muerte Archives | CVCLAVOZ

All posts in “muerte”

Consuelo para tu corazón

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.” Isaías 25:8 (RVR1960).

Quienes hemos perdido a un ser querido, sabemos cuánto duele y lo difícil que puede ser superarlo. Probablemente estés de acuerdo conmigo que el proceso de duelo suele ser lento y complicado, puesto que se tiene variedad de emociones que muchas veces no sabemos gestionar.

No obstante, no debemos olvidar que en Dios encontramos el consuelo y la paz que nuestros corazones necesitan, de Él también recibimos la fortaleza y la promesa de que estará con nosotros a lo largo de ese proceso.

Permite que Dios sane tu corazón y enjugue tus lágrimas, busca refugio en Sus brazos.

Por Cesia Serna.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dice la Biblia acerca de la muerte?

En la Biblia se habla de dos tipos de muertes: la primera es la muerte física y la segunda es la muerte espiritual. Ambas son diferentes y por esa razón hay que aprender a distinguir a cuál de ellas se refiere un pasaje bíblico en particular.

Muerte espiritual

Esta muerte se refiere a la separación espiritual entre Dios y los hombres. La Biblia dice que esta muerte viene a causa de nuestros pecados (Romanos 6:23) ya que estos nos alejan de nuestro Creador. La muerte espiritual tiene al infierno como consecuencia, y por esta razón en la Biblia se nos advierte que no temamos a quien destruye el cuerpo, sino el alma (Mateo 10:28) Sin embargo, Jesús murió en nuestro lugar y con su sacrificio creó un camino que nos lleva hacia Dios. Él dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá≫ (Juan 11:25 RVC). Es decir, que si aceptamos a Jesús y seguimos sus preceptos, aunque dejemos de existir en esta tierra, tendremos vida eterna después de la muerte física. Y esta vida eterna que Cristo otorga no es cualquier vida: es una muy especial preparada para nosotros (John 14:1-4).

Muerte física

La Biblia deja en claro que los seres humanos no fuimos creados para permanecer eternamente en la Tierra (Génesis 3:19). La muerte física es como una especie de transición que sirve para que podamos ir al lugar eterno que hemos elegido: el cielo o el infierno. Ahora, esto no quiere decir que debemos buscar la muerte con tal de pasar a la vida eterna. Cuándo y cómo se termina nuestra existencia en este planeta es decisión de Dios: Él nos dio la vida y sólo Él tiene derecho a quitárnosla (1 Samuel 2:6). En el tiempo que nos concede debemos hacer buen uso de esa vida y vivir de acuerdo a sus preceptos y cumplir el propósito para el cual fuimos creados.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Tomó mi lugar

“Entonces Pilato, para calmar a la multitud, dejó a Barrabás en libertad. Y mandó azotar a Jesús con un látigo que tenía puntas de plomo, y después lo entregó a los soldados romanos para que lo crucificaran.”

Marcos 15:15 (NTV)

Cuando Jesús fue llevado ante Pilato por sus acosadores, los sacerdotes, ancianos y maestros de la ley, esperaron un juicio directo y que le dieran la pena de muerte; pero Pilato no halló nada malo en Jesús e incluso buscó la manera de dejarlo ir, pero la gente que odiaba al Maestro persistió en el pedido de muerte.

Existía una costumbre en el tiempo de pascua, la cual era soltar a un preso que el pueblo eligiera. Pilato procedió según esa costumbre y presentó al peor de todos lo presos, Barrabás, para que las personas presentes en aquel lugar pensaran si dejarlo libre a él o proseguir con el juicio a Jesús.

Este personaje era un violento homicida, rebelde contra el gobierno, insurrecto, revolucionario, un representante de la humanidad, un hombre que no daba la otra mejilla, que creía que con violencia podía alcanzar lo que quisiera, era todo lo opuesto a Jesús que nos enseñó a amar a Dios y al prójimo. Al final del juicio este hombre fue liberado por Pilato resultado de la petición del pueblo.

“Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo”.

2 Corintios 5:21 (NTV)

Jesús en ese tiempo tomó el lugar de Barrabás, toma en cuenta que también tomó tu lugar, no importa cuán complicado fue tu pasado, Él pagó por cada uno de tus pecados con su vida, te brindó vida eterna, un nuevo día para vivir plenamente, otra oportunidad. Si aún no lo conoces, te invito a hacerlo.


Por Carlos E. Encinas



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

No busques más entre los muertos al que vive

¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Lucas 24: 5-7. (NTV)

A veces parece que sólo en estas fechas recordamos que Jesús murió y resucitó, que fue el único que se levantó de entre los muertos al tercer día y que ahora está sentado a la diestra del Padre. ¿Sabes por qué? Porque muchos de nosotros a lo largo del año seguimos buscando a Jesús en cosas muertas, que no agradan ni glorifican a Dios.

Seguimos poniendo nuestras esperanzas en cosas de este mundo, en las riquezas, las personas, el éxito y las cosas vanas. Por supuesto que jamás seremos bendecidos por el Señor si vivimos pensando que podemos encontrar a Dios pecando o actuando como aquellos que no lo conocen. Eso no nos va a salvar ni llevar al cielo. Tal vez nos satisfaga o alegre un rato, pero sólo será eso, satisfacción  y algo pasajero.

¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? Ya no acudas más a la gran cantidad de sepulcros que existen en este mundo, que lo único que hacen es engañarte, destruirte y alejarte del Señor. ¡Jesús ha resucitado y está vivo! Búscalo, que Él te dará vida, ayudará con tu situación y problema. No necesitas ir a un lugar específico para hablarle, solamente debes aceptar el sacrificio que hizo en la tierra y recibirlo como tu Señor y Salvador. Cierra tus ojos y dile que te perdone si has estado equivocado y perdido.

No busques más entre los muertos al que vive, “Así está escrito, y así fue necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día.” Lucas 24:46.

Jesús está vivo no muerto, Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees?” Juan 11:25-26 (NTV)

Dedícale tiempo y adórale este día. Porque gracias a su muerte y resurrección, hoy puedes acercarte a la presencia de Dios libremente y recibir perdón, liberación, sanidad, consuelo, restauración y vida eterna.

Agradécele por el sacrificio de amor que hizo por ti y síguelo. Jesús dijo: “¡Dichosos los que creen sin haberme visto!” Juan 20:29 (DHH)


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Mas allá de la muerte

“Por su maldad será lanzado el impío; Mas el justo en su muerte tiene esperanza.” Proverbios 14:32 (RVR1960).

Muchos de nosotros hemos perdido a seres queridos, y hacer frente a este tipo de situación nos lleva a pensar en la muerte. No obstante, en la Palabra de Dios encontramos la promesa de que, si morimos teniendo a Cristo en nuestro corazón, viviremos con Él, es decir, que después de la muerte física, disfrutaremos de la eternidad con Él.

“Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;” 2 Timoteo 2:11 (RVR1960).

Tenemos la esperanza de la vida eterna gracias a la obra de Jesús. No menospreciemos Su sacrificio y vivamos como verdaderos hijos de Dios; si, por otro lado, no has tenido oportunidad de conocer a Cristo, hoy te invito a dar el paso.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Versículos bíblicos para leer en funerales

Los funerales suelen ser tristes y dolorosos, pero también son momentos oportunos para brindar consuelo y esperanza. La Biblia nos dice que la muerte no es el final, que es una transición para vivir nuestro verdadero destino: la eternidad. Estos son algunos versículos bíblicos que hablan acerca de la muerte y la esperanza que tenemos con Cristo.

Génesis 3:19 (NTV)

«Con el sudor de tu frente obtendrás alimento para comer hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste formado. Pues fuiste hecho del polvo, y al polvo volverás.»

Salmos 23:1-4 (RVR1960)

«Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.»

Salmos 48:14 (RVC)

«¡Éste es nuestro Dios, ahora y para siempre! ¡El Dios nuestro nos guiará más allá de la muerte!»

Salmos 116:15 (RVR1960)

«Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.»

Eclesiastés 3:1-4 (TLA)

«En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo:

Hoy nacemos,
mañana morimos;
hoy plantamos,
mañana cosechamos;
hoy herimos,
mañana curamos;
hoy destruimos,
mañana edificamos;
hoy lloramos,
mañana reímos;
hoy guardamos luto,
mañana bailamos de gusto.»

Isaías 25:8 (NTV)

«¡Él devorará a la muerte para siempre! El Señor Soberano secará todas las lágrimas y quitará para siempre los insultos y las burlas contra su tierra y su pueblo. ¡El Señor ha hablado!»

Mateo 5:4 (RVR1960)

«Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.»

Juan 16:22 (NVI)

«Lo mismo les pasa a ustedes: Ahora están tristes, pero cuando vuelva a verlos se alegrarán, y nadie les va a quitar esa alegría.»

Romanos 6:23 (TLA)

«Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.»

Romanos 8:31-39 (PDT)

«¿Qué podemos decir de todo esto? Si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar contra nosotros. Dios mostró su favor hacia nosotros hasta tal punto que dio a su propio Hijo para que muriera por nosotros. Siendo así, ¿cómo no nos va a dar, junto con él, todo lo que tiene? ¿Quién podrá acusar al pueblo que Dios ha elegido? Dios es el que nos aprueba. ¿Quién va a condenarnos? Cristo fue quien murió por nosotros y además resucitó. Ahora Cristo está sentado a la derecha de Dios y está rogando por nosotros. ¿Podrá algo separarnos del amor de Cristo? Ni las dificultades, ni los problemas, ni las persecuciones, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro ni tampoco la muerte. Así está escrito:

“Por ti estamos siempre en peligro de muerte, nos tratan como si fuéramos ovejas que van al matadero.”

Más bien, en todo esto salimos más que victoriosos por medio de Dios quien nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los poderes diabólicos, ni lo presente, ni lo que vendrá en el futuro, ni poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que se encuentra en nuestro Señor Jesucristo.»

Romanos 14:7-9 (RVR1960)

«Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.»

1 Corintios 15:20-23 (PDT)

«Pero en realidad Cristo ha resucitado y fue el primero de todos los que serán resucitados de la muerte. Así como la muerte llegó a la humanidad por medio de un hombre, también por medio de un hombre llega la resurrección. Así como Adán trajo la muerte a todos, Cristo nos traerá vida a todos nosotros. Pero todos deben ser resucitados en cierto orden. Primero fue Cristo y luego, cuando Cristo regrese, serán resucitados también los que pertenecen a él.»

1 Corintios 15:54-57 (TLA)

«Cuando esto suceda, se cumplirá lo que dice la Biblia:

“¡La muerte ha sido destruida! ¿Dónde está ahora su victoria? ¿Dónde está su poder para herirnos?”

El pecado produce la muerte, y existe porque hay una ley. ¡Pero gracias a Dios, podemos vencerlo por medio de nuestro Señor Jesucristo!»

2 Corintios 5:6-8 (RVA-2015)

«Así vivimos, confiando siempre y comprendiendo que durante nuestra estancia en el cuerpo peregrinamos ausentes del Señor. Porque andamos por fe, no por vista. Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor.»

Apocalipsis 2:10 (TLA)

«No tengas miedo de lo que vas a sufrir. El diablo meterá a algunos de ustedes en la cárcel, para ver si en verdad confían en mí. Durante algún tiempo, ustedes tendrán muchas dificultades; pero si confían en mí hasta la muerte, yo les daré como premio la vida eterna.»

Apocalipsis 14:13 (NVI)

«Entonces oí una voz del cielo, que decía: “Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor”. “Sí —dice el Espíritu—, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan”.»

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás en el camino correcto?

Dios, como todo buen padre, siempre estará interesado en el bienestar de sus hijos y en guiarlos de la mejor manera posible para que lleguen a la eternidad.

En el pasado Dios animaba a su pueblo a escoger el camino correcto, por ejemplo, les habló diciendo: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” Deuteronomio 30:19.

Y hace más de dos mil años atrás Jesús dijo lo siguiente: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Mateo 7:13-14.

A pesar de que Dios trata de ayudarnos a tomar la mejor decisión y el camino correcto para nuestra vida, lamentablemente muchos seguimos escogiendo el camino ancho y no queremos renunciar a los placeres y riquezas de este mundo.

Nos cuesta tanto dejar el pecado, renunciar a lo malo y decirle “no” a aquello que nos aleja de Dios. No hacemos ningún esfuerzo por buscar ayuda para salir de ese problema o situación. No buscamos a Dios en oración, nos es difícil leer la Biblia y al parecer no tenemos tiempo para congregarnos. Pero, la verdad es que la Biblia no tiene errores y habla claramente del camino que lleva la vida eterna (el cielo) y del camino que lleva a la muerte eterna (el infierno).

Te animo a examinar tu vida este día y preguntarte si realmente estás en el camino correcto o en el camino equivocado; si vives una vida que agrada a Dios o una que complace a los hombres. Recuerda que el deseo de nuestro Padre Celestial es que andes en su camino y te esfuerces por llegar a la meta.

Acércate a Dios y dile como el salmista David: “Muéstrame la senda correcta, oh Señor; señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva…” Salmos 25:4-5 (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Eje del mal

Un eje, dicho en términos bastante simples, es una vara cilíndrica que une dos extremos en los cuales generalmente hay ruedas.

Se habla de un eje en el lenguaje de los medios para ejemplificar la colaboración entre dos o más poderes que producen determinadas consecuencias en la sociedad.

En la Segunda Guerra Mundial se hablaba del eje Berlín-Roma. Algún presidente acuñó hace algunos años la expresión el eje del mal para referirse a ciertos países considerados enemigos.

Ayer a la tarde regresaba a mi casa y se me ocurrió pensar en una posible nueva connotación para este último concepto: cuando el dinero y el poder se conjugan para obtener beneficios a costa de explotación, destrucción y muerte podríamos hablar de un eje del mal.

Dinero y poder, juntos, son una fuerza prácticamente invencible. Se potencian mutuamente. Cuando fuerzas malignas tienen – u obtienen – el dinero necesario, precisan – y no pocas veces gozan – de la colaboración de gobernantes, políticos y jueces para actuar con impunidad.

(Hay fuerzas de dinero y poder que actúan con benevolencia, por supuesto. Es sólo que su volumen es inmensamente menor. Y es preciso que dejemos establecida la salvedad para continuar con el argumento).

Es necesario agregar un detalle fundamental a la hora de reflexionar sobre este eje del mal. Para mover las ruedas, un eje necesita estar conectado a una fuerza que mediante ciertos engranajes echa a andar el sistema.

Poder y dinero no pueden funcionar solos. Necesitan una fuerza que los ponga en movimiento. Esa energía es la voluntad humana.

Efectivamente, este eje del mal es un constructo humano. Seamos más precisos: es un constructo puesto en marcha por seres humanos sin piedad, sin misericordia, egoístas y codiciosos.

Gente que esté dispuesta tomar el poder y mantenerse en él a sangre y fuego. Gente que esté dispuesta a destripar el planeta con tal de obtener la riqueza de sus emprendimientos globales y locales. Gente que no se detenga ante nada, incluso la destrucción de sus congéneres con tal de ganar.

La única fuerza que puede contrarrestar este mal es aquella de la gente buena (pido su indulgencia por usar esta expresión; tiene solamente un propósito ilustrativo).

La gente buena sería la esperanza. Que se concertara y construyera un eje del bien que se introduzca en los resquicios del poder y del dinero.

Pero, como ya hemos dicho, la gente buena está ocupada en sus propias cosas.

¿Quién es más valioso?

En el devocional anterior a este escribí sobre el compromiso genuino que los discípulos tenían con Jesús, a tal grado que daban su vida misma por Él. En esta oportunidad quisiera hacer énfasis en la vida y muerte de Esteban:

Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.” Hechos 6:8 (NVI).

La Biblia nos presenta a Esteban como un hombre de Dios, lleno de su gracia y poder, aquel a quién acudían las personas necesitadas porque realizaba prodigios y milagros; podemos compararlo a la obra que hizo Jesús cuando estaba en la tierra y, de la misma manera, también sufrió una muerte injusta.

 “Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. 

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. — ¡Veo el cielo abierto —exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!

Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu. Luego cayó de rodillas y gritó: — ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Cuando hubo dicho esto, murió.” Hechos 7:54-60 (NVI)

Esteban fue acusado con mentiras por algunos líderes religiosos de ese tiempo, y sin recibir un juicio justo fue apedreado por la multitud. Lo increíble en este triste final es que antes de morir Esteban se mostraba fuerte, incluso al igual que nuestro Señor, pidió que esa transgresión contra él no fuera tomada en cuenta por su padre Dios.

Si bien Jesús estaba rodeado de una multitud de personas, recuerda que solamente tenía doce discípulos; esto debido a que son pocos los que realmente aceptan pagar el precio. Para Esteban su vida no era tan importante como cumplir el propósito del Señor ¿Quién es más importante para ti?

Si te has alejado porque dices: “no me valoran, me miran feo o me han tratado mal, me he traslado de casa y ahora vivo lejos, no es cómodo, etc.” entonces estás considerando tu vida más valiosa que el Señor y si fuera el caso estás desobedeciendo el primer mandamiento. Te animo a empezar de nuevo y decidir ser un discípulo de Cristo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Humanidad

Los otros nos confrontan con nuestra patente humanidad. A la hora de la verdad no tenemos nada que no nos haya sido dado y no recibimos sino lo que nos corresponde. No estamos exentos de ninguna cosa. No hay escudos invisibles que nos libren del latigazo de la muerte o el silicio de la enfermedad.

Tal vez tengamos cierta reserva interior que nos asista con alguna fortaleza, pero permanecemos inermes frente a la colosal evidencia de nuestra humanidad, confinados al diminuto espacio de la finitud.

Estamos porfiadamente ligados a los otros en esta realidad y por ello deberíamos reconocer frecuentemente que les adeudamos un poco más respeto y amor del que suponemos, indiferentemente de nuestras convicciones y creencias.

Deberíamos más a menudo salir de nuestros condominios conceptuales y atisbar en otros vecindarios sin armaduras impenetrables ni prejuicios diferenciadores.

El mundo es ancho y ajeno es un aforismo en el cual habría que meditar algo más seguido; nos seduce demasiado la idea de un mundo pequeñito y de nosotros, donde todas las respuestas están dadas, todos los miedos conjurados y todas las miserias superadas.

Sin embargo, la crisis de la existencia está muy cerca para ignorarla: “Marie Girard… no comprendía absolutamente lo que había venido a hacer sobre esta tierra; vivía cada día  perdida en unas nebulosas desgarradas por algunas tercas evidencias; no creía en las penas del corazón; penas de lujo, penas de ricos (decía); las únicas desgracias verdaderas eran la miseria, el hambre, el dolor físico; la palabra felicidad no tenía el menor sentido para ella.” (Simone de Beauvoir, La plenitud de la vida).

Esta es la descripción de una mujer real en el mundo real. ¿Cuánto nos podríamos aproximar a su humanidad sin endilgarle de entrada nuestros discursos redentores y simplemente abrazarla para aliviar en parte alguna de sus “desgracias verdaderas”?

Somos más iguales que diferentes, pese a que nos narramos unos formidables cuentos acerca de nuestra singularidad. Como el viejo Honoré de Balzac que vivió toda su vida reclamando un elusivo título de nobleza, muchos se afanan en genealogías y linajes cuya única prueba es su nebulosa levedad y que les impide, tristemente, practicar la cercanía y la solidaridad que cualquier linaje que se precie de tal en verdad les demandaría…

Esperanza después de la muerte

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4 (RVR1960).

La muerte de un ser amado nos desgarra el corazón, pues no es algo para lo cual estamos preparados, y nos sentimos tristes al saber que no estaremos más con la persona que amamos. En esos momentos de dolor, no debemos reprimir las lágrimas, ya que el llorar puede tener un efecto saludable tanto en lo emocional como en lo físico.

Por lo tanto, si estás pasando por un proceso de duelo, puedes ir delante del Señor para entregar todo tu dolor y para permitirle a Él que traiga consuelo a través de Su palabra y Su perfecto amor.

Pues tenemos la esperanza al saber que nuestros seres amados que marcharon antes que nosotros y que aceptaron a Jesús ya están junto a Él, gozando de Su presencia (1 Tesalonicenses. 4:13-18). Pues allá en el cielo ya no habrá más dolor, ni separación, ni un adiós.

¡Tenemos un futuro más allá de la muerte!

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ganar o perder

“Dos cosas me pueden ocurrir: que gane o pierda. Y estoy preparado para las dos cosas.”

(Michael Landon, actor estadounidense)

Con estas palabras caracterizó su destino el recordado actor de la serie Una pequeña casa en la pradera en una entrevista a la revista Life en 1991. Le habían encontrado un cáncer terminal a causa del cual murió unos días después.

No hay misterio en las opciones frente a la muerte. Se gana o se pierde. Lo extraordinario es estar preparado para ambas cosas. Sin embargo hay algo más profundo en estas palabras: estar preparado para morir.

¿En verdad uno puede estar preparado? Me apresuro a decir que esta pregunta no trata con aquello de estar a cuenta con Dios. Hay harta literatura y discurso sobre esto. Yo estoy explorando otra cosa.

¿Cómo se prepara uno para morir? ¿Se trata de arreglar los asuntos familiares, legales, económicos – si los hay? ¿Es resolver de algún modo el terror al no ser?

Uno de mis mejores amigos se encuentra en una situación similar. Hace unos días me dijo: “No tengo miedo de morir. A decir verdad, tengo hasta curiosidad. Lo que tengo es bronca de perderme lo que viene. Creo que estamos cerca de un momento trascendental en la historia y me gustaría estar aquí para cuando suceda”.

Es curioso que la palabra clave sea perder. En inglés las personas dicen: “Lamento mucho su pérdida.” ¿Perdemos al morir? Claro. Perdemos el contacto, la presencia. Dejamos de estar al alcance de lo conocido, de lo que queremos y de lo que no. Se nos escapa la posibilidad de lograr por fin las cosas que anhelamos. 

Pero, ¿no ganamos? Tal vez sí. Digo tal vez porque no es posible referirse con certeza al después. Pero puede que se supere para siempre el límite del cuerpo. Que se escape a la dominación del tiempo. Que se disuelva la memoria de las penas y los daños de nuestra torpe humanidad – aunque para quienes quedan tal vez no…

La frase de Michael Landon invoca la plenaria realidad de la muerte. Pero no todas las personas piensan en ello. Jean Grenier, en su libro Las islas, hace decir a uno de sus personajes: “La diferencia entre ellos y yo es que ellos no saben que van a morir.” Todos sabemos que moriremos, pero no todos nos ocupamos en ello.

Si es ganar o perder, después se sabrá…

Send this to a friend