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No dudes más

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Romanos 8:1 (RVR1960).

En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo hace énfasis en que no existe condenación para quien esta en Cristo debido a Su obra en la cruz, donde condenó al pecado en la carne, pues vino en semejanza de carne, es decir, como humano. Si el Espíritu de Dios mora en uno, entonces es posible vivir y actuar de acuerdo a Su dirección en cada aspecto de la vida. Vale resaltar que esto trae vida (v. 13), por lo que, si crees en Cristo, en Su obra y lo reconoces como tu salvador, ya no hay condenación para ti. No dudes de tu salvación, desecha todo pensamiento que quiera hacerte creer que la muerte de Cristo en la cruz no fue suficiente.“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.” Romanos 8:10 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Si conoces el amor de Dios, compártelo

“Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación.” Salmos 67:1-2 (RVR1960).

Cuando conocemos el amor de Dios, una trasformación es operada en nuestras vidas, Su amor hace que las cosas sean diferentes, que las percibamos de una manera no habitual.

Cuanto más tiempo invirtamos en nuestra relación con el Señor, más comprenderemos y seremos llenos de Su amor, el cual  nos llevará a compartir con otros el mensaje de Salvación.

Como dice el salmista, debemos llenarnos de la presencia de Dios y dejarnos utilizar como instrumentos Suyos para la expansión de Su reino. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuál es tu mayor gozo?

“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación.” 1 Pedro 1:8-9 (NVI)

Alguna vez escuché preguntar a diferentes niños, qué era lo que les llenaba de felicidad, algunas respondían tener la muñeca más grande, otros decían vivir en el parque, pero la respuesta de uno de ellos fue diferente, porque dijo: “vivir con mis padres”. Es posible que hayas tenido una familia disfuncional como también puede que hayas experimentado los mejores momentos de su vida al lado de ellos. ¿Cuál es tu situación? ¿Qué es aquello que trae el mayor gozo a tu vida? No olvides que nuestra vida terrenal tiene un límite, alcanzar cada una de tus metas o formar una familia, no está mal, pero ¿qué viene después de eso? Por muy difícil que haya sido todo en tu vida, no hay mayor privilegio que conocer a Dios. ¡Alégrate! porque poco a poco te vas acercando a la meta de tu fe, que es la salvación.

Por Ruth Mamani

 

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Orar indefinidamente

La La oración un mandato de nuestro Señor Jesucristo para cultivar nuestra relación con Él y nuestro crecimiento espiritual. Pero además es la forma en la que intercedemos unos por otros, en especial para la salvación de los demás.


Una joven empezó a hacer amistad con un vecino, este le habló acerca de Jesús y ella se entregó a Dios; pero esta joven no se quedó de manos cruzadas, sabía que debería transmitir lo que experimentó con el resto de su familia. No fue fácil pero oró mucho por ellos y poco tiempo después fue testigo de cómo uno a uno de sus seres queridos se entregaban a Jesús. ¡Su oración fue su fortaleza pero también la promesa hecha realidad de que ella y su casa serían salvos!


“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3:9 (RVR1960)


La voluntad de Dios es que todos procedan al arrepentimiento, de eso no hay duda, así que si tienes un familiar que aún no es salvo, debes empezar a orar y si lo estás haciendo, continua intercediendo hasta ver realizada esta promesa. Dobla rodillas a diario por más que todo indique lo contrario.


“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” 1 Timoteo 2:1-4 (RVR1960)


Quizá la respuesta tarde algo, pero indudablemente llegará, no demos lugar a la impaciencia, al contrario, confiemos que el tiempo de Dios es perfecto.


¡Oremos indefinidamente por la salvación de toda nuestra familia! porque si tu no oras por ellos ¿quién lo hará?

 

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Estoy dispuesto

“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” Salmos 103:2 (RVR 1960).

¿Qué hizo Dios por nosotros? Esta es una pregunta que debe llevarnos a reflexionar y  recordar las bendiciones que hemos recibido de Él y especialmente la mas importante de todas que es la salvación. Solo aquél que lo experimentó en su propia vida puede comprender a cabalidad lo grandioso que es este regalo. Por lo tanto, esto debiera ser motivo mas que suficiente para tener una actitud de gratitud que vaya mas allá de la palabras y se exprese en acciones concretas.

Servir a Dios es una de las mejores maneras de poner en acción nuestro agradecimiento. Por eso te animo a disponer tu vida para el servicio de Dios, como una muestra de gratitud por todos los beneficios que Él hizo en tu vida. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10 (RVR 1960).

Por Neyda Cruz

 

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Litigios del alma

El alma.

En la película “21 gramos”, entre otros temas de intenso interés, se menciona la idea de que el alma pesa esos pocos gramos que se perderían del cuerpo al momento de que ésta vuela.

Desde antiguo la idea del alma atrae a cristianos y creyentes de otras religiones. No vamos a discutir aquí su existencia real porque es un tema de fe, no de evidencia material. Aparte que los estudios del Dr. Duncan MacDougall sobre el tema están lejos de ser concluyentes a la vista de la más elemental razón.

Lo que sí resulta de interés para mi continua curiosidad sobre las cosas que creen o no creen los cristianos es la afirmación de que el alma es la depositaria final y exclusiva de la salvación.

Lo grato de esta discusión es que no tengo que entrar en litigio con la evidencia bíblica que ellos reclaman al respecto sino con los efectos prácticos de tal creencia.

La consecuencia más dramática de creer que todo reside en el alma es el menosprecio por todo lo material. El cuerpo sería una cosa inferior, algo que habría que someter al flagelo de la disciplina en beneficio de cierta elevación espiritual del alma que lo haría a uno más “digno”.

Por otra parte, toda producción cultural que no provenga de cristianos es considerada de menos o de ninguna importancia. Política, relaciones internacionales, ciencia, literatura o arte no forma parte del interés del alma. Esta sólo se preocupa de lo de arriba y de la institución que la convoca, es decir, la iglesia.

Además la persona cuya alma está salvada no tiene interés en luchar por la transformación de la sociedad ni por la mejora de las condiciones de vida de la gente porque todo eso se configura dentro de lo profano por lo que no tiene relación con las cosas llamadas espirituales.

Finalmente, el alma salvada tiene como única y prioritaria mira su entrada final y triunfante a la eternidad. Es lo que algunos pensadores cristianos actuales llaman la “escatologización de la esperanza”: nada tiene interés presente excepto el momento climático del vuelo hacia la eternidad.

Así que la reflexión no se debería centrar tanto en la base bíblica de su existencia porque todo ello constituye un acto de fe. Lo que debería interesarnos es la aplicación de esta creencia en la vida cotidiana presente.

¿Qué estás haciendo tú?

Hay casos tristes que se ven a diario en los noticieros y que realmente alarman, ¿qué está pasando con el mundo? Las personas ya no tienen temor ni vergüenza de hacer maldades a gente inocente.


Vosotros sois la sal del mundo, dice la Biblia y ¿Dónde está la sal cuando hay gente que se está perdiendo en el pecado? Sin duda también el enemigo está aprovechando para llevarse esas vidas al infierno porque así es él, es un ladrón, y ha venido a robar, matar y destruir, dice Juan 10:10


Un caso en particular que conmovió muchísimo hace semanas, fue de un padre que dio fin a la vida de sus 4 hijos, y luego intentó suicidarse. Sea cual sea la razón, me hizo pensar, este hombre no sólo mató a sus hijos físicamente, sino que quizás también los mandó al infierno, si es que ellos no conocieron a Jesús como Salvador. ¿Cómo un padre puede hacer esto?


Por otro lado ¿Qué estás haciendo tú para dirigir a la gente a Dios y así asegurarles que se irán al cielo? En medio de tantas malas noticias debe brillar la esperanza que Dios da, y cada uno de nosotros es responsable de ello, predicando acerca de la Salvación en Jesús.


“»Ahora, hijo de hombre, te pongo por centinela del pueblo de Israel. Por lo tanto, escucha lo que digo y adviérteles de mi parte. Si yo anuncio que unos malvados de cierto morirán y tú no les dices que cambien su manera de vivir, entonces ellos morirán en sus pecados y te haré a ti responsable de su muerte. En cambio, si les adviertes que se arrepientan y no lo hacen, morirán en sus pecados, pero tú te habrás salvado.” Ezequiel 33:7-9 NTV


No nos quedemos de brazos cruzados viendo como muchas personas se pierden y se van a la eternidad sin Dios, contemos cuál ha sido nuestra experiencia conociendo personalmente a Jesús y todo el amor que tiene para dar una vida nueva.


¡Sé parte de los que comparten su fe!

 

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Más importante que el origen

     – ¿Puede usted decirme cuál fue el origen del mal en el universo?, Preguntó un crítico a un cristiano que estaba predicando el evangelio en una reunión callejera.

     – No señor, no puedo – fue la respuesta- Yo soy bombero de oficio y cuando se nos llama a apagar un incendio, no nos detenernos a averiguar el origen del fuego sino que procuramos salvar a las personas cuyas vidas están en peligro. Mi trabajo en este momento es parecido. Procuro salvar a los pecadores que están pereciendo. Quizás después de que esté salvo en el cielo, alguien le dará la información que necesita.

Siempre que sucede algo malo deseamos saber la causa, el porqué de los problemas, de las pruebas, y nos detenemos a buscar esa respuesta, quitando nuestra atención de lo verdaderamente importante.

“Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1:12  (NTV)

No te enfoques en buscar la causa de tu problema ni de los males que aquejan a la humanidad; quizás nunca entenderemos la razón del mal que sucede en el mundo ni de las pruebas por las que atravesamos, pero podemos confiar en que Dios tiene un plan perfecto y cuida de nosotros.

Como relata la historia, cuando hay un incendio, los bomberos no empiezan por buscar la causa, sino que buscan salvar a la gente que esté en peligro y apagar el fuego. Una vez contralada la situación realizan las investigaciones para saber qué lo ocasionó. Lo más importante es cuidar nuestra salvación y llevar el mensaje a quienes no conocen aún de las Buenas Nuevas, orar para que Dios mueva su mano poderosa y cambie las circunstancias, buscar fortalecer nuestra fe a través de la comunión con Él y quizás algún día, conozcamos el propósito de los problemas que enfrentamos.

Más importante que quedarnos sólo buscando el origen de los problemas, es cuidar nuestra salvación. Mucha gente se enoja con Dios ante las pruebas y las cosas que no entienden y terminan alejándose de Él.

Que los problemas no te separen de Dios, por el contrario, busca más de Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quién soy yo?

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? – Tu eres el Cristo, el hijo del Dios viviente – afirmo Simón Pedro.” Mateo 16:15-16 (NVI).


La Biblia dice que Jesús es el hijo de Dios, el mesías esperado que vino a este mundo para llevar a cabo la misión que el Padre le había dado, la de darnos salvación al morir en la cruz por nuestros pecados. Venció a la muerte, resucitando al tercer día para cambiar nuestro destino eterno. Él es el único y verdadero camino para llegar a la presencia del Padre y ser salvos.


El que escucha esta verdad y abre su corazón a Jesús será salvo, no así los que lo rechazan, aún cuando fueran moralmente personas buenas. Solo a través de Jesús podemos hallar salvación.


Por lo tanto, ¿qué harás ahora que sabes quién es Jesús?

Por Giovana Aleman

 

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Comparte a Jesús, mientras tengas fuerzas

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Juan 9:4.

Escuché el testimonio de un pastor que fue a visitar a un miembro activo de su iglesia, quien ya era mayor de edad, tenía 75 años, estaba postrado en el hospital y sabía que iba a morir en cualquier momento. Analizando su vida se dio cuenta que en todos los años que conoció a Jesús no había ganado ni un alma para Dios y por esa situación vivía frustrado sus últimos días, porque se iba a presentar delante de Dios sin fruto.

Hay tantas personas en la misma situación de este anciano, llevan años conociendo de Cristo, pero no hay frutos. Se olvidan o no quieren obedecer el mandamiento de Jesús. “Id y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15. Pregunto: ¿A cuántas personas has predicado de Cristo?

Jesús era consciente de su misión. Sabía por qué había venido al mundo y quién lo había enviado. “Me es necesario hacer las obras del que me envió”, ¿Qué obras? La obra de restauración entre Dios y el hombre. También dijo: “Entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Jesús sabía que sería crucificado, que llegaría su muerte y al tercer día resucitaría. Esto hace mención para que los discípulos entiendan que va llegar la muerte y ya no habrá más que hacer.

El Señor relaciona la luz y las tinieblas con la vida y la muerte. Por eso nos llama a trabajar para Él, a compartir su mensaje con todos aquellos que no lo conocen. Mientras el día dura, trabaja para mí dice el Señor, mientras respires trabaja, porque viene la noche donde ya nadie puede trabajar.

Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo más estará en este mundo o cuándo el Señor nos llamará a Su presencia. Lo cierto es que debemos recordar que la vida es breve, el salmista David dice que somos como un suspiro, que nuestros días son fugaces como una sombra. (Salmos 144:4)

Si sabes que no estás predicando el mensaje de Jesús, esta es tu oportunidad. Es hoy cuando tienes que compartir el amor de Dios. Es hoy cuando tienes que decirle a tus seres queridos que hay esperanza en Jesús. Es hoy que, mientras estás vivo y tengas fuerzas, tienes que anunciar que Cristo viene pronto.

No esperes a lamentarte cuando ya no tengas las mismas fuerzas que hoy para predicar el mensaje de Jesús. Trabaja para el Señor, porque si te avergüenzas de Jesús, Él también se avergonzará de ti. La Biblia dice que los cobardes no entrarás al reino de los cielos. (Apocalipsis 21:8)

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Te está llamando

Nadie es perfecto en este mundo, todos hemos hecho cosas malas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. De hecho la Biblia dice que el castigo del pecado es muerte. Pero también dice que el regalo de Dios es vida eterna por medio de Cristo Jesús. (Romanos 6:23)

De acuerdo a Romanos 5:8, Dios muestra el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. ¿Por qué necesitábamos que Cristo muriera por nosotros? Porque cuando Adán y Eva pecaron, el pecado entró en todos los hombres. La Biblia dice que todos hemos pecado y no podemos alcanzar la Gloria de Dios. Es decir, nuestro pecado nos separa de Él.

Dios hace todo lo posible por reconciliarnos, quiere que todos lleguen al arrepentimiento y realmente lo conozcan. Envió a su Hijo Jesús a la tierra para pagar por todos nuestros pecados, incluso por aquellos que seguimos cometiendo, a fin de salvarnos.

Murió en nuestro lugar, sufrió el castigo que merecíamos, llevó nuestra culpa y saldó el precio por nuestra libertad. Él nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Él.

Hoy quiero que sepas que Dios tiene un plan increíble contigo y quiere usarte, quiere salvarte de una vida de pecado e infelicidad, y darte una vida abundante y eterna.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

No rechaces ni menosprecies la invitación de Dios, Él está dispuesto a entrar en tu corazón y ser el dueño de tu vida. El Señor no te hace esta invitación para luego abandonarte, sino para que llegues a alcanzar la estatura del varón perfecto y puedas vivir con Él eternamente.

Si estás de acuerdo en aceptar a Jesús, habla con Él en este momento. La salvación es un asunto personal entre Dios y tú.

Puedes decirle: Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que estoy lejos de ti, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Te abro mi corazón y con toda la fe te recibo como mi Señor y Salvador, porque sé que moriste en mi lugar y quieres lo mejor para mí. Gracias por buscarme y darme esta salvación tan grande. Amén.

Si has hecho esta oración creyendo en Jesús, ten por seguro que Él entró en tu corazón y ahora eres salvo.

 

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Sólo por misericordia

¿Alguna vez te dieron un regalo que recibiste con mucha emoción y al pasar el tiempo ya no te llamó tanto la atención como en la primera vez? Suele ocurrir, las emociones son cambiantes con el tiempo, pero hay un regalo especial en la vida que no tiene que tenerse por poco pese a los años y a las circunstancias, este es la Salvación que Dios da a través de su hijo Jesucristo.

Nadie es merecedor de este regalo, pero por la gran misericordia de Dios es dado a quienes lo reciban, y es la compasión la que lo hace especial porque, ¿realmente merecías este obsequio?

Personalmente yo no hice nada bueno como para que el Señor se fijara en mí y me diera este grandioso regalo, pero aun así lo hizo, a pesar de lo que era y ¡eso es pura misericordia! Y también es un privilegio, no para orgullo sino para agradecimiento.

“Pues a Moisés dice [Dios]: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Romanos 9:15-16 (RVR1960)

Su amor y misericordia son extendidas a todos, debemos valorar y recordar a diario que aunque no lo merecíamos Él nos salvó y seguirá salvando a quien lo recibe. Hoy demos gracias a Dios y renovemos esa alegría de ser parte de la familia en Cristo.

Romanos 9:25-26 “…Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”

 

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