Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Los discípulos estaban desconcertados porque se quedarían solos, Jesús les había mencionado que se acercaba la hora en que ya no estaría con ellos y trataba de tranquilizar sus corazones preocupados por esta situación.

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

Juan 14:1 (RVR 1960)

Cuando finalizas un trabajo en que estuviste mucho tiempo es inevitable preguntarse, y ahora ¿qué haré? ¿por dónde empiezo de nuevo? Los discípulos enfrentaban algo parecido, puesto que era un cambio significativo para sus vidas.

Ellos habían entregado su vida entera al Señor, seguramente se preguntaban: “¿qué pasará conmigo después de que Jesús se vaya? ¿Cómo quedará la obra que Dios inició? ¿Tendré que volver a ser pescador?” Pero, Él tenía un plan.

No estás solo

Jesús tenía una promesa para ellos, no tenían que continuar esta vida solos porque alguien iba a venir después de Él.

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.

Juan 14:16 (RVR 1960)

Los discípulos estaban preocupados por lo que se avecinaba, pero Jesús tenía una solución para esos corazones tristes y desanimados: el Espíritu Santo. El trabajo y la obra del Señor debían continuar y para ello no estarían solos.

La palabra “Otro” viene del griego “Allen” que significa “otro del mismo tipo” y “consolador” de “Parakletos” que tiene como significado “llamado a ayudar a alguien más”. Lo que Jesús les estaba diciendo era que otro igual a Él iba a venir, un compañero para que los ayudaría, no solo por un tiempo o en ciertas circunstancias, el Espíritu Santo estaría para siempre, permanentemente con ellos.

Tienes un compañero a tu lado

El Señor nos prometió que no estaríamos solos porque tenemos al Espíritu Santo de nuestro lado, es alguien igual a Jesús y vino a realizar la misma obra que hacía en la tierra. Él era quien consolaba, enseñaba, cuidaba, amaba y alimentaba a los discípulos, esa labor ahora realiza el Espíritu de Dios por nosotros. Si este día te sientes triste o preocupado, así como se encontraban los discípulos, te animo a tomar en serio la obra del Señor, puedes decirle al Espíritu de Dios que lo necesitas para que te abrace, consuele y ayude. No pelees solo, porque tienes un compañero.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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