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Como el agua

¿Quién iba a pensar que dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno son vitales en todo el mundo? El agua es vida y es un factor indispensable: la lluvia temprana para el crecimiento de las plantas y la tardía para refrescar el ambiente y afianzar una buena cosecha en los campos; ambas son una gran bendición.

El agua es un elemento que simboliza pureza, limpieza, al Espíritu Santo, incluso a la obra de Cristo. La Biblia menciona lo siguiente: “Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.”(Ezequiel 47:9 RV60)

Es impresionante lo que se menciona en este verso y lo que dice el capítulo completo es que este río de sanidad curará todo lo que se encuentre a su paso ya que “vivirá todo lo que entraré a este río”. Esto me recuerda cuando aún estábamos separados de Dios, muertos en nuestros pecados y delitos, justificando nuestras obras sin que nada pueda salvar a nuestro corazón que es perverso y al que sólo Dios conoce; pero cuando conocimos a Cristo fue como ingresar a ese río. Jesús es el camino, la verdad y la vida, por Él, los que estábamos muertos espiritualmente volvimos a la vida como sucedió en el valle de los huesos secos.

Juan 7:37-39 dice: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Los problemas, lo que sucede a tu alrededor, no deben limitar que seas lleno de su poder. No permitas que disminuya tu anhelo por la presencia de Dios, solamente acércate a Jesús para ser lleno y calmar tu sed.

Por Carlos E.  Encinas 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cueva de ladrones

Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones».(Marcos 11:17 NTV)

En los tiempos de Jesús el templo fue invadido por comerciantes y librecambistas que aprovechando la afluencia de la gente hicieron negocios que prosperaron con engaños, pero el problema no fue negociar sino que el lugar no era el indicado, estaban en el templo donde se manifestaba la presencia del Señor.

Aún Moisés, cuando Jehová se manifestó en la zarza que ardía, tuvo que quitarse los zapatos porque estaba en un lugar santo; cuando Jesús se encontraba en Jerusalén y fue al templo echó a los que compraban y vendían animales para los sacrificio, hizo caer la mesa de los cambistas y los asientos de los que vendían palomas porque eran personas irreverentes.

En estos tiempos existen pastores que hacen comercio desde el púlpito, predicadores de la mentira que prometen lo que no cumplen, se enfocan en el dinero y hacen ver a Dios como una entidad bancaria; la capacidad para reunir a las masas con promesas que mueven las emociones es tal que pueden llenar stadiums completos sólo porque la gente no toma en cuenta lo que dice la palabra y sólo quiere escuchar lo que le conviene.

“La sabiduría y el entendimiento valen más que el oro y la plata.” (Proverbios 16:16 TLA)

¿Dónde están las congregaciones donde se enseña que Cristo salva, sana, transforma y libera y vuelve por segunda vez?

Cuando existe sabiduría una nación, una iglesia no perece por el engaño, y así como todo tiene su tiempo, todo tiene su lugar; los mercados existen para los comerciantes y las congregaciones para los hijos del Señor, mezclar ambas cosas es inducir al desorden y descuidar lo más importante: buscar el reino de Dios y su justicia.

Por Carlos E.  Encinas 

 

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El amor es un sacrificio

Jesús no sólo vino a dar su vida en rescate de toda la humanidad, sino que nos dejó varias enseñanzas para imitarlo.

En Mateo 8:23-27 podemos ver el amor y sacrificio de Jesús por la vida de sus discípulos. La Biblia relata que Jesús y los discípulos estaban en una barca cruzando el lago; pero de repente se desató una fuerte tormenta que los puso en problemas. Cuando esta situación pasaba Jesús estaba dormido.

¿Qué hicieron los discípulos ante el peligro y la amenaza de naufragar? La Biblia dice:

“Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!” Mateo 8:25.

Podemos ver que todos los discípulos pusieron su mirada en Jesús y buscaron su ayuda. No les importó despertar a su maestro que estaba descansando.

Pregunto: ¿A quién le gusta que lo despierten cuando uno está descansando? No sé si te pasó, pero cuando uno está en un sueño profundo y lo despiertan, solemos levantarnos de mal humor y con una cara de pocos amigos.

Sin embargo, la reacción de Jesús ante la necesidad de sus discípulos es sorprendente: “Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.” Mateo 8:26. A pesar de estar cansado el Señor nunca dejó de ayudar a sus discípulos. Esto nos enseña que hay que hacer sacrificios por aquellos que amamos.

Si realmente amas a tus seres queridos, nunca te negarás a ayudarlos cuando ellos tengan algún problema o necesidad. Por ejemplo, si en tu familia tu esposo(a) o hijos te necesitan, estarás ahí para ayudarlos, aun cuando tengas tus propias necesidades.

El amor es sacrificarse incondicionalmente por el bienestar de la otra persona.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1 Corintios 13:4,7.

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Pide y recibirás

“Pues, si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” Lucas 11:13

(NVI).Muchos padres responden de manera favorable a lo que piden sus hijos, cuanto mas hará Dios para suplir nuestras necesidades. Sin embargo, mas allá de esto, Él anhela darnos Su Espíritu Santo y nos promete que lo recibiremos en cuanto creamos en Jesús y lo aceptamos como nuestro Salvador. Puesto que el Espíritu Santo esta para guiarnos a la voluntad de Dios, nos ayuda a obedecer Su palabra y si permitimos que Él nos dirija, trabajará en nosotros para transformarnos a la imagen de Jesús. ¿Quieres al Espíritu Santo en tu vida? Solamente debes aceptar a Jesús en tu corazón como tu Señor y Salvador.

Por Giovana Aleman

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La deuda

“No tengan deudas con nadie, excepto la deuda de amarse unos a otros, porque el que ama a los demás cumple con toda la ley.”(Romanos 13:8 PDT)

Muchas personas caen en la trampa de la deuda, ya sea para conseguir bienes materiales o para suplir una necesidad. En ocasiones puede considerarse un mal necesario para subsistir o crecer económicamente, pero a veces aparecen dificultades para cumplir con las responsabilidades que conlleva.

La palabra menciona en Proverbios 22:7 TLA: “El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.”

Dicen que se abolió la esclavitud y no es totalmente cierto, la esclavitud como tal persiste en algunos países y la esclavitud económica es una realidad mundial. Los créditos para vivienda y negocios son tentadores, manejar tarjetas de crédito y débito para agilizar compras y pagos es de gran utilidad pero cuando los ingresos se desestabilizan y no se puede pagar a las entidades financieras puede ser desastroso.  

En algunos casos las pérdidas por deudas suceden por falta de planificación como dice la palabra: “»Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo?”(Lucas 14:28 NTV)

Sé sabio en el manejo de tus ingresos para que más adelante no sufras por lo que no puedas pagar, si ya estás dentro del problema no estás solo, el Señor es quien puede ayudarte, darte salud y fortaleza, Él no te  desamparará.

Jesús nos libró de una deuda que nunca hubiéramos terminado de pagar, estábamos destinados a pasar la eternidad lejos de Dios a causa del pecado.  Adán se endeudó, el diablo, el engañador y usurero tenía en su bolsa a la humanidad pero Cristo fue quien pagó el precio con su sangre para brindarnos la libertad que vale más que lo que puedas tener o alcanzar por tu propia cuenta.

La deuda material es desgastante, haz lo posible por salir de ella; si lidias con esto, primeramente retoma tu identidad en Cristo: “Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?”(Mateo 6:26 NTV)

No olvides que preocupándote y enfermándote por ello no logras nada: “¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?”(Mateo 6:27 NTV)

Recuerda que no estás solo, si atraviesas por esto podemos orar por ti.

Por Carlos E. Encinas

 

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Firmes ante la tentación

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:41 (RVR1960)

Uno de las batallas que cada día las personas se enfrentan es con sus propias debilidades y tentaciones. Es por eso que Jesús nos dice que velemos y oremos para no caer en tentación.

Jesús les enseñaba a sus discípulos a no descuidar los tiempos de oración. Era tan radical que en un momento con molestia les amonestó diciéndoles: ¿No habéis podido velar ni una hora? (Mateo 26:40) Jesús se refería al tiempo en que los discípulos debían acompañarlo en oración y no lo hicieron. A través de la oración mantenemos una íntima comunión con Dios, lo cual nos permite conocerlo mejor y alinear nuestra vida conforme a su voluntad.

Cuando somos constantes en la oración, estaremos más fortalecidos espiritualmente y en mejor posición para no caer en tentación. Como en toda nuestra vida, contamos con la ayuda del Espíritu Santo para nuestro crecimiento espiritual, siempre y cuando le demos a Él, el primer lugar.

Por Cristhian Castillo

 

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Alguien quiere hablar contigo, pero le da ocupado.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.” Lucas 14:16-24

Una primera lectura de esta conocida parábola nos lleva sin duda alguna a la interpretación de que esto se refiere al pueblo de Israel y a los gentiles. Los invitados que no aceptan la invitación simbolizan al pueblo judío rechazando a Jesús, por lo cual, la gran cena se abre también para los gentiles, es decir aquellos que no eran judíos.
Pero también podemos sacar otras conclusiones menos evidentes. Cuando el padre de familia invita a la gran cena, todos comienzan a excusarse y por lo menos a simple vista, parecieran ser razones válidas como para no asistir. Uno había comprado una hacienda y necesitaba verla, otro una yunta de bueyes y necesitaba probarla y el tercero era un recién casado que debía ocuparse de su flamante matrimonio. Me llama la atención que aún cuando las excusas parecen lógicas y comprensibles, esto provoca el enojo del padre de familia.
Me pregunto cuáles pudieran haber sido las causas de este enojo que a simple vista parece desproporcionado. Pudiera ser que se sintiera rechazado o despreciado ante las excusas de sus invitados o bien por no entender que las personas tienen también otros asuntos distintos a los suyos, los cuales necesitan atender. O quizás porque los invitados, con su negativa a asistir, no consideraron la cena como algo tan importante que justificara postergar sus propias actividades.
Si tenemos en cuenta que el señor de esta historia simboliza a Dios y trayendo este relato a nuestros días, me lleva a pensar cuantas veces Dios nos llama a pasar mas tiempo con El y nosotros estamos tan ocupados que terminamos dejando “plantado” al Señor de la cena.
Cuando afirmamos que Jesús es el Señor y el centro de nuestra vida ¿Qué queremos decir con esto? ¿en que se traduce esto en nuestra vida cotidiana?. Si algo o alguien es el centro de nuestra vida ¿no tendría la máxima prioridad a la hora de armar nuestra agenda?
Ni siquiera hace falta que lo que nos robe el tiempo con Dios sean cosas triviales o sin importancia, como ver televisión, redes sociales o distracciones de ese tipo. Aún cuando lo que nos distrae sean cosas perfectamente válidas y necesarias, aún así, estamos asignando a esto, mayor prioridad que a nuestra relación con Dios.
Esto es algo bastante común, porque al funcionar de manera muy sutil, la persona no se da cuenta de que va sacando a Jesús del primer lugar en su vida y así se altera el saludable orden de prioridades en nuestra vida cristiana.
Quizás pase como en las comunicaciones telefónicas, Dios nos está llamando para hablar con nosotros, pero le da ocupado. Le da ocupado porque nosotros estamos tan ocupados que no podemos ni siquiera detenernos a escuchar su voz. Tenemos tantas cosas para hacer, incluso para El, que hasta pudiéramos tener problemas en parar un poco nuestro ritmo para pasar tiempo con El, recibiendo paz y dirección. Quizás también a nosotros, Dios nos diga Marta, Marta, te afanas en tantas cosas pero solo una es necesaria, María eligió la mejor parte la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-42). Había mucho para hacer en la casa, pero María se sentó a escuchar a Jesús. ¡Ella sí que tenía las prioridades bien ubicadas!

Si piensas que te está faltando este tiempo a solas con Dios, si hablas de El y le sirves, pero no oyes su voz o Si estás tan ocupado que no te queda tiempo para aquel de quien tu dices que es el centro de tu vida, quizás sea hora de volver a evaluar nuestras prioridades para darle a Jesús el mas alto lugar.

 

Por Daniel Zangaro

 

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Necesito un milagro…

A veces enfrentamos tiempos complicados en los que nuestros esfuerzos parecieran en vano porque no logramos ver el resultado de nuestro trabajo. Es posible que nos encontremos en el lugar de aquellos hombres que van a trabajar toda la noche para generar recursos y alimentar a su familia, pero no consiguen nada hasta que Jesús se encuentra con ellos.


La Biblia relata un hecho bastante interesante con unos pescadores:


“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque tú lo pides, echaré las redes. Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.” Lucas 5:4-7 (LBLA)


¿Estás enfrentando una situación parecida? Las dificultades pueden ser a veces tan abrumadoras que no nos permiten enfocarnos más que en los problemas y lo mal que nos está yendo, olvidando que con Cristo siempre hay una salida.


Si estás enfrentado una situación difícil, te animo a detenerte y reflexionar si estás dando al Señor el lugar que le corresponde en tu vida. No importan cuán difícil o grande sea el problema, recuerda que Dios siempre debe estar primero; si creemos lo demás vendrá por añadidura.


¿Estás luchando solo? Acércate al Señor que Él puede cambiar tu lamento en baile y hacer un milagro en tu vida.

 

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Nueva vida en Él

“Ustedes bien saben que, por medio del bautismo, nos hemos unido a Cristo en su muerte. Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder.” Romanos 6:3-4 (TLA).

El bautismo es un acto de obediencia al Señor en la cual un cristiano después de haber aceptado Jesús como Su Señor y Salvador es sumergido en agua, lo cual simboliza el fin de un modo de vida y el comienzo de algo nuevo. Es decir, que cuando nos bautizamos empezamos a vivir siendo obediente a los mandamientos de Dios. Sin embargo se necesita de una cierta madurez para tomar esta decisión y permitir que el Señor de ahora en adelante dirija nuestras vidas.

Entonces, ten presente que el bautismo es importante puesto que es un acto de obediencia en el cual una persona hace una proclamación pública de fe demostrando su nueva vida en Cristo. 

Y tú ¿Ya decidiste dar ese paso de obediencia?

Por Giovana Aleman

 

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¿Cómo venció Jesús la tristeza?

Estar triste es algo que nos pasa a todos. Jesús mismo sintió aflicción profunda en los momentos previos a su arresto (Mateo 26:36-46; Marcos 14:32-42; Lucas 22:39-46). Él sabía que su muerte estaba cerca y que sería muy dolorosa hasta el final. Muchos estudiosos afirman que los síntomas que presentó en dichos momentos son los de un cuadro depresivo. Esto no es sorprendente pues, como seres humanos, es probable que también nos sintamos de la misma manera. Además, hay otras personas mencionadas en la Biblia también sufrieron de depresión. (Para más información, leer: 6 personajes bíblicos que sufrieron de depresión). Sin embargo, Jesús hizo algo para vencer la tristeza. Son prácticas que podemos aplicar en nuestra vida diaria y que nos ayudan a superar la adversidad.

¿Cómo venció Jesús la tristeza?

1. Oró

Cuando hay tristeza, no hay ganas para hacer nada. Lo común es quedarse en un lugar, llorar y lamentarse. Esta reacción es bastante natural y por ello se entiende que muchas personas piensen en la oración como su última opción. No obstante, Jesús demostró que esa es la mejor solución. Él se apartó de los demás para orar y ser honesto sobre lo que le estaba aconteciendo (Mateo 26:36-37; Marcos 14:32-33; Lucas 22:39-41).

Dios sabe lo que nos ocurre pero, tal como hizo Jesús, es necesario que expresemos nuestras emociones en voz alta. Jesús conoce de primera mano qué es sentir angustia y por eso puede comprendernos. Él sabe qué se siente cuando uno está en un momento difícil y la aflicción es demasiada. Así como Él, nosotros debemos orar y confiar nuestras cargas a Dios.

2. Expresó sus sentimientos

Si bien Jesús se apartó de los demás para orar, hubo un punto en el cual se reunió con sus discípulos y les contó lo que le ocurría. Se llevó a las personas en quienes más confiaba y les abrió su corazón. Les dijo: «Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte» (Mateo 26:38; Marcos 14:34). Aunque, lastimosamente, ellos no entendieron sus palabras y por eso no supieron qué responderle (Marcos 14:40), el hecho de que Jesús fuera sincero nos enseña que la tristeza no debe enfrentarse en soledad. Además nos muestra que es importante tener personas de apoyo. Por eso es vital que nuestro círculo cercano esté compuesto por gente madura que tenga una relación personal con Dios. Ellas podrán alentarnos y compartir la paz que solo Cristo puede dar.

3. Pidió la voluntad de Dios

Nos hemos acostumbrado a soluciones rápidas y por eso queremos que la tristeza se vaya lo más pronto posible. Nuestra mente está tan ocupada en esa meta que olvidamos pedir la voluntad de Dios.

En los momentos previos a su arresto, Jesús se apartó varias veces para orar. En una de esas oportunidades, dijo: ≪Abba, Padre, todo es posible para ti. Te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí≫. Él sabía que debía morir y su muerte sería violenta y dolorosa. Su oración refleja lo que sentía como ser humano. No intentó maquillar su sufrimiento; no quiso parecer valiente y fingir que todo estaba bien. Él fue honesto y le pidió a Dios que lo salvara de esa situación.

Pero aun cuando el prospecto del futuro era oscuro, Jesús añadió una frase de suma importancia: ≪Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía≫. Él comprendía que su muerte representaba la salvación para la humanidad y reconoció que la voluntad de Dios siempre es mejor que nuestros planes. Por esta razón no exigió que se cumpla su pedido, sino que se cumpla la voluntad del Padre.

De igual manera, cuando la tristeza nos agobie, debemos pedir la voluntad de Dios y que Él actúe de acuerdo a sus planes. Podemos estar ciegos por el dolor, pero Él sabe que tras de ese momento de tristeza puede esperarnos algo mejor.



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6 personajes bíblicos que sufrieron de depresión

La palabra ≪depresión≫ no está explícitamente en la Biblia. El término es un tanto reciente y ahora la reconocemos como un síndrome caracterizado por una tristeza profunda*. Sin embargo, podemos afirmar, por los síntomas que presentaron, que algunos personajes bíblicos sufrieron de depresión en ciertos puntos de sus vidas. Jesús mismo pasó por esto en los momentos previos a su crucifixión. Les dijo a sus discípulos que estaba triste hasta la muerte y sentía agonía (Mateo 26:36-46; Marcos 14:32-42; Lucas 22:39-46). Algunos estudiosos han clasificado esta escena como un cuadro depresivo.

Si bien en esa época la depresión no era diagnosticada, otras personas sintieron una tristeza tan profunda que llegaron al punto de anhelar la muerte. Estos son algunos de ellos:

1. David

Las penurias que David atravesó fueron varias. Fue perseguido por un rey, sufrió de intentos de asesinatos, sus hijos lo traicionaron, algunos de ellos murieron o mataron a sus hermanos, etc. Cada experiencia refleja que su vida fue dura. Tenemos una muestra de esto en los salmos que escribió. En uno de ellos, dice: ≪Mi culpa pesa sobre mi cabeza como una enorme carga. Me estoy hundiendo≫ (Salmos 38:4 PDT). Pese al dolor y la tristeza que sentía, siempre buscaba refugio en Dios. En Salmos 42:11 (NTV) dice:

≪¿Por qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios!
Nuevamente lo alabaré,
¡mi Salvador y mi Dios!≫

2. Elías

Elías tuvo un enfrentamiento con los profetas de Baal. Tras una serie de ritos y sacrificios, ellos no pudieron demostrar el poder de su dios. Cuando fue el turno de Elías, él probó ante todos que Dios es el único y verdadero ser supremo. Pese a que esta experiencia fue positiva, una vez que se terminó, la reina Jezabel lo amenazó de muerte y tuvo que huir. Fue entonces cuando Elías se hundió en una profunda angustia. En esos momentos se sentía tan afligido que le pidió a Dios que le quitara la vida. Esta historia se encuentra en 1 Reyes 18 y 19 y nos da una idea de lo grave que se sentía.

3. Jonás

No todos los personajes bíblicos sufrieron de depresión a causa de algo que les afectó en nivel personal. Jonás se enojó cuando vio que Dios perdonó a la gente de Nínive. Su enfado fue tal que llegó prefirió la muerte (Jonás 4). A primera vista, su comportamiento no parece ser el de una persona deprimida. No obstante, los estudiosos han descubierto que una manifestación de la depresión es el enojo. La ira puede ser una forma de canalizar la tristeza y muchos pueden no estar al tanto de ella.

4. Noemí

Noemí perdió a su esposo y a sus dos hijos mientras vivía en un pueblo extranjero. Se ha comprobado que el duelo y la inmigración pueden ser causas de la depresión. No estar en un ambiente conocido ni con los seres amados es difícil para cualquiera. Noemí no fue la excepción. Cuando regresó a su tierra natal pidió que la llamen Mara. Noemí significa ≪dulce≫ y Mara, ≪amarga≫ (Rut 1:19-21). Su petición refleja que su corazón estaba lleno de tristeza y amargura por las experiencias que le tocó vivir.

5. Job

Job perdió a sus hijos, sus bienes, riquezas y además contrajo una enfermedad que, en ese tiempo, no tenía cura. Algunos de sus amigos intentaron animarlo, otros lo acusaron; pero Job nunca se atrevió a negar ni rechazar a Dios. Durante ese tiempo se hizo muchas preguntas y llegó un punto en el que deseó no haber nacido. El desear la muerte es una manifestación de la depresión y en Job 3:3-4 (NTV), dice:

≪Que sea borrado el día en que nací,
y la noche en que fui concebido.
Que ese día se convierta en oscuridad;
que se pierda aun para Dios en las alturas,
y que ninguna luz brille en él.≫

6. Jeremías

A Jeremías se le conoce como el profeta llorón. Esto se debe a que solía llorar y sus discursos eran tristes. Dios le había encomendado llevar su mensaje a la gente, pero nadie le hacía caso. Él vivía solo y se entiende que no tenía familia. Además era pobre y rechazado por los demás. Si bien es un ejemplo de fe y fortaleza, también tuvo momentos de angustia. Al igual que Job, maldijo el día de su nacimiento y se preguntaba la razón de su existencia. En Jeremías 20:14,18 (NTV):

≪¡Sin embargo, maldigo el día en que nací! ¿Por qué habré nacido? Mi vida entera se ha llenado de dificultades, de dolor y de vergüenza.≫

Uno de los personajes bíblicos que sufrió de depresión, pero llegó a suicidarse fue Judas. Mateo 27:3-5 dice que su remordimiento fue tal que no pudo lidiar más con su dolor y terminó con su vida. Por otra parte, el Salmos 73, escrito por Asaf, es considerado uno de los más tristes de la Biblia. Asaf compuso la canción en un momento de aflicción y por eso las letras reflejan gran tristeza.

Cada caso de depresión que vemos en la Biblia nos enseña que este mal puede afectar a cualquiera. Pero también nos recuerda que, para el que pide ayuda, siempre hay esperanza.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

*Real Academia Española. (2018). Diccionario de la lengua española (Edición del Tricentenario). Consultado en https://dle.rae.es/?id=CG97oEp

¿Cuántos milagros hizo Jesús?

Durante su estadía en la Tierra, Jesús realizó milagros que quedaron registrados en los evangelios. Algunos son más conocidos que otros, pero, en general, estos demuestran el carácter y personalidad de Jesús. Él utilizó diferentes formas de realizar milagros y cada una de ellas son un testimonio de su gran poder y amor.

Jesús hizo muchos más milagros y proezas mientras estuvo en la Tierra, pero no quedaron registrados por escrito. En el evangelio que Juan escribió, dice: ≪Jesús también hizo muchas otras cosas, las cuales, si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir≫ (Juan 21:25 RVC). Esto nos da a entender que los milagros mencionados en la Biblia sólo son una pequeña muestra de la grandeza de Jesús.

¿Cuántos milagros hizo Jesús y que están registrados en la Biblia?

  1. Sanó al siervo de un centurión (Mateo 8:5-13; Lucas 7:1-10).
  2. Calmó la tempestad (Mateo 8:23-27).
  3. Expulsó a los demonios (Mateo 8:28-34).
  4. Sanó a un paralítico (Mateo 9:1-8).
  5. Sanó a una mujer que sufría de hemorragias (Mateo 9:18-26; Lucas 8:43-48).
  6. Resucitó a la hija de un magistrado (Mateo 9:18-26).
  7. Liberó a un hombre endemoniado (Marcos 1:23-28).
  8. Sanó a la suegra de Simón Pedro (Marcos 1:30-31).
  9. Sanó a un leproso (Marcos 1:40-45; Mateo 8:1-4; Lucas 5:12-16).
  10. Sanó a un sordomudo (Marcos 7:31-37).
  11. Alimentó a cuatro mil (Mateo 15:32-39; Marcos 8:1-10).
  12. Transformó el agua en vino (Juan 2:1-11).
  13. Sanó al hijo de un oficial del rey (Juan 4:46-54).
  14. Hizo una pesca milagrosa (Lucas 5:1-11; Mateo 4:18-22; Marcos 1:16-20).
  15. Resucitó al hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17).
  16. Sanó a dos ciegos (Mateo 9:27-31).
  17. Sanó a un hombre mudo y endemoniado (Mateo 9:32-33).
  18. Sanó a un paralítico (Juan 5:1-9).
  19. Sanó al hombre de la mano seca (Mateo 12:10-13).
  20. Sanó un hombre endemoniando que estaba ciego y mudo (Mateo 12:22; Marcos 3:20-30; Lucas 11:14-23).
  21. Multiplicó cinco panes y dos peces y alimentó a más de cinco mil personas (Mateo 14:15-21).
  22. Sanó a la hija endemoniada de una mujer cananea (Mateo 15:22-28).
  23. Sanó a un muchacho lunático (Mateo 17:14-21; Marcos 9:14-29; Lucas 9.37-43).
  24. Sanó a un ciego de nacimiento (Juan 9:1-38).
  25. Sanó a una mujer que estaba enferma por dieciocho años (Lucas 13:10-17).
  26. Sanó a un hidrópico (Lucas 14:1-4).
  27. Sanó a diez leprosos (Lucas 17:11-19).
  28. Resucitó a Lázaro (Juan 11:1-46).
  29. Sanó a dos ciegos que le esperaban en el camino (Mateo 20:30-34).
  30. Hizo que una higuera se secara (Mateo 21:18-22).
  31. Sanó la oreja de un hombre (Lucas 22:50-51).
  32. Realizó otra pesca milagrosa (Juan 21:1-14)
  33. Resucitó de la muerte (Lucas 24:5-6).


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