La pérdida de una persona significativa en nuestras vidas produce sentimientos negativos, los cuales muchas veces nos llevan a tener pensamientos dañinos. Eclesiastés 3 dice que hay tiempo para llorar y también para reír, por lo cual no debemos subestimar el tiempo de duelo. Tener un momento para llorar la muerte de alguien es importante, pero también es crucial que aprendamos a encontrar esperanza en medio del dolor. La Biblia dice que las personas que deciden aceptar a Jesús como su salvador y siguen sus enseñanzas, tienen un lugar especial junto a Él en el cielo. Esta promesa cambia nuestra perspectiva con respecto a la muerte, pues ya no se convierte en el fin, sino en el principio de una nueva vida feliz junto a Dios. Mientras estamos en la Tierra, podemos hallar paz y consuelo en Cristo, a través de lo que nos dice en su Palabra:

Isaías 41:10(PDT)

“No temas, estoy contigo. Yo soy tu Dios, no tengas miedo. Te fortaleceré, sí, te ayudaré. Te salvaré con mi mano victoriosa.”

Lamentaciones 3:31-33 (NTV)

“Pues el Señor no abandona a nadie para siempre. Aunque trae dolor, también muestra compasión debido a la grandeza de su amor inagotable. Pues él no se complace en herir a la gente o en causarles dolor.”

Salmos 34:18 (NTV)

“El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.”

Salmos 73:26 (BLPH)

“Aunque mi corazón y mi cuerpo desfallezcan, mi refugio y mi heredad por siempre es Dios.”
Salmos 119:49-50 (TLA)

“Tus promesas me dan esperanza; ¡no te olvides de ellas! Tus promesas me dan vida; me consuelan en mi dolor.”

Mateo 5:4 (TLA)

“Dios bendice a los que sufren, pues él los consolará.”

Juan 14:1-4 (PDT)

“No se preocupen; confíen en Dios y confíen también en mí. Hay muchos lugares en la casa de mi Padre. Si no fuera así, se lo diría. Voy a prepararles un lugar, y si voy y preparo un lugar para ustedes, regresaré. Los llevaré conmigo para que estén donde estoy yo. Ustedes saben el camino para ir a donde yo voy.”

Romanos 8:18 (DHH)

“Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son nada si los comparamos con la gloria que habremos de ver después.”

2 Corintios 1:3-4 (PDT)

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios que siempre nos da consuelo. Dios nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que también nosotros podamos consolar a quienes sufren, dándoles el mismo consuelo que recibimos de él.”

1 Tesalonicenses 4:13-18 (TLA)

Hermanos míos, queremos que sepan lo que en verdad pasa con los que mueren, para que no se pongan tristes, como los que no tienen esperanza. Nosotros creemos que Jesucristo murió y resucitó, y que del mismo modo Dios resucitará a los que vivieron y murieron confiando en él. Por eso les decimos, de acuerdo con lo que el Señor Jesús nos enseñó, que los que aún vivamos cuando él venga nos reuniremos con él, después de que se hayan reunido con él los que estaban muertos. Porque cuando Dios dé la orden por medio del jefe de los ángeles, y oigamos que la trompeta anuncia que el Señor Jesús baja del cielo, los primeros en resucitar serán los que antes de morir confiaron en él. Después Dios nos llevará a nosotros, los que estemos vivos en ese momento, y nos reunirá en las nubes con los demás. Allí, todos juntos nos encontraremos con el Señor Jesús, y nos quedaremos con él para siempre. Así que, anímense los unos a los otros con estas enseñanzas.”

Apocalipsis 21:4 (PDT)

Él secará todas sus lágrimas, y ya no habrá muerte ni sufrimiento, ni llanto, ni dolor, porque el mundo que existía antes ya desapareció.”

 

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El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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