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Pedro y Judas

Durante el ministerio de Jesús hubo varios milagros y prodigios que se hicieron a la vista de muchos. En esa época era normal que cuando se levantaba algún hombre con este tipo de manifestaciones divinas también se juntara mucha gente para seguirle. Algunos creían que era un profeta, otros que era un maestro, pero muy poco sabían que era el Mesías prometido de Dios.

Aparte de la muchedumbre había un grupo específico de seguidores que lo acompañaban a todas partes, pero de entre todos ellos Jesús eligió a 12 para ser llamados sus discípulos. Con ellos convivió alrededor de 3 años enseñándoles muchas cosas.

De entre todas estas personas la Biblia destaca a dos de sus discípulos cuando llegó el día que Jesús debía ser entregado y crucificado: Por un lado está Judas de quien Juan 13:26-27 dice: “A quien yo (Jesús hablando) diere el pan mojado, aquél es (el que lo entregaría). Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.”

Posteriormente Judas se fue a terminar el negocio con los principales de la sinagoga y a confabular para aprehender a Jesús, pero no sólo eso sino que también los guió al lugar donde Él estaba para entregarlo.

Al día siguiente, mientras Jesús era llevado ante Pilato, Judas veía que era condenado injustamente y se arrepintió, entonces quiso regresar las monedas de plata porque se dio cuenta de la gravedad de su pecado, pero no se las recibieron de vuelta y se fue, y se ahorcó, Mateo 27:3-10.

Por otro lado, la noche que Jesús fue entregado Pedro intentó defenderlo pero no puedo hacer mucho, Mateo 26:52. Aun así él siguió a su maestro viendo de lejos los maltratos que recibía y cómo era acusado sin pruebas. En un momento de la noche lo reconocieron y tres veces fue acusado de ser uno de sus discípulos, pero él lo negó las tres veces y entonces cantó el callo.

En ese momento vino a su mente las palabras que había recibido: “De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.” Mateo 26:34. Inmediatamente se fue del lugar y lloró amargamente.

Ambos discípulos cayeron en pecados terribles: Según la ley de Moisés entregar a un inocente y blasfemar eran crímenes castigados severamente, a eso hay que añadir que ellos sabían que no se trataba de un hombre común, era el Hijo de Dios lo cual les puso un peso de culpa extra.

El arrepentimiento de Judas lo llevó a cometer una locura, pero Pedro se fue a llorar por haberle fallado a su Señor. Las acciones que se realizan después de un pecado dicen mucho de cuánto uno conoce realmente a Jesús.

Muchos cometen errores como alejarse de la iglesia, volver a una mala conducta que habían dejado en el pasado, se apartan poco a poco de algunos amigos, se encierran en sí mismos, dejan algunas responsabilidades ministeriales de golpe, etc. Pero el peor error es dejar la relación con Dios.

La mayor parte de las veces los pretextos van desde “sentirse tan culpables que creen que no hay perdón para ellos” hasta “pensar que Jesús ya no los va a perdonar esta vez.” Este tipo de pensamientos están muy equivocados, no sólo porque perdonar a una persona arrepentida es parte de la naturaleza de Dios, sino porque la Biblia tiene muchas promesas de restauración.

Isaías 43:25 dice: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.” Versión Reina-Valera 1960

Juan 21, relata la manera en la que Jesús volvió a poner a Pedro en el ministerio al que había sido llamado. Fue restaurado completamente. Algo similar puede pasar contigo, pero considera: el verso 2 de ese capítulo dice que Pedro estaba con otros discípulos cuando Jesús lo volvió a llamar, esa es la diferencia con Judas quien se alejó de todos.

De nada sirve alejarte, quedarte en solitario y hacer locuras por los errores cometidos, es mejor confesar ante Dios los pecados cometidos, creer en su misericordia para el perdón de toda culpa y conocer su verdadero amor.

“Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.” Salmos 100:5 Versión Dios Habla Hoy

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuándo se debe celebrar la Pascua?

De la misma manera en que hay debate por la fecha exacta en la que nació Jesús, el día en que debe celebrarse la Pascua es causa de controversia. Para el siglo IV, la polémica ya había empezado y se tiene un registro gracias a Eusebio de Cesarea, quien detalló en su libro La Historia de la Iglesia las primeras discusiones que se dieron por calcular el momento exacto en que resucitó Jesús. El debate también se extendió hacia las costumbres que debían practicarse; algunos recomendaban hacer ayunos y vigilias, mientras que otros sugerían organizar grandes fiestas para celebrar la resurrección de Cristo.

Con el paso del tiempo, se hicieron diversos cálculos para saber la fecha, y cada uno de ellos variaba de acuerdo al calendario que se utilizaba, o a la interpretación bíblica. Estos argumentos han causado mucha división entre los creyentes; sin embargo, entre estos disentimientos se ha perdido la razón fundamental por la cual celebramos la Pascua: Jesús.

Sin importar el día en que Jesús haya nacido, muerto y resucitado, es importante tener presente que su sacrificio merece que vivamos cada día siguiendo su ejemplo. Celebrar a Jesús un día y olvidarse el resto del año es una manera de rechazar el acto de amor que hizo por nosotros al morir en una cruz. Así que, en lugar de deliberar cuándo debemos celebrar la Pascua ¿por qué no comenzamos a reflejar el cambio que hizo Jesús en nosotros?

“Pero él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados.” Isaías 53:5

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No cargues lo que no sirve!

Jesús se encontraba enseñando en una sinagoga y en ese mismo lugar estaba una mujer que vivía encorvada desde hace 18 años (es decir no podía enderezarse completamente), quizás la vida de esta mujer no haya sido nada fácil pues ¿Qué tan lejos podía llegar si solamente podía ver sus pies y el piso?

Lucas 13:11 dice: “vio a una mujer que estaba lisiada a causa de un espíritu maligno (…)” en versículos anteriores y posteriores no encontramos la razón por la que esta mujer estaba siendo atormentada por el enemigo, pero sí sabemos que su condición era consecuencia de un pecado.

El encuentro con Jesús le cambio la vida, “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad” Lucas 11:12 (NVT), halló libertad y perdón de pecados.

Al igual que esta mujer muchos de nosotros podemos estar viviendo imposibilitados por causa del pecado; quizás son muchas las faltas, necedades, culpa y errores que cargamos en la espalda y está llegando al punto de que por el tamaño y el peso de lo que llevamos estamos comenzando a encorvarnos.

¿Qué podrías hacer o a dónde podrías ir si solamente puedes mirar abajo? Cuán difícil debió ser la vida de esta mujer pues su condición la limitaba y con ello se acomodó a su situación, tal vez ya te acostumbraste a vivir así, sin poder mirar adelante y vives teniendo compasión de ti mismo.

Jesús quiere enderezarte y quiere hacerte libre de lo que estás llevando, Mateo 11:28 dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, Él está dispuesto a quitarte la carga (frustraciones, miedo, duda, falta de perdón, orgullo, etc.) y así podrás ver hacia adelante y podrás lograr aquello que te parecía imposible.

Decide hoy soltar aquello que te detiene, limita y te causa heridas y pon todo en las manos de Dios y sé verdaderamente libre.

Por Judith Quisbert.

 

 

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Búscalo con pasión

Algunas personas, generalmente los hombres, se hacen admiradores de un jugador de fútbol que suele destacar por su destreza al manejar el balón o por ser quien marca los goles.

El hincha, nombre con el que se conoce a la persona que sigue con pasión y entusiasmo a su deportista favorito, ama ver un partido de fútbol y por eso no se pierde ninguno de los días que su equipo va a presentarse: no importa si está lloviendo o nevando,  si está haciendo un temporal que invita a quedarse en casa o si el partido es muy tarde o muy temprano, de hecho existen fanáticos que suspenden actividades familiares con tal de ir al estadio.

Es verdad que hay una transmisión televisiva para que cualquiera pueda ver el encuentro deportivo en la comodidad de su hogar, pero el aficionado verdadero conoce muy bien la diferencia de ver el partido en la tv y gritar los goles en vivo y directo.

¿Alguna vez te hiciste fanático de algún equipo y fuiste a ver un partido de fútbol sin importar la oposición de la naturaleza y hasta suspendiste algunas actividades que ya tenías programadas con tal de estar cerca de tu jugador favorito?

Tal vez te parezca una locura esforzarse tanto sólo por ver a alguien que quizás nunca se entere quien eres, sin embargo la Biblia destaca a un hombre que hizo algo similar.

Lucas 19:1-10, relata la vez que Jesús entraba en Jericó y un hombre rico llamado Zaqueo quería verlo pero no podía porque había mucha gente. Para ese momento la fama de Jesús se había extendido, Lucas 5:15 dice que siempre tenía una gran muchedumbre siguiéndole a todos lados.

Zaqueo desistió de su intento por penetrar la multitud porque era imposible y decidió adelantarse al trayecto que recorría Jesús, y a pesar de tener baja estatura logró subir a un árbol para verlo, entonces cuando el Señor llegó al lugar, levantó la vista y dijo: “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.”

Es increíble lo que muchos fanáticos hacen por ver a sus estrellas de fútbol, pero también son extraordinarias las acciones que muchos hombres hicieron para acercarse a Dios, la diferencia es que el admirador de alguna estrella del deporte quizás nunca pueda darle la mano a su ídolo, pero Jesús sí está dispuesto a dar Gracia a todos los que de corazón humilde lo buscan.

Consideremos: Jesús tenía una muchedumbre siguiéndole y podía escoger a cualquiera para pasar la noche, pero eligió a uno solamente. No lo hizo al azar o porque el publicano sí tenía el dinero para dar un banquete, esos son aspectos irrelevantes que Dios nunca tomó en cuenta para elegir a alguien, lo hizo porque de entre todos los que lo rodeaban el que tuvo más pasión por buscarlo fue ese hombre pecador.

Eso mismo pasó con la mujer que tenía el flujo de sangre: mucha gente lo seguía, pero sólo ella tuvo la audacia para acercarse a Él con fe (Marcos 5:25), en otra ocasión un ciego llamado Bartimeo gritaba y aunque todos le decían que se callara gritó mucho más, y al final terminó recibiendo su milagro (Marcos 10:46-52).

Si la pasión, la determinación y unas ganas verdaderas de conocer a Jesús no acompañan la búsqueda de su presencia, es posible que no podamos encontrarnos con él.

“Dios mío, tú eres mi Dios, con ansias te busco, pues tengo sed de ti; mi ser entero te desea, cual tierra árida, sedienta, sin agua. ¡Quiero verte en tu santuario, y contemplar tu poder y tu gloria, pues tu amor vale más que la vida! Con mis labios te alabaré; toda mi vida te bendeciré, y a ti levantaré mis manos en oración.” Salmos 63:1-4 Versión Dios Habla Hoy

 

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¿Crees que reír mucho atrae llanto?

Hay personas que han crecido con dichos como ese. Desde pequeños les inculcan que reír mucho trae lágrimas o que no deben hacerlo porque atrae todo lo contrario.

Son supersticiones. Son cuentos. Pero confieso que yo por muchos muchos años tuve ese chip en mi cabeza. No tengo la menor idea dónde lo recogí. Y por los giros de la vida, que de pronto estás muy feliz y de pronto te vienen razones para estar triste o llorar, creía que eso era cierto. Era como un sentido de culpa por ser muy feliz aunque fuera por solo un momento. ¡Es increíble pensar en las cosas con las que uno puede cargar desde chico y sin siquiera saber por qué ni de donde vienen!

Lo cierto es que si has sentido así como yo, sea porque alguien te lo inculcó o porque lo escuchaste tanto que te lo creíste, te tengo muy buenas noticias:

Nuestro Dios, Jesús es un Dios que nos libera de todo tipo de cadenas, incluso de cositas como esas que nos han sembrado en la mente y que a veces nos limita el ser felices. Desde que recibí a Dios en mi vida, he sentido lo que llaman con mucha certeza “el gozo del Señor”. Y buscando Escritura para respaldar mi sensación encontré en Salmos 16:11 Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!”

Eso me confirmó que no debo sentir ninguna culpa por reírme demasiado, más bien de inmediato pienso que es Él, ya que nos llena de alegría con Su Santa Presencia.  Haz la prueba. Recibe a Jesús en tu corazón. ¡Va a ser la mejor decisión de tu vida!

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su gracia

Simón era un hombre que se dedicaba a la pesca, cuando Jesús lo vio a orillas del mar le dijo: “Sígueme”. Después le cambio el nombre a Pedro, para que fuera un pescador de hombres.

Jesús, hizo algo extraordinario cuando Simón aún era pescador, llenó su barca de peces y ese milagro fue el que quedó grabado en la memoria de este hombre. Después, cuando seguía al Maestro, todo iba muy bien hasta el momento en el que Jesús reveló que moriría y resucitaría; fue ahí cuando Pedro prometió seguirle hasta la muerte, una promesa que no duró porque cuando Jesús fue arrestado y lo condujeron a la casa del sumo sacerdote, Pedro  lo seguía de lejos, y cuando todos se sentaron en el patio de la vivienda, tres personas reconocieron al discípulo y a todas ellas les negó conocer a Jesús.

Pedro, sintiéndose quizá indigno, volvió a su vida de antes a ser un pescador. Cuando Jesús resucitó fue a buscarlo, Él sabía dónde podía encontrarlo e  hizo  lo mismo que la primera vez: llenó su barca de peces. En seguida, Pedro reconoció  al autor del milagro y cuando estuvo delante de Jesús, el Maestro le preguntó tres veces, una por cada negación: ¿Simón, me amas? Y él respondió: Sí, Señor, tu sabes que te amo. Pedro, no fue condenado, él vio la gracia de Dios en su vida después de haberle fallado en  las promesas que hizo.

Dios te ha redimido y dado un nuevo nombre, con el transcurrir del tiempo quizá le has fallado negándole con tus acciones. Hoy posiblemente te encuentres lejos de Él y regresaste a tu vida pasada, olvidando las promesas de Dios en tu vida. El Señor, te está buscando porque quiere restaurarte y derramar su gracia sobre tu vida con amor.

Si Jesús te preguntara: ¿Me amas? Desde lo más profundo de tu corazón y con sinceridad, ¿tu respuesta sería como la de Pedro: Sí, Señor, tu sabes que te amo?.

 “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”. 1 Corintios 15:10  (RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga

 
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¿Sabes por qué hay gente que no cree?

Parece mentira. A tantas personas se les hace tan fácil creer en “teorías” o en cualquier invento que tenga cualquier persona por ahí, de pronósticos, de inventos que se crean y se difunden por los medios. Ni tan siquiera hay que convencerlos mucho. ¡Ellos toman la decisión de creer!

Entonces nos preguntamos: ¿Y por qué cuando yo le hablo de Dios, de que es nuestro Creador, que nos ama y por eso envió a Su Único Hijo a morir para el perdón de nuestros pecados… No me creen? ¿Por qué si les cuento cómo me ha ayudado Dios a salir de todos los problemas en los que estaba y me da paz y sosiego para soportar los que aún tengo, no me creen? Creen en los eventos históricos que aparecen en los libros pero dudan de la Biblia… ¡Insólito!

La respuesta está en que es Dios quien con Su inmensa misericordia, cuando siente en ellos una duda o una apertura hacia Él, les quita “las escamas de los ojos”, ablanda sus corazones y hace el cambio en ellos. Por eso, hay que orar por las personas que queremos que abran sus corazones a Jesús. No está en nuestro desempeño, poder de convencer o preparación. No hay una fórmula que sea cien por ciento efectiva. Es sólo Dios y a Él tenemos que dar siempre la gloria.

Dios sigue obrando milagros. Sólo los que no creen no los pueden ver. Dios sigue vivo, Jesús sigue vivo en cada uno de nosotros y Su Espíritu Santo continúa obrando maravillas en todas partes del mundo y muchas veces en los lugares más inesperados.

La gente toma la decisión de no creer porque tampoco quieren compromiso. Cuando tú decides seguir a Jesús, aunque Él no te exige nada; Él lo que desea es una estrecha amistad contigo, pero Su Espíritu te da convicción, te hace sentir mal cuando haces algo mal, te hace sentir mal cuando tratas mal a alguien, cuando dices una mentira, cuando dices una mala palabra, cuando haces un mal gesto, cuando te dejas llevar por el orgullo. La gente toma la decisión de seguir dándose mala vida; porque el actuar de mala manera les trae malas consecuencias… Pero piensan que es el “destino” o que “estaban de malas”. Dios no promete que no vas a tener problemas, pero te da una actitud muy diferente ante ellos. Dios no te quita los problemas pero te acompaña y te ayuda a soportarlos y a sentirte bien aún pasando por ellos.

Si aún no has abierto tu corazón a Jesús, te invito que lo hagas ahora mismo para que conozcas Su paz, Su amor, Su compañía. Sólo tienes que decirlo a solas con Él en voz alta: Jesús, creo en ti, en tu muerte por mis pecados, en tu resurrección y te pido que perdones todos mis pecados y entres en vida para ser mi Señor y mi Salvador. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Si hiciste esta oración por primera vez o estás regresando de nuevo a Cristo, comunícate conmigo. Dios te bendiga abundantemente.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Se busca!

Un día un pastor perdió a una de sus 100 ovejas y no dudó en dejar a las 99 y salir a buscar a aquella que se había perdido. Es impresionante ver esa muestra de amor por una oveja, pues hasta una fiesta hizo porque la encontró, y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido” Lucas 15:6 (NTV).

Así es el amor de un padre por su hijo, sin importar la distancia que debe caminar o lo que deba sufrir o dejar, su padre lo haría solamente para encontrar y estar junto a su hijo.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lucas 19:11 (NTV).

Quizás los problemas, afanes y necesidades te hayan alejado del camino correcto y tu mirada y tus pensamientos ya no están encaminados a Dios, dejaste el redil para seguir tus planes, tus metas y te perdiste.

Puedes tener muchas equivocaciones y estar tan perdido en el pecado que ya no tienes el ánimo y la esperanza de encontrar una salida, pero recuerda “Jesús te está buscando” no te escondas por vergüenza y tampoco te quedes en silencio, es tiempo de llamar a tu Padre para que te rescate de donde estás.

Jesús vino a buscar aquello que se ha perdido, quizás hoy estás vagando por la vida y no sabes a dónde ir o qué hacer y has pensado en quedarte sentado y en silencio esperando morir. ¡Qué equivocados estamos! Si pensamos que Dios se olvidó de sus hijos por caer en el pecado y peor aún negar que nos esté buscando para ayudarnos.

¡Vuelve a casa, junto a tu Padre!

De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!” Lucas 15:7 (NVT).

Por Judith Quisbert

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La curiosidad no mató al gato

La Biblia relata la vida de un hombre llamado Zaqueo que era jefe de los cobradores de impuestos, era una persona que tenía riquezas y vivía sin carencias.

A pesar de que tenía todo, él sentía una falta en su corazón que debía ser llenada de amor. Zaqueo no era del agradado de las personas porque se aprovechaba de ellas. Un día cuando Jesús estaba pasando por la ciudad de Zaqueo quiso ver quien era Él.

¿Has escuchado el dicho que dice: La curiosidad mató al gato? Estoy seguro que sí, muchas veces es mencionado en momentos cuando alguien es entrometido en lo que no le concierne.

En esta oportunidad la curiosidad de Zaqueo no lo mató, es más, por causa de esto la salvación llegó a su casa y su vida fue transformada para bien.

“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham”. Lucas 19:8-9

La curiosidad de este hombre lo llevó a subirse a un árbol, ahí fue donde Jesús lo vio y le dijo que era necesario que Él entrara en su casa. Hoy necesitas hacer un poco de esfuerzo porque el Señor quiere entrar a tu corazón para cambiarlo y limpiarlo, sé un curioso de las cosas de Dios y de su palabra porque eso no te matará; sino te dará vida eterna.

“Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová”. Proverbios 8:35

Por Miguel Ángel Veizaga

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¡Dios moverá todo, para encontrarte!

Posiblemente alguna vez has oído o cantado esta canción:

Jonás no hizo caso a la palabra de Dios por eso del mar profundo un pez se lo comió

Además de ser una canción bonita, contiene una gran verdad, pues cuando Dios llama y el hombre se resiste a oír y obedecer, Él moverá todo para alcanzar a quién llamó.

Jonás fue llamado a predicar en Nínive pero intentó huir de la responsabilidad que Dios le había dado y en medio de su huida en barco, una tempestad lo alcanzó y cayó en el estómago de un pez gigante y allí pasó tres días hasta que se arrepintió.

¡Dios movió el mar para alcanzar a Jonás, quién tenía una misión!

Ahora bien, el Señor mandó un poderoso viento sobre el mar, el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco Jonás 1:4 (NTV).

Para muchos escapar es la respuesta a sus problemas y responsabilidades pero escapar es el acto más cobarde y egoísta que puede hacer el hombre.

Cada verdadero hijo de Dios tiene una misión (Proclamar las buenas nuevas), Marcos 16:15 dice: Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos, la misión ya fue dada a cada uno de aquellos que ha tenido el privilegio conocer y aceptar a Cristo en su corazón.

Ahora, ¿Cuántos de nosotros hemos estado cumpliendo con la misión? Así como Dios movió el mar para llamar a Jonás a cumplir lo que le había encomendado, así también Dios puede mover nuestras vidas.

No esperes a que Dios mueva el piso donde estás parado para que cumplas lo que te ha sido encomendado, sé valiente y comienza a ser obediente a la voz de Dios.

Por Judith Quisbert

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¡Feliz cumpleaños Jesús!

Y llegó la Navidad.

Tiempo de felicidad, de alegría, de bondad.

 

Qué belleza…la grandeza vino al mundo.

¡Majestad!

 

Tan precioso, Rey hermoso;

Su pureza sin igual.

 

Sacrificio por los vicios, los pecados, la maldad.

 

Y tu amor es asombroso, Rey glorioso.

Tus promesas, Tu verdad…

 

Por tu creación amada, tan perdida, tan cegada

Que no vieron tu Deidad.

 

Sin embargo no hizo mella, Tu cumpliste, tu vida diste

Por tu amada humanidad.

 

Reviviste la esperanza y una hermosa relación.

Diste al mundo redención, y un mensaje:

¡Amor y paz!

 

Feliz Navidad a todos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El hombre de la mano seca

“Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?” Mateo 12:10

La Biblia nos relata la historia de este hombre, del cual no sabemos demasiado. Simplemente que tenía una mano enferma, la expresión utilizada es que esa mano estaba “seca”.

Una de las maneras de interpretar la palabra seca es relacionándola con la falta de fruto y hasta con la muerte, cuando por ejemplo decimos: esa planta se está secando.

Digamos que este hombre tenía un área de su vida en necesidad, hacía falta el toque sanador de Jesús para restaurar el normal desenvolvimiento de su mano.

¿Cuántas personas podrían estar en la misma situación? Tal vez, no necesariamente teniendo una mano con problemas, sino que tienen áreas de su vida, que se encuentran secas, áridas y sin fruto, que parecen muertas aunque no lo están. Hay personas muy exitosas en lo profesional y/o laboral, pero que experimentan un área seca en lo relacionado con los sentimientos.  Y aunque parecen fuertes y con toda la apariencia de un ganador, íntimamente sienten la insatisfacción de no poder desarrollar su parte afectiva.

Quizás en otro extremo, se ubica un grupo de personas que tienen una gran facilidad para socializar y las relaciones, pero ven que no prosperan económicamente, pese a los descomunales esfuerzos que realizan, mientras que hay quienes experimentan sequedad en el área espiritual. Algunos, que aun habiendo conocido a Jesús, ven que no pueden dar fruto y otros que han comenzado bien y con mucho entusiasmo pero se fueron secando y ya no sirven al Señor con el fervor y el entusiasmo que lo hacían en otro tiempo.

Finalmente, el hombre de la mano seca, tuvo un encuentro con Jesús y Él lo sanó; la enfermedad instantáneamente se fue.

¿Hay algún área en tu vida que consideres “seca” o que no da fruto? ¿Está tu vida espiritual secándose? Riégala hoy retomando la oración, entrégale a Jesús, esa parte de tu vida que parece estéril, deja que el obre y verás como la salud vuelve a tu cuerpo, deja que Él intervenga en tu vida sentimental y también sanará esa área. ¿Trabajas mucho y no ves el fruto de tanto esfuerzo? Permítele a Jesús intervenir para que seas prosperado.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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