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Comparte tu historia

Hechos 26 relata la defensa de Pablo ante el rey Agripa. En ella el apóstol describe su vida antes de conocer a Jesús y cómo cambió su historia después de que el Señor se le apareció.

Pablo en su defensa se describe como alguien cruel y sanguinario “…lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.” (v. 10,11)

Pero cuando Jesús se reveló a su vida, Pablo dice: “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.”(v. 19,20)

Cada uno de nosotros tenemos una historia que contar, un antes y después de conocer a Cristo. En general todos estábamos viviendo en una situación deplorable cuando Jesús se manifestó a nuestras vidas.

Pudo ser el alcohol, las drogas, la depresión, la soledad, la violencia o una familia desintegrada con los cuales nos enfrentábamos, o simplemente el sentirse cómodo con disfrutar la vida. Sea cual fuere la situación de nuestro pasado entendemos que Dios en su infinita misericordia permitió que todo lo malo y entenebrecido de nosotros pasase a la luz y a la esperanza de un futuro mejor.

En este día les animo a que separemos un tiempo para recordar de dónde Dios nos ha sacado, cómo estaba nuestra vida y agradezcamos por su inmerecido amor al rescatarnos de ese pasado oscuro.

Usemos de nuestra historia para compartirlo con los demás, es un instrumento eficaz para presentar a Cristo a nuestros familiares y amigos demostrando que en el Señor si se puede cambiar para bien, tener vida y paz en abundancia.

El rey Agripa después de escucharlo, dijo “Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28) No desestimemos nuestro testimonio, usémoslo para mostrar del poder de Dios para transformar vidas, y como Pablo podamos llegar a persuadir a otros a ser cristianos.

Dios use tu historia, y te permita ganar vidas para su reino.

En aquel día se dirá: “Alaben al Señor, invoquen su nombre; den a conocer entre los pueblos sus obras; proclamen la grandeza de su nombre.” (Isaías 12:4 NVI)

 

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¿Tienes una gran montaña delante de ti?

¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.” Zacarías 4:6-7

¿Qué es lo que estás enfrentado? ¿Existe alguna montaña que interfiere en tu camino? Algunas veces en la Palabra de Dios las montañas representan obstáculos, conflictos, en este caso una gran dificultad, ya que la montaña simboliza un impedimento que sobre pasa nuestra capacidad o fuerza física.

Lo interesante es que un hijo de Dios tiene la posibilidad de que su montaña sea reducida a ceniza. Entonces ¿Cómo mover montañas o deshacerse de ellas? Antes de esta promesa El Señor le da un mandato a Zorobabel:

“…No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Dios nos recuerda estas palabras: “No lo vas a lograr con tus fuerzas, ni aunque un ejército estuviera a tu favor, sino con mi Espíritu” Nuestras fuerzas tienen su límite, es posible que te estés esforzando demasiado por solucionar el conflicto que tienes, pero la verdad es que no tendrás los mismos resultados que tendrías aferrándote al Señor.

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.  Por tanto, os digo que todo lo pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” (Marcos 11:23-24)

Si aprendemos de Jesús vamos a entender que no depende de cuánto sabemos de ÉL, sino cuanto creemos en ÉL. Si no dudamos que nuestro DIOS es grande y que nuestros problemas no tienen una oportunidad para vencernos, ¡entonces podremos mover montañas! Debemos pensar más grande que la montaña y recordar que tenemos un padre que es más grande que nuestros problemas.

Te animo a depositar en Dios tus cargas y a confiar en Él, recuerda que nuestras fuerzas tienen su límite así que ya no sigas intentado todo, es hora de rendirnos a Dios.

¡Sólo un poquito de fe en un gran DIOS, como el tamaño de un grano de mostaza, es la fórmula para poder mover montañas!

 

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Tomarla es tu decisión

Las oportunidades que se nos presentan en la vida debemos saber aprovecharlas y más si son oportunidades para llegar a otros con el mensaje de Dios; así como Jesús lo hacía cuando se presentaba la oportunidad. Un ejemplo es cuando logró maravillar a las personas que estaban en la sinagoga llevándoles un mensaje. ”Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?” Marcos 6:2

Aquí vemos que Jesús vio la oportunidad de compartir la palabra de Dios con las personas que atendían la sinagoga, era una buena ocasión para evangelizar.

Otro ejemplo que nos dio Jesús fue cuando multiplicó los panes y los peces, eso lo podemos observar en Marcos 6:41-44. Había cinco panes y dos peces para darle de comer a una multitud, esa era una oportunidad, aunque muchos no la vieron, Jesús sí la vio, y no se quedó ahí, sino que aprovechó esa situación para poder llegar con su mensaje a mucha gente.

Debemos usar la habilidad que Dios nos dio de ver las oportunidades y tomarlas. No permitas que las personas negativas que no conocen a Dios, las diferentes religiones, el qué dirán o tu misma autoestima, sean adversarios que te quiten oportunidades.

Comienza a verte como un mensajero e instrumento de Dios, elimina los pensamientos negativos, arriésgate, haz tu mejor esfuerzo cuando tomes la oportunidad de pasar por esa puerta, y si debes sacrificar algo pues hazlo porque será por algo mucho mejor.

“Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.” Colosenses 4:5 (NTV)

Mira las puertas abiertas que están a tu alrededor y toma la oportunidad, Dios está contigo y no permitirá que caigas.

 

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¿Estás dispuesto a decirte No?

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Mateo 19:16-22

Seguramente has escuchado la historia del joven rico, utilizada en muchas ocasiones como ejemplo de materialismo. Sin embargo, cometemos el error de no vernos reflejados en el mismo personaje de la historia. Imagina que has alcanzado grandes logros, tienes un trabajo estable y te consideras una persona buena, pero Jesús te dice: “Déjalo todo y sígueme” ¿Qué decisión tomarías?

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Mateo 16:24

La declaración que nos hace nuestro Salvador es parecida a la del joven rico: “Si quieres seguirme, niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme” ¿Qué significa negarte a ti mismo? Es renunciar a ti y dejar que Él tome el control de tu vida.

Negarse a sí mismo, es bendecir al enemigo, perdonar aunque fuimos lastimados,  inclinar la cabeza para no pelear, dar el primer paso para reconciliarse con el prójimo aunque no hayas tenido la culpa, actuar bien aunque otros actúen mal contigo. Negarse a sí mismo es dejar de hacer lo que quieres para hacer lo que quiere Jesús, es seguir sus pasos.

El Señor te hace la invitación de seguirlo, la pregunta es: ¿Puedes seguir a Jesús? Es posible que dispongas de una biblia por años, que asistas a una comunidad cristiana, pero no servirá para salvarte si no sigues a Jesús, si escuchas pero no obedeces su palabra, si antes de ser como Él prefieres ser como tú.

¡No te pierdas más bendiciones, sigue a Jesús!

 

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De qué sirven tus ojos si “No” puedes ver…

Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.

Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Marcos 3:1-5

Los fariseos eran personas doctas en la ley de Dios. Sin embargo, no podían percibir la misericordia que Dios quería hacer con aquel hombre en ese momento, su corazón estaba tan duro que aunque tenían ojos no podían ver la necesidad que tenían delante de ellos.

La ceguera espiritual es precisamente “no ver la vida como Dios la ve” Es no entender las cosas espirituales, por tanto, no entender a Dios.

Mi Pueblo tiene ojos, pero no ve; tiene oídos pero no escucha… Isaías 43: 8

El Señor hace un reclamo a su pueblo porque teniendo ojos y oídos no escuchan, ni ven lo que Dios quisiera que vean. Pregúntate: ¿Cuándo fue la última vez que vi la aflicción de los que me rodean? ¿Conozco la necesidad de mi casa, parientes, amigos o  enemigos? Recordando que también debemos bendecir a nuestros enemigos.

Justamente ayer salí con la mentalidad de identificar necesidades y hacer algo al respecto, lo que me sorprendió es la existencia de una gran necesidad. Lo poco que pude hacer fue colaborar a una señora que no disponía alimentos para su bebe, pude darle algo de comida que tenía y las monedas que me quedaban. También a una anciana, quien necesitaba ayuda para tomar movilidad y conocer la palabra de Dios.

La pregunta es: ¿Por qué no vi tanta necesidad antes? Pude darme cuenta que me encontraba con una ceguera espiritual, no estaba viendo lo que Dios ve, por tanto ¿Cuántas veces habré descuidado el servicio de Dios por mi ceguera?

Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron. Mateo 20:30-34

Es necesario ser humilde para reconocer que estamos ciegos. Los fariseos no pudieron reconocer lo que Dios quería aunque conocían su palabra de memoria ¿De qué lado estás? Si eres seguidor de Cristo te darás cuenta que el Señor vino para servir y no para ser servido. Acércate con humildad a Jesús y pídele que te abra los ojos espirituales.

¡No endurezcas tu corazón y sé sensible a la voz de Dios!

 

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Siguiendo al pastor

Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Isaías 58:11

Pastor es la persona que guarda y guía a un rebaño, su trabajo es observar con mucha atención a los animales mientras ellos pastan, los conduce por lugares donde sacian su hambre y los cuida de los peligros.

El Salmos 23:1 dice: “Jehová es mi pastor, nada me faltará.” David reconocía a Dios como dueño de su vida y también ser parte del rebaño. Para ser pastoreado hay que ser del rebaño, pues si no solo eres un visitante o simpatizante que no obedecerá al Pastor y cualquier momento abandonarás el rebaño.

Al igual que un pastor de ovejas vela por el bienestar de su rebaño el Señor se preocupa por su hijos, hacia dónde te diriges, qué decisiones tomas, con quiénes te relacionas, si te alimentas (Biblia) o no, qué guardas en tu corazón, qué ven tus ojos, qué pensamientos habitan en tu mente y tantas cosas más; pero muchas veces nuestra reacción es de indiferencia, apatía y hasta de molestia creyendo que lo que hacemos está bien y que no hay peligro alrededor.

Sólo Él sabe lo que nos espera cuando tomamos sendas equivocadas por eso es que pone tantas advertencias pero con amor nos redirecciona cuando admitimos nuestro error, es por eso que es trascendental ser sensible al Espíritu Santo, pues él nos habla de diferentes maneras y circunstancias para que no abandonemos sus caminos.

Jesús dice: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen (Juan 10:27) si somos parte del rebaño del Señor deberíamos ser obedientes a su voz y conocer también a nuestro Pastor.

Para ir por verdes praderas y saciar nuestra necesidad debemos seguir a nuestro Pastor ya que nadie más que él quiere lo mejor para ti ¡obedece su dirección y síguelo!

 

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El primer nivel

La pirámide de Maslow es una teoría propuesta por el psicólogo Abraham Maslow en 1943, en la que postula una jerarquía de necesidades humanas ordenadas en forma de pirámide, teniendo su inicio en la base y culminando en la punta de la parte superior.

La pirámide tiene cinco niveles: Fisiológicas, seguridad, afectividad, reconocimiento y autorrealización. Los cuatro primeros son necesidades físicas y emocionales, pero el último nivel tiene que ver con un sentido de vida que, según Maslow, solo se puede hallar después de satisfacer las cuatro necesidades anteriores.

Aunque esta lista fue diseñada hace bastante tiempo, hoy en día sigue teniendo aceptación, siendo usada como ejemplo para describir lo que el hombre busca.

A primera vista parece un resumen acertado de las necesidades de cualquier persona: Lo primero que el hombre busca es alimentación y un lugar de descanso, luego seguridad física y empleo, esto conlleva a una necesidad de formar parte de un grupo en el cual halle aceptación, estando involucrado en actividades buscará respeto y el éxito, para luego y finalmente, encontrar un sentido a su vida.

Según Maslow, muy pocas personas llegan al último nivel. En una lista que él mismo propuso, nombró a Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, William James, entre otros. Sin duda grandes hombres, pero sin la necesidad de ser renombrados en su tiempo o de haber completado los niveles básicos de la pirámide, Jesús vino a dar sentido a la vida de más de una persona rompiendo todos los esquemas que existían y que aún existen.

1 Corintios 1:26-28 “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es…” Versión Reina-Valera 1960

Jesús, quien le dio un sentido a la vida de muchas personas mientras caminaba por esta tierra, aún recorre el planeta y quiere mostrarte el motivo de tu existencia.

Tal vez ya encontraste en Jesús a un salvador, pero aun continúas buscando satisfacer algunas necesidades nombradas en la pirámide de Maslow. Te sugiero que en la base agregues un nivel, “Buscar a Dios”. Cuando ese primer nivel sea completado, encontrarás la fuerza para avanzar por cada necesidad y sentido para llegar a la cúspide.

Salmos 73:25 “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” Versión Reina-Valera 1960

Recuerda siempre poner primero a Dios.

 

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¡Háblale a tu futuro!

“Cuando el diablo te quiera recordar de tu pasado recuerdale de su futuro.” 

Uno de los momentos en los que los cristianos nos sentimos más atemorizados es cuando recordamos el pasado. Claramente, ninguno de nosotros está capacitado para poder recorrerlo, sin encontrar fallas, o para poder transitar por esta vida, sin haberse equivocado, haber fallado o confundir el camino alguna vez.
Y PEOR AÚN, SIN PODER HACER NADA PARA CAMBIARLO DESEANDO HACERLO TODO!

Justamente, por eso es que cuando vienen los momentos difíciles en la vida, con lo primero que nos atacan es con nuestro pasado. “Si tu hiciste eso, ¿Como es que ahora puedes venir a hablar de aquello?” ”¿El que nos viene a hablar de Dios, o de que podemos ser mejores, es la misma persona que hizo aquello días atrás?”
Y las miradas, y las acusaciones por lo que pasó nos hacen ver cada vez más pequeños en este mundo que muchas veces atemoriza con su definición de nosotros mismos.

Cristo tiene tu futuro en sus manos. El Vino a poder romper con esa “condena”que te corresponde y a darte una identidad en Él. 

Somos humanos que estamos todos los días siendo transformados por el acto que hizo Jesús por nosotros. Los cuales no somos perfectos, ni estamos cerca, pero que si queremos agradar a Dios y ser cada día mejores.
No dejes que te digan quien eres. Tienes una identidad en Él.
VE HACIA TU FUTURO CONFIADO QUE ÉL ESTARÁ ALLÍ.

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La esperanza que no defrauda

Quienes creen en Cristo viven “en paz con Dios” y han recibido la gracia de la salvación (Romanos 5,1-2). Sin embargo siempre pueden ser víctimas del mal y del dolor y verse envueltos en la negatividad y las contradicciones de la historia humana. La gracia que los creyentes hemos recibido a través de la muerte y la resurrección de Cristo no anula su condición histórica, ni los arranca de la dura realidad de la vida en donde las fuerzas del mal los amenazan peligrosamente también a ellos. Lo extraordinario es que, aun en medio de las situaciones más difíciles y oscuras, los cristianos permanecen firmes, ya que ponen toda su confianza en Dios, sabiendo que el mal y lo negativo no tienen nunca la última palabra. Ponen toda su seguridad y su confianza en Dios. Es lo que quiere decir Pablo cuando afirma que los cristianos “se sienten Gozosos, esperando participar de la gloria de Dios” (Romanos 5,2).

El cristiano se siente con gozo de la esperanza que brota de su fe en Cristo y vive la experiencia del mal no como obstáculo fatal que lo destruye y lo hace infeliz, sino como ocasión para vivir más intensamente el amor y la fuerza de Dios en Cristo. Lo que podría ser fuente de fracaso y de muerte, se vive como ocasión de crecimiento humano y de fe: “Hasta en los sufrimientos nos sentimos llenos de gozo, sabiendo que los sufrimientos producen paciencia; la paciencia produce virtud sólida, y la virtud sólida, esperanza” (Romanos 5,3-4). Las dificultades de la vida hacen madurar al creyente, no lo derrumban, le dan la oportunidad de perseverar con fidelidad. El fruto de la esperanza no se recoge cuando el aprieto ya ha sido superado, sino cuando logramos descubrir a Dios allí donde todo parece negar su presencia.

La esperanza cristiana no es espera pasiva del futuro, ni resignación conformista, ni tampoco se reduce a un ingenuo optimismo. Nuestra esperanza brota de la confianza que ponemos en Dios que nos ha amado en Cristo, con la cual afrontamos la realidad serenamente, sin dejar que el peso de las dificultades nos aplaste e intentando cambiar lo que se puede cambiar. Nuestra esperanza se sostiene con la certeza que “si Dios está por nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros?” (Romanos 8,31) y de que “ni lo presente, ni lo futuro… ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 8,39).

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¿Corazón partido?


Solo con mirar a nuestro alrededor podemos darnos cuenta de que mucha de la gente que nos rodea tiene el corazón roto.

“SE QUE HAS SUFRIDO AMARGAMENTE EL DOLOR Y EL Desengaño, AMASTE A ALGUIEN Y LUEGO TE DEJO. DESILUSIONES Y MENTIRAS, HAN MARCADO TU VIDA. YO IGUAL QUE TU HE LLORADO Y NO ME HE RENDIDO.”

Así comienza la canción que sonaba una y otra vez en mi cabeza. Decidiendo ser escucha, en los últimos días pude ser el hombro de muchos de mis amigos pasando por situaciones difíciles.

Desilusiones amorosas, desengaños, problemas familiares, sentimientos de culpa, dolor, rencores y abandono, son moneda corriente en la sociedad actual. Pareciera que solo eres tu el que pasa por una situación difícil sin embargo si prestas atención a tu alrededor descubrirás que no es así.

Ayer una persona muy importante en mi vida, se enteró de una noticia de un miembro de su familia, que le cambiaría su vida. Entre lágrimas y abrazos, nos pusimos a orar, siendo lo único que se puede hacer en los momentos difíciles, cuando te sientes impotente.

Jesús dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28

“Estar cansando” no es sólo una condición física. ¿No es cierto que nos cansamos más de intentar seguir luchando en un mundo en el que pareciera que nadie nos entiende? ¿Tener el corazón roto una y otra vez? O ¿Seguir viviendo situaciones donde nadamos contra la corriente constantemente? ¿Tener que recibir noticias malas injustamente? Preguntarnos una y otra vez ¿“Por qué a mi?”

“SINO, QUE ESTOY DE PIE, POR MÁS FUERTES QUE FUERON LOS VIENTOS, VINIERON AGUAS TURBULENTAS Y ME GOLPEARON FUERTE CONTRA LA PARED, PERO ESTOY DE PIE. POR DIFÍCIL QUE FUE EL CAMINO, ES MAS GRANDE EN DIOS MI DESTINO , ESTOY DE PIE PORQUE CONFIE EN DIOS Y NO EN EL HOMBRE.

SE QUE HAS TENIDO MUCHAS LUCHAS Y HAS INTENTADO DEVOLVERTE, TENIENDO AÚN EN MANOS LO QUE DIOS TE PROMETIÓ, PORQUE NO INTENTAS LEVANTARTE, OLVIDANDO TU PASADO , YO IGUAL QUE TU HE LLORADO Y NO ME HE RENDIDO.

ESTOY DE PIE PORQUE CONFIÉ EN DIOS Y NO EN EL HOMBRE.”

Una sonrisa se dibujó en mi rostro al escuchar el final de la canción. Dios siempre envía algo que te haga saber que El esta allí teniendo cuidado de ti. ¿Has llorado? ¿Has querido abandonar? ¿Te has sentido que las aguas estaban a punto de voltearte?

Hoy quiero decirte a ti también, como le dije a mi amigo, que no solamente no estas solo, sino que también Dios te extiende una mano hoy.
El sabe lo que estas pasando, y para eso te dice:

“Como una madre consuela a su hijo, así te consolaré”  Isa. 66:13

Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás. Salmo 50:15

Amigo, ¡sonríe que ya tienes la victoria!

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No pierdas el enfoque

Una de las mejores maneras de evaluar nuestra vida es preguntándonos si estamos cumpliendo con nuestros roles y responsabilidades como deberíamos hacerlo; porque muchas veces podemos considerarnos buenos padres, hijos, hermanos, amigos, profesionales, pero ¿cuán cerca estamos de parecernos a Jesús?

El mandamiento más importante que tenemos que cumplir es: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. De nada nos sirve conocer este principio si no somos capaces de demostrarlo genuinamente a todas las personas con las que nos relacionamos.

¿Cuál es el propósito de todo lo que hago? ¿Cuál es mi principal motivación? ¿A qué le estoy dando más valor? Son tres preguntas que deberíamos hacernos cada día, porque si nuestra meta no es darle la gloria y la honra a Dios en todo lo que realizamos, entonces no estamos cumpliendo el propósito con el que fuimos creados.

Si por alguna razón desviaste tu mirada a cosas que son pasajeras y descuidaste tu amor hacia Dios, a tus seres queridos y a tu prójimo, hoy te animo a reenfocar no sólo tu vista, sino también tu mente, fuerzas y corazón hacia nuestro Salvador, porque su venida está muy cerca y no habrá excusa que valga cuando tengamos que presentarnos delante de Él.

No se trata de saber y actuar sino de vivir por principios y convicciones, agradando a Dios y reflejando su amor a los demás.

Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:13-14 (TLA)

Estamos llamados a seguir las huellas de nuestro Maestro y ser como Él.

 

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Pedro

¡Felices Pascuas! Yo también soy Pedro

— ¿Morir por mí? —Le contestó Jesús—. Pedro, te digo la verdad, mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces.” Juan 13.38 (NTV)

De buenas intenciones está hecho el mundo, si hacemos memoria tendríamos una larga lista de promesas incumplidas a Dios y aún así, aquí estamos.
Pormenores de lado, Pedro fue discípulo de Jesús, pero no uno más, fue parte del grupo íntimo, de los tres que vieron la transfiguración, el primero en reconocer que Jesús era el mesías. Es decir, más de lo que nosotros podamos entender, el vio en vida de quien hoy confesamos El Salvador.

Entonces la pregunta que surge observando éste contexto, es:
¿Por qué Jesús dudo de la afirmación de Pedro? ¿No había demostrado una fidelidad suficiente como para estar dispuesto a dar su vida por el maestro?
En el final del camino, como siempre, Jesús tenía razón. Antes de que amaneciera Pedro lo negó 3 (tres) veces.

Y allí está nuestro sujeto, en el momento que Jesús más lo necesitó, lo negó. Sumido en una depresión más que justificable, la persona que más amaba en el mundo estaba a punto de ser crucificada sin razón alguna. Todo el mundo conocido estaba a punto de cambiar pero él no lo podía ver, porque se había equivocado. Volver atrás, era una opción más que viable… ahora si estaba todo arruinado.

Infinidad de veces nos sentimos así, sabemos que el propósito que Dios tiene con nosotros va más allá de nuestra imaginación, que sus promesas se cumplen, que nos ama con amor eterno, que nos eligió desde antes de la fundación del mundo, pero  una vez más le negamos (ya perdimos la cuenta). Cuando se da la oportunidad ante una situación preferimos callar. Es mejor pasar desapercibido que incomodar a alguien con nuestras convicciones y cuando el momento pasa, creemos que no existe peor ser en el planeta que uno mismo. Yo también soy Pedro.

Luego de la resurrección, Jesús se apareció primeramente a Pedro y luego al resto de los discípulos (1 Cor. 15:5) y a el fue quien encargó el liderazgo de su equipo cuando ascendió a los cielos.
Pedro no era perfecto, y su carácter era bastante difícil y aun así Dios creyó en el.

¿Hay buenas noticias para ti y para mi entonces? ¡¡¡Si las hay!!!
Porque no hay quien conozca mejor a su creación que su creador.
Él sabe dónde encontrarnos, cuales son nuestros puntos débiles, porque están ahí, y como puede usar nuestro carácter para el cumplimiento de su propósito.

Abraham Pérez (Pastor y Abogado Mexicano) afirma: “Dios no desperdicia ninguna herida, ellas te califican para tu llamado”

No necesitamos ser perfectos, estar dispuestos es la clave para que el carpintero de Nazaret nos invite a salir de tu rutina… para cambiar el mundo.