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Características de los que son fuertes en la fe

La fe no se puede medir en cantidades; sin embargo, las personas pueden desarrollar mayor madurez, fe y obediencia como resultado de su compromiso con Dios. Es así como se puede decir que alguien es fuerte en la fe (Romanos 15:1-6). Éstas son algunas prácticas que podemos realizar para llegar a ser como ellos:

1. No ser egoístas:

El conocimiento de cualquier tema relacionado con Dios o que ayude a conocerlo mejor, debe ser compartido. De nada vale acumular estudios si éstos no son de utilidad para otros. Los fuertes en la fe saben que no todos tienen la oportunidad de adquirir conocimientos, por lo tanto, están más que gustosos en ayudar a los demás.

2. No menospreciar a otros:

El saber algo que otros desconocen, no nos otorga el poder de degradar a los demás. Es fácil criticar y señalar los errores de otros, pero las personas maduras nunca se creen más que los que lo rodean.

3. Apoyar a los demás:

No basta con solo dejar de criticar. También se debe prestar ayuda a los que fracasan. Los que son fuertes en la fe saben que nadie está seguro y que todos podemos equivocarnos. Así que prestar apoyo sin juzgar, es una práctica digna que debemos imitar.

4. Ser humildes:

Los que son fuertes en la fe no se jactan de ello, sino que son humildes y prefieren darle la honra a quien verdaderamente se lo merece: Dios.

5. Seguir el ejemplo de Jesús:

Ser cristiano no implica imitar a un líder o pastor. Ser cristiano es seguir el ejemplo de Jesús y tener completo entendimiento de que para ello necesitamos de Dios. Si quieres ser fuerte en la fe, deja que Jesús sea tu modelo de vida y no te dejes influenciar por aquellos que digan lo contrario.

6. Promover la unidad:

Debemos ser pacificadores y no destructores. Ser maduro es estar consciente de que un grupo de personas siempre tendrá diferencias por el simple hecho de que todos somos distintos. Los fuertes en la fe son sabios al momento de promover la unidad y mantener paz en tiempos difíciles.

7. Vivir en esperanza:

Es importante vivir con la certeza de que este mundo es pasajero y que nuestro verdadero hogar nos espera en el cielo. Al comprender esta verdad, podrás afrontar cualquier adversidad y vivir en esperanza, así como muchas otras personas fuertes lo hacen.

Quieres que el Señor

¿Quieres que el Señor te lleve a Su presencia cuando Él vuelva?

Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años andando en íntima comunión con Dios. Y un día desapareció, porque Dios se lo llevó. Génesis 5:23-24 (NTV)

Enoc es uno de esos personajes bíblicos de quien, aunque vivió 365 años, no se conoce mucho, pero lo poco que la Biblia dice de su vida es que él tuvo una vida digna y agradable delante de Dios. A tal punto que Dios se lo llevó sin que Enoc conociera la muerte física.

¿Qué hermoso verdad? Irse con el Señor y estar al lado de él todos los días de nuestra vida, sin tener necesidad de nada. Pues esa es nuestra esperanza: “Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16. (NTV)

“Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.” Juan 3:36. (NTV)

“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 6:23. (NTV)

Una de las características de Enoc, por la cual fue llevado al cielo, era que caminaba en íntima comunión con Dios. Y es que el Señor creó a la humanidad para que ésta tuviera en una relación personal de amor con él. Más que cualquier otra cosa, Dios desea que le amemos con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.

No estoy aquí para juzgarte ni hacerte sentir mal, pero si no estás manteniendo una relación personal con Jesús, amándolo como Él se merece, ni siendo obediente a lo que el Señor te pide en Su palabra, entonces terminarás mal.

No te puedes pasar la vida diciendo que todo está bien cuando tú sabes que en tu interior las cosas no están tan bien como tú piensas. No podemos engañarnos a nosotros mismos, cada uno sabe cómo esta nuestra relación con Dios y qué cosas están impidiendo que caminemos como Dios quiere que lo hagamos.

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.” Salmos 139:23-24. (NTV)

Es hora de que te levantes en el nombre del Señor y que comiences a vivir en íntima comunión con Dios. Tus errores no te van alejar de Dios si tu no lo permites, Él siempre está dispuesto a perdonar y levantar a aquellos que se arrepienten.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

gracia

Gracia que me salvó

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9

Uno de los temas más importantes, que es necesario que comprendamos bien, es el tema de la gracia.

Es necesario, en primer lugar, establecer qué es y qué no es la gracia para no caer en exageraciones.

Lamentablemente, a veces se enseña esto, con un concepto tan desproporcionado, que lleva al libertinaje, pensando que la gracia implica una especie de licencia para pecar.  Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

En posición diametralmente opuesta, se encuentra otro grupo, que al reducir el alcance de la gracia, termina imponiendo el legalismo en sus congregaciones.

Suele verse en estos casos, que llega el necesitado a la iglesia, y en lugar de encontrarse con el amor cristiano, recibe una lista de requisitos que debe cumplir. Teniendo que soportar unas veces el rigor de la ley y otras el prejuicio religioso.

En cuanto a este tema, es muy interesante el libro de Philip Yancey “Gracia divina, condena humana” donde el autor nos confronta con muchas actitudes, que tienen más que ver con el juzgar que con el restaurar.

Tomemos el ejemplo de Jesús:

Dice la Biblia, que en una oportunidad, encontraron a una mujer en pleno acto de adulterio. La ley decía que correspondía que fuera apedreada. ¿Era justo? Según la ley sí, porque no había duda sobre lo que la mujer había hecho y la ley era clara al respecto.

Sin embargo, con Jesús llega la gracia. Dice el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, entonces nadie pudo condenarla.

En este caso, vemos claramente el obrar de la ley y la gracia.

Gracia, es favor inmerecido, un regalo dado por Dios, no por los méritos humanos, no por lo buenos que somos, sino por su infinito e incondicional amor.

Es importante aprender a vivir bajo la gracia.  Como pecadores que somos, la necesitamos.

Aceptar la gracia implica renunciar al legalismo y obrar con amor y misericordia para con nuestro prójimo. Restaurando al caído, animando y reflejando en nuestra vida el amor de Cristo.

Esto también funciona para uno mismo, por las veces que le hemos fallado a Dios, hoy podemos ir confiadamente delante del Señor, sabiendo que hay una nueva oportunidad para cada vida.

Por Daniel Zangaro.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

hombre leyendo la Biblia

¿Sabes Cuál es tu Propósito?

Desde que recibimos a Jesús en nuestros corazones, y entendemos que Su sacrificio fue por cada uno de nosotros, inmediatamente queremos servirlo, retribuirle de muchas maneras ese amor tan inexplicable que Él tiene por nosotros, siendo tan terriblemente imperfectos.

A mi me pasó: que comencé a orar para que Dios usara mis talentos para Él. No solo oré, también tomé acción: envié mis fotografías y currículum a todas las productoras de cine que conseguí que hacían películas cristianas. Yo he sido actriz por casi cuarenta años y pensaba que participando como actriz en una de esas producciones, lograría el objetivo que yo me había puesto.

Ahí estuvo el primer error. El primer consejo que te doy es que no tenemos que decidir cómo le vamos a servir. Debemos orar y permitir que Él nos dirija, que Él nos indique cómo quiere que le sirvamos. Así, esperando y no presionando, sino de corazón rindiéndome a Su voluntad, pronto me llamaron para trabajar en yesHEis, pero no solo como actriz. También escribí, dirigí, produje y si, actué en algunos de los videos que realizamos aquí. Y vienen los retos con servirle, porque puede que saquemos cuentas, pero luego vienen los cambios y lo que pensábamos ya no es lo que va a ser. Es entonces cuando tenemos que confiar ciegamente, apasionadamente en nuestro Dios. Si de veras queremos servirle y las circunstancias económicas cambian, recordemos siempre que Él sabe nuestras necesidades y las va a cubrir.

Te recomiendo una vez más tener una verdadera relación con Él. Es lo que Él mas desea. Lee Su palabra y conversa con Él en todo momento que puedas. Yo lo hago, muchas veces cuando voy caminando a hacer algo, cuando voy en el auto, pongo música y lo alabo y le agradezco y le cuento mis inquietudes. No tengas miedo de hacerlo. A mi no me importa que me crean loca. Si Él hizo esa inigualable locura de ser sacrificio por todos nosotros aún siendo pecadores ¿cómo no voy yo a amarlo con locura?

Muchas veces sentimos temor. Cuando no tienes paz con una decisión, es porque probablemente no viene de Dios. Cuando Él te hace un llamado, vas a sentirlo, vas a entender que Él realmente quiere que hagas eso y te vas a sentir muy bien por dentro. ¿Piensas que no estás preparado? Dios no buscó gente preparada para Sus maravillas. Él preparó a la gente que mandó a hacer Sus obras. Y lo mismo hará contigo. Así que pídele a Dios que te muestre cuál es tu propósito y cómo puedes servirle. Ten paciencia y lee mucho Su palabra, estrecha tu relación con Él y verás que Él te va a poner Su deseo en tu corazón.

Corre Forrest

Corre Forrest, corre

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Hebreos 12: 1-3.

¿Quién no recuerda al tierno personaje interpretado por Tom Hanks?, quien pese a tener un leve retraso mental y motriz, tenía una asombrosa capacidad para correr muy rápido lo cual sirvió para abrirle muchas puertas en la vida.

La carrera de la vida no es fácil y la palabra carrera quizás exprese de manera exacta el modo de vida actual de muchas familias. Todo se hace a las apuradas, hay cada vez menos tiempo para compartir y encima la tecnología parece contribuir al aislamiento. Es muy común hoy en día ver a cada miembro de la familia concentrado en su teléfono más que en la conversación o interacción con los demás.

Para correr mejor y más libres, debemos despojarnos de todo el peso que significa el pecado, esto se refiere a todo lo que sabemos que nos separa de Dios. La paga del pecado es muerte y cuando desobedecemos la voluntad de Dios todo esto se transforma en un peso que llevamos en nuestra propia vida.

También son una carga, las heridas no sanadas, la falta de perdón, la amargura del corazón, los enojos, pero también todo lo que tiene que ver con el pasado. Así como no se puede correr de manera eficiente si uno está permanentemente mirando para atrás, tampoco se puede ganar una carrera cuando llevamos una carga tan pesada.

El pasaje citado nos dice donde debe estar nuestra mirada: “puestos los ojos en Jesús” en su victoria en la cruz para no decaer ni desmayar. Esto mismo me recuerda a Pedro caminando sobre el agua pero solo podía hacerlo mientras su mirada se mantenía en Jesús, cuando puso su atención en el viento y lo embravecido del mar, automáticamente comenzó a hundirse.

Por eso y ante tantas presiones, la Palabra nos dice que la vida es una carrera para ser corrida con paciencia. Cuando pienso en esto, recuerdo a los maratonistas que comienzan la carrera despreocupados por los que van delante o por quienes pretenden pasarlos. Íntimamente saben que la carrera es larga y no es de los más rápidos la victoria, sino de aquellos que resisten o espiritualmente hablando, de los que permanecen.

Y hablando de permanecer la Biblia nos dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:5-7

¿Qué significa permanecer en nuestra vida cotidiana? Leer la Palabra de Dios, orar, servirle, obedecerle, escuchar su voz y confiar en El, especialmente cuando las circunstancias de la vida parecen ir en una dirección contraria a la deseada.

La manera de llegar a la meta es permanecer ligado a Él, corriendo con paciencia y con la mirada puesta en Jesús el autor y consumador de la fe. Si te sientes cansado, desanimado, a punto de abandonar, levanta tu mirada a Jesús, permanece en Él, no abandones, todavía Él quiere darte nuevas fuerzas para que pronto puedas cruzar la meta como un verdadero vencedor en Cristo.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Congregarnos

¡A congregarnos!

¡Vengan, cantemos al Señor! Aclamemos con alegría a la Roca de nuestra salvación. Acerquémonos a él con acción de gracias. Cantémosle salmos de alabanza, porque el Señor es Dios grande, un gran Rey sobre todos los dioses. En sus manos sostiene las profundidades de la tierra y las montañas más imponentes. El mar le pertenece, pues él lo creó; sus manos también formaron la tierra firme. Salmos 95:1-5 NTV

En este salmo el salmista David hace una invitación: ¡Venid, cantemos al Señor! La misma hace mención a un llamado al pueblo a congregarse y adorar a nuestro Salvador por todo lo que Él hizo y por las cosas que aún hará. ¿Y dónde podemos adorar y recibir palabra de Dios en libertad sin ninguna distracción? Con seguridad en la casa de Dios, donde todas las personas que creen que Jesucristo es el Señor, el Dios poderoso, el gran Rey, el Mesías y Salvador del mundo, se reúnen para alabar y ser ministrados.

Pero muchas veces uno se cuestiona y dice: ¿Porque debo ir a la iglesia si puedo orar, adorar y leer la biblia en casa? La respuesta es sencilla, porque es el propósito de Dios para tu vida. Jesús fundó la iglesia para que convivas y estés unido como una familia con tus hermanos (as) en Cristo.

Ir a la iglesia te da la oportunidad de alabar y adorar a Dios. También de fortalecerte en la fe y recibir instrucción a través de la predicación y las lecturas bíblicas. Si no fuera tan importante el llamado a congregarnos y a adorar al Señor, creo que no estaría en la palabra del Señor.

 “Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.” Hebreos 10:25 (NTV)

El Señor no quiere que endurezcamos nuestro corazón como muchos lo hacen, porque el corazón que se aleja de Dios  y se rehúsa a hacer lo que Él pide, terminará mal.

No dejes que las actividades, las dificultades o cualquier otra cosa terrenal te impidan congregarte y adorar a Dios con todo tu ser este día. Estoy seguro que hoy hay culto en la Iglesia a la que asistes, por lo tanto no esperes mucho y trata de llegar temprano. Dios te espera.

“Vengan, adoremos e inclinémonos. Arrodillémonos delante del Señor, nuestro creador, porque él es nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila, el rebaño a su cuidado…” Salmos 95:6-7 NTV

 
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Detente

Detente ante la necesidad

“Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.” Juan 4: 39-42.

Cuando leemos la historia del encuentro de Jesús con la mujer samaritana, muchas veces se nos escapan varios detalles que son importantes. Jesús, siendo el gran Maestro, se detuvo a hablar con una mujer, lo cual iba en contra de las costumbres de la época, además era samaritana, conociendo la enemistad entre judíos y samaritanos. Y si algo faltaba para completar esta extraña situación, se trataba de una mujer de mala reputación, ya que había vivido con varios hombres y el que tenía ahora tampoco era su marido. Sin embargo era una mujer que necesitaba de manera urgente un encuentro con Jesús.

Por el contrario, los discípulos presentaban una actitud muy distinta y hasta egoísta, no entendían porqué Jesús se detuvo a hablar con esa mujer y ni siquiera identificaron la necesidad que había en ella. Jesús se dedicó a escucharla, le dio tiempo e identificó su necesidad, rápidamente la conversación se fue al plano espiritual y luego esa mujer fue el instrumento para que muchos samaritanos creyeran en Jesús.

Leyendo esta historia pienso, cuanto fruto podríamos dar si simplemente siguiéramos el ejemplo de Jesús, escuchando, venciendo las barreras de prejuicio, identificando necesidades, dedicando tiempo y compartiendo el mensaje del Evangelio. Que distinta fue la actitud de los discípulos, ellos respondieron como si la mujer molestará o ni siquiera mereciera la pena de detenerse para hablar.

Cuando hablamos de evangelismo, creo que lo primero que debemos hacer es imitar el ejemplo del Maestro, se trata simplemente de ser obedientes a la gran comisión, contando en todo el proceso con la ayuda del Espíritu Santo. Imita a Jesús, no pases de largo ante la necesidad, detente hay alguien que necesita de lo que tu tienes para compartir.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

fama

2 consejos para ser famoso

Los actores, cantantes, modelos, políticos, y otras personas famosas, siempre están bajo el escrutinio de la opinión pública. Todos están pendientes de sus acciones, y parece como si un simple hecho cotidiano fuera noticia de importancia.

Para los que no tenemos ese estilo de vida, nos parece aparentemente fácil la manera en que ellos consiguen dinero. Lo que vemos son las luces, las alfombras rojas, los paparazzis, la prensa, el dinero, la fama, sus relaciones amorosas con otros famosos, etc; mas lo que no podemos ver es su corazón (1 Samuel 16:7).

Sin embargo, los cristianos estamos llamados a llevar la fama de diferente manera, así que estos son dos consejos que podemos poner en práctica:

1. Tener una buena reputación (Proverbios 22:1):

»Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” – Mateo 5:13-16

La Biblia nos insta a marcar la diferencia por nuestro buen comportamiento y ser ejemplo a los demás. No hay mejor manera de ser famosos, que siendo la luz que ilumine a los demás; después de todo, ésta vale más que el dinero (Proverbios 22:1). Esto no quiere decir que debamos caer en la arrogancia, sino que debemos practicar la humildad en todo momento y recordar que la humildad es algo que se practica, y no algo que se proclama.

2. Hacer famoso a alguien más (Hechos 13:47):

Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.” – Apocalipsis 4:11

Nuestra misión en la Tierra es predicar el mensaje de salvación de Jesús. Así que esto no se trata de nosotros, sino de Él.
No hay nada mejor que darle el lugar de honra y gloria, al único que lo merece, es decir, a Jesús.

No tengo nada

No tengo nada que darte

¿Alguna vez te has sentido insignificante por tener poco que dar? Al compararnos con otras personas y observar nuestras propias carencias podemos sentirnos pequeños y débiles. La pregunta es: ¿Cómo te mira Dios?

Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Cuando anochecía, se acercaron a Él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá.

Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Mateo 14: 13-21

Estaba oscureciendo y  por esta razón los discípulos querían despedir a la gente prontamente para que  pudieran comprar comida; pero Jesús, teniendo compasión de las personas, quiso darles alimento. Los discípulos se asustaron, puesto que la gente era mucha, pero, Él solamente les pidió que entregaran lo que tenían, en este caso, cinco panes y dos peces, con los cuales ocurrió el milagro.

Jesús hizo un milagro con lo poco que tenía el pueblo de Dios para dar, Él bendijo esto y se hizo el milagro. A veces, nos sentimos pequeños, débiles y pensamos que tenemos muy poco para dar Dios, pero olvidamos que Él quiere mostrar su poder por medio nuestro.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10

En una ocasión fuimos con algunas personas a hablar de Dios a un hospital, entre ellos se encontraba un amigo, quien manifestaba ser nuevo y tener poco conocimiento como para predicar. Uno de los lideres le dijo: “comparte sólo lo que tienes” Él recordó el único versículo que sabía (Juan. 3:16) y comenzó a predicar, las personas al escuchar este mensaje tan claro y sencillo se pusieron a llorar y pedir que se manifieste el amor de Dios.

Dios conoce tus debilidades, sufrimientos, necesidades, así que no escapes de su presencia, Él no quiere que te alejes, al contrario, te pide que le entregues solamente lo que puedes dar porque en sus manos es muy valioso y sucederán milagros.

¡No te sientas débil o pequeño porque con Cristo eres invencible!

 

 

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niño mirando a gigante

¿Cómo Derrotamos a los Gigantes que nos Retan?

A diario nos enfrentamos con circunstancias o personas que nos ponen a prueba. ¡Algunos directamente nos atacan! Puede ser un comentario que parece inofensivo o una crítica que no tiene nada de constructiva, pero nos pone a prueba el carácter y la paciencia. Puede ser cuando manejamos y hay personas que están muy distraídas o que tal vez no han practicado el manejo en mucho tiempo.

Cuando me he visto en estas circunstancias no voy a negar que por mucho tiempo reaccionaba como era de esperarse en un ser humano, aún después de haber recibido a Jesús en mi corazón. Todavía de vez en cuando se me sale el temperamento…Y todo para luego sentirme terrible por mi reacción. Porque lo que sucede es que cuando nos molestamos y hasta respondemos feo, o incluso sin responder, pero nos molestamos, nuestro organismo dispara cosas que nos hacen sentir como envenenados. Porque literalmente se nos revuelve la bilis. ¡Eso no es saludable!

He orado mucho por esas situaciones; para que Dios me ayude a no reaccionar de esa manera ante los retos que enfrento a diario. “En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo” Juan 16:33 es la porción de escritura que me recuerda el tamaño de nuestro Dios. Jesús venció la muerte y pagó con Su preciosa sangre la consecuencia de nuestros pecados. Por tanto, cuando hay esos retos que pueden tomarse como nuestros “Gigantes” comparables al gigante que David venció, tengo que recordar que El que vive dentro de mi, es millones de veces más grande y poderoso que cualquier gigante.

Hoy te invito a que cada vez que tengas algo, sea tu carácter, sea el decir mentiras, sea cualquier tipo de adicción, no trates de vencerlo solo o sola. Tienes a un Dios maravilloso, que cuando le abres tu corazón y con humildad le pides que te ayude, siempre te saca adelante.

Jesús es incomparable, es el amor más grande que conocerás y por ese amor, siempre te va a tender la mano en lo que realmente necesites. Recuerda que es tu amigo, cultiva esa amistad y confía en que Él siempre te escucha porque Él siempre está y tiene TODO el poder.

chicas orando juntas

El Poder de la Oración Conjunta

 

Muchas veces desestimamos o nos olvidamos del gran poder de la oración. Evidentemente no hablo de que sea un poder que nosotros tenemos. Es el poder que proviene de la conexión con Dios, de la fe que ponemos en ese maravilloso Creador que sabemos que tiene el poder para hacer lo que Él desee. Y como es lo que Él desee, también llega en Su tiempo y de acuerdo a Su voluntad.

A mi me gusta dedicarle tiempo a Dios todos los días. Me encantaría poderlo escuchar claramente, Su voz…como hay personas que dicen escucharla, pero me da mucha paz, me hace sentir bien y eso hace que mi día, cada día sea mejor.

Cuando comencé en mi iglesia, Calvary Chapel Miami, nos estuvimos reuniendo por mucho tiempo para orar cada mañana a las seis de la mañana, y eso me dejó acostumbrada. Me levanto conversando con Él. Primero que nada agradeciendo Su bondad y tantas bendiciones que nos otorga a diario. Si tengo alguna inquietud, la pongo ante Él, la dejo en Sus manos. Tenemos ese privilegio de conectarnos directamente con Él desde que se rompió el velo del templo cuando Jesús entregó Su vida por nosotros.

Uno de los pasajes Bíblicos que siempre que lo leo o lo escucho me impacta es el de Esther, cuando pide a su pueblo que ayunen y oren por ella, y su frase de cierre: “¡Y si perezco, que perezca!” Es maravilloso tener esa prueba del amor de Dios por Su gente. Somos Su gente, Somos Su pueblo, somos Sus elegidos. Debemos confiar en Él. Cuando pedimos algo en oración, debemos estar conscientes del poder de Dios. Y convencidos de que si Dios no da la respuesta que esperamos es porque va a dar una mejor.

Hay motivos por los que oramos y pareciera que pasan los años y no hay cambios. Dios tiene Sus razones para no responder. Más adelante es posible que nosotros también nos enteremos del por qué había que esperar.

No quedaste solo

No quedaste solo

Cuando leemos o escuchamos sobre Jesús, cómo  fue su vida desde que nació y cómo fue creciendo en estatura y sabiduría, nos maravillamos y desearíamos haber podido nacer en esa época para poder verlo y estar con Él.

En el momento en que tenemos problemas o pasamos por tribulaciones creemos que estamos solos y que a pesar de tener personas en nuestro entorno no habrá nadie que nos comprenda así como Jesús lo hacía cuando caminaba entre sus discípulos. Para ellos era muy difícil creer que el Maestro tenía que irse y dejarlos, pensaban que se quedarían solos pero Jesús se los explicó claramente: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” Juan 16:7 (RVR-1960)

Con estas palabras quiso decir que si bien moriría , Él resucitaría y ascendería a los cielos para ser nuestro abogado frente al Padre, pero que no nos dejaría solos, pues dejaría al consolador, el Espíritu Santo, quien estaría con nosotros en todo tiempo, circunstancia y lugar, y que a la vez también estaríamos con Él.

Esta palabra que dejó dicha a sus discípulos es también para nosotros, aunque ya hayan transcurrido muchísimos años, esa promesa es válida hasta hoy.

La promesa de enviarnos al consolador, quien nos acompañará en momentos de tristeza y dolor, aun se cumple; no es una promesa que se concreta una vez y ya no vale más. Lo que Cristo prometió es eterno y permanente, hasta hoy se sigue haciendo real en nuestras vidas y seguirá para el tiempo postrero.

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” Romanos 8:26 (RVR-1960)

Si sentías que estabas solo y que no tenías a alguien que te comprenda, tienes al Espíritu Santo que secará tus lágrimas, sólo es necesario anhelarlo y creer que en verdad Él está con nosotros.

 

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