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¿Clamas o Reclamas?

“Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?” Génesis 30:1-2 (RVR).

La historia de Raquel y Lea siempre me pareció interesante por sus grandes diferencias. Por un lado, Lea despreciaba a su hermana porque “Jacob amaba a Raquel”. Sin embargo, a Raquel no le resultaba suficiente el amor de su esposo, sino que envidiaba la herencia que Dios dejaba en Lea (los hijos) lo cual la llevó a reclamarle a Jacob hasta hacerlo enfadar. Al parecer, lo único que a ella le interesaba era tener hijos y de su corazón sólo salían palabras de reclamo. Imagino cómo pudo sentirse Jacob con las palabras hirientes que salían de los labios de su amada, tal vez llegó a pensar que todo el amor que le había profesado no significaba nada para ella.

Por otro lado, si observamos de cerca una historia similar, podremos darnos cuenta a quién nos parecemos. Se trata de Ana, la madre de Samuel, quien también anhelaba con todo su corazón tener un hijo: “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:11 (RVR).

La diferencia entre ambas mujeres (Raquel y Ana) radica precisamente en la actitud de sus corazones; mientras Ana clamó a Dios, Raquel reclamó a su esposo y mientras Ana pensaba dedicar su hijo  al servicio del Señor, Raquel lo anheló aun por encima de su propia vida.

Por su actitud cada una recibió su recompensa. Ana después de haber concebido a Samuel pudo tener más hijos, pero lo triste es que Raquel murió en el parto de su segundo hijo contrariamente a su petición “dame hijos o muero”, aquello que ella consideraba que era la vida, se convirtió en su muerte.

Es posible que estés atravesando por una gran necesidad espiritual, material y aun sentimental, por lo cual te ves tentado a actuar para que las cosas vayan a tu favor, pero al ver tu incapacidad reclamas en vez de ponerte de rodillas e implorar para que se haga la voluntad de Dios.

Por encima de toda situación, no reclames, sino ¡Clama! Porque esto es lo que El Señor espera de nosotros cuando estamos en Su Presencia. Si lo llamamos, no sólo contestará nuestra oración sino que promete revelarnos “cosas grandes y ocultas” que no podrían conocerse de otra manera, porque humanamente son inaccesibles.

No permitas que de tus labios salgan palabras de reclamo que sólo hieren el corazón de Dios, al contrario, aprende a clamar por su ayuda, porque Él siempre estará listo para responder a tus necesidades.

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33:3 (RVR)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lo inevitable

“Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.
El corazón de los sabios está en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa que hay alegría.”
(Eclesiastés 7:3-4)

Inquietante contradicción plantean estas palabras. El constante mensaje de los medios cristianos (predicaciones, consejos, entrevistas y canciones) es animar a los creyentes a que estén contentos, sanos, aliviados de los dolores naturales de la existencia. Pero en la misma Biblia que enseñan aparecen estas intrigantes palabras de uno de los hombres más sabios que ha existido.
Siempre se aconseja no fundar doctrinas bíblicas a partir de pasajes poéticos porque suelen describir más bien estados de ánimo que principios para la vida. Pero el personaje que las escribió otorga credibilidad a esta reflexión que confronta a los creyentes obsesionados con la felicidad y el bienestar (especialmente cuando se leen los últimos párrafos de Eclesiastés).
Las ideas invocadas aquí son el dolor y la muerte que el autor relaciona concretamente con la sabiduría y la sobriedad. El dolor refina la perspectiva. La muerte subraya, en forma definitiva, la fragilidad de la existencia.
El dolor y la muerte no son nunca un lugar común para nuestra generación. Ella glorifica la belleza, la juventud y una suerte de eternidad radicada en el presente por el consumo incesante de productos renovables (véase Zygmunt Baumann y la sociedad líquida).
Así, el dolor es tratado como una enfermedad de la mente, una debilidad del carácter, una consecuencia del pecado. La muerte se maquilla con frases como “pasó más allá” (el passed away del inglés), “durmió”, “partió”, “dejó de existir”, pero nunca el lapidario “murió” – ¡abundantemente usado en el Antiguo Testamento!
Nada hay más seguro que el dolor y la muerte (y los impuestos, según el decir de Benjamín Franklin). Pero poco o nada se instruye a la gente para aceptar estas realidades como propias de la existencia del mismo modo que el bienestar y la búsqueda de la felicidad. Es como si la mayoría de la gente quisiera vivir en un estado constante de adolescencia, época en la cual es raro pensar en la muerte y a veces en el dolor, pero siempre como algo indeseable.
No sugiero que nos convirtamos en una generación autoflagelante, pero que sí aprendamos a convivir con la realidad del dolor y la muerte, especialmente porque está presente en la mayor parte de nuestro mundo.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Obedecer

Se conoce como “Peste bubónica” a la infección causada por una bacteria que se transmite a través de la picadura de las pulgas alojadas como parásitos en roedores salvajes como las ratas. En el siglo XIV esta enfermedad apareció en Europa y se convirtió en la pandemia más grande en la historia de la humanidad.

Se cree que esta devastadora plaga empezó en Asia y rápidamente logró propagarse a través de las rutas comerciales. Por ejemplo, en la ciudad de Florencia solamente un quinto de la población logró sobrevivir, mientras que en el territorio actual de Alemania se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida. Casi al final de 1361 habían muerto 25 millones de personas en todo el continente.

Una de tantas curiosidades en torno al caos que se vivió en aquel entonces fue que muchos acusaron a los judíos de causar la mortal epidemia porque parecían inmunes a esta peste, pero con el tiempo se supo que ellos tenían un alto nivel de higiene personal lo cual evitó que ese mal los afectara.

Pero,  ¿por qué razón los judíos eran tan minuciosos en su limpieza?

Levítico 14:8-9 dice: “El que se purifica debe lavar su ropa, y lavarse a sí mismo, y afeitarse del todo, para quedar purificado. Después podrá entrar en el campamento, aunque durante siete días se quedará viviendo al aire libre. Al séptimo día se rapará completamente la cabeza, se afeitará la barba, las cejas y todo el vello, lavará sus ropas y se lavará a sí mismo, y entonces quedará purificado.” Versión Dios Habla Hoy

Levítico, Deuteronomio y Números, son libros que hablan bastante del aseo personal y aunque en su gran mayoría son instrucciones para quienes servían dentro del Templo, también habían mandamientos para el pueblo en general como el que podemos leer en Deuteronomio 23:12-13.

En los tiempos de Moisés, la obediencia a algunas sencillas instrucciones hizo que Israel pudiera sobrevivir a muchas enfermedades y después de muchos años, nuevamente fueron protegidos cuando la peste negra atacó Europa.

Es verdad que hoy en día lavarse las manos antes de comer, bañarse, lavar la ropa frecuentemente, tener la basura en su lugar y muchas otras prácticas de limpieza son costumbres totalmente normales y obvias de realizar, pero no lo eran para aquellos tiempos. Los israelitas simplemente obedecieron lo que Dios les había ordenado hacer y eso fue como un muro de protección para ellos.

¿Será posible que algo tan sencillo como cuidar la higiene personal haya podido resguardar a todo un pueblo de una muerte segura? La evidencia sugiere que sí.

Dios conoce lo que va a ocurrir y aunque obedecer algunas instrucciones en el momento parece algo tan insignificante, en el futuro pueden provocar bendición, paz y prosperidad para tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 cosas que debes saber antes de decirle “sí” al suicidio

Muchas de las razones por las que crees que acabar con tu vida es una buena idea, son mentiras que te ciegan de ver la verdad. Antes, considera estas verdades que pueden cambiarlo todo:

1. Eres amado:

Tal vez alguien te dijo que te ama, pero sus palabras y acciones te demostraron lo contrario. Por esa mala experiencia puedes creer que no existe el amor y que toda clase de afecto es condicional, pero te equivocas. Dios te ama con un amor tan grande que escapa de la compresión humana. A Él no le importa cuán popular eres, cuánto dinero tienes, ni las logros que has obtenido. Aunque todos los demás te dejen y rechacen, Dios te acepta y te acoge en sus brazos (Salmos 27:10).

2. Eres valioso:

No creas las mentiras que dicen que no vales nada. Eres tan valioso y preciado que Dios tiene contados cada uno de tus cabellos (Mateo 10:29-31). Para Él eres una joya preciosa que tiene toda su atención. Dios no trabaja en una oficina ni tiene horario de atención; si deseas hablarle, solo debes hacerlo y Él te estará escuchando al instante. ¡Así de inmenso es su amor por ti!

3. Fuiste elegido antes de nacer:

No naciste por accidente o error. Dios sabía que vendrías al mundo y te conoció desde ese momento. Él te dio libertad para tomar decisiones en tu vida y elegir el camino que quisieras. Sabía que cometerías errores y que sufrirías penas, pero aún así permitió que nacieras para poder adoptarte como hijo (a) suyo (Efesios 1:5). A Dios no le importa las cosas que has hecho en el pasado. Si aceptas ser su hijo, Él te hará una nueva persona.

4. Tu vida tiene un propósito:

La vida no solo es subsistir. Dios te creó con un propósito y tiene un plan especial para tu vida. Él conoce tu verdadero valor y sabe que tienes mucho para dar. Sus planes para ti son de bien y no de mal, y son para darte un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29:11).¡ Aún estás a tiempo de descubrir ese propósito y vivir con esperanza!

5. Tu dolor no durará para siempre:

Dios siempre está cerca para salvar a los que no tienen ni ánimo ni esperanza (Salmos 34:18) y puede llevarse tu dolor si así lo decides. No tienes por qué cargar con la tristeza ni la desesperanza para siempre. La muerte no hará que esas cosas desaparezcan, pero si quieres ponerle un fin a todo eso, Dios puede hacerlo por ti.

6. Puedes comenzar una nueva vida ahora:

Todos los seres humanos pecamos y esas malas acciones nos separan de Dios. Nuestro destino debería ser la muerte y el sufrimiento eternos, pero Dios envió a su único hijo, Jesús, para hacerlo en nuestro lugar hace más de dos mil años (Juan 3:16-17). Gracias a ese sacrificio, hoy puedes tener al Espíritu Santo en tu vida y disfrutar de una vida llena de paz, esperanza y amor. Ese regalo es gratuito y está disponible para todos. Si deseas aceptarlo, solo tienes que hacer esta oración:

“Padre, sé que he cometido muchos errores y que mis pecados me han separado de ti. Estoy arrepentido, por favor perdóname. Ahora quiero alejarme de mi pasado y dejar el dolor atrás. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó de entre los muertos, y que está vivo y escucha mi oración. Quiero que Jesús sea el Señor de mi vida y reine en mi corazón desde este día. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que te ayude a obedecerte, y hacer tu voluntad por el resto de mi vida.”

Si hiciste esta oración, por favor escríbenos a [email protected] Queremos saber de ti y ayudarte. Recuerda que no estás solo. Dios te ama y jamás te abandonará.

Si tienes estás considerando el suicidio como una opción, escríbenos a [email protected] o visita: www.unasolarazon.com
Nuestro equipo está listo para ayudarte.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tu dolor tiene fecha de vencimiento

Puede que estés pasando por situaciones tan difíciles que crees que ya no hay salida, pero lo que sucede en realidad es que el dolor te está vendando los ojos y no te permite ver que hay algo más allá. Esto no significa que tu tristeza no sea real, sino que te está privando de disfrutar tu vida al máximo.

Si deseas que tu dolor termine de una vez, puedes practicar lo siguiente:

Deja que tus lágrimas caigan:

No te reprimas y deja que tu dolor se exprese por medio del llanto. Las lágrimas son una manera efectiva de aliviar la tristeza, mejorar tu ánimo y reducir los niveles de estrés y enojo, así lo confirmó un estudio de la Universidad de Minnesota. Además, te permite ser vulnerable por esos momentos, lo cual significa que puedes ser más sincero y abierto con respecto a lo que te sucede y, de esa manera, desahogarte con mayor facilidad.

Separa un tiempo de duelo para lidiar con tus emociones, pero no te quedes en esa etapa por mucho tiempo; en cambio, continúa y da el siguiente paso.

Habla con Dios:

Probablemente hayas escuchado este consejo antes, pero la mejor manera de dejar tus penas es hablando con Dios. Sé honesto y dile todo lo que sientes. Si debes pedirle perdón por algo, hazlo; y si necesitas ayuda para perdonarte a ti mismo, díselo también. Mateo 11:28-29 (PDT) dice Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré descansar. Acepten mi enseñanza y aprendan de mí que soy paciente y humilde. Conmigo encontrarán descanso. Así que no dudes en acudir a Él y contarle por lo que estás pasando.

Después de hablar con Dios, dedica algunos minutos a la lectura de la Biblia. Una historia que puede ayudarte es la de José y se encuentra en Génesis, los capítulos 37 y del 39 al 45. Él pasó por dificultades en su vida, pero confió en Dios y su fidelidad fue premiada.

No te encierres:

Hay muchos estudios que han confirmado la relación entre el quedarse encerrado en casa y la depresión. Aún cuando no tengas deseos ni motivos para salir a la calle, procura salir lo más que puedas y pasar el tiempo con personas que pueden ayudarte. También puedes ocupar tu tiempo en alguna actividad física o pasatiempo. Lo importante es que no des lugar a la tristeza y comiences una nueva vida alejada del dolor.

Si necesitas algún consejo, escríbenos a [email protected]
Si tienes estás considerando al suicidio como una opción, escríbenos a [email protected]

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo saber si alguien tiene pensamientos suicidas?

Aproximadamente, una persona se suicida a cada 40 segundos. Antes se creía que esta suma estaba compuesta en su mayoría por adolescentes; sin embargo, en la actualidad se reportan más casos de suicidio de adultos.

Como parte de la campaña global para luchar contra este problema, diferentes organizaciones decretaron a setiembre como el mes de prevención contra el suicidio. Esto es con el fin de prevenir posibles casos en el futuro; ya que la gran mayoría de suicidios tienen señales de alerta que pueden ser detectados a tiempo. Según el director del Centro Médico de Rochester para la Medicina del Comportamiento afueras de Detroit, M.D. Joel L. Young, Predecir el suicidio no es una ciencia, y algunas personas que se suicidan emiten pocas o ninguna señal de advertencia. Pero la mayoría de los suicidios vienen con un bando de banderas rojas, y conocer los signos de que alguien a quien amas está considerando el suicidio puede ayudarte a intervenir antes de que sea demasiado tarde.” Éstas son algunas señales que demuestran que alguien tiene pensamientos suicidas:

  1. Ha tenido por lo menos un intento de suicidio.
  2. Habla sobre la muerte, el suicidio de manera casual y frecuente.
  3. No presenta una mejora en su tratamiento contra la depresión clínica.
  4. Se hace cortes o algún otro tipo de daño a su cuerpo.
  5. Hace planes para su funeral.
  6. Amenaza con suicidarse.
  7. Deja de hacer lo que antes disfrutaba.
  8. Abuso de drogas o alcohol.
  9. Empieza a practicar actividades que ponen en peligro su vida.
  10. Pérdida o incremento de sueño.
  11. Cambios bruscos de humor.
  12. Manifiesta pensar que no será extrañado por nadie si se muere.
  13. Alejamiento de sus amigos y familiares.
  14. Pérdida de apetito.
  15. Comienza a regalar sus posesiones más preciadas.
  16. Siente ansiedad o sensación de estar atrapado.
  17. No tiene esperanza ante sus problemas.
  18. Habla constantemente de que se siente como una carga.
  19. Busca en internet maneras para suicidarse.
  20. Escribe su testamento o cartas de despedida.
  21. Se despide de las personas que le importan.
  22. Tiene problemas de salud.
  23. No supera un trauma de la niñez.
  24. Compra de armas de fuego, veneno, cuerdas, pastillas, o algún otro instrumento para suicidarse.
  25. No muestra preocupación por su aspecto personal o higiene.
  26. Limpia y ordena su cuarto más de lo normal.
  27. No tiene energía.
  28. Bajo rendimiento académico o laboral.
  29. Conduce de manera temeraria.
  30. Paga todas su deudas y arregla asuntos que dejó pendientes.

Si identificas algunos indicios en una persona que conoces, lo mejor es consultar con un especialista, consejero, pastor, o alguien que tenga experiencia al tratar estos casos. Es mejor intervenir a tiempo y evitar tragedias futuras.

Si estás luchando contra los pensamientos suicidas, visita: www.unasolarazon.com
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Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Viva, por trece razones

Por Lisa López

Muchas personas quizás no sepan esto, pero en mi vida he tenido dos intentos fallidos de terminar con todo. Las razones que me llevaron a considerar esto no son tan importantes como las razones que me permitieron no llevarlo acabo. Con todo esto no quiero subestimar el porqué la gente lucha con depresión, ansiedad y la oscuridad que esto conlleva. Quiero resaltar el hecho de que no hay nada más grande que Dios. De experiencia propia he aprendido que hay más razones para vivir que para morir. Con los recientes suicidios en las noticias, la nueva moda de los retos suicidas y también el incremento de películas y series de televisión de este tema, he decidido compartir 13 razones por las cuales no debes quitarte la vida.

  1. Porque la vida es mucho más de lo que puedes pensar.
  2. Porque todavía tienes muchísimas cosas que alcanzar.
  3. Porque tu vida tiene demasiado valor.
  4. Porque tienes un propósito y no estás aquí por error.
  5. Porque sí puedes ser perdonado, Dios te ama más de lo que puedas imaginar.
  6. Porque eres irremplazable y nadie puede ocupar tu lugar.
  7. Porque todavía tienes que ver y vivir tantas cosas maravillosas que existen a tu alrededor.
  8. Porque has sobrevivido la vida hasta ahora y eres un luchador.
  9. Porque tus días oscuros muy pronto verán la luz ya que toda la noche tiene su amanecer.
  10. Porque aunque parezca imposible, vas a superar lo que estás viviendo y esto te va fortalecer.
  11. Porque tu pasado no te define, solo tienes que soltar.
  12. Porque tú importas y eres valioso para alguien, por favor déjate amar.
  13. Porque mientras el proceso sea doloroso y además muy real, Jesús dio su vida para salvar la tuya, darte esperanza y tu corazón sanar.

Existe ayuda, hay esperanza, y lo más importante de todo, es que no estás solo.

 

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Artículo originalmente publicado en www.escritordecorazon.com

¿Y por qué no me involucro?

Hace poco se realizó una actividad solidaria en favor de un buen hombre que presentaba una enfermedad complicada. La familia estaba bastante endeudada y no tenían los recursos necesarios para la operación que debían realizarle; fue lindo observar cómo diferentes amigos y familiares apoyaron a este hombre en esa actividad para aliviar un poco el peso que tenía.

No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. Números 11:14-17

Moisés no podía soportar el peso que llevaba en su espalda al encargarse de todo el pueblo y  comenzó a considerar la muerte como una salida.

Muchas personas que nos rodean han llegado hasta este punto, en el que el peso de los problemas es demasiado grande, y comienzan a ver la muerte como una opción porque no pueden más.

¿Te involucras en la necesidad del otro? Seguramente muchos no fueron a esta actividad solidaria porque tenían otros planes; sin embargo, Dios nos pide: “amar al prójimo” y esto significa involucrarnos en su problema, ayudar a llevar el peso, de tal manera que no sienta morir, es dejar de pensar en uno mismo y decir: ¿Qué necesitas de mí?

En esta oportunidad te animo a renunciar al egoísmo y pensar en el otro, ayuda a las personas a llevar sus cargas porque seguramente estarás salvando una vida, brindando paz y consuelo, tal y como lo haría Jesús.

¡Si todos cooperamos los resultados serán mejores!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sombra de muerte

Los medios de comunicación como: la televisión, el periódico o las redes sociales, muestran claramente que la muerte se encuentra a la vuelta de la esquina. Todos los días se informan noticias sobre pérdidas humanas, ya sea por enfermedad, asesinato o suicidio.

Por lo tanto, es preciso reconocer a la muerte tal cual como la Biblia la presenta:

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo…” Salmos 23:4 (RVR 1960)

En esta porción bíblica, se compara a la muerte con una sombra. El Pastor David Logacho, manifiesta que de esta comparación se puede aprender algunas cosas sobre la muerte:

En primer lugar la sombra está presente pero es lo mismo que si no estuviera. No ocupa lugar en el espacio, puede entrar al agua y no se ahoga, al fuego y no se quema, puede ser pisoteada y golpeada, y ni se inmuta. Es como si no existiera.

En segundo lugar, la sombra nos sigue dondequiera que estemos en un día soleado. Igual es con la muerte, nos sigue dondequiera que estemos a la luz de la vida. Si no hubiera vida no habría muerte.

En tercer lugar, la sombra es inofensiva, los niños tienen miedo de la sombra, pero cuando crecen aprenden que es tranquila. Así es con la muerte, está presente, pero es inofensiva.

¿Alguna vez has tenido miedo a morir? Si pretendemos salir victoriosos ante la muerte, debemos mirarla como una sombra y así debe verla un cristiano.

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” Isaías 9:2 (RVR1960)

Aunque nuestra vida esté en riesgo, no tendremos miedo si hemos permitido que la luz de Cristo resplandezca en nuestros corazones. Él tiene poder sobre la muerte, por tanto, seguiremos vivos si es la voluntad de Dios, por lo cual es como si la muerte no existiera, y aunque esté detrás de nosotros, continuará siendo inofensiva.

Te animo a entregar tu vida al Señor y si estás enfrentando una situación tormentosa, una enfermedad terminal o estás siendo amenazado y perseguido como David, te animo a repetir las palabras de este hombre de Dios: “No temeré mal alguno porque tú estarás conmigo”.

Recuerda que Dios te ama y tiene un propósito con tu vida.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Es mi pastor…

La imagen de un amado pastor con su rebaño, es una muestra apropiada para comprender el amor de Dios hacia nosotros. En esta oportunidad quisiera compartir la importancia de tener a Dios como: “Pastor”, por medio del Salmos 23 (RVR 1960).

La Palabra del Señor dice:

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Salmos 23:1-3

El pastor suple las necesidades de sus ovejas, elige los pastos más delicados para que no se enreden en arbustos o se lastimen; además,  las ovejas se cansan y se pierden con facilidad,  por eso el pastor las guía.

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4

La disciplina que da, ayuda a las ovejas a tomar el camino indicado y forja una nueva esperanza en ellas. Aunque enfrentemos terribles problemas, no tendremos miedo, porque estaremos a lado del Pastor.

“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.” Salmos 23:5

Él será nuestra provisión y protección contra nuestros enemigos. El pastor nos consagrará, nos ayudará a vivir una vida de santidad, para recibir su bendición con abundancia.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.” Salmos 23:6

Generalmente pedimos en oración la bendición y misericordia del Señor para nuestra vida, lo interesante es que aquel que tenga a Dios como su pastor, no necesitará pedir estas cosas porque ellas lo van a seguir y, además, recibirá su promesa de vivir con Él por la eternidad.

En esta ocasión me gustaría hacerte una pregunta: ¿El Señor es tu pastor? Recuerda que el pastor proporciona descanso, refrigerio, renovación, dirección, liberación del temor, consuelo, seguridad y victoria sobre el enemigo, por tanto, es posible que te estés perdiendo de muchas bendiciones.

Si te has apartado de su redil, te animo a volver al camino correcto y permitirle que Él sea quién gobierne tu vida.

¡Entrégale tu corazón y reconoce al Señor como tu dueño!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Aprovecha tu vida y tiempo

“Tú has determinado la duración de nuestra vida. Tú sabes cuántos meses viviremos, y no se nos concederá ni un minuto más.” Job 14:5 (NTV)

Todos estábamos en casa a punto de cenar, de repente entró una llamada al celular de mamá. En ese momento me di cuenta que algo estaba ocurriendo porque su rostro y voz empezaron a cambiar. Una vez que colgó nos dijo que el hijo mayor de su mejor amiga había fallecido. Por unos segundos quedé en shock, no lo podía creer, no hace mucho había hablado con él y lo veía tan bien y lleno de salud. Tenía 18 años.

Esta noticia y otros mensajes que recibí la semana pasada, de personas desconsoladas sin tener una explicación del porqué sus seres queridos tuvieron que morir, me llevaron a reflexionar sobre la vida y el tiempo que estaremos en este mundo.

Lo cierto es que no sabemos cuándo partiremos, pero habrá un día en que lo haremos. Allí estaremos delante de Dios y rendiremos cuentas de todos nuestros actos. Moisés en su oración le decía al Señor: “Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría.” Salmos 90:12 (NTV)

Cuán importante es vivir sabiamente, porque ninguno de nosotros sabe la cantidad de días que le queda, ni qué puede ocurrir horas después. El salmista David decía: «Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz es mi vida! Salmos 39:4 (NTV)

Saber que la vida es breve es razón suficiente para vivir y disfrutar de nuestros seres queridos, amar lo que hacemos y ser felices con todo lo que nos rodea. Pero sobre todo, nuestra prioridad debe ser vivir bien delante de Dios, porque de todo lo que hagamos en esta vida un día le daremos cuentas. (Eclesiastés 11:9)

Quizás hasta hoy has desperdiciado tu vida estando enojado con la persona que te lastimó, trabajando más de lo necesario, estando lejos de la familia y sobre todo alejado de Dios. Hoy te animo a que reflexiones acerca de la vida que tienes y tomes decisiones sabias para no desperdiciar más tu vida. Nada es más importante que Dios y tu familia, dedícales tiempo.

Si estás lejos de Dios no esperes a mañana para volver a sus pies, ni dejes de ponerte a cuentas con tu prójimo si necesitas hacerlo.

Y si aún nos has recibido a Jesús en tu corazón como tu Señor y Salvador, hazlo ahora mismo. Dile: “Señor Jesús yo (tu nombre completo) reconozco que soy pecador, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Necesito de ti y sé que sólo tú puedes darme una nueva vida. En este día te acepto como mi único Señor y Salvador de mi vida, te pido que entres y tomes control de todo mi ser. Por favor, escribe mi nombre en el libro de la vida y gracias por esta salvación tan grande que hoy has dado a mi vida. Amén.”

¡La vida es pasajera, aprende a vivir sabiamente!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Los temas del escritor

Leí hace algunos días que los grandes temas del escritor son el regreso al hogar y la muerte. Leo a veces fragmentos de “Por el camino de Swann” de Marcel Proust y parecería que, efectivamente, esos son los temas que recurren en la escritura.
No sé si una afirmación así sea valida para todas las personas que escriben – sean escritores o no. Pero la cuestión me llama la atención porque veo que mi memoria trabaja en esas dos direcciones cuando intento poner algunas ideas en el papel: hacia atrás, me sumerge en imágenes, sensaciones y episodios de los primeros diez años de mi vida, profundamente arraigados en mi hogar y en su entorno; hacia adelante me confronta con la materialidad de la muerte, con ese encuentro en el que es imposible dejar de pensar especialmente en estos tiempos que se empiezan a morir los padres, viejos amigos algo mayores o algunos menores que uno, por no nombrar las señales del propio cuerpo.
Me está costando trabajo a veces – y debería estar agradecido por ello – remitirme a temas “técnicos” como suelo llamar a las consideraciones del tiempo presente, la institución iglesia y su precaria relación con la sociedad circundante. Digo que debería estar agradecido porque hubo una o varias épocas en que sentí que las cuestiones éticas habían desplazado por mucho a las cuestiones estéticas que me ocupaban constantemente: la prosa poética, la mirada que busca la belleza o la tragedia con la misma intensidad en las cosas humanas o en los paisajes, sin ponerse a pensar si tiene o no un efecto didáctico o, como aman decir los evangélicos, “edificante”.
En cierto modo, el regreso al hogar y la muerte son dos expresiones de un mismo tema si uno cree en una vida más allá. Si efectivamente hay un hogar más allá, aquel hermoso país donde ha de morar el alma feliz mientas vuelan los siglos sin fin, entonces la muerte es sin dudarlo un regreso al hogar – si uno va a ser considerado digno de entrar en él, por cierto; si no es así sólo queda la nada o el infierno tan temido. Pero eso ya es tema de otro artículo…
Hace algunos días asistí al funeral de mi madre y experimenté ese encuentro entre los temas del hogar y la muerte. La experiencia no resultó muy agradable. Pero hay que decir que fue asombrosamente real.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

 

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