Acudiendo al doctor

Acudiendo al doctor

Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.

Proverbios 28:14 (RVR 1960).

Generalmente, uno acude al médico cuando empieza a sentir algún malestar en el cuerpo con la finalidad de encontrar una solución. Pero algunas personas hacen caso omiso a esos dolores pudiendo llevarlos a que se agrave su condición y la solución se presente como más compleja.

De la misma manera puede suceder en nuestra vida espiritual; cuando no reconocemos las faltas cometidas y toleramos pecados que al principio parecían inofensivos. De tal forma, cauterizamos nuestra conciencia de manera tal que ya no sentimos ningún pesar por el pecado cometido o bien lo racionalizamos o justificamos. Sin embargo debemos reconocer que este proceder trae consecuencias muy dolorosas, por ello en la Palabra nos dice: “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,” Romanos 2:5 (RVR 1960). Si notas que no te entristece el pecado cometido, es muy probable que tu corazón se esté endureciendo, arrepiéntete y rechaza el pecado así como Dios lo aborrece y serás bienaventurado.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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. El presente se escribió en su totalidad por un ser humano, sin uso de ChatGPT o alguna otra herramienta de inteligencia artificial.

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Nadie hará tu parte

La prédica no termina en la reunión donde se la hace, ni es responsabilidad de sólo una persona, requiere que todos hagamos nuestra parte para que esté completa.

No te desgastes discutiendo

A veces podemos enfrascarnos en discusiones que solamente lastiman y no llevan a nada, por eso, no te desgastes discutiendo, actúa sabiamente.

No hay que hacer cita previa

Sabiendo que Dios siempre está presente, recuerda que no tienes que hacer cita con Él para hablarle porque siempre estará disponible para ti.

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