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Afirmar

Hemos visto grandes cruzadas de milagros y sanidades en las que multitudes reciben al Señor como su Salvador; pero en algunos casos no se   hace un seguimiento para poder  afirmar   a los nuevos convertidos en la fe.

El afirmar a nuevos creyentes es parte de nuestra labor como discípulos  para poder tener personas realmente comprometidas con la obra del Señor.

¿Qué es afirmar?

Afirmar es: cimentar, establecer, asegurar, consolidar  y fortalecer la decisión del nuevo convertido.  Es hacerle el seguimiento apropiado hasta que crezca  y pueda  sostenerse por sí mismo en la fe, a pesar de todo lo que pueda pasar en su caminar con Cristo.  También es formarlo  para que pueda  ser discípulo y un líder en el reino de Dios, instruido en los valores cristianos,  renovando así su mente para que de  esa forma sea transformado por completo.

El nuevo cristiano, tiene que estar enteramente preparado  e instruido con la palabra de Dios y ser un  discípulo  que no tenga de qué avergonzarse; si no se afirma nunca podrá dejar de ser un seguidor y no estará dispuesto a hacer todo por amor al Señor. “…a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.  2 Timoteo 3:17

Los doce discípulos se afirmaron aprendiendo a orar para tener una comunicación e intimidad con Dios,  estaban comprometidos con el reino de nuestro Señor,  vivieron  en  obediencia y sumisión. Estaban dispuestos a pasar procesos que iban a moldear sus vidas,  eran  valientes en las pruebas  porque sabían a quién seguían.  Tenían  un corazón adorador; no importaba el momento ni el lugar para adorar a su creador, su fe estaba puesta en Jesús y  aprendieron a esperar en Dios; pero sobre todo anhelaban ser mejores cada día.

El afirmarse es cumplir con lo que Dios manda en su palabra, es estar dispuesto a seguir sin importar lo que uno pueda pasar. Seguir a Cristo es confiar plenamente en Él  y estar seguros de que nada nos puede separar de su gran amor.

 “Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto”. Jeremías 17:7-8

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un error que cometen los cristianos

En Mateo 25:14-30 se encuentra una parábola muy conocida donde Jesús hace una comparación entre el reino de los cielos y la actitud de un hombre y sus siervos. En la historia, antes de irse de viaje, un hombre le entregó cinco talentos a un siervo, a otro dos, y a otro uno. Cuando regresó de su travesía, pidió que sus siervos le explicaran qué habían hecho con sus talentos. “El que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. El que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.” (v. 17-18, RVR1960) El hombre estuvo complacido con la actitud de los dos primeros siervos, pero recriminó al que había escondido un talento (dinero).

Algunos pueden pensar que la actitud del hombre en la historia es un poco drástica; después de todo, el siervo que recibió un solo talento fue precavido y cuidadoso con lo que se le había encomendado. No obstante, en el versículo 24, el siervo afirma que conocía el carácter de su señor; pese a ello, él escogió no hacer la voluntad de su amo.

El error que cometen los cristianos:

Aquellas personas que ya tienen años en el cristianismo muchas veces caen en el error de hacer lo contrario a lo que Dios espera de ellos. Al igual que el siervo, estos cristianos tienen un conocimiento firme sobre Dios; sin embargo, no ponen en práctica los talentos que recibieron y prefieren pasar una vida pasiva y sin acción.

En la parábola, los dos siervos que generaron ganancias lo hicieron por medio de los negocios; por otra parte, cuando el amo reclama al tercer siervo, no le exige hacer lo mismo que los demás. En cambio, le sugiere otro método de ganancia igual de efectivo (v. 26-27). Asimismo, Dios no espera que todos desarrollemos nuestros talentos de la misma manera que otros. Lo que a Él le interesa es que no enterremos esos talentos y nos quedemos de brazos cruzados. No podemos hacer la voluntad de nuestro Padre si no estamos dispuestos a ejercer aquello que ya tenemos.

No seas como el siervo que desaprovechó lo que recibió de su señor. Usa tus talentos y da lo mejor para que Dios se muestre a través de todo lo que haces y, al final de todo, tendrás la dicha de ser parte del grupo de siervos fieles que gozan en la presencia del Creador.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su gloria

Todos en algún momento hemos querido experimentar un milagro en diferentes áreas de nuestras vidas.

Creerle a Dios no es un sentimiento,  es una decisión basada en la convicción que produce la verdad de la palabra del Señor en nuestras vidas.  Confiar en Dios nos lleva a ser sus amigos, nos hace sentir seguros a su lado  y también podemos ver su poder  manifestarse en respuesta a lo que le pedimos.

Hay situaciones que nos impiden creerle a Dios, como las malas experiencias vividas, ver milagros en las vidas de otros que están pasando la misma necesidad que uno, una oración no contestada y podemos mencionar muchos casos más que hacen que nuestro corazón se llene de duda.

Puede ser que delante de ti se encuentre una piedra que te impide ver lo que Dios quiere hacer en tu vida.  La duda, la falta de fe y el no creer al Señor son obstáculos muy fuertes que nos imposibilitan poner nuestra confianza en Él; toma la decisión de quitarlas de tu mente y corazón  para que puedas ver la gloria del Padre.

Posiblemente  tu situación no tiene solución, probablemente tu matrimonio se esté desmoronado, tus hijos se encuentren presos de  los vicios y  económicamente no estés bien. Muchas  situaciones pueden agobiar tu corazón e impedir que  creas  que Dios va a responder a tu petición, pero lo importante es confiar en lo que el Señor promete en su palabra: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:23.    Aún en el peor momento de tu vida, cuando no veas una salida a lo que estás atravesando, tienes que poner tu mirada en Jesús.

La mujer con flujo de sangre,  Jairo, Bartimeo y muchos  más creyeron en el peor momento de sus vidas.  Pusieron su confianza en Jesús y no en las personas,  su situación no los detuvo y  los llevó creer mucho más que recibirían lo que buscaban.

¿Quieres ver la gloria de Dios?   El secreto está en creer, no dejes que la duda y los acontecimientos diarios desvíen tu mirada de Jesús.

“Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Juan 11:40.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

 

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

40 preguntas: Examina tu relación con Dios

El hecho de ser cristianos no nos hace perfectos ni libres de problemas. Al igual que cualquier otro ser humano, los cristianos pasamos por momentos buenos y malos. No obstante, lo que hace la diferencia entre alguien que tiene a Jesús como su salvador, del que no lo tiene, es que los cristianos podemos disfrutar de la esperanza y paz que sólo Dios puede dar.

Conocer a Dios de manera personal y darle el primer lugar en nuestra vida debe mostrarse en nuestro comportamiento, autoestima, carácter, relaciones con la familia, compañeros, amigos y demás personas. Lamentaciones 3:40 (NVI) dice: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor.” Cada cristiano debe estar en constante evaluación de su relación con Dios y con los demás, para que pueda corregir sus malas acciones y pedir perdón a Dios.

Éstas son algunas preguntas que te ayudarán a darte cuenta si realmente estás reflejando el carácter de Jesús y si es que Él es el Señor de tu vida:

  1. ¿Le he entregado a Dios todas las áreas de mi vida?
  2. ¿Quién ocupa el primer lugar en mis pensamientos?
  3. ¿Realmente Dios es el dios de mi vida?
  4. ¿En qué forma reflejo el mensaje de Dios?
  5. ¿Adoro a Dios en todo momento?
  6. ¿Busco a Dios solo cuando tengo problemas o está presente en cada momento de mi vida?
  7. ¿Alguna vez me he avergonzado de ser cristiano y/o he negado a Dios?
  8. ¿Hay algún pecado que me niego a dejar?
  9. ¿Pongo excusas para mis pecados?
  10. ¿Soy obediente a Dios, incluso cuando me es difícil?
  11. ¿Oro con sinceridad, humildad, y fe?
  12. ¿Leo la Biblia porque quiero aprender de Dios o por obligación?
  13. ¿Leo la Biblia con un corazón dispuesto?
  14. ¿Cuál es mi motivación para asistir a la iglesia?
  15. ¿Estoy conforme con mi apariencia física?
  16. ¿Soy alguien que critica y causa división o alguien que fomenta la unidad?
  17. ¿Pongo al chisme como una excusa para ayudar a otros?
  18. ¿Perdono a otros así como Dios lo hizo conmigo?
  19. ¿Guardo resentimiento o rencor hacia otros?
  20. ¿Las demás personas saben que soy cristiano?
  21. ¿Soy de ejemplo para otros?
  22. ¿Qué dicen otros de mí? ¿Tengo un buen testimonio?
  23. ¿Mi lenguaje refleja amor?
  24. ¿Me regocijo en mi trabajo, estudios, o en la labor que realizo?
  25. ¿Soy obediente y respetuoso con mis padres, tutores o alguna otra figura de autoridad?
  26. ¿De qué manera cuido mi pureza sexual?
  27. Cuando tengo problemas, ¿mi primer recurso es acudir a Dios o a los hombres?
  28. ¿Estoy acostumbrado a mentir? ¿Por qué me es tan difícil decir la verdad?
  29. ¿Soy compasivo y paciente con otros?
  30. ¿Le he entregado mi carácter a Dios?
  31. ¿Soy humilde?
  32. ¿Agradezco a Dios en todo momento?
  33. ¿Veo a los demás cristianos como a mis hermanos o como competencia?
  34. ¿Estoy predicando con mi ejemplo?
  35. ¿Doy un buen testimonio en mi familia?
  36. ¿En mi trabajo me conocen por mi carácter intachable?
  37. ¿Todo lo que hago es como para Dios?
  38. ¿Soy justo en mis acciones?
  39. Hasta este momento, ¿mi vida ha reflejado el carácter de Jesús?
  40. Si mi relación personal con Dios no ha sido la mejor ¿cuán dispuesto estoy de entregarle mi corazón, mente y pensamientos?

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué puedes hacer para estar cerca de Él?

Es gracioso conocer las locuras que los fans hacen para conocer a su artista o personaje favorito, por ejemplo: pueden dormir en la calle varios días antes de un concierto para tener un buen lugar o conseguir entradas, pueden viajar grandes distancias para verlos, y así podríamos seguir numerando las cosas que hacen, muchas de estas anécdotas son graciosas, increíbles y otras causan asombro y horror.

Estas personas por su admiración desmedida a sus ídolos se arriesgan, dan todo lo que tienen e incluso ponen en peligro su vida solamente para verlos.

¿De qué somos capaces de hacer para acercarnos a Dios?

– Zaqueo se subió a un árbol de sicomoro para ver a Jesús.
– Bartimeo, se enteró que Jesús pasaba por su ciudad y comenzó a gritar.
– La mujer de flujo de sangre, tomó la decisión de enfrentarse a una gran multitud que seguía a Jesús solamente para tocar su manto.

A diferencia de los fans de los famosos que deben hacer cosas arriesgadas para solo verlos, nosotros podemos acercarnos a Dios con libertad y no sólo para verlo sino para tener su amistad, amor, perdón, restauración, etc.

Santiago 4:8 dice: Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. (…)” (NTV), Dios está dispuesto a recibir a aquellos que lo buscan y para ello es necesario que estemos dispuestos a dejar cargas, preocupaciones y sobre todo el pecado.

Dios no pide que hagas locuras para que puedas estar cerca de Él, solamente pide que lo busques y Él mismo se acercará a ti. Quizás una enfermedad, un problema, un pecado o un fracaso te hayan separado de Dios y de su casa, hoy te animo a buscarlo, no importa la razón de tu alejamiento, solamente búscalo y lo encontrarás. 

 En cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Señor Soberano mi refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces” Salmos 73:28 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Si Jesús está en todas partes… ¿Debemos ir a la iglesia?

En nuestra cultura estamos acostumbrados a las fórmulas y las formas. Nos gusta hacer rutina de todo. Muchos están acostumbrados a no salirse de sus esquemas y si en su esquema está asistir al servicio de la iglesia los domingos a las 11 de la mañana, pues no les gusta cuando por razones mayores hay que cambiar esa rutina. Pero hay muchos que hace rato no asisten a una iglesia y se escudan en eso de que Jesús está en todas partes y por eso no es necesario asistir al templo para estar con Él.

En cierto modo, algo de verdad hay en esa afirmación, y yo soy de la opinión que somos seres adaptables. Cuando vienen cambios solemos ajustarnos y hacer los cambios necesarios. También hay muchos cristianos que van saltando de iglesia en iglesia. Eso no es bueno. No hay iglesia perfecta. A todas asistimos seres humanos y somos complicados. Lo importante es saber que la iglesia es Cristo céntrica, que se preocupan por cada persona y que te dirigen hacia Jesús siempre. No hacia el pastor.

Pero dejar de ir completamente a la iglesia, no es bueno. Yo personalmente he dejado de ir por causa mayor. Ya mi mamá está muy adulta y muy débil y me cuesta mucho movilizarla y no me gusta exponerla donde hay tanta gente, que muchas veces tienen un virus, pero como no tienen fiebre o les está pasando, siguen saliendo y le toman la mano para saludarla…. Y no la puedo dejar sola por más de dos horas seguidas. Por eso tuve que decidir no ir más a la iglesia. Trato de dedicar tiempo de lectura de la Biblia y alabanza para no perder el tiempo que dedicábamos antes a Dios, pero siempre surge algo y es rara la vez que logro hacer la hora completa sin interrupciones. Si dedico tiempo a Dios, leo la Biblia, hago mis devocionales, pero nunca es igual.

Son muchas las razones por las que es bueno ir a la iglesia:

  1. Para escuchar la palabra de Dios explicada por alguien que la ha estudiado toda su vida. El pastor.
  2. Para dedicar ese tiempo de alabanza a adorar a Dios en conjunto con todos los que asistieron al servicio.
  3. Para compartir luego con gente amable que tiene nuestra misma creencia.
  4. En la Biblia dice que no dejemos de congregarnos en Hebreos 10:25
  5. Tendrás ese tiempo para poner TODA tu atención en Dios.
  6. Si tienes alguna duda, encontrarás con quién compartirla.

Para mí, la mejor parte del servicio es el tiempo de alabanza y adoración. Es el tiempo que dedicamos a cantarle a Dios y destacamos Sus maravillas. Eso me hace mucha falta cuando no asisto. Es fácil hacer devocional, que es tiempo con Él también, es fácil leer la Biblia, leer libros cristianos y mensajes cristianos para nuestro diario vivir, pero nada sustituye el tiempo que pasamos en la iglesia. No dejes de asistir.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Quiero ser cristiano porque no quiero ir al infierno

Cada uno tiene un motivo por el cual decidió entregarle su vida a Jesús, y aunque cada caso es especial, hay una razón errónea por la cual muchos se involucran en el cristianismo: el miedo al infierno.

Por medio de la Biblia aprendemos que sólo somos pasajeros por este mundo y que nuestro destino final es el cielo. El deseo de Dios es que todos seamos salvos y pasemos la eternidad con Él; sin embargo, los que rechazan el sacrificio de amor que Él hizo por medio de Jesús, automáticamente ya han elegido pasar la eternidad sin Él.

¿Qué sucede cuando eres cristiano solo porque no quieres ir al infierno?

Amar a Dios solo porque tienes miedo al infierno es igual que estar en una relación sentimental solo porque tu pareja te da dinero. Dios nos ha dado la libertad de escoger y Él nunca obliga a nadie. Pretender amar a Dios para evitar el infierno es un acto egoísta y es una manera de burlarse de Él. No obstante, nadie puede engañar a Dios (Gálatas 6:7) pues Él lo sabe todo (Salmos 139).

¿Amarías a Dios aún si no existiera el cielo o el infierno?

El «Soneto a Cristo crucificado», también conocido como «No me mueve, mi Dios, para quererte», es un poema que data del siglo XVI. Aunque se desconoce la identidad del autor, por sus palabras se puede decir que era una persona que amaba profundamente a Dios y que no necesitaba saber del cielo o el infierno.

Después de leer este poema, ¿podrías decir lo mismo que este autor? ¿Qué es lo que te motiva?

Si eras cristiano por temor al infierno o porque quieres ir al cielo, aún estás a tiempo de cambiar. Acude a Dios en oración y cuéntale tus temores, dudas, y pecados. Él te conoce mejor que nadie y te ayudará a comenzar una nueva vida sincera y llena del verdadero amor que solo Él puede dar. Cuando comiences a amar a Dios por quien Él es, y no por lo que pueda ofrecerte, verás que tu vida cambiará en todos los aspectos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Escogido para servir

Jesús escogió a sus discípulos cuidadosamente, pues buscaba características específicas para la tarea que realizarían; sin embargo, se relacionó con diferentes grupos de personas.

Por un lado tenemos a las multitudes, que representan las miles de personas que vienen a la casa de Dios por los panes  y los peces. Esto es válido y correcto porque todos llegamos a Cristo por una necesidad. Vinimos heridos, enfermos o con problemas. Jesús  siempre estaba presto para orar por la multitud, liberarla de ataduras, sanarlas y alimentarlas. “Y le seguía  gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.” Juan 6:2.  Pero el Maestro no contó con ellos cuando fue a la cruz.

Otro grupo son los setenta a los que Jesús llamó y los designó porque tenían cualidades que los diferenciaban del resto, por eso les dio autoridad sobre los demonios y las enfermedades. En sus corazones, ya ardía la pasión por las almas y el reino de Dios. “Después de estas cosas, designo el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de el a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.” Lucas 10:1

Después están los discípulos, los doce que fueron llamados a tener una relación cercana con Jesús.  Ellos tomaron su ADN espiritual, y se convirtieron en los fundadores de la iglesia. Fueron perseguidos y torturados, pero también fueron llamados amigos de Dios porque hacían su voluntad. La obediencia y la sumisión son características notables de un discípulo.

Jesús siempre ministraba  a las multitudes y dentro de ellas encontraba  discípulos, hombres y mujeres especiales que querían conocer al hacedor de los milagros más que a los milagros, el corazón del Padre y trabajar para cumplir la visión de Dios  para llegar al mundo entero  con el evangelio.

La multitud puede estar hoy y mañana seguir el rumbo de su vida porque ya recibió lo que buscaba. El discípulo está comprometido con Dios en obediencia,  pone su vida completamente a su servicio; también  es aquel que se niega a sí mismo todo el tiempo, toma su cruz  cada día  por amor a quien lo rescató de la muerte.

Elige ser un discípulo de Jesús y  recibirás una gran recompensa,   tu gozo  será incomparable. No hay mayor felicidad para el ser humano que el servir a Dios y estar en el centro de su perfecta voluntad.   Sólo con discípulos se puede edificar grandes obras y llegar a cumplir el mandado del Padre.

“Habiendo reunido a los doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.” Lucas 9:1.2

Por Miguel Ángel Veizaga.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué me siento triste?

¿Te ha pasado que una que otra vez sientes un desánimo que no sabes de donde viene? Todo te está saliendo bien y sin embargo no logras sentirte satisfecha, no logras quitarte esa especie de nube oscura que sientes sobre ti.

Hay muchas causas que te pueden hacer sentir así. Siempre se trata de un déficit o falta de algo. A veces puede ser incluso deshidratación.

El trastorno también puede ser causado por las hormonas, o puede ser por un exceso de calcio. Si consumes muchos lácteos, te sobreviene una hipocalcemia, y entre tantos otros factores que afecta, te puede poner triste o irritable. Otro de los síntomas de éste déficit son calambres en las extremidades.

El cuerpo debe estar siempre con un balance entre el calcio y el magnesio para que esto no ocurra.

Cuando no conseguimos la razón de nuestra desazón, de nuestra falta de alegría, y si no es por largos períodos, puede ser este único factor.

Analiza si has comido un exceso de lácteos o si has ingerido grandes cantidades de comidas ricas en magnesio, como almendras, salvado de trigo, semillas de calabaza, nueces de Brasil o semillas de girasol.

Y mucho más allá… cuando no has tenido un encuentro con Jesús, si no dedicas un tiempo a diario con Él y por ende no llegas a saber, a descubrir tu propósito en la vida, eso te puede hacer sentir así, vacía. Pero Él está ahí a tu lado. Sólo tienes que hablarle y pedirle que entre en tu corazón.

Déjame saber qué te pareció el blog o si deseas conocer más acerca de Jesús y tu propósito.

Dios te bendiga.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Pedro y Judas

Durante el ministerio de Jesús hubo varios milagros y prodigios que se hicieron a la vista de muchos. En esa época era normal que cuando se levantaba algún hombre con este tipo de manifestaciones divinas también se juntara mucha gente para seguirle. Algunos creían que era un profeta, otros que era un maestro, pero muy poco sabían que era el Mesías prometido de Dios.

Aparte de la muchedumbre había un grupo específico de seguidores que lo acompañaban a todas partes, pero de entre todos ellos Jesús eligió a 12 para ser llamados sus discípulos. Con ellos convivió alrededor de 3 años enseñándoles muchas cosas.

De entre todas estas personas la Biblia destaca a dos de sus discípulos cuando llegó el día que Jesús debía ser entregado y crucificado: Por un lado está Judas de quien Juan 13:26-27 dice: “A quien yo (Jesús hablando) diere el pan mojado, aquél es (el que lo entregaría). Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.”

Posteriormente Judas se fue a terminar el negocio con los principales de la sinagoga y a confabular para aprehender a Jesús, pero no sólo eso sino que también los guió al lugar donde Él estaba para entregarlo.

Al día siguiente, mientras Jesús era llevado ante Pilato, Judas veía que era condenado injustamente y se arrepintió, entonces quiso regresar las monedas de plata porque se dio cuenta de la gravedad de su pecado, pero no se las recibieron de vuelta y se fue, y se ahorcó, Mateo 27:3-10.

Por otro lado, la noche que Jesús fue entregado Pedro intentó defenderlo pero no puedo hacer mucho, Mateo 26:52. Aun así él siguió a su maestro viendo de lejos los maltratos que recibía y cómo era acusado sin pruebas. En un momento de la noche lo reconocieron y tres veces fue acusado de ser uno de sus discípulos, pero él lo negó las tres veces y entonces cantó el callo.

En ese momento vino a su mente las palabras que había recibido: “De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.” Mateo 26:34. Inmediatamente se fue del lugar y lloró amargamente.

Ambos discípulos cayeron en pecados terribles: Según la ley de Moisés entregar a un inocente y blasfemar eran crímenes castigados severamente, a eso hay que añadir que ellos sabían que no se trataba de un hombre común, era el Hijo de Dios lo cual les puso un peso de culpa extra.

El arrepentimiento de Judas lo llevó a cometer una locura, pero Pedro se fue a llorar por haberle fallado a su Señor. Las acciones que se realizan después de un pecado dicen mucho de cuánto uno conoce realmente a Jesús.

Muchos cometen errores como alejarse de la iglesia, volver a una mala conducta que habían dejado en el pasado, se apartan poco a poco de algunos amigos, se encierran en sí mismos, dejan algunas responsabilidades ministeriales de golpe, etc. Pero el peor error es dejar la relación con Dios.

La mayor parte de las veces los pretextos van desde “sentirse tan culpables que creen que no hay perdón para ellos” hasta “pensar que Jesús ya no los va a perdonar esta vez.” Este tipo de pensamientos están muy equivocados, no sólo porque perdonar a una persona arrepentida es parte de la naturaleza de Dios, sino porque la Biblia tiene muchas promesas de restauración.

Isaías 43:25 dice: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.” Versión Reina-Valera 1960

Juan 21, relata la manera en la que Jesús volvió a poner a Pedro en el ministerio al que había sido llamado. Fue restaurado completamente. Algo similar puede pasar contigo, pero considera: el verso 2 de ese capítulo dice que Pedro estaba con otros discípulos cuando Jesús lo volvió a llamar, esa es la diferencia con Judas quien se alejó de todos.

De nada sirve alejarte, quedarte en solitario y hacer locuras por los errores cometidos, es mejor confesar ante Dios los pecados cometidos, creer en su misericordia para el perdón de toda culpa y conocer su verdadero amor.

“Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.” Salmos 100:5 Versión Dios Habla Hoy

 

 

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¿Cuándo se debe celebrar la Pascua?

De la misma manera en que hay debate por la fecha exacta en la que nació Jesús, el día en que debe celebrarse la Pascua es causa de controversia. Para el siglo IV, la polémica ya había empezado y se tiene un registro gracias a Eusebio de Cesarea, quien detalló en su libro La Historia de la Iglesia las primeras discusiones que se dieron por calcular el momento exacto en que resucitó Jesús. El debate también se extendió hacia las costumbres que debían practicarse; algunos recomendaban hacer ayunos y vigilias, mientras que otros sugerían organizar grandes fiestas para celebrar la resurrección de Cristo.

Con el paso del tiempo, se hicieron diversos cálculos para saber la fecha, y cada uno de ellos variaba de acuerdo al calendario que se utilizaba, o a la interpretación bíblica. Estos argumentos han causado mucha división entre los creyentes; sin embargo, entre estos disentimientos se ha perdido la razón fundamental por la cual celebramos la Pascua: Jesús.

Sin importar el día en que Jesús haya nacido, muerto y resucitado, es importante tener presente que su sacrificio merece que vivamos cada día siguiendo su ejemplo. Celebrar a Jesús un día y olvidarse el resto del año es una manera de rechazar el acto de amor que hizo por nosotros al morir en una cruz. Así que, en lugar de deliberar cuándo debemos celebrar la Pascua ¿por qué no comenzamos a reflejar el cambio que hizo Jesús en nosotros?

“Pero él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados.” Isaías 53:5

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡No cargues lo que no sirve!

Jesús se encontraba enseñando en una sinagoga y en ese mismo lugar estaba una mujer que vivía encorvada desde hace 18 años (es decir no podía enderezarse completamente), quizás la vida de esta mujer no haya sido nada fácil pues ¿Qué tan lejos podía llegar si solamente podía ver sus pies y el piso?

Lucas 13:11 dice: “vio a una mujer que estaba lisiada a causa de un espíritu maligno…” en versículos anteriores y posteriores no encontramos la razón por la que esta mujer estaba siendo atormentada por el enemigo, pero sí sabemos que su condición era consecuencia de un pecado.

El encuentro con Jesús le cambio la vida, “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad” Lucas 11:12 (NVT), halló libertad y perdón de pecados.

Al igual que esta mujer muchos de nosotros podemos estar viviendo imposibilitados por causa del pecado; quizás son muchas las faltas, necedades, culpa y errores que cargamos en la espalda y está llegando al punto de que por el tamaño y el peso de lo que llevamos estamos comenzando a encorvarnos.

¿Qué podrías hacer o a dónde podrías ir si solamente puedes mirar abajo? Cuán difícil debió ser la vida de esta mujer pues su condición la limitaba y con ello se acomodó a su situación, tal vez ya te acostumbraste a vivir así, sin poder mirar adelante y vives teniendo compasión de ti mismo.

Jesús quiere enderezarte y quiere hacerte libre de lo que estás llevando, Mateo 11:28 dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, Él está dispuesto a quitarte la carga (frustraciones, miedo, duda, falta de perdón, orgullo, etc.) y así podrás ver hacia adelante y podrás lograr aquello que te parecía imposible.

Decide hoy soltar aquello que te detiene, limita y te causa heridas y pon todo en las manos de Dios y sé verdaderamente libre.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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