Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Un limpio corazón, si se mira bien, es un concepto que puede ser visto de una manera diferente e inesperada. Hace algunos días mi psicóloga me dio la tarea de hacer una lista de las cosas por las cuales estoy agradecido y aquellas que me hacen feliz.

Anoche ocupamos la mayor de parte de la hora semanal en el detalle de lo que había escrito. Cuando terminé, tenía la idea que me haría extender el papel sobre la mesa y renunciar a todo aquello. “Soltarlo”, digamos, como saludable terapia.

Sin embargo, me sorprendió: “Ahora todo eso, síguelo buscando”. Todo esto, después de haber pasado varios meses quitando, dejando atrás, resolviendo, alejándome de lo que me hace mal. Es como si hubiese estado limpiando un gran ventanal sucio y ahora se pudiera ver claramente a través de esa cristalina luminosidad.

Un limpio corazón permite ver lo que no se ha visto antes

La experiencia fundamental para mi vida es, sin duda, “ver” a Dios. Normalmente se entiende esta vista como posible sólo después de una limpieza moral, una corrección de perfecta factura. Cosa difícil porque el mismo Jesús nos hace ver que no hay nadie que no peque. Tengo que agradecer a mi psicóloga y a mi profesora de teología una mirada más atenta y práctica. La limpieza no tiene sólo que ver con corrección moral, con un “limpio corazón” Tiene que ver con resolver miedos, culpas, vergüenzas y dependencias emocionales.

Me han leído varias veces aquí que discrepo de las personas que viven dependiendo de consejerías, extensos procesos “espirituales” y liberaciones cada tanto. De lo que hablo es que estas cosas tienen un solo tiempo para ser atendidas y más vale que se atiendan en serio. A eso me refiero y en eso estoy. De esta suerte de aseo psicológico surge algo que me alienta. Es más que probable, que más allá de ejercicios ministeriales y de interpretaciones sesgadas sobre el texto sagrado, pueda por fin “ver” lo que me urge ver de Dios.

Un limpio corazón y una eximición de responsabilidad editorial

Como profesional de la comunicación siempre tengo en cuenta que la audiencia puede tener reacciones distintas frente a un texto como éste. Así que conviene hacer una o dos precisiones. La primera es que este es un punto de vista, una opinión y una experiencia personal. Nada más, nada menos.

La segunda es que nos estoy proclamando doctrina ni desacreditando experiencias gratuitamente. Es lo que me pasa a mí y esto libera de toda mala prensa a quienes discrepen de mi mirada.

Y también libera, nobleza obliga, a quienes me ceden este espacio para dar mi opinión. Y mi opinión esta vez trata de un limpio corazón y una lectura muy inesperada.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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