la actualidad donde los hijos prefieren abandonar a sus padres por ser ancianos y no asumen ninguna responsabilidad. Fue por este motivo que diferentes personas se compadecieron y fueron a apoyar a esta familia.


Lamentablemente muchas personas necesitan el apoyo de alguien que pueda ayudarles a salir adelante; no se necesita ser millonario para ayudar, simplemente un corazón dispuesto que entregue amor y tiempo, así como sucedió con un paralítico en la Biblia:


“Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” Mateo 9:1-2 (RVR 1690)


Jesús estaba pasando por la ciudad y trajeron delante de Él a un hombre imposibilitado de poder caminar, la Biblia no es clara con respecto a quiénes eran los que llevaron al hombre para que reciba sanidad, pero lo que sabemos es que eran personas que se compadecieron y quisieron hacer algo por él.


“Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (NVI)


El amor a Dios se mostrará en el amor al prójimo, no consiste en ir a una iglesia solamente, sino en tener la compasión y el amor de Cristo ¿Estás dispuesto a apoyar a alguien que lo necesita?


Te animo a mirar a tu alrededor y buscar al necesitado, invítalo a la iglesia, ora por su vida y si está en tus posibilidades responde a su necesidad, te aseguro que Dios te devolverá multiplicado.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La voluntad del Padre

“No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.” Mateo 7:21-23 (NTV)


En este pasaje bíblico Jesús explica claramente que no todo aquel que le llame Señor entrará al reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad del Padre. Esto quiere decir que al cielo no vamos a entrar por obras, ni por ser buenos, sino por hacer la voluntad de Dios.


Esto no quiere decir que es en vano que vayas a la iglesia, que le sirvas en algún ministerio, que salgas a evangelizar o que trabajes para el Señor en algún área, desde luego que no. Si lo estás haciendo te felicito y animo a continuar en la obra de Dios.


Lo que quiero transmitir es que tu prioridad siempre debe ser hacer la voluntad del Padre, porque hay personas que aparentemente están haciendo la obra de Señor, pero lo que los motiva o impulsa es el beneficio que encuentran para ellos mismos; es decir, que no lo hacen para agradar a Dios sino al hombre.


Por eso es importante que te preguntes y examines como lo hacía el rey David. “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.” Salmos 143:10.


En algún momento dije que David es uno de los hombres que más admiro de la Biblia, porque a pesar de que tuvo muchos errores en su vida, supo reconocer los mismos, arrepentirse y buscar a Dios. En alguna oportunidad dijo: “Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmos 139:23-24 (TLA)


Simplemente, con esta oración, lo que David estaba haciendo era buscar la voluntad de Dios y tratar de agradarle en todo. Su prioridad siempre fue Dios y guardar sus enseñanzas. “Dios mío, cumplir tu voluntad es mi más grande alegría; ¡tus enseñanzas las llevo muy dentro de mí!” Salmos 40:8 (TLA)


Toma un momento para examinarte y preguntarte: ¿Lo que estoy haciendo es la voluntad de Dios para mi vida? ¿Le agrada a Dios mi forma de actuar? ¿Qué debo mejorar o cambiar para hacer la voluntad del Señor?


“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” Romanos 12:2 (NTV).

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Responsabilidad como iglesia

En nuestro andar cristiano, hemos escuchado muchas veces acerca de la Gran Comisión, la cual para algunos representa un llamado a salir de su ciudad y/o país hacia nuevos lugares llevando el mensaje de salvación, para otros, es un tema más a considerar en algún momento; sin embargo, la instrucción de dar a conocer el evangelio permanece vigente, aún para quienes creen no tener el llamado.

Si tienes un familiar o amigo que no conoce a Cristo, ¿no te gustaría que sea salvo? Imagino que sí, entonces lo razonable es que le compartas el evangelio.

Como dice el apóstol Pablo en Romanos 10: ¿Cómo creerán en aquél de quien no han oído? Es una pregunta que llama a la reflexión, ya que como hijos de Dios, tenemos a nuestro alcance este mensaje, entonces, ¿cómo no compartirlo? Especialmente, con las personas que son parte de nuestro entorno cercano.

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:14-15 (RVR1960).

La siguiente pregunta es aún más profunda, ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?

Hoy te animo a tomar la responsabilidad que como iglesia tenemos, no guardes sólo para ti este precioso mensaje, compártelo.

No necesitas salir de tu ciudad, aún en tu misma familia y comunidad encontrarás a muchas personas necesitadas del amor de Dios. Y si ya lo estás haciendo, confía y cree en que la Palabra de Dios no volverá vacía, sino que prosperará en aquello para lo que fue enviada.

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” Isaías 55:10-11 (RVR1960).

No creas que este llamado no te incluye o que no es para ti, Jesucristo fue claro al decir:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:19-20 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Llamados para servir

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” Efesios 2:10 (NVI).

La iglesia es más que un lugar de cuatro paredes, es aquella que está formada por cada uno de nosotros que recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Y como iglesia fuimos llamados para servir a los demás, para hacer el bien y reflejar Su amor.

Por tanto, como hijos de Dios debemos tomar en cuenta el servicio como algo importante que debe incluirse en nuestros horarios, ya que de esa manera al servir desinteresadamente a los demás y a nuestra iglesia, lo estamos haciendo a Dios.

Si en este momento estabas velando solo por tu propio bienestar, recuerda que Dios te formó para servir y velar por el bienestar de otros. 

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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