Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

Please log in or register to like posts.
Blog

A ninguno de nosotros nos gusta ser castigado, pero cuando la reprensión viene de Dios, debemos decir como Juan Calvino: Señor, tú me magullaste; pero puesto que has sido tú, está bien.

Castigos necesarios

Louis Albert Banks, en uno de sus libros, cuenta de un padre que tuvo que castigar a su hijita. Ésta de momento, lloró, pero poco después la pequeña fue a su papá, se trepó sobre sus rodillas, lo abrazó fuertemente y empezó a decirle:

– Papá, te quiero mucho, mucho.

– ¿Por qué me quieres, cariño?- dijo el padre, recordando que hacía poco rato la había hecho resentir castigándola.

– Porque tú intentas hacerme buena- respondió.

¿Te gusta ser castigado?

Seguramente la respuesta es “No” porque a nadie le gusta sufrir un castigo. Sin embargo, las reprensiones son necesarias para poder corregir nuestro camino.

Los padres no castigan a sus hijos sólo porque sí, sino que necesitan corregirlos para que a la larga no sufran más a causa de sus errores.

De la misma manera, Dios busca corregirnos para que cumplamos nuestro propósito y para que no suframos más a causa de las consecuencias de nuestras malas decisiones.

Puesto que has sido tú, está bien

Quizás ahora no entiendas muchas cosas, pero el Señor, como Padre amoroso, desea ayudarte a crecer, a mejorar, a alcanzar tu propósito.

¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: «Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrige. Pues el Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo». Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre?

Hebreos 12:5-7 (RVR 1960).

En lugar de enojarte con Dios, ora y busca conocer cuál es el propósito que tiene para ti, evalúa tus decisiones a la luz de la Palabra de Dios y dile: “Señor, tú me magullaste; pero puesto que has sido tú, está bien”.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Reactions

3
7
2
0
0
0
Already reacted for this post.

Deja una respuesta