Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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A todos nos gusta recibir algún presente, una ayuda y alguna muestra de cariño, pero hay mucha gente que se ha acostumbrado solamente a recibir y eso puede ser muy peligroso.

Dos mares muy diferentes

Bruce Barton contó una vez una parábola sobre los mares en Palestina.

Uno de ellos es de agua dulce, lleno  de peces y de vida por todas partes. Hay árboles en su ribera, donde los pájaros hacen sus nidos. Los hombres edifican casas junto al agua límpida, y todos están más contentos a causa de este mar, llamado de Galilea, creado por el río Jordán.

El otro mar está formado también por el río Jordán, pero ¡qué diferencia! Aquí no hay peces, ni canto de pájaros, ni niños que jueguen, no hay vida de ninguna clase. Sólo hay muerte y desolación.

Ambos mares reciben  la misma agua, a ambos los toca el mismo sol. Los dos se hallan situados en el mismo país, pero la diferencia está en que uno solamente recibe, mientras que el otro recibe y devuelve. El Mar Muerto solamente acepta sin devolver nada, y el resultado es la muerte.

No te acostumbres solamente a recibir

El quedarnos de brazos cruzados esperando solamente a recibir puede ser  muy malo para nuestras vidas.

Para poder vivir abundantemente no sólo debemos pedir, sino que también debemos dar a aquellos que están en necesidad.

En la Biblia hallamos muchos versículos que nos hablan sobre la bendición de dar a los demás. El apóstol Pablo también hizo referencia a esto:

Y he sido un ejemplo constante de cómo pueden ayudar con trabajo y esfuerzo a los que están en necesidad. Deben recordar las palabras del Señor Jesús: “Hay más bendición en dar que en recibir”.

Hechos 20:35 (NTV)

Hay bendición en dar

Tenemos muchos ejemplos en la Biblia de cómo Dios bendijo a aquellas personas que aun estando en necesidad obedecieron a Dios y dieron de lo poco que tenían.

No es necesario que tengamos mucho dinero o posesiones para ayudar a los demás. Lo importante es que pongamos en práctica nuestra fe, la confianza de que Dios suplirá nuestras necesidades.

Dar a los que están en necesidad, también es una muestra de nuestro amor por el prójimo, el segundo gran mandamiento.

No te acostumbres solamente a recibir, empieza a dar y verás cómo tu vida cambia.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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