Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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A veces nos encontramos en situaciones en las que no podemos corregir el pecado, quizá por miedo a molestar o causar distancia con alguien que apreciamos, pero olvidamos que la exhortación es una ayuda, para aquel que se está desviando, y un deber para nosotros.

¿Cómo corregir el pecado?

Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

Proverbios 16:6 (RVR 1960)

La Biblia nos enseña a corregir el pecado con dos armas poderosas, la misericordia y la verdad. Es decir, tener compasión por el pecador, amarlo y mirarlo en la condición de debilidad; pero, también debe prevalecer «la verdad» y ser honestos, porque sus acciones solamente le apartarán de Dios y de su voluntad, además tendrá terribles consecuencias para su vida.

Mi deber es ser atalaya

Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.

Ezequiel 3:17-19 (RVR 1960)

El atalaya es un centinela, un guardián que no duerme, su función es vigilar y prevenir a los demás de algún peligro o evento. La Biblia dice que Dios nos dio la responsabilidad de ser centinelas, para que advirtamos a aquellos que deciden ir por el mal camino. Así mismo, nos advierte que la desobediencia podría costarnos carísimo.

Si conoces a alguien que está tomando decisiones equivocadas, te animo a advertirle y corregir el pecado, comparte el mensaje del Señor para que se arrepienta y tenga la oportunidad de salvar su alma; aunque no te escuche, recuerda que hiciste tu parte.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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