Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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¿Sientes que tienes mucho que decir, pero no sabes por dónde empezar o cuáles son las palabras adecuadas? Puede ocurrir que tenemos mucho que hablar con Dios, pero cuando queremos orar, no sabemos qué decir; y en esos casos podemos recurrir a la Biblia.

Hay versículos bíblicos para orar y leer cuando no sabemos cómo expresarle a Dios nuestros sentimientos y emociones. Estos pasajes nos ayudarán a comenzar una conversación honesta y fluida con Dios.

Versículos bíblicos para orar

Te pido ayuda Señor, y me respondes desde tu monte santo. Me voy a dormir tranquilo y sé que despertaré, porque el Señor me protege.

Salmos 3:4-5 (PDT)

¡Tú eres mi Dios y mi protector! ¡Tú eres quien me defiende! ¡Recibe, pues, con agrado lo que digo y lo que pienso!

Salmos 19:14 (TLA)

Dios mío, enséñame a vivir como tú siempre has querido. Tú eres mi Dios y salvador, y en ti siempre confío.

Salmos 25:4 (TLA)
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Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Salmos 27:1 (RVR1960)

Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.

Salmos 32:5 (NTV)

Tú eres para mí un refugio, tú me proteges de la angustia y me rodeas de cantos de salvación.

Salmos 32:7 (BLPH)

Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.

Salmos 34:17-18 (RVR1960)

Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, borra la mancha de mis pecados. Lávame de la culpa hasta que quede limpio y purifícame de mis pecados.

Salmos 51:1-2 (NTV)

Dios mío, no me dejes tener malos pensamientos; cambia todo mi ser.

Salmos 51:9-11 (TLA)

¡Ya no aguanto más! Por eso te llamo desde el último rincón del mundo. Ponme sobre una gran piedra, donde quede a salvo del peligro. ¡Tú eres mi protector! ¡Tú me defiendes del enemigo!

Salmos 61:2-3 (TLA)

No permitas que mi corazón se incline a lo malo; ni que me una a los perversos para hacer maldades. No permitas que me junte con los que hacen el mal; ni que coma con ellos en sus fiestas.

Salmos 141:4 (PDT)

Tú eres mi Dios; enséñame a hacer tu voluntad, y que tu buen espíritu me guíe por caminos rectos.

Salmos 143:10 (RVC)

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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