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Un puente para la reconciliación 1

Un puente para la reconciliación

“Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, ahora que ya estamos reconciliados con él.” Romanos 5:10 (DHH).

Desde Adán en adelante todos nosotros somos culpables del pecado y debemos ser juzgados por Dios. Sin embargo, Él tiene misericordia de nosotros y por amor entregó a su Hijo para rescatarnos y salvarnos, pues Jesús se despojó a sí mismo y murió en la cruz recibiendo toda la ira de Dios por nuestros pecados. Al tercer día resucitó venciendo a la muerte y dando vida eterna a todo aquél que en Él cree.

Ahora bien, requiere de tu parte que des un paso  de fe hacia Jesús con un corazón arrepentido, porque solo a través de Él podemos tener paz con el Padre.

¿Quisieras hoy reconciliarte con Dios?

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un solo camino 2

Un solo camino

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12 (RVR1960).

Muchos estudiosos a lo largo de la historia han adoptado un mensaje que parece de mente abierta y tolerante, afirmando que todas las religiones conducen a Dios. Este concepto por simpático que pueda parecer, comete el grave error de olvidar que las religiones nunca pueden ser un camino para llegar a Dios, ya que la Biblia dice que solo hay uno y es Jesús.

La Biblia dice que en ningún otro hay salvación, que Jesús es la piedra fundamental rechazada por líderes espirituales, tanto en esa época como en la actualidad.

Por lo tanto, no hay tal cosa como que todos los caminos conducen a Dios, ya que hay un solo y único camino. Hay ideas que aunque falsas, pueden parecer muy atractivas, sin embargo, lo importante es poner lo que Dios dice en su Palabra por encima de todo razonamiento humano.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Comparte a Jesús, mientras tengas fuerzas 3

Comparte a Jesús, mientras tengas fuerzas

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Juan 9:4.

Escuché el testimonio de un pastor que fue a visitar a un miembro activo de su iglesia, quien ya era mayor de edad, tenía 75 años, estaba postrado en el hospital y sabía que iba a morir en cualquier momento. Analizando su vida se dio cuenta que en todos los años que conoció a Jesús no había ganado ni un alma para Dios y por esa situación vivía frustrado sus últimos días, porque se iba a presentar delante de Dios sin fruto.

Hay tantas personas en la misma situación de este anciano, llevan años conociendo de Cristo, pero no hay frutos. Se olvidan o no quieren obedecer el mandamiento de Jesús. “Id y predicad el evangelio a toda criatura.” Marcos 16:15. Pregunto: ¿A cuántas personas has predicado de Cristo?

Jesús era consciente de su misión. Sabía por qué había venido al mundo y quién lo había enviado. “Me es necesario hacer las obras del que me envió”, ¿Qué obras? La obra de restauración entre Dios y el hombre. También dijo: “Entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.” Jesús sabía que sería crucificado, que llegaría su muerte y al tercer día resucitaría. Esto hace mención para que los discípulos entiendan que va llegar la muerte y ya no habrá más que hacer.

El Señor relaciona la luz y las tinieblas con la vida y la muerte. Por eso nos llama a trabajar para Él, a compartir su mensaje con todos aquellos que no lo conocen. Mientras el día dura, trabaja para mí dice el Señor, mientras respires trabaja, porque viene la noche donde ya nadie puede trabajar.

Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo más estará en este mundo o cuándo el Señor nos llamará a Su presencia. Lo cierto es que debemos recordar que la vida es breve, el salmista David dice que somos como un suspiro, que nuestros días son fugaces como una sombra. (Salmos 144:4)

Si sabes que no estás predicando el mensaje de Jesús, esta es tu oportunidad. Es hoy cuando tienes que compartir el amor de Dios. Es hoy cuando tienes que decirle a tus seres queridos que hay esperanza en Jesús. Es hoy que, mientras estás vivo y tengas fuerzas, tienes que anunciar que Cristo viene pronto.

No esperes a lamentarte cuando ya no tengas las mismas fuerzas que hoy para predicar el mensaje de Jesús. Trabaja para el Señor, porque si te avergüenzas de Jesús, Él también se avergonzará de ti. La Biblia dice que los cobardes no entrarás al reino de los cielos. (Apocalipsis 21:8)

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¿Cómo quiere Dios que reacciones ante una injusticia? 4

¿Cómo quiere Dios que reacciones ante una injusticia?

¿Te ha pasado que cuando pasas una circunstancia amarga e injusta, tu mente se llena de pensamientos de venganza y sientes impotencia?

En el libro de 1 Pedro 2:18-24 (NTV) el autor se dirigía a los criados de ese tiempo, ellos habían conocido la libertad espiritual que Jesús ofrecía, entonces como nacidos de nuevo les exhortaba a que sean obedientes a sus patrones, no sólo si ellos eran bondadosos y razonables, sino más si eran crueles.

La razón es porque Dios se agradaba de ello, ya que no hay mérito en ser pacientes cuando actúan mal con uno, en cambio si uno sufre por hacer el bien y lo soportaba con paciencia, nuestro comportamiento estará fuera de los estándares del mundo, y además recibiremos recompensa.

Algo relevante que el Apóstol Pedro además añade es que pongamos como parámetro, el ejemplo de Jesús: “Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. Él nunca pecó y jamás engañó a nadie.  No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. 1 Pedro 2:21-23 (NTV)

Jesús sabía que su Padre Celestial juzga justamente, al determinar quién tiene la culpa y quién no, Dios no se equivoca, por ello no hizo nada por defenderse.

Hay injusticias que nos tocará pasar, ya sea de una autoridad superior o de alguien de nuestro entorno, y la venganza no es una buena idea, o el defenderse desmedidamente; es mejor encomendarnos a Dios, quien es justo y a su tiempo la verdad saldrá a luz para recompensar nuestra paciencia y confianza en Él.

Tu defensor es Dios, así que cuando te encuentres en una situación similar, sólo piensa en qué haría Jesús en tu lugar.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Te está llamando 5

Te está llamando

Nadie es perfecto en este mundo, todos hemos hecho cosas malas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. De hecho la Biblia dice que el castigo del pecado es muerte. Pero también dice que el regalo de Dios es vida eterna por medio de Cristo Jesús. (Romanos 6:23)

De acuerdo a Romanos 5:8, Dios muestra el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. ¿Por qué necesitábamos que Cristo muriera por nosotros? Porque cuando Adán y Eva pecaron, el pecado entró en todos los hombres. La Biblia dice que todos hemos pecado y no podemos alcanzar la Gloria de Dios. Es decir, nuestro pecado nos separa de Él.

Dios hace todo lo posible por reconciliarnos, quiere que todos lleguen al arrepentimiento y realmente lo conozcan. Envió a su Hijo Jesús a la tierra para pagar por todos nuestros pecados, incluso por aquellos que seguimos cometiendo, a fin de salvarnos.

Murió en nuestro lugar, sufrió el castigo que merecíamos, llevó nuestra culpa y saldó el precio por nuestra libertad. Él nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Él.

Hoy quiero que sepas que Dios tiene un plan increíble contigo y quiere usarte, quiere salvarte de una vida de pecado e infelicidad, y darte una vida abundante y eterna.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

No rechaces ni menosprecies la invitación de Dios, Él está dispuesto a entrar en tu corazón y ser el dueño de tu vida. El Señor no te hace esta invitación para luego abandonarte, sino para que llegues a alcanzar la estatura del varón perfecto y puedas vivir con Él eternamente.

Si estás de acuerdo en aceptar a Jesús, habla con Él en este momento. La salvación es un asunto personal entre Dios y tú.

Puedes decirle: Señor Jesús, reconozco que soy pecador y que estoy lejos de ti, pero hoy me arrepiento y te pido perdón por cada uno de mis pecados. Te abro mi corazón y con toda la fe te recibo como mi Señor y Salvador, porque sé que moriste en mi lugar y quieres lo mejor para mí. Gracias por buscarme y darme esta salvación tan grande. Amén.

Si has hecho esta oración creyendo en Jesús, ten por seguro que Él entró en tu corazón y ahora eres salvo.

 

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¿Quién es Jesús para ti? 6

¿Quién es Jesús para ti?

Estuve de voluntaria como traductora para un grupo de coreano-americanos que vinieron a mi país a hacer obra social y evangelizar. El doctor con quien me tocó trabajar no sólo se preocupaba en tratar los males físicos de las personas, sino que también les hablaba de Jesús. Preguntaba a los pacientes si sabían quién era Jesús y quién era Él para ellos. Las respuestas fueron variadas, pero de todas ellas, una quedó grabada en mi memoria: la de una niña de once años.

Cuando el doctor le preguntó: ≪¿Quién es Jesús para ti?≫, sin vacilar, ella respondió:

–Jesús es mi papá. Mis padres se divorciaron. Mi papá se fue con otra. Me quedé con mi abuelito y mi mamá, pero él murió de cáncer el año pasado, así que ahora mi único papá es Jesús.

Por un momento, no supe qué decir o cómo reaccionar. Nunca antes había escuchado a una niña hablar con tanta firmeza y convicción sobre algo tan doloroso. A medida que contó más detalles, nos dimos cuenta de lo difícil que era su vida. Pero pese al ambiente tóxico y violento en el que vive, la niña no dudó al afirmar quién es Jesús para ella.

Esto me hizo pensar en cuántos podemos afirmar con certeza quién es Jesús para nosotros. Quizá podemos repetir lo que escuchamos en la iglesia o decir algo por compromiso y que en realidad no sentimos. Sin embargo, a muchos de nosotros nos falta la seguridad de responder con honestidad sobre el rol que cumple Jesús en nuestras vidas.

Es fácil decir que Él es nuestro Salvador, cuando en realidad despreciamos su sacrifico en la cruz y seguimos pecando. Es sencillo afirmar que es el Hijo de Dios, cuando en verdad ni siquiera conocemos a Dios. También es fácil decir que Él es nuestro Señor, cuando en realidad lo vemos más como un esclavo que está obligado a conceder nuestros deseos.

La niña que respondió que para ella, Jesús era su padre, demuestra que muchas veces nos toca perder algo para darnos cuenta de que Jesús es todo lo que tenemos. Y que si Él es el único a quien tenemos, entonces lo tenemos todo.

Si te preguntaran: ≪¿Quién es Jesús para ti?≫, ¿qué responderías?



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Palabras para el desierto 7

Palabras para el desierto

“Dios mío, tú eres mi Dios. Con ansias te busco desde que amanece, como quien busca una fuente en el más ardiente desierto.”(Salmos 63:1 TLA)

El ser humano experimenta pruebas, tribulaciones y tentaciones; la vida se parece a caminar en un desierto, si no tienes agua para el camino puedes perecer por el calor. El agua en ese lugar es más valiosa que el oro.

Cuando hablamos del desierto se nos viene a la memoria algunos animales creados para subsistir en este lugar inhóspito. Por ejemplo el dromedario y el camello, perfilados para soportar altas temperaturas y sobrevivir con sus reservas de agua. Cabe destacar que un camello, simpático animal con jorobas, puede vivir cuarenta años, puede tomar ciento ochenta litros de agua de golpe y desplazarse sin volver a tomarla por más de diez días, alcanza una velocidad mínima de cuarenta kilómetros por hora y una máxima, en periodos, cortos de sesenta km/h.

El ser humano necesita hidratarse para sobrevivir, a diferencia del camello. Lo mismo pasa en el ámbito espiritual, la persona que atraviesa por desiertos en su vida necesita la palabra del Señor para resistir, si pasas por un desierto de tentaciones recuerda lo que hizo Jesús: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”(Mateo 4:10 RV60)

Aunque el diablo también conoce las escrituras y la interpreta a su conveniencia para hacer caer incluso a los que están firmes en la fe, Jesús se aferró a la palabra y venció al maligno en el desierto. No dejes de aprender de Cristo, de la palabra viva, renueva tu fe para resistir el momento de la prueba; no dejes que la ansiedad te venza, con Dios de tu lado y su palabra puedes superar las dificultades.

No podrás llenarte de golpe como el camello escuchando el mensaje de Dios sólo domingos o leyendo tu Biblia una vez a la semana, pero aprender de la palabra cada día, congregarte, orar, será vital para tu futuro, prepárate para los desiertos en la vida.

“en cambio, al desierto lo convirtió en tierra fértil, rodeada de lagunas y manantiales.”(Salmos 107:35 TLA)

Dios te puede dar la victoria y cambiar tu desierto en un bello lugar donde el agua viva no te faltará.

Por Carlos E. Encinas

 

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¿Te presentaron a Jesús? 8

¿Te presentaron a Jesús?

Muchos escuchan sobre Jesús pero no saben realmente quién es Él, incluso tienen temor de acercarse o visitar una iglesia para recibir alguna información ¿Ese es tu caso?

En esta oportunidad me gustaría contarte la historia de Zaqueo:

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 

“Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo.” Lucas 19: 1-6 (LBLA)

Zaqueo era recaudador de impuestos, por lo que seguramente muchas personas lo odiaban; tal vez este haya sido el motivo por el cual no se aproximaba al Señor. Pero al escuchar que Jesús estaba por pasar por ahí se inquietó y fue a buscarlo por lo menos para mirarlo de lejos. Lo que no sabía es que Jesús ya conocía la necesidad de su corazón y lo estaba esperando.

¿Alguna vez dijiste: “creo en el Señor a mi manera”? Tal vez estás como Zaqueo, escuchaste que Dios te ama y crees en Él pero tienes miedo acercarte por todos los pecados o decisiones equivocadas que hasta el momento has tomado. Pero déjame decirle algo, el Señor te está esperando y quiere entrar a tu casa sin importar tu condición.

¿Qué decisión tomarás?

 

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¿Es Jesús tu buen pastor? 9

¿Es Jesús tu buen pastor?

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Salmos 23: 1-3 (RVR1960)

Cuando pasan situaciones difíciles en nuestra vida, muchas veces perdemos la fe y nos desanimamos rápidamente. Dejamos de buscar a Dios y enfocamos nuestra mirada en el problema, olvidando quién es Dios y las promesas que Él tiene para nosotros.  ¿Te ha pasado?

David, el autor de este salmo, comienza refiriéndose a Dios como su pastor, porque él sabía lo que significaba ser pastor y la responsabilidad que implicaba.

Las ovejas  necesitan dirección, protección, cuidado y buena alimentación, ¿Acaso no son estas cosas las que necesitamos nosotros como seres humanos? ¡Desde luego que sí! Por eso David a pesar de haber pasado por muchos problemas, estaba seguro y confiado en la ayuda de Dios: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4. (RVR1960)

¿Cómo reaccionas tú frente a una dificultad o necesidad? ¿Es el Señor tu buen pastor? ¿Confías plenamente en Él así como David lo hizo?

Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” Juan 10:11. No olvides que el Señor es Él mismo, ayer, hoy y por los siglos. Él quiere darte descanso, fortalecerte, guiarte y darte la seguridad que necesitas para enfrentar tu situación.

Tú puedes tener la misma confianza que David tuvo, sólo necesitas conocer a Dios, creer en su palabra  y tener una  comunión personal cada día. Deja que Jesús sea tu buen pastor, quien te proteja, alimente y guíe.

 

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La oportunidad de creer 10

La oportunidad de creer

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31 RV60)

Matías, un niño de 8 años, entró a la piscina pública de su ciudad para librarse de la ola de calor que azotaba al país, pero cuando llegó a la mitad de la alberca confiado en sus habilidades deportivas, sufrió un calambre y pidió ayuda. Se hubiera ahogado si alguien no le hubiera tirado una soga con un flotador.

Cristo dio su vida en la cruz para salvarnos de nuestros delitos y pecados en los cuales nos ahogábamos; su misericordia y amor nos dieron una nueva oportunidad para vivir dentro de su voluntad. Su muerte fue como la soga que salvó a Matías de perecer.

Hechos 16:31 es un verso de la palabra que inspira a muchas familias; el carcelero preguntó a Pablo y Silas cómo ser salvo, ellos le dijeron que creyera en Jesús y él y su casa serían salvos. Las palabras tú y tu casa no significan la promesa de que sus familiares también habrían de ser salvos, tampoco significa que se salvarían por ser salvo el padre de familia, pues ninguna persona puede creer ni salvarse por otra, significa en realidad que las personas de su casa tendrían la misma oportunidad de salvación si como el carcelero lo hizo, ponían su fe en Jesucristo.

Muchas personas creen en Dios pero aún no lo reconocen como Salvador, otros confían y adoran otras deidades, algunos piensan que todos los caminos llevan al cielo, pero sólo Jesús salva al pecador y lo trasforma, Él es el camino, la verdad y la vida.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10 RV60)

Solamente cree en Jesús y verás que tu vida cambiará, cree en su palabra, podrás experimentar una vida abundante y no estarás solo nunca más.

¿Eres salvo? ¿Conoces a Jesús?

Por Carlos E. Encinas

 

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Nadie puede ir al Padre si no es por Él 11

Nadie puede ir al Padre si no es por Él

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” Juan 14:6 (NTV)

Es indispensable, esencial, necesario, importante conocer el camino para llegar a cualquier lugar,  porque si no lo conoces con seguridad tendrás dificultades para llegar al sitio que quieres o más que seguro te perderás y no llegarás.

Por ejemplo, para llegar a tu casa o donde vives, tu eres la única persona indicada para dar la dirección exacta a las personas que no la conocen y quieren visitarte.  En Juan 14:2 Jesús habló de la casa de su Padre y dijo que en ella hay muchos lugares donde vivir y prometió prepararnos uno para que habitemos por siempre.

Junto a esta promesa agregó la dirección exacta: “Yo soy el camino” “nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.”  El apóstol Pablo también se refirió al único camino que puede llevarnos al Padre y dijo: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”, Hechos 4:12.

No hay donde perderse, que ningún argumento o enseñanza te haga creer que hay muchas otras maneras o formas de llegar al Padre. La verdad es que, “Hay un Dios y un solo Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.” 1 Timoteo 2:5 (NTV)

Cristo es el único camino para llegar al Padre, porque Él pagó con su sangre el precio de nuestra redención, pagó por la libertad de nuestros pecados y la condenación eterna. De no ser por Él, nunca podríamos acercarnos a Dios porque el pecado crea una barrera entre Él y los seres humanos, ya que Dios es Santo y no tiene ninguna relación con el pecado.   Pero el sacrificio de Jesús eliminó esa barrera y ahora tenemos acceso libre para poder hablar con Dios y recibir su ayuda.

¿Ya aceptaste a Jesús como tu único Señor y Salvador? ¿Tienes preguntas sobre la fe?

 

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¡Puedes soportarlo! 12

¡Puedes soportarlo!

¿Alguna vez recibiste una mala noticia? ¿Cuál fue tu reacción? No siempre es fácil lidiar con ello, pero la palabra de Dios en Juan 16:33 nos menciona: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Las pruebas vienen de la noche a la mañana sin que las hayamos planificado ni recibido anticipadamente un anuncio, pero lo cierto es que no seremos abandonados por nuestro Padre Celestial en medio de todas ellas.

Hace poco me enteré que un familiar mío tuvo un accidente automovilístico, quizá para mí fue como si un balde de agua fría hubiera corrido por todo mi cuerpo, porque al no tener un diagnóstico exacto, mi mente empezó a imaginar de todo y hasta lo peor: pero en ese momento recordé este pasaje que para muchos es una esperanza en medio de la prueba:

“Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir.” 1 Corintios 10:13 (TLA)

Si hoy estas atravesando por circunstancias que escapan de tus manos, no le reclames a Dios el porqué de ello, quizá ahora no lo entiendas pero debes saber que las situaciones conflictivas son más fáciles de soportar cuando tenemos conocimiento de que algo bueno resultará de ellas.

El problema es que nuestra idea de lo bueno en comparación a la de Dios es totalmente limitada y diferente. Pero como sus pensamientos están por encima de los nuestros, lo mejor que podemos hacer es confiar en Él, e  incluso si esas pruebas nos causan dolor, sufrimiento o dificultad, no debemos dejar de hacerlo, ya que finalmente nos ayudarán para bien.

Y aunque nos cuesta ver el lado positivo a todo lo que nos ocurre, vale la pena detenerse por un momento para analizar y extraer lo bueno de todo lo tediosa que pueda ser la situación;  porque el bien final del cual el Señor está ocupándose es hacernos cada vez más semejantes a su hijo Jesucristo, y las pruebas que experimentamos son una de las herramientas que Él utiliza en este proceso.

¿Quieres seguir escalando peldaños en esta vida? Necesitas vencer obstáculos que te ayudarán a levantarte con mayor fuerza y no volver a tropezar con los mismos errores.

Así que cuando te encuentres atravesando por ciertas pruebas, más allá de que tus emociones quieran tomar el control, considera cada adversidad como necesaria para que Dios pueda lograr un propósito específico en tu vida, no se trata de un castigo, sino de un propósito. Él nos conoce a la perfección y sabe dónde necesitamos corrección para parecernos cada día más a nuestro Salvador.

Por Ruth Mamani

 

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