La muerte es una etapa por la cual todo ser humano está obligado a pasar. Muchos ven a la muerte como el final de la vida, pero en realidad es el comienzo de nuestra verdadera vida. La Biblia nos enseña que nuestro destino final no se encuentra en esta Tierra, sino en la eternidad. La vida que tenemos ahora es pasajera y no debemos aferrarnos a ella. Es por esta razón que en la Palabra de Dios aprendemos que nuestra mirada debe centrarse en la vida eterna y no en lo terrenal. Para aprender más sobre lo que dice la Biblia acerca de la muerte física, estos son algunos versículos.

Eclesiastés 9:5-6 (NVI)

“Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido. Sus amores, odios y pasiones llegan a su fin, y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida.”

Eclesiastés 12:7 (TLA)

“Cuando llegue ese día, volverás a ser polvo, porque polvo fuiste, y el espíritu volverá a Dios, pues él fue quien lo dio.”

Mateo 10:28 (RVA-2015)

“No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.”

Juan 11:25-26 (PDT)

“Jesús le dijo:

—Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Si alguien vive y cree en mí, realmente no morirá jamás. ¿Crees esto?”

Romanos 14:7-9 (TLA)

“Nuestra vida y nuestra muerte ya no son nuestras, sino que son de Dios. Si vivimos o morimos, es para honrar al Señor Jesucristo. Ya sea que estemos vivos, o que estemos muertos, somos de él. En realidad, Jesucristo murió y resucitó para tener autoridad sobre los vivos y los muertos.”

Hebreos 9:27 (TLA)

“Todos nosotros moriremos una sola vez, y después vendrá el juicio.”

1 Corintios 15:51-57 (NTV)

“Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados! Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados. Pues nuestros cuerpos mortales tienen que ser transformados en cuerpos que nunca morirán; nuestros cuerpos mortales deben ser transformados en cuerpos inmortales. Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura:

«La muerte es devorada en victoria. Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?».

Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

1 Tesalonicenses 4:13-14 (NVI)

“Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.”

 

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El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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