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Versículos para animar tu día

A todos nos gustaría despertar con mucha energía y ánimo cada mañana; no obstante, hay días en los que nos levantamos de mejor humor que otros. Nuestra actitud se refleja en nuestra vida diaria; por lo tanto, debemos mantener una conducta positiva en todo momento. La mejor manera de hacerlo es poniendo nuestra fe en aquel que tiene todo bajo control: Dios. Estos son algunos versículos de la Biblia que te animarán en cualquier momento:

Salmos 27:1

“Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor!”

Salmos 28:7

“El Señor es mi fortaleza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Me da su ayuda y mi corazón se llena de alegría; prorrumpo en canciones de acción de gracias.”

Salmos 42:5

“¡Pero no hay razón para que me inquiete! ¡No hay razón para que me preocupe! ¡Pondré mi confianza en Dios mi salvador! ¡Sólo a él alabaré!”

Salmos 46:1

“Nuestro Dios es como un castillo que nos brinda protección. Dios siempre nos ayuda cuando estamos en problemas.”

Proverbios 3:5

“Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes.”

Isaías 40:31

“Pero los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse.”

Isaías 43:2

“Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás.”

Isaías 41:10

“Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo.”

Juan 14:27

“Les doy la paz, mi propia paz, que no es como la paz que se desea en este mundo. No se preocupen ni tengan miedo por lo que pronto va a pasar.”

1 Pedro 5:7

“Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes.”

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Fe(licidad)

Me disgusta profundamente el abuso de la idea de felicidad como herramienta propagandística. Es un manejo desagradable, aunque tenga un impacto eficaz… Palabras de Beatriz Sarlo, escritora y ensayista argentina, sobre el “neopopulismo de la felicidad” como concepto político.
Esta idea no es exclusiva de la política, sin embargo. Se encuentra también en el discurso de las iglesias, asunto que ya hemos reflexionado aquí un par de veces. El evangelio como una gira de felicidad gana más y más adeptos. Por la sencilla razón de que la principal moneda de cambio en el mercado de la fe es la felicidad y el bienestar aquí y en el más allá: Conviértase a Cristo y tenga paz personal, prosperidad, salud y relaciones exitosas aquí en la tierra y en el mundo venidero la vida eterna. Todo a cambio de una simple oración de fe. Ninguna compañía de seguros en este mundo puede ofrecer más.
En realidad, algunas cosas más aparte de la oración de fe: El registro en los libros de la institución, la asistencia a los cursos de inducción para entender lo que hay que creer y lo que hay que hacer, la constante contribución de un porcentaje de los ingresos propios y ciertas lealtades que, por cierto, son irreductibles. A primera vista puede parecer un poco abrumador. Pero a la luz de los beneficios inmensamente superiores al sacrificio, toda vez que se extienden por los siglos de los siglos sin fin, las dudas se diluyen rápidamente.
Debo haber mencionado aquel cartel que sostenía una chica en un mitin político: “Yo voto al que me dé”. Resguardando la legitimidad del reclamo de alguien que carece de todo, excepto de la esperanza de un gobierno que responda a sus necesidades, digamos que en el ámbito de la fe la analogía sería algo así: “Yo creo en el dios que me dé”.
Creo que difícilmente se podría encontrar un mejor resumen del tiempo que corre. Perdidas ya todas razones por las cuales creer en una causa superior a uno mismo, convertido el objetivo de la vida en nada más que yo mismo, hemos de perseguir por sobre todas las cosas la felicidad. Así, todos nuestros emprendimientos, relaciones y compromisos deben trabajar para que ese supremo fin sea alcanzado con el máximo de beneficio.
Es legítimo desear un buen pasar. Pero buscar la felicidad como lo único importante es equívoco y casi siempre infructuoso.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

En la roca

Un poderoso rey, que era famoso por sus riquezas, había podido comprobar que las mismas no le hacían  feliz.

El monarca oyó hablar de un ermitaño, famoso por su sabiduría y piedad, que daba lecciones a los demás hombres para ser felices. Sin demora dirigió sus pasos donde podría encontrar a este varón de Dios, el cual vivía en su rincón del desierto.

  • Amigo, dijo el rey, he venido para que me enseñes cómo podré llegar a ser feliz.

El anciano lo recibió afablemente y lo invitó a ir a dar un paseo con él. Lo condujo por una senda estrecha y lo llevó hasta el pie de una roca, situada encima de la alta montaña. Señalando la roca dijo el anciano al rey:

  • Dígame vuestra majestad: ¿Por qué habrá edificado el águila su nido tan alto allá en la roca?
  • Sin duda, contestó el rey, para estar a salvo de todo peligro.
  • Cierto, dijo el sabio, seguid entonces el ejemplo del Águila. Edificad vuestra casa sobre la “Roca de los siglos”, haceos un hogar en los cielos. Después estaréis seguro de todo peligro y disfrutareis la paz y el gozo todos los días de vuestra vida.

Todo lo que poseemos en la tierra es pasajero y todos nuestros esfuerzos por estar seguros o resguardar nuestras posesiones son vanos si depositamos nuestra vida en las manos de Dios.

Procura hacer tesoros en el cielo, que eso es lo verdaderamente valioso y no perecedero, no confíes en tus posesiones, fuerzas ni conocimientos, nada de eso te dará la felicidad que buscas.

No hay nada ni nadie en este mundo que pueda darte la seguridad y la paz que necesitas, por eso antes que nada, debemos procurar que nuestras  vidas estén refugiadas en Dios, que Él sea la Roca en la que nos apoyamos.

“Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde jamás seré sacudido”.  Salmos 62:2 (NTV)

Si estás pasando por problemas, si no sabes qué hacer, si te faltan las fuerzas y ya no puedes más, corre a refugiarte en el Señor, nada ni nadie podrá dañar tu vida si te escondes en Él.

“Pero el Señor es mi fortaleza; mi Dios es la roca poderosa donde me escondo”. Salmos 94:22 (NTV)

Refúgiate en el Señor, la paz, el gozo, la seguridad que buscas se encuentran en Él, la Roca de tu salvación.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No dejes de reír!

En muchos lugares veremos que la risa es el mejor remedio del alma. Y es cierto. Reír es maravilloso.

Cuando he estado con amigas que se sienten deprimidas, yo les digo que hagan el gesto de sonreír. Aunque sea forzado, porque ¡resulta que al mover esos músculos de la cara, le pasamos la información al cerebro de que nos estamos sintiendo bien!

Cuando nos reímos se activan las endorfinas. Las endorfinas son neurotransmisores que se activan al mover ciertos músculos de la cara…los que usamos para reír o sonreír. Esas endorfinas nos hacen sentir más felices y menos estresados.

Reír también ayuda a expandir los pulmones. Al reír además relajamos los músculos del cuerpo.

Una risa a carcajadas puede ser una maravillosa manera de liberar emociones. Hay muchas personas que se pasan la vida reprimiendo sus emociones y reacciones, ya sea por las normas sociales o muchas veces porque son tímidas. Al reír a carcajadas se liberan de tanta represión. Incluso luego de reír, a partir de ese momento de risa, todo lo que viene después en nuestro día, nos parece mejor. Le vemos el lado positivo.

La risa hace a las personas más atractivas. Es decir, la gente a nuestro alrededor se sienten atraídas hacia los que reímos. Sienten que somos más accesibles y la actitud alegre y positiva, la buena disposición es contagiosa. Por tanto, con la risa haremos sentir mejor a todos a nuestro alrededor.

Hay que reír a diario, es saludable, positivo, contagioso y nos da felicidad.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 mentiras que nos decimos

Si alguna vez te has dicho estas frases, entonces es momento de reevaluar tu vida. No permitas que éstas mentiras detengan tu madurez y crecimiento:

“Lo haré mañana”

El mejor tiempo para hacer algo es ahora. Con el pretexto de decir que lo harás mañana, nunca conseguirás aquello que quieres. Mientras más pospongas un asunto, más se acumularán tus tareas; y al final habrás acumulado una serie de pendientes por resolver. La mejor solución es establecer plazos para realizar una labor en específico y no esperar hasta el último día para hacerlo.

“Él/Ella es mejor que yo”

Algunos dicen que compararse con otros es una manera de mantenerse motivado y, aunque puede funcionar para algunas personas, esto puede llevar al desaliento y la baja autoestima. Cada uno tiene diversas habilidades que no pueden ser medidas con la de otros, es por ello que las comparaciones no pueden darse. En lugar de  medirte con alguien más, comienza a ser una mejor versión de ti mismo y trabaja en aquello que eres bueno.

“Si tuviera _____ sería feliz”

Las cosas materiales no son necesarias para ser felices. Hay personas que se pasan la vida anhelando aquello que no tienen y no se dan cuenta de lo que ya poseen; y cuando transcurre el tiempo aprenden que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Por lo tanto, disfruta y valora lo que tienes ahora. Verás que para ser feliz no hace falta tener mucho.

“Soy muy viejo para eso”

No pongas tu edad como una excusa para no aventurarte a hacer algo nuevo. Hay muchas cosas que pueden lograrse a través del aprendizaje, y si eres perseverante, de seguro que lograrás cualquier meta que te propongas. Utiliza la experiencia que tienes y haz que los cambios venideros se conviertan en oportunidades para mejorar en tu vida. ¡No seas tu propio impedimento para alcanzar tus sueños!

“Mi pasado me impide avanzar”

Evita que tu pasado se convierta en un obstáculo en tu vida; en cambio, haz que sea una base sobre la cual construyas tu futuro. Si no dejas de pensar en el ayer, nunca verás con optimismo el mañana; y cuando éste llegue, no podrás vivirlo plenamente. Si deseas ser libre de tu pasado y ser perdonado, entonces acude a Dios. Él te perdonará, olvidará tus pecados y te dará una nueva vida (Miqueas 7:18-19).

“Así soy y no puedo cambiar”

De la misma manera en que otros dicen que el pasado les impide avanzar, hay quienes dicen que es imposible cambiar. Sin embargo, siempre se puede elegir un nuevo rumbo en la vida, y Dios es experto en este tema. Para él, no hay nadie que no tenga esperanza, tal y como dice Ezequiel 36:26: “Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo.”

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Simples maneras de ser feliz contigo mismo

Algunos creen que para ser felices se necesita tener mucho dinero y bienes materiales. No obstante, hay algunas prácticas que podemos ejercer para estar felices con nosotros mismos, sin tener la necesidad de buscarla en alguien más. Éstas son algunas simples maneras de hacerlo:

1. No hagas caso de los comentarios negativos:

Hay comentarios que nos ayudan a corregir nuestros errores, pero hay otros que solo nos destruyen. Cuando recibas una observación negativa toma un tiempo para examinar si será de provecho o no para tu vida. Si sabes que esto no te causa ningún bien, entonces deséchalo y sigue adelante. No midas tus logros de acuerdo a las expectativas de los demás; en cambio, busca agradar a quien te dio la vida: Dios.

2. Haz una lista de tus virtudes:

¿Te es más fácil pensar en tus defectos que en tus virtudes? Entonces es hora que cambiar esta situación. Todos tenemos habilidades y nadie puede decir que no es especial. Las personas que son felices consigo mismas saben desarrollar sus virtudes y conquistan sus defectos; es por ello que debemos reconocer nuestros puntos fuertes y trabajar en ellos, en vez de concentrarnos solo en lo negativo.

3. No te compares con otros:

Un buen incentivo es aprender del ejemplo de los demás y utilizarlo como motivación; sin embargo, esto se convierte en un problema cuando esperamos obtener los mismos resultados que ellos. Cada persona es distinta y debido a esto no se puede tener las mismas expectativas en cuanto a los logros. Si te concentras en trabajar a tu propio ritmo y ser tú mismo, verás que hay muchos más beneficios que si anhelas ser como alguien más.

4. Cuida tu alimentación:

Hay numerosos estudios científicos que demuestran que la comida influye en el estado de ánimo de las personas. Aquellos que consumen frutas y verduras se sienten más ligeros y llevan una vida más sana en comparación a los que se alimentan a base de comida chatarra. Por lo tanto, come productos saludables y toma mucha agua.

5. Acepta tu belleza:

Los cánones de belleza cambian con el paso del tiempo, las culturas y modas; y si te dejas guiar por ellas nunca estarás conforme con tu apariencia. Aprende a que cada vez que te reflejes en el espejo, veas a alguien hermoso, único y especial. Si Dios te creó de la manera que eres es porque a Él le agradas; y ya que esto ocurre ¿quiénes somos para contradecirle?

6. Practica tus pasatiempos preferidos:

Disfruta cada momento y practica cualquier actividad que te permita perfeccionar tus habilidades. Esto te ayudará a sentirte bien contigo mismo y a descubrir otros posibles talentos escondidos. Recuerda que nunca lograrás algo si no te atreves a intentarlo.

7. Entiende y acepta el amor de Dios:

Cuando entendemos que el amor de Dios es tan infinito que envió a su único Hijo para salvarnos y que su amor está disponible para cualquiera que lo acepte; entonces sabremos que no importa la opinión otros más que la de Dios. Él ya nos conocía desde antes que nos formáramos en el vientre de nuestras madres y sabía que decisiones tomaríamos al crecer. Sin embargo, Él nunca deja de amarnos y perdonarnos, por lo cual debemos aceptarlo y dejar que Él sea el dueño de nuestras vidas.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La mejor manera de comenzar el 2017

 

Una frase muy popular dice que se debe empezar el día con el pie derecho. Esta expresión se remonta a hace muchos siglos atrás y su uso se hizo tan frecuente que nadie sabe con certeza cuál fue su origen. No obstante, el significado sigue siendo el mismo: comienza tu día haciendo lo correcto; y la mejor manera de hacerlo es con oración.

Usualmente se acostumbra orar por aquellas situaciones venideras que nos preocupan; y la lista se hace aún más larga conforme van pasando los días. Si bien Salmos 55:22 nos alienta a dejar nuestras cargas a Dios, esto no implica que debemos pensar únicamente en nosotros. Las personas que nos rodean están atravesando momentos difíciles y necesitan que alguien más ore por ellos. La realidad mundial nos alerta de problemas que se dan en los diferentes países y también debemos orar por ellos. Cuando uno se pone a pensar en todas las dificultades y alegrías que hay, podemos darnos cuenta que hay miles de motivos por los cuales debemos orar. Es por ello que este año debemos proponernos a hacer algo distinto. En lugar de pedir por nuestras necesidades personales, oremos por alguien o algo más.

 

Es importante que aprendamos a comunicarnos con Dios no sólo para pedirle, sino también para mostrar agradecimiento por todo lo que ocurre, ya sea bueno o malo. Después de todo, si seguimos con vida es gracias a su misericordia y bondad. Así que, empieza el año de rodillas e invita a otros a hacer lo mismo, pues “si dos de ustedes se ponen de acuerdo, aquí en la tierra, para pedirle algo a Dios que está en el cielo, él se lo dará.” (Mateo 18:19 TLA).

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Alegría desbordante

Hoy en nuestras oficinas tuvimos una vez más el día de Ayuno y Oración que llevamos a cabo una vez al mes, y en este día, tenemos la bendición de adorar juntos a Dios, y en Su presencia, hacer peticiones por nuestros amigos, familiares, la audiencia de CVCLAVOZ y yesHEis y por los países del mundo.

El mensaje que nos dio nuestro pastor, Daniel Morales, se refería al Salmo 95 donde  el salmista pide que aclamemos con júbilo al Señor Jehová. Y es cierto, es así que Dios quiere que lo adoremos, que le dediquemos canciones con emoción, con algarabía, gozo, felicidad. Tenemos sobradas razones para estar felices. Le conocemos y sabemos Sus promesas. Sabemos que somos salvos y vamos a vivir con Él, nuestro único Rey eternamente, sin enfermedades ni dolor. Él siempre ha cumplido Sus promesas.

Y hoy te pregunto a ti que estás leyendo este blog: ¿has ido a conciertos o competencias deportivas y has aplaudido y gritado por tu artista o equipo favorito deportivo en ellos?

¿Y te avergüenza acaso hacer lo mismo por Jesús? ¿Por qué? ¿Será porque no lo puedes ver?

Pero Él a ti si. Él te puede ver en lugares públicos y en la privacidad de tu hogar. Y en cualquiera de los dos, si te provoca, no solo puedes, lo DEBES hacer. Ese es nuestro Rey, nuestro Salvador, nuestro Amor Sin Igual, nuestro Maestro, y mejor que todo eso, es nuestro AMIGO.

Tengamos pasión por nuestro Creador, por el que nos redimió y se entregó como sacrificio para que nosotros no tuviéramos que pagar por nuestros pecados. Regocijémonos a diario porque tenemos ese mejor de los amigos en la vida. Podemos pasar por pruebas, por momentos terribles, pero no dejemos jamás de alabar a nuestro maravilloso, asombroso, inigualable y único Dios Todopoderoso.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

5 versículos bíblicos para ser felices

La Biblia nos enseña que la felicidad sólo viene de Dios. Esto implica que viene en el tiempo que Él considera adecuado. Muchas veces podemos pensar que Él nos ha abandonado y estamos solos contra el mundo; no obstante, Dios se preocupa por su creación y siempre muestra su amor.

La felicidad es vivir con la esperanza puesta en Dios, pese a las circunstancias. Una vez que aprendemos eso, no habrá problema que nos separe del amor de Dios:

Filipenses 4:12-13

«Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» 

2 Corintios 12:10

«Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.»

1 Pedro 4:13

«Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.»

Job 5:17

«¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige! No menosprecies la disciplina del Todopoderoso.»

Salmos 37:4-5

«Deléitate en el Señory él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.»

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Inocencia interrumpida

Dejaba los zapatos en la ventana al atardecer; me decían que en la Nochebuena vendría el Viejito Pascuero (nuestra versión de Santa Claus) y dejaría allí los regalos. Después me enteré que eran los padres quienes dejaban los modestos obsequios que recibía en aquella fecha tan esperada. Por otra parte, si hoy pusiera los zapatos en la ventana, simplemente se los robarían mucho antes de la medianoche.

Creía que las personas se casaban cuando se daban un abrazo; con el tiempo vi que toda clase de personas se abrazaban, lo cual hacía bastante improbable que el matrimonio se tratara de eso. Más tarde discurrí que casarse tenía algo que ver con dinero, porque oía a mis padres hablar del tema recurrentemente. Finalmente descubrí que el matrimonio era un asunto bastante complejo, a veces dulce, a veces agraz, y con iguales probabilidades de éxito y fracaso.

Al final del día, la vida no es lo que parecía a los cinco años. Semejante obviedad debería hacer inútil cualquier reflexión al respecto. Pero hago el intento de preguntar de dónde viene y cuál es el objeto de esa inocencia, esa credulidad, esa ingenuidad. ¿Por qué algún designio natural o providencial no nos confronta de inmediato con la dura materia de la existencia y nos ahorra semejante decepción? ¿No es cruel que tengamos que descubrir tarde o temprano que lo puro, lo permanente, lo precioso, lo mágico no es real y que vivir casi no admite espacio para la imaginación, la fantasía y la felicidad?

En alguna parte algo no anda bien. Todas las cosmovisiones inventadas por la gente intentan respondernos la cuestión. Pero lo cierto es que es tan extraño – me parece, atendidas todas las limitaciones de mi pensamiento – que siendo niños tengamos la facultad de concebir un universo tan lindo si toda la realidad que se nos viene encima con el tiempo se muestra brutalmente contraria a tal noción.

Jacques Monod escribió: “Al hombre, en tanto hombre, nos apresuramos a decirle: ‘Buena suerte.’” Quería significar que existe la posibilidad de vivir una vida agradable, pero las opciones son tan escasas que lo único que nos queda esperar es que los números nos salgan favorables, como en el casino…

Desconéctate de la tecnología sin sufrir en el intento

La tecnología nos ayuda en muchos aspectos de nuestra vida. Sin embargo, poco a poco nos estamos volviendo adictos a ella. Actualmente, no podemos ni imaginarnos cómo sería si no tuviésemos todos los aparatos electrónicos que utilizamos. Pese a ello, parece que nuestros ancestros vivieron cómodamente sin la tecnología que tenemos ahora.

No obstante, tampoco podemos rechazar los beneficios que nos ha aportado. La cuestión es vivir en equilibrio y disfrutar cada momento al máximo. Para ello, podemos aplicar estos simples consejos para desconectarnos de la tecnología sin sufrir:

1. Hora libre:

Establece una hora donde no utilices ningún aparato electrónico. En vez de ello, puedes salir a caminar, leer, hacer ejercicio, salir con amigos, o alguna otra actividad que te mantenga ocupado y lejos de la tecnología.

2. Lee tu Biblia… En físico:

Es común tener la Biblia en nuestros celulares, pero una buena práctica es leerla en físico. Esto también implica llevarla a la iglesia y leerla en nuestro devocional. Como ventaja adicional, el estudio bíblico te ayudará a conocer mejor a Jesús.

3. Llama en vez de escribir:

Al enviar mensajes de texto, podemos invertir horas y horas de nuestro tiempo. En cambio, si llamamos, evitaremos estar al pendiente de nuestros celulares, y tendremos más momentos libres.

4. Viaja:

Si vas de viaje, resiste la tentación de tomar fotografías y publicarlas en las redes sociales. En vez de eso, concéntrate en disfrutar el momento y vivir nuevas aventuras ¡Notarás una gran diferencia!

5. Hora de redes sociales:

Establece una hora en la que puedas revisar tus redes sociales, en vez de estar actualizando tu perfil a cada minuto. Esto también se aplica para cuando quieras hacer publicaciones.

6. Disfruta las comidas:

Si estás comiendo, no revises tu celular. Tal vez por estar tan concentrado mirando la pantalla, pierdas la oportunidad de conocer y hablar con alguien que esté cerca a ti. Además, tu cuerpo necesita nutrirse y para ello debes tomarte el tiempo para disfrutar tus alimentos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Buscando la felicidad

Cuenta una historia que había una vez, en un frío día de invierno, un burrito al que tanto la estación, como la comida que su dueño le daba, le desagradaban profundamente. Cansado de comer insípida y seca paja anhelaba, con todas sus fuerzas, la llegada de la primavera para poder comer la hierba fresca que crecía en el prado.

Entre suspiros y deseos, llegó la tan esperada primavera para el burrito, en la que poco pudo disfrutar de la hierba, ya que su dueño comenzó a segarla y recolectarla para alimentar a sus animales. ¿Quién cargó con ella? El risueño burro, al que tanto trabajo hizo comenzar a odiar la primavera y esperar con ansias el verano.

Pero el verano tampoco mejoró su situación, ya que le tocó cargar con los granos y los frutos de la cosecha hasta la casa, sudando terriblemente y abrazando su piel con el sol. Algo que le hizo volver a contar los días para la llegada del otoño, que esperaba que fuera más relajado.

Llegó al fin el otoño y con él mucho más trabajo para el burrito, ya que en esta época del año, toca recolectar la uva y otros muchos frutos del huerto, que tuvo que cargar sin descanso hasta su hogar.

Cuando por fin llegó el invierno, descubrió que era la mejor estación del año, puesto que no debía trabajar y podía comer y dormir tanto como quisiera, sin que nadie le molestara. Así fue, como recordó lo tonto que había sido.

Para ser felices no necesitamos todo aquello que ven nuestros ojos, lo que nos ofrece la publicidad ni los que otros poseen. Podemos ser felices con lo que Dios nos da porque eso es exactamente lo que necesitamos.

“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18 (NTV)

Muchas veces la gente se pasa años buscando tener más, buscando vivir la historia de los demás y en esa su búsqueda lo único que hacen es aumentar su infelicidad porque cada vez que llegan a donde pensaron que serían felices se dan cuenta de que algo más les  hace falta y ven que abandonaron cosas muy valiosas por algo que no existe.

No está mal querer superarse pero no vivas desdichado ignorando que, en realidad, podrías ser una de las personas más bendecidas del mundo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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