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¿Atrapado sin salida?

“Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”. 2 de Reyes 6:17

El rey de Siria pensaba que uno de los suyos estaba delatando los planes que él compartía con su círculo más íntimo, sin embargo no era así, sino que el profeta Eliseo según lo que Dios le revelaba se lo comunicaba al Rey de Israel y esto ponía al descubierto todo lo que tramaba el Rey de Siria. Esto encendió su ira y mandó a capturar a Eliseo, con un ejército imponente, hombres con carros y caballos armados para esta misión.

Cuando el siervo de Eliseo ve\ió esto se llenó de temor, no veía en su mente ninguna salida, aun conociendo del poder de Dios y como Eliseo era usado por El, tampoco esto aparecía como una posible salida ante esa amenazante situación. Entonces Eliseo al ver el estado emocional de su criado, oró diciendo: Te ruego Jehová que abras sus ojos para que vea y Dios así lo hizo y pudo ver un monte lleno de gente de a caballo y carros de fuego alrededor de Eliseo que estaban a su favor.

¿Cuantas veces nos sentimos así como este siervo de Eliseo? Tal vez hemos visto, innumerables pruebas del poder de Dios, pero igualmente nos sentimos acorralados por las circunstancias, rodeados por el enemigo, sin ninguna salida posible. La fe de ayer, ya no nos sirve para hoy. Vemos al enemigo y nos parece gigante, poderoso y no vemos una manera lógica de vencerlo.

¿Has pasado alguna una situación parecida, donde una enfermedad, o las deudas, el fracaso, el matrimonio o tal vez varias de estas cosas te acorralan? ¿Te ha sucedido alguna vez de perder la fe, pensando que no hay salida posible? ¿Te has sentido solo y pequeño frente a un enemigo aparentemente tan fuerte que has pensado que ya no te quedan fuerzas para seguir luchando? ¿Te ha invadido un temor tan grande que tal vez quedaste paralizado, frente a lo grande que parece el problema?

Quizás, hoy sea una buena oportunidad para hacer la misma oración que Eliseo hizo por su siervo. Señor abre nuestros ojos espirituales, para que podamos ver. Y con toda seguridad veremos ejércitos peleando a nuestro favor. Entonces pasaremos de sentirnos rodeados y sin esperanza a tener una actitud valiente y de conquista, sabiendo que mas son lo que están de nuestro lado.

Te animo a que hoy puedas comenzar a ver con los ojos de la fe, deja de lado el temor, pasa de conquistado a conquistador, de vencido a vencedor, porque mayor es el que está en nosotros que aquel que está en el mundo.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No es suficiente

Una mujer decidió emprender un pequeño negocio en la calle vendiendo comida rápida. Cuando empezó a generar ingresos no se conformó con esto, sino que alquiló un lugar grande; como su comida era deliciosa logró crecer rápidamente y decidió comprar su propio comedor, pero no se conformó, actualmente tiene varios restaurantes propios y reconocidos.

Cuando queremos ser mejores en algo no nos conformamos con lo que tenemos, nada es suficiente mientras vas a la cima. De igual forma sucede con un hijo de Dios. La Palabra de Dios dice:

Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2 Pedro 1:5-8

En la vida cristiana el Señor nos pide que seamos cada vez mejores, creciendo y no siendo ociosos e improductivos en la obra de Dios:

Después de creer en Jesucristo como nuestro salvador nos pide añadir a la fe “Virtud” que se define como: excelencia moral, es decir, vivir de acuerdo a los principios bíblicos, la capacidad de hacer lo bueno y lo que es correcto. Ser excelente para Dios.

A la virtud añadir “conocimiento”: Es decir, un interés en saber y comprender en forma práctica los caminos de Dios. No es suficiente escuchar la palabra, sino estudiar, profundizar y practicar.

Al conocimiento añadir “dominio propio”: esta es la capacidad de dominar nuestros impulsos, control, el freno que nos sujeta y nos conduce en la voluntad de Dios.

Agregar “paciencia” es la virtud que hace a las personas tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos, las enfermedades, las carencias y limitaciones con fortaleza. Es decir, firmeza en la fe a pesar de la prueba y el sufrimiento.
A la paciencia añadir “Piedad” que significa: Reverencia y respeto a Dios. Hacer todas las cosas con una mirada orientada a Dios, vivir sólo para agradarle.

A la piedad añadir “Afecto Fraternal” es decir, un interés genuino por nuestros hermanos. A éste  aumentar el “Amor”. Cuando una persona es capaz de amar como ama Dios está dispuesta a dar la vida por el otro.

Para el que quiere ser mejor nunca es suficiente lo que tiene ¿has empezado a añadir excelencia en lo que haces? ¿Estás practicando lo que aprendes? ¿Cuánto tiempo dedicas al estudio de la palabra de Dios para tu conocimiento? ¡Tenemos muchísimo trabajo por hacer! Te animo a decidir ser mejor y crecer como Dios quiere.

¡Recuerda que las bendiciones no son para los que duermen, sino para los que tienen frutos!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Del acto de pensar

… (D)edicó su vida, con sus aciertos, errores y polémicas, a la labor cotidiana de entender, alertar e invitar a los demás a ejercer el oficio del pensamiento. Porque el acto de pensar, cuando se lo toma en serio, no es un fin en sí mismo: es una herramienta vital para la supervivencia colectiva, escribe Tomás Borovinsky en un breve homenaje al intelectual búlgaro Tzvetan Todorov.
Es posible que haya gente que se interese en pensar sin otra consecuencia que el placer personal de hacerlo. Pero la mayoría de las personas que conozco y aquellas sobre las cuales he leído evidencian en su acto de pensar un compromiso a que las cosas mejoren en la vida y en la sociedad.
Por eso me resulta cada vez más foráneo el entorno de las iglesias porque dentro de ellas no veo manera de ejercer el pensamiento en forma libre e independiente. La institución reclama – a veces sutilmente, otras no – lealtad a la declaración de fe, a la doctrina, a la disciplina interna. El propósito de ese orden de cosas no es otro que disponer de un contingente de personas que asientan, obedezcan, apoyen y propaguen la misión. Y de paso, la financien.
Por eso dentro de las instituciones se estimula sólo la lectura de libros que haya escrito el líder o aquellos textos que siguen la línea del imaginario corporativo (si es que estimula alguna lectura). Conozco muy pocos cristianos que leen ensayos, novelas, cuento, poesía, filosofía. O que miren películas que planteen cuestiones de conciencia como la muerte, la opresión o el abuso contra la mujer. O que participen en espacios que se propongan ayudar a la gente necesitada sin esperar a cambio ninguna decisión de fe. O que hagan preguntas más profundas e incisivas a los contenidos de la enseñanza o a la interpretación de la Biblia.
Observo que la mayoría de las personas en las instituciones cristianas se sienten cómodas sin involucrarse en ninguna de las actividades descritas arriba. Están complacidas que alguien les haya ahorrado la tarea de pensar en lo que leen y en lo que creen; y al abrigo de esa anuencia disfrutan periódicamente de su cuota de comunión, liturgia devocional y paz personal.
Pensar, como era la convicción de Todorov, es una herramienta para la supervivencia. Pero no una supervivencia precaria, con la cabeza apenas fuera del agua. Más bien una existencia plena, responsable, solidaria, respetuosa y decidida.
Nada más. Nada menos.

¿Puede la visualización ayudarme a obtener lo que deseo?

¿Has escuchado la frase, si lo puedes ver lo puedes tener? es parte de una tendencia que se llama “visualización”  y que ha avanzado hasta ocupar un lugar importante en la comunidad de fe.  Sin embargo examinando esta frase a la luz de la palabra de Dios, nos damos cuenta de que la fe es la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve.

En Energía Total invitamos a la Psicoterapeuta María Antonieta Velazco a contarnos la diferencia entre poner nuestras esperanzas en imágenes o ponerlas en las promesas de Dios.

Se estrena la Película “Víctor, El Poder de la Fe”

Próximamente se estrena la película “Víctor, El Poder de la Fe” una historia de la vida real que nos trae un mensaje de esperanza. “Victor” es un largometraje  que cuenta en parte con la  producción de Greg Wilkerson. El film trae a pantalla la vida de Victor Torres un joven puertorriqueño que llega a las sangrientas calles de  Brooklyn y se involucra en el mundo de las drogas y las pandillas.

La película cuida todos los detalles de escenografía, vestuario, y lugares donde se desarrolló la historia en la vida real del joven y hace énfasis en la amorosa y valiente intervención de un Pastor local llamado David Wilkerson. El mismo Pastor que trabajo con Nicky Cruz, protagonista de la historia “La Cruz y el Puñal”. “Víctor, El Poder de la Fe” se estrenara próximamente y nosotros tuvimos la oportunidad de entrevistar al protagonista de la historia en la vida real, Victor Torres.

La película que es distribuida por CanZion Films estará en cines de latinoamérica a partir de Marzo 23.

Te compartimos la entrevista y el trailer de la película aquí


Fe Viva

Cuentan que un joven rico de Roma había sanado de una enfermedad grave. Estaba tan lleno de  gratitud en su corazón que exclamó: “¡Oh, Creador Todopoderoso! Si  el hombre te pudiera recompensar, de buen agrado te daría yo todos mis bienes”

Lo escuchó  Hermas, el pastor, y le dijo: “Todo don bueno viene de arriba,  a donde nada puedes enviar. Ven conmigo”

Hermas lo condujo a una choza donde sólo se veía la mayor miseria. Yacía enfermo el padre, lloraba la madre y los hijos andaban casi desnudos pidiendo pan. Y le dijo Hermas: “He aquí un altar para tus sacrificios; he aquí los hermanos y representantes del Señor”

El joven  los socorrió generosamente, y los pobres le llamaban “Ángel de Dios”. Sonrió Hermas, y dijo: “Dirige siempre tu rostro agradecido primero al cielo  y luego a la tierra”.

Si bien es cierto que las obras no nos salvan, éstas son una demostración práctica del amor, la misericordia, la compasión que Jesús nos enseñó. En Santiago 2: 14-17 dice: “Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse  y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil”. (NTV)

No necesitas tener mucho dinero para poder ayudar a otros, brindar nuestro tiempo y  compañía muchas veces son los recursos más valiosos que podemos dar. Podrías brindarte como voluntario en un asilo u orfanato, quizás visitando enfermos, cocinando para alguien que no puede hacerlo, ayudando con las tareas de un niño, colaborando en la reparación de algo, poniendo tu profesión al servicio de los demás  y hay mil formas más de ayudar, lo importante es la disposición de tu corazón.

Existe mucha gente con diversas necesidades y aunque quizás nosotros mismos tenemos carencias, el brindar nuestra ayuda a los necesitados demuestra nuestra confianza en Dios, en que sabemos que Él se encargará de nuestras necesidades.

Recuerda que si tu corazón está dispuesto a ayudar Dios se encargará de mostrarte las necesidades de los demás y te dará los recursos y la sabiduría necesaria para hacerlo.

¿Qué esperas para poner tu fe y agradecimiento en acción? Demuestra de forma práctica ambas cosas y muéstrale al mundo que eres un verdadero seguidor de Jesús.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿En quién está tu confianza?

La elección de un político es un acto de fe. Esta persona puede haber prometido cumplir un sinnúmero de propuestas, pero solo cuando ya ejercen el cargo se puede saber si todo lo que afirmaban en sus campañas electorales era verdad. Muchos creen que la solución a sus problemas depende de la administración del Gobierno; y aunque esto puede influir en cierta medida, esta percepción es errónea.

Los políticos triunfan y fracasan, al igual que todas las demás personas; y cuando uno pone su fe en otro ser humano, lo lógico es que en algún punto se vea defraudado. Hay muchos que se quejan de los gobernantes y del mal ejercicio que hacen de sus funciones, pero olvidan que en vez de criticar, debemos orar por ellos. 1 Timoteo 2:2 dice: “Recomiendo que se ore por los gobernantes y por todas las autoridades, para que podamos vivir en paz y tranquilos, obedeciendo a Dios y llevándonos bien con los demás.” (TLA)

Por otra parte, es un grave equivocación creerle más a una persona que a Dios (Salmos 118:8). Sin embargo, nunca es tarde para rectificar nuestra error y empezar a dejar que nuestro Creador tome el control de nuestra existencia. Sin importar las circunstancias, y por más que la vida parezca difícil, Él sabe qué es lo mejor para nosotros. Él ve más allá de nuestras limitaciones y tiene planes a largo plazo. Creerle a Dios es poner nuestra fe en algo que durará por la eternidad, y no conformarnos con algo pasajero.

“La buena noticia nos enseña que Dios acepta a los que creen en Jesús. Como dice la Biblia: «Aquellos a quienes Dios ha aceptado, y confían en él, vivirán para siempre.” Romanos 1:17 (TLA)

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Con la fe de un niño

Una pobre mujer americana cuyo marido había sido enrolado en el ejército Federal durante la guerra civil en Estados Unidos, quedó desamparada con cuatro hijitos, en aquel tiempo  cuando los gobiernos no proveían para tales necesidades.

Entre  sus hijitos había un niño de seis años que había aprendido a confiar en el cuidado de su Padre Celestial, y  cuya fe nunca fallaba. Todo el tiempo su tierna voz estaba lista para consolar y animar  a su madre con sus dichos infantiles. Cuando el tonel de harina estaba por vaciarse el corazón de la madre se oprimía; pero el pequeño observó que siempre volvía  a llenarse, pues la caridad  de varios granjeros amigos de la necesitada familia proveían lo necesario.

Un día mientras la madre sacaba harina del tonel, el niño se hallaba sentado a su lado sobre el suelo, reflexionando al parecer. De repente una  idea pasó por su mente y levantando la cabeza exclamó: “Madre, me parece que Dios  oye cuando rascamos el fondo del barril”.

Dios siempre está atento a nuestras necesidades y escucha nuestras oraciones. Quizás a veces creemos que no es así  porque nos desesperamos cuando la respuesta no llega, cuando las cosas no son como nosotros quisiéramos, pero sin duda alguna Él está en control.

La fe del niño de la historia no sólo movía la mano de Dios, sino que sostenía a la atribulada madre. Nosotros debemos procurar ser iguales que el pequeño, no sólo confiando plenamente en nuestro Padre y su provisión, sino que podamos ser un ejemplo y dar aliento a quienes nos rodean. No es fácil, sin duda alguna, pero ¿Qué ganamos amargándonos?

“Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? Mateo 6:26 (NTV)

Si Dios tiene cuidado de las aves, también cuidará de ti, de tu familia, de los seres que amas y suplirá todas sus necesidades.

Confía en Dios, tu vida es muy valiosa para Él y quiere bendecirte con mucho más de lo que esperas. No pongas más barreras ni “peros” ni mires las circunstancias, sólo cree y Dios hará el milagro que necesitas en su tiempo y de acuerdo a su perfecta voluntad.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pasos de fe

Cuando Jesús iba camino a sanar a la hija de Jairo, lo seguía una multitud y en medio de esa cantidad de personas en movimiento Jesús sintió que alguien lo tocó; ese día, con un solo toque una mujer que sufría desde hace 12 años de flujo de sangre fue sanada, “se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre”  Lucas 8: 44.

¡Bastó un acto de fe para recibir sanidad!

La impresionante fe de esta mujer la llevó a tocar solamente el borde del manto de Jesús para hallar sanidad; quizás por mucho tiempo estás esperando un milagro de Dios en tu salud, familia, trabajo o economía y no has visto el más mínimo cambio, por el contrario todo parece estar peor.

Así como la mujer de flujo de sangre, tu fe debe llevarte a hacer movimientos con la certeza de que Dios actuará, si la mujer de la historia se hubiese resignado a vivir y morir con la enfermedad que padecía, jamás habría encontrado sanidad y libertad para su vida, pero cuando se levantó de su lugar y dio pasos para ver a  Jesús en medio de la multitud, obtuvo su milagro.

¿Estás esperando ver un milagro de Dios en tu vida? Comienza a dar pasos llenos de fe pues solamente así verás su mano poderosa obrar a tu favor.

Recuerda que la fe necesita de acciones:

– Si estás buscando trabajo entonces no te canses de tocar puertas porque en su momento Dios te abrirá la oportunidad que necesitas.

– Si estás enfrentando una enfermedad, dobla rodillas y busca un tratamiento pues Dios también hace milagros a través de la ciencia y la medicina.

– Si quieres que tu familia sea salva, no te canses de demostrar la obra de Dios a través de tu vida

Un solo movimiento de fe puede darte la oportunidad de ver los milagros de Dios, no te quedes sentado esperando que todo suceda, muévete y que tu corazón y tu mente estén llenos de FE.

(…) Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible” Mateo 17:20 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Agua en el desierto

Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto, a punto de morir de sed, cuando  llegó a una casa vieja,  una cabaña que se desmoronaba,  sin ventanas, casi sin techo, muy golpeada  por el tiempo.

El hombre deambuló por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del sol desértico. Mirando alrededor, vio una bomba a algunos metros de distancia, muy vieja y oxidada. Se arrastró hasta allí, agarró la manija y empezó a bombear sin parar pero no ocurrió nada.

Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, la limpió  y leyó el siguiente mensaje: “Primero necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo” PD.: “Haz el favor de llenar la botella otra vez antes de partir.”

El hombre arrancó la rosca de la botella y, para su sorpresa, efectivamente tenía agua. ¡La botella estaba casi llena de agua! Pero de repente, el hombre se vio  en un dilema: Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, toda el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona… pero quizá eso no iba a salir bien. ¿Qué debería hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua vieja y salvar su vida? ¿Debería perder toda el agua que tenía en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables, escritas quién sabe cuándo?

Finalmente, con temor, el hombre volcó toda el agua en la bomba. Enseguida, agarró la manija y empezó a bombear… y la bomba empezó a chillar. ¡Y nada ocurrió! Y la bomba chilló y chilló. Entonces surgió un hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con abundancia!

La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. El hombre  llenó la botella y bebió de ella hasta hartarse. La llenó otra vez para el próximo que pasara por   allí, la enroscó y agregó una pequeña nota al billete preso en ella: “¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar toda el agua antes de poder obtenerla otra vez!”

Una de las características comunes en casi todos los seres humanos es que solemos aferrarnos a algunas cosas. No queremos soltarlas porque pensamos que es lo único que tenemos y ponemos toda nuestra confianza y esperanza en eso.

Pero Dios nos pide que confiemos en Él, que le entreguemos lo que tenemos, posesiones, familia y hasta nuestra vida para poder darnos mejores cosas.

Al entregarle lo mejor que tenemos dejamos libres nuestras manos para que Dios nos de cosas mucho más buenas. No es un ejercicio fácil pero solamente confiando en Él alcanzaremos nuestros sueños,

No lo dudes, por más que estés atravesando un desierto y no tengas más que una botella de agua, entrégala, Dios no te fallará, no va a permitir que mueras de sed en el desierto, por el contrario te dará agua fresca en abundancia.  Él quiere bendecirte pero debes confiar en su amor y sabiduría.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9)

No tienes que beber el agua que ha estado embotellada por un tiempo desconocido cuando puedes beber agua fresca y cristalina  sin límites.

 
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¡Gracias!

Desde pequeños se nos ha enseñado  que, cuando alguien nos da algo o hace algo por nosotros, debemos decir “gracias” como parte de las normas de urbanidad y buenos modales.

Nadie va a decir gracias antes de ver si  lo que la otra  persona tiene para nosotros es bueno.

Sin embargo, cuando estamos esperando algo de parte de Dios, lo primero que deberíamos hacer es dar gracias por aquellas coas que vendrán, creyendo que ya ocurrió aquello que estamos pidiendo, dando por hecho que Dios ya respondió nuestra oración.

No es fácil agradecer  cuando uno ha recibido una noticia devastadora y no ves que algo positivo pueda surgir de eso, cuando te dicen que tienes una enfermedad irreversible ni cuando perdiste tu trabajo hace meses y no has encontrado otro. En esas circunstancias no agradecemos, esperamos que Dios haga algo, le recordamos nuestra situación de forma constante y hasta llega un momento en el que nos conformamos con un “Aunque sea”, ya no importa lo que queríamos, sino que apelamos a que Dios nos dé “alguito, lo que sea”.  Dejamos de buscar lo mejor, sólo queremos salir de esa situación.

La fe es el requisito indispensable en la vida cristiana. Nuestra mente siempre está en constante batalla con nuestra fe. Pero lo importante es tener la certeza de que Dios tiene algo grande para nosotros, que esa oración que hicimos ya fue contestada.

Tener un corazón agradecido y acercarnos a Dios con sinceridad y llenos de fe, hace que la mano de Dios se mueva en nuestro favor. No necesitas oraciones largas y rebuscadas, basta con que tengas fe.

El evangelio de Marcos, en el capítulo 5, nos relata  el caso de una mujer que estaba enferma por mucho tiempo. Había visitado médicos y gastado todo lo que tenía pero no mejoraba. Entonces, cuando se acercó a Jesús y tocó el manto fue sana.  La fe de esta mujer era tan grande que Jesús mismo preguntó quién había tocado su manto porque poder había salido de Él. En ese momento la pregunta sonaba un tanto absurda, considerando que la multitud lo estaba apretando.

Si esta mujer no hubiera estado segura de que Jesús podía sanarla, entonces no se hubiera acercado. Recordemos que Jesús estaba en medio de una multitud, seguramente no fue nada fácil llegar hasta Él. Y aun cuando lo hubiera tocado, si no hubiera creído, no habría pasado nada.

 “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20

Quizás tuviste un año muy difícil y no viste la respuesta a muchas de tus oraciones, pero es tiempo de que creas y des gracias por aquello que pediste y que Dios ya te dio. No te rindas, sigue orando con fe pero también alégrate porque Dios ya te respondió. Prepárate cada día más para recibir lo que Dios tiene para ti.  Recuerda que en cualquier momento Dios puede sorprenderte.

¡Termina el año agradecido y recibe el 2017 de la misma manera y verás grandes maravillas!

 
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¡Salta!

Cuentan que hace años tuvo lugar en una ciudad de Inglaterra un incendio que afectó a muchos hogares, ya que en aquellos tiempos las casas se construían exclusivamente de madera.

En el piso superior de  una de las casas incendiadas apareció un niño de unos seis años llorando con desesperación y gritando aterrorizado que subieran a salvarle. Pero era  totalmente imposible, la escalera de la casa estaba destruida por el fuego, y las llamas que salían por las ventanas impedían apoyar una escalera de emergencia para ir en socorro del niño.

El único recurso era que el pequeño se lanzara a través del humo y las llamas, ya que nada le ocurría en su rápido descenso, y  manos cariñosas estaban prontas a impedir que su cuerpo chocara con el suelo. ¿Pero cómo persuadir a un niño de seis años a tal acto de heroísmo?

Ante el silencio del público, impresionado por la escena, se levantó la voz del padre, ordenando y rogando al niño lanzarse sin temor y sin esperar un momento más.

El niño titubeó diciendo:

– ¡Papá! ¡Te oigo pero no te veo! ¿Dónde estás?

– Aquí, ¡Hijo mío! Pronto a atraparte. Lánzate, no temas.

– No veo más que humo, papá, no puedo verte.

– No importa, lánzate enseguida.

– Tengo miedo papá pero puesto que tú lo dices, me lanzo. ¡Sujétame!

Así lo hizo el pequeño y unos instantes después estaba  sano y salvo en los brazos de su padre.

En muchas ocasiones estamos como el niño, atrapados entre los problemas y dificultades, sin poder ver lo que hay detrás de ellos. Sin embargo, es en esos momentos cuando necesitamos saltar creyendo que nuestro Padre está presto a atraparnos, que no permitirá que nos lastimemos.

Dios ha prometido nunca abandonarnos y nos ha dejado muchas promesas que nos hablan de su cuidado y protección, recordándonos constantemente cuán importantes somos para Él y que somos como la niña de sus ojos.

Existen ocasiones en las que no hay lugar para confiar en nuestras fuerzas o conocimientos, simplemente debemos creer en lo que Dios nos dice y dar un paso de fe, creyendo que Él está ahí presto a sostenernos.

No esperes entender ni ver todo con tus ojos físicos para empezar a actuar,  da un paso de fe.

“La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver”. Hebreos 11:1 (NTV)

Sin importar lo grandes que puedan ser los problemas o si no puedes ver una salida, camina con seguridad, confiando en que Dios está en control y cuida de ti.

 

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