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La integridad en el trabajo

 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” Colosenses 3:23-24  (RVR1960)

El éxito en el trabajo depende del esfuerzo y la dedicación que ponemos en él. La pregunta es: ¿trabajas de igual manera cuando nadie te supervisa? Por el contrario, hay personas que aprovechan la ausencia de sus autoridades para realizar todo aquello que no les es permitido. Revisan sus mensajes, hacen llamadas, navegan por internet etc. Recuerda que aunque tus jefes no te vean, Dios si te ve y es responsabilidad nuestra ser fieles mayordomos de nuestro tiempo.

Por lo tanto, no trabajes solo para agradar al ojo del hombre, recuerda que Dios está viendo que haces con tu tiempo y cuan responsable eres en la ejecución del trabajo que se te ha encomendado.

Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 razones por las que fracasas y no cumples tus metas

Conocer las historias de éxito de otros puede llevarte a la pregunta: ¿por qué ellos sí cumplen sus metas y yo no? A menudo no es cuestión de suerte sino de prudencia y sabiduría en las decisiones. Estas pueden llevarte a la ruina y alejarte de tus sueños. O también pueden conducirte al éxito deseado. Si analizas cada los testimonios de gente exitosa podrás darte cuenta de que ellos tienen prácticas que, a lo largo de los años, los ayudaron a convertirse en quienes son ahora. Entonces, ¿qué estás haciendo mal?

Estas son algunas razones por las que fracasas y no cumples tus metas

1. Tienes envidia

Las formas más comunes de envidia son:

–Cuando piensas que la otra persona lo tiene todo a su favor.
–Cuando piensas que puedes hacerlo mejor que él o ella.
–Cuando quieres estar en el lugar de esa persona (tener su vida, sus posesiones, su trabajo, etc.)

Para mayor información, leer: 3 señales de que eres envidioso

La envidia te hace perder el tiempo que podrías estar invirtiendo en tus metas. Si en lugar de fijarte en lo que otros tienen, notarías las herramientas que tienes ahora, tu presente sería muy diferente. No obtienes ninguna ventaja al envidiar al resto. Si continúas envidiando el éxito de otros y no te concentras en tus metas, nunca alcanzarás los sueños que tanto anhelas.

2. No eres persistente

¿Alguna vez te has maravillado al ver cómo los músicos profesionales ejecutan los instrumentos? Cualquiera de ellos podría decirte que no aprendió a hacerlo de la noche a la mañana. Les tomó meses aprenderlo y años más para convertirse en expertos. Si uno de ellos se hubiera rendido a mitad de camino, jamás hubiera logrado ser profesional. De igual forma, para alcanzar tus metas necesitas ser persistente. Eso quiere decir terminar lo que empiezas. Investigaciones revelaron el por qué la práctica hace al maestro, y esto tiene que ver con la motivación. El secreto está en encontrar algo que te motive a continuar y empeñarte hasta lograrlo.

Para mayor información, leer: ¿Por qué la práctica hace al maestro?

3. Hablas mucho, pero haces poco

Estudios revelaron que el éxito depende de a quién se lo cuentes. Sin embargo, hay gente que pasa el tiempo hablando de sus sueños pero no hacen nada por lograrlos. Si eres así, cuando pase el tiempo te darás cuenta de que estás en la misma posición que estabas cuando iniciaste. Y esto no solo es perjudicial para ti, sino que te creará un mal antecedente con el resto. Los demás se llevarán una mala imagen y no confiarán en tu palabra la próxima vez que hables.

4. Eres autosuficiente

Es bueno confiar en nuestras habilidades. Pero es perjudicial cuando lleva a la autosuficiencia. La gente exitosa no cree saberlo todo y busca la asesoría de expertos. Es así como logran alcanzar sus metas y no fracasan en el intento. Pedir ayuda no solo sirve para realizar los sueños, sino también en la madurez personal. Así que, si continúas creyendo que puedes hacerlo todo solo, el camino que te espera no te acercará a tus metas.

5. Tienes baja autoestima

La autosuficiencia es negativa, pero también lo es tener baja autoestima. Creer que eres inferior, o que tienes menos capacidades que el resto, arruinará tu futuro. Debes tener amor propio y reconocer las capacidades que tienes. Al mismo tiempo, debes aceptar tus debilidades y trabajar en ellas. La vida se trata de encontrar balance y nunca irse a los extremos. Esa es la mejor forma de alcanzas las metas.

6. Caes en el juego de la comparación

El éxito de alguien no es garantía de que tú lograrás lo mismo. Algunos creen que porque una persona X logró sus sueños de cierta manera, ellos también podrán. Esto no tiene lógica porque cada persona es diferente. Podemos tener cosas en común, pero eso no quiere decir que alcancemos las metas de igual manera. Lo peor que puedes hacer es compararte con otros y esperar obtener los mismos resultados. Si sigues considerando al resto como una medida de lo que quieres alcanzar, vivirás frustrado y no podrás aprender de tus propios errores.

7. Quieres que todo sea fácil

Sería estupendo despertar un día y hablar chino mandarín a la perfección sin haber estudiado. Lastimosamente, la vida no funciona así. Las cosas no se obtienen de inmediato; y si así sucede, se van tan rápido como llegaron. No esperes ganar la lotería para lograr tus metas. Tampoco esperes que alguien llegue y te conceda lo que deseas. Es inútil querer que todo sea fácil y es una de las razones por las que fracasas y no cumples tus metas. Si quieres obtener algo, levántate y comienza a trabajar en ello. ¡Tendrás mucha más satisfacción si luchas para obtenerlo!



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Tu éxito depende de a quién se lo cuentes

Existen diversos factores que determinan el éxito, pero un reciente estudio demostró que también importa a quién le contamos nuestras metas.

Como seres sociales, por lo general solemos compartir nuestros anhelos con las personas que más apreciamos. El problema es que sin importar cuánto hablemos de ellos, no siempre nos esforzamos por lograrlos. Es así como la gran mayoría nos conformamos con soñar y nunca alcanzamos nuestros sueños. Investigadores han descubierto que este último factor es decisivo en el logro del éxito. Y que es por esta razón que el éxito depende de a quién se lo contemos.

La investigación

Una investigación publicada en Journal of Applied Psychology afirma que las personas muestran mayor compromiso y rendimiento cuando le cuentan su meta a alguien que, en su opinión, tiene un estatus más alto que ellos. Si le cuentan a alguien que tiene un estatus inferior o no cuentan nada a nadie, tienen menos probabilidades de tener éxito.

Estos resultados muestran que aquellos que comparten una meta con alguien que piensan que tiene un estatus más alto es porque les importa cómo esa persona los evaluará. Howard Klein, autor principal del estudio y profesor de administración y recursos humanos en el Colegio de Negocios Fisher de la Universidad Estatal de Ohio, explica que esto es porque ≪no quieres que piensen menos de ti porque no lograste tu objetivo≫.

Por otra parte, algunos sostienen que es mejor no contar las metas a nadie y así alcanzarlas en silencio. Sin embargo, Klein sostiene que: ≪contrario de lo que puede haber escuchado, en la mayoría de los casos obtienes más beneficios al compartir tu objetivo que si no lo haces; siempre y cuando lo compartas con alguien cuya opinión valoras≫.

Asimismo, otro estudio confirmó estos resultados pues los participantes del experimento mostraron un mayor compromiso con su meta y tenían más probabilidades de alcanzar su grado objetivo si lo comentaban con personas de mayor estatus.

¿A quién debes contarle tus objetivos?

Cuando se trata del trabajo, debe ser a alguien de mayor rango (supervisor, mentor, etc.). Klein asevera que sin importar qué tipo de meta o sueño se tenga, ≪lo importante es que debes preocuparte por la opinión de a quién le estás contando≫. Y que esta es la clave para el éxito.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Klein, H., Lount, R., Park, H., & Linford, B. (2019). When goals are known: The effects of audience relative status on goal commitment and performance. Journal Of Applied Psychology. doi: 10.1037/apl0000441

Ten cuidado como tratas a tus hijos

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4.


A veces como padres creemos que nunca provocaremos ira en nuestros hijos, pero la palabra de Dios dice que tengamos cuidado y los eduquemos en el temor del Señor, porque sí podemos provocar enojo en nuestros hijos con la manera en que los tratamos y cómo comportamos con ellos.


Por eso ten cuidado y piensa bien antes de decirle algo a tus hijos, no los ofendas con palabras vanas ni los provoques gritándoles. Recuerda que en la legua hay poder de vida y muerte (Proverbios 18:21).


Tampoco los compares con otras personas ni los humilles haciéndolos sentir que son inútiles, peor, no hagas cosas que los lleven a odiarte u odiar el evangelio, manteniendo una doble vida. No olvides que los hijos son herencia de Jehová y como tal debemos cuidarlos con sabiduría.


En proverbios 1:8 el Señor nos dice que es nuestra responsabilidad educar y guiar a los hijos. En Deuteronomio 6 nos dice que les enseñemos Sus mandatos, decretos y ordenanzas para que tengan éxito en todo lo que hagan y disfruten de una larga vida.


Por lo tanto, debemos crear límites para nuestros hijos y hacer que los respeten. Nunca debemos permitir que ellos hagan lo que quieran, ni dejar que vayan por el camino equivocado. Es nuestro deber enseñarles el camino que les conviene y los lleve a la eternidad.


Hablemos con nuestros hijos del pecado, del sacrificio de Jesús y de lo que debemos hacer para llegar al cielo.
David le dio este consejo a su hijo: “Yo voy camino al lugar donde todos partirán algún día. Ten valor y sé hombre. Cumple los requisitos del Señor tu Dios y sigue todos sus caminos. Obedece los decretos, los mandatos, las ordenanzas y las leyes que están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y dondequiera que vayas” 1 Reyes 2:1-3. Espero que tú también puedas darles el mismo consejo a tus hijos.


“Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.” Proverbios 22:6 (NTV).

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Corazón humilde

“Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje. Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.” Juan 13:14-17 (NTV)

Muchos tienen la idea de que humildad es tener la cabeza baja ante cualquier situación; sin embargo, existe una diferencia entre servir y tener un espíritu de siervo humilde.

Algunos pueden servir por obligación, beneficio económico o reconocimiento, pero un espíritu de siervo va más allá de todo ello, porque fluye de un corazón rendido al Señor que desea cumplir con sus propósitos, empezando por ponerse a la disposición de otras personas para responder a sus necesidades antes que las suyas.

Si hasta el día de hoy has alcanzado el éxito en tu ministerio y trabajo, no necesitas gritarlo a los cuatro vientos, sino mostrar tus victorias con toda humildad y a través de tu ejemplo.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 razones por las que algunos son más exitosos que otros

Podemos tener diferentes ideas con respecto a qué es el éxito. Sin embargo, algo en que coincidimos es que no todos lo alcanzan. Pero, ¿qué hacen ellos que el resto no? ¿Tienen algún hábito que los diferencie de los demás?
A continuación hay una lista de cosas que practican las personas exitosas: practican las personas exitosas:

1. No sueñan, hacen

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.

Walt Disney

Muchos son soñadores, pero pocos tienen las agallas de hacerlo. Los que tienen éxito son los que hacen trabajan incansablemente en sus sueños.

2. Son apasionados por lo que hacen

Si no eres lo suficientemente apasionado desde el principio, nunca lo mantendrás.

Steve Jobs

Aquellos que tienen éxito es porque aman y disfrutan lo que hacen. Si no lo hicieran, hubieran renunciado hace mucho tiempo atrás.

3. Nunca dejan de aprender

Sin crecimiento y progreso continuo, palabras como mejora, logro y éxito no tienen significado.

Benjamin Franklin

Las personas que han alcanzado todo lo que querían en la vida nunca dejan de aprender. Ellas está en constante búsqueda de información para crecer y ampliar sus conocimientos.

4. No se rinden

No importa lo lento que vayas mientras no te detengas.

Confucio

Muchos fallan al lograr sus metas porque se rinden antes de empezar o a mitad de camino. Los que alcanzan el éxito son quienes perseveran hasta el final.

5. Son agradecidos

Sentir gratitud y no expresarlo es como envolver un regalo y no darlo.

William Arthur Ward

Ser agradecido es parte de la vida de una persona exitosa. Esto es porque sabe que las cosas no se dan de casualidad y que siempre hay algo por lo cual demostrar gratitud.

6. No procrastinan

La disciplina es el puente entre los objetivos y el logro.

Jim Rohn

No hay éxito sin disciplina. Procrastinar no es avanzar y, por lo tanto, las personas exitosas no la practican.

7. Buscan ayuda

Las personas humildes piden ayuda.

Joyce Meyer

No podemos saberlo todo. Siempre habrá algo que desconozcamos o tengamos poca información. Las personas exitosas lo saben y por eso no dudan en buscar ayuda.

8. Ayudan a otros

Tenemos la responsabilidad de ayudar a los que nos rodean y ayudar a los necesitados.

Virginia Williams

Se aprende más cuando se comparte los conocimientos. Una persona que enseña a otros tiene más probabilidades de ser exitoso que aquella que no ayuda a los demás.

9. Aprenden de sus errores

El fracaso es solo la oportunidad de comenzar de nuevo, esta vez de manera más inteligente.

Henry Ford

Si los grandes inventores se hubieran rendido tras el primer intento, nunca hubiéramos tenido los inventos e innovaciones que disfrutamos ahora. Una de las claves del éxito está en aprender de los errores y encontrar nuevas formas de hacer que algo trabaje.

10. Piensan más allá de lo estructurado

No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando las creamos.

Albert Einstein

Los exitosos son visionarios y altamente creativos. Ellos piensan fuera de los límites y no temen innovar con sus ideas, por más que el resto piense que sean demasiado extrañas o extravagantes.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Un universo aparte

“Políticamente, el coaching está ubicado como una forma contemporánea de liberalismo económico y también político”.

(Gonzalo Assusa, sociólogo investigador de Conicet, citado en La Voz del Interior)

Eso no es todo. El mismo profesional agrega que el coaching estima que las desigualdades económicas no tienen que ver con el origen social sino con “situaciones de destino… el punto de partida es igual para todos… si hay ricos, quiere decir que lograron mejores resultados y por lo tanto fueron más hábiles, más ingeniosos, más creativos, etcétera, que aquellos que no lo lograron…”

Por eso se centra en la cuestión motivacional; según eso, un pobre bien motivado puede terminar siendo rico…

El artículo indica que el coaching tiene tres vertientes. La europea, no directiva, utilizada más que nada en el deporte; la sudamericana que enfatiza lo filosófico y lo lingüístico, y la estadounidense que se centra en las organizaciones, la mejora en el desempeño personal y empresarial.

Según cualquier definición encontrada en internet, el coaching es un método para entrenar  personas con el objetivo de conseguir metas o desarrollar habilidades específicas.

Desde que aprendí a observar la realidad y a ofrecer, cuando corresponda, una crítica lo más documentada posible, he visto nacer y sucumbir al tiempo técnicas y métodos orientados a ofrecer a las personas una cosa fundamental: éxito.

Meditación, análisis transaccional, filosofías orientales, mindfulness, inteligencia emocional, pensamiento positivo, estudios sobre fortalezas y debilidades, en fin.

Lo interesante de todas estas técnicas es que para poder seguirlas hay que tener resueltas algunas cuestiones existenciales básicas. Es imposible imaginar a un refugiado sirio, a una familia que vive en un vertedero de basura en Calcuta o a una recolectora de cartones de una gran ciudad sudamericana seguir alguna de estas técnicas para superar su condición de extrema vulnerabilidad.

Por eso digo que el coaching y otras técnicas similares son un universo aparte. Prosperan entre personas que ya tienen una cuota básica de bienestar – al menos en comparación con los pobres del mundo: empleo, casa, tal vez un auto o dos, tres comidas diarias, son directivos, tienen contactos y relaciones sociales productivas. Sólo necesitan… más éxito.

La vida tiene su esencia. El trabajo, la dedicación, el esfuerzo, el estudio, la honestidad moral e intelectual, la libertad de conciencia, la integridad proveen lo necesario para vivir bien.

También serviría quizá un poco más de Biblia, menos Prozac y más lectura apropiada.

Y es menos caro…

Estudia y práctica para tener éxito

“Nunca dejes de leer el libro de la Ley; estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica, para que tengas éxito en todo lo que hagas. Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas.” Josué 1:8-9 (TLA)

Meditar en la Palabra de Dios nos trasforma y hace mejores, trae seguridad en los tiempos difíciles y da la certeza que Dios está con nosotros. Además las Escrituras nos guardan de todo peligro porque su consejo viene directo del corazón del Padre, también nos ayuda a tener confianza que cuando clamamos a Dios recibiremos respuesta oportuna.

“Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y, si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido”. 1 Juan 5:14-15 (NVI)

Si tal vez no tienes un tiempo de leer, meditar o estudiar de Su palabra, te animo a realizarlo para que traigas bendición, sabiduría, fe a tu vida y a tu descendencia.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Que no se apague el fuego!

¿Alguna vez has intentado mantener una vela encendida con el viento en tu contra? Seguramente has vivido esta experiencia cuando te encontrabas en un día de campo o tenías que cocinar al aire libre. A mí me sucedió hace poco cuando fuimos a la casa de un amigo con una torta a sorprenderlo por su cumpleaños, como el lugar era abierto el viento no permitía que la vela permanezca encendida; necesitamos la ayuda de varias manos para cubrir la vela del viento, fue bastante divertido.

Comparto esta anécdota porque los seres humanos siempre necesitamos del otro, somos seres sociales, una persona que se encierra en las tinieblas de la soledad simplemente está manifestando que no se encuentra bien, tiene un problema y necesita ayuda.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.” Éxodo 17:11-12

Moisés era un gran líder, un hombre que hacía milagros y prodigios con la autoridad de Dios, pero era humano; es decir, también se cansaba, era inseguro e incrédulo al principio, antes de cumplir el llamado que tenía; además en ocasiones no controlaba su enojo lo que provocó consecuencias negativas en su vida.

Por estas razones, Moisés necesitaba personas a su lado que lo ayudaran a levantar las manos cuando él se cansaba, de lo contrario perdería la guerra.

Los desafíos que enfrentamos en la vida son así, ninguno es autosuficiente. Si deseas vencer, tener éxito, salir victorioso del problema que enfrentas necesitas personas que te alienten y apoyen a salir adelante.

Así mismo, puedes ser tú el apoyo para otros, para que los demás permanezcan con el fuego del Espíritu de Dios encendido en su corazón necesitarán del apoyo de sus hermanos. Te animo a salir de la soledad, a buscar apoyo y apoyar a los demás para que la pasión por el Señor no se apague.

 

 

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Sin dirección correcta no hay éxito

Dos amigos hicieron una apuesta. El necio, convencido de sus capacidades, retó al sabio que pasaría un desierto sin la ayuda de una brújula. Lo que presentía el sabio sucedió, su amigo no llegaba al punto de encuentro por varios días y tuvo que mandar ayuda para que lo rescataran. El necio a punto de desfallecer se arrepintió por valerse de sí mismo y sucumbió.

Antes de emprender un proyecto o trazarte una meta, tomate el tiempo para encomendarlo a Dios, porque Él te ama y te dará la dirección que necesitas para que vayas por buen camino. Piensa, si lo excluyes, serás como el necio que pretendió cruzar el desierto  sólo con sus propias capacidades y dejó de lado su verdadera guía.

Proverbios 16:3  dice: “Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados” Si tus planes primero son filtrados por Dios, dice su palabra, que se harán realidad.

Ten presente que no sólo hace falta tener planes, fuerzas, sabiduría, recursos, entusiasmo o perseverancia, todo depende del respaldo de Dios. Así que, pon a Dios como tu principal guía y sigue su dirección.

 “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” Salmos 32:8 (RVR1960)

 

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Sé firme en tus decisiones

 “Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz.” Job 22:28.

La  determinación es un valor importante en la vida de cada ser humano, es decidir cómo se va actuar para cumplir lo que uno se propone. Seguramente  tienes muchas metas para alcanzar este año, lo cual no está mal, al contrario, es excelente, pero para lograrlas tienes que decidir cómo las harás realidad.

En la versión  NTV (Nueva Traducción Viviente) Job 22:28, dice lo siguiente: “Prosperarás en todo lo que decidas hacer y la luz brillará delante de ti en el camino.”

Hermosa promesa, ¿verdad? Aprópiate de ella y verás que la bendición de Dios se hará realidad en tu vida. Sé firme en tu decisión y persevera cada día a pesar de las circunstancias porque, ¿Cómo quieres lograr algo si no eres determinante ni firme en lo que deseas obtener? Permanecer en la decisión que uno toma es la clave del éxito, porque nos lleva al triunfo y como dice su Palabra, la luz y dirección de Dios resplandecen en el camino.

Posiblemente tus metas son familiares y quieres que tus seres queridos conozcan a Jesús, entonces tendrás que trabajar en la fe de ellos. Tal vez anhelas una pareja para tu vida, entonces tendrás que orar y dejar que Dios te guie a la persona correcta. Puede que te hayas  propuesto crecer más en el Señor y llenarte de su presencia, así que tendrás que ser firme en tus momentos de oración, estudios de la Biblia y devocionales. Podrían ser tus estudios, economía o cualquier otra meta, lo cierto es que si no hay decisión y esfuerzo por cumplir no habrá resultados.

La determinación ha sido importante en los grandes hombres de Dios de la antigüedad y lo sigue siendo en la actualidad. Cada uno de nosotros construye su destino con las decisiones que toma, pues Dios nos dio la libertad de decidir.

“Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” Proverbios 16:3 (NTV) “Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará.” Salmos 37:5. (NTV)

 

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¿Te falta sabiduría?

“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” Santiago 1:5 (NVI)

Cuando Dios le dijo a Salomón “Pídeme lo que quieras”, él no dudó en responder lo que en verdad necesitaba: Sabiduría;  ésa fue la cualidad más sobresaliente del rey y lo que en nuestros días se ha convertido en algo tan importante.

Si de verdad quieres vivir una vida agradable ante los ojos de Dios y tener éxito en todo lo que realizas, necesitas sabiduría; es la mejor posesión que puede tener.

Muchos hemos sido testigos de cómo familias, matrimonios, empresas y aún iglesias se han destruido por tomar decisiones equivocadas. ¿Te das cuenta cuán importante es adquirirla?

Ninguno de nosotros viene al mundo con la sabiduría incorporada, de ser así, no habría la necesidad de cometer errores. Es algo que se tiene que adquirir en algún momento de la vida.

Entonces, si al igual que a Salomón Dios te dijera: “pídeme lo que quieras” ¿Qué le pedirías?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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