El bullying, o acoso, es un problema creciente que afecta a la mayoría de familias. De una u otra manera, los niños y adolescentes de hoy en día están sufriendo por esta situación, ya sea en su centro de estudios o con su círculo de amigos. Lamentablemente, la mayoría de casos no son reportados, así que como adultos tenemos la responsabilidad de estar atentos a las señales que indiquen abuso en los niños o adolescentes de nuestro entorno.

  • Señales físicas: Los golpes o moretones que los niños justifican como caídas o accidentes, son un indicio obvio de que están sufriendo bullying extremo. También debemos estar pendientes de cambios repentinos en los hábitos alimenticios. En ocasiones, las víctimas suelen refugiarse en la comida, o perder súbitamente el apetito.
  • Baja autoestima: El bullying hace que el autoestima se degrade de manera dramática. Esto puede reflejarse en su estado de ánimo, o simplemente en la manera en que se preocupan por su apariencia.
  • Pérdida de interés: Es común que los niños o adolescentes que son acosados, pierdan el interés en las cosas que antes ocupaban su tiempo. Otras señales son la falta de entusiasmo, o cuando el niño intenta evadir hacer aquello que antes disfrutaba.
  • Soledad: Alejarse de sus amigos y aislarse, es producto del abuso. En muchos casos, los niños o adolescentes utilizan como excusa sus estudios para separase de su círculo social. No obstante, debemos evaluar la situación y ver si el inesperado interés en los estudios no es más que una excusa para alejarse de los demás.
  • Enfermedades: Algunos niños fingen dolores de estómago, cabeza, u otras enfermedades con el fin de no asistir al lugar en donde sufren bullying. Otros se enferman sin causa aparente, y a esto los médicos denominan enfermedades psicosomáticas. Si no es usual que un niño se enferme, o no se encuentra el origen de su dolencia, o se enferma con frecuencia; es porque tal vez el bullying sea la razón.
  • Alejarse de las redes sociales: Existe también el bullying cibernético, y el indicador más evidente es la falta de interés por lo que ocurren en las redes sociales, cuando en el pasado disfrutaba de esta actividad.
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Si sabes de un niño o adolescente que presenta alguna de estas señales, debes crear lazos de comunicación con ellos para saber más del problema. No debes apresurarte en sacar conclusiones ni interrumpir cuando el niño está hablando. Una vez que sepas la historia a profundidad, debes acudir a las autoridades del centro de estudios o el lugar donde se origina el bullying. En algunos casos, un cambio de ambiente hará que los niños puedan empezar de cero y creen nuevas relaciones.

En este tipo de situaciones, no olvides consultar con algún consejero o experto en el tema para que juntos encuentren la solución ideal para este conflicto.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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